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Esperando a Godot

Escrito por saleconfritas 16-05-2010 en General. Comentarios (0)

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ESPERANDO A GODOT

 

Por Ricardo Saldaña

 

 “Cuando la política se transforma en una profesión,  la patria se transforma en un negocio”. José Ingenieros. El hombre mediocre

 

 

 EL HUEVO DE LA SERPIENTE

 

 En la yerma geografía de nuestra realidad política, Néstor Kirchner asomó como el fenómeno de la década.

 

En tal virtud, su nombre se ha transformado en una suerte de genérico en la política argentina, al extremo que, como acertadamente sostiene Jorge Asís, su referencia en ese campo resulta inevitable, con independencia de la naturaleza del abordaje que del tema se intente.

 

Esta verificación, por sí sola, alcanza para documentar la anemia conceptual que padece nuestro sistema político, pero a su vez puede resultar operativa, como ayuda para iluminar la génesis de su patología, y delinear alguna perspectiva de su eventual curso futuro.

 

Comprender la emergencia del fenómeno NK, impone remitirse a la profunda crisis que sobrevino, como corolario del fracaso del gobierno de la Alianza.

 

La conocida militante antiglobalización canadiense, Naomí Klein (nótese la curiosa coincidencia de  iniciales), describe en su obra “Doctrina del shock”, un proceso que podríamos situar a medio camino entre el mecanismo psicológico y la estrategia política, mediante el cual, los fuertes impactos que producen las crisis en la psicología social, explican la aceptación popular de condiciones que no serían tolerables en el marco de una situación de normalidad.

 

Más allá de que la autora se apoye en esa verificación para postular una delirante teoría sobre la perversa expansión del capitalismo, lo irrefutable es que la desorientación, la vacilación, y el vacío interior sobrevinientes a una crisis, potencian la vulnerabilidad y facilitan la dislocación del tejido social.

 

En nuestro caso, ese modelo de análisis puede ayudarnos a entender cómo, sobre el reflejo de una sociedad que conoció el vértigo del abismo en el verano de 2002, por aferrarse a una última esperanza, se pudo montar exitosamente la estrategia de poder que hoy padecemos.

 

En el nivel representacional, esa estrategia toma forma en imágenes tan vívidas como la de “la salida del infierno”, utilizada hasta el hartazgo en el discurso oficial.

 

 Vincular la notoria disfuncionalidad de nuestro presente político a hechos ocurridos casi una década atrás, tal vez suene como un exceso para algunos.

 

Quizás, porque hayan subestimado un episodio que, al decir de Vicente Palermo y Marcos Novaro, constituyó un quiebre tan profundo como para inspirar una sensación de fin de época.

 

 Las evidencias indican, sin embargo, que no sólo pueden rastrearse en ese pasado las razones de la emergencia del pingüinato.

 

Tal vez resulte mucho más relevante, comprobar que ellas revelan que la enorme grieta abierta entonces entre la sociedad y la política, permanece cristalizada. No es para sorprenderse. No podría despertar sino desencanto, una política que ha renunciado a ser un instrumento de articulación social y de construcción de un modelo de país, para transformarse en un mero juego electoral.

 

 

 DE LAS JERARQUIAS A LAS REDES

 

 La aparente paradoja de una economía no contaminada por tan grave patología, constituye una novedad de peso respecto de nuestro pasado reciente, que introduce opacidad en el análisis.

 

En efecto, parece haberse atenuado el secular maridaje entre crisis económicas y crisis políticas, lo que invita a renovar los abordajes prevalecientes.

 

Así, el colchón de la megadevaluación y el default, pero fundamentalmente, el cambio copernicano operado en las condiciones de la economía internacional, alumbraron una recuperación económica que enmascaró la crisis política, desplazándola a un estado de latencia, por cierto entusiastamente digerido, por una sociedad reconocidamente sensible a la autoafirmación económica.

 

 No resulta para nada casual, que desaprovechada la ventana de oportunidad, resurjan las viejas tensiones de una matriz productiva y otra de distribución de ingresos, ambas cristalizadas en las inconsistencias del pasado, y con ellas, una repotenciada entidad de la crisis política.

 

Una de las marcas indelebles de la posmodernidad ha sido, sin dudas, el proceso de horizontalización de los vínculos y las comunicaciones.

 

A partir de la conceptualización de las personas como “sistemas de construcción de significados”, ganan espacio las prácticas de naturaleza colaborativa por sobre las relaciones jerárquicas, y se altera el esquema de poder prevaleciente en las organizaciones.

 

En estos términos, bien puede decirse que nuestro sistema político habita en el pasado. 

 

Nos enfrentamos a una crisis de percepciones. Las fuerzas políticas tradicionales permanecen confinadas por la estrecha estructura de pensamiento de antiguos paradigmas.

 

Paralizadas frente a un inmutable inventario de demandas insatisfechas que las interpelan, las estructuras tradicionales de organización y construcción política se han tornado incapaces de interpretar la riqueza de matices y la complejidad de una sociedad que, en su búsqueda de horizontes y de infinitos, las ha reducido a meras plataformas retóricas.

 

Esta ceguera conceptual ha ido reduciendo el universo de sus representados. El radar de la política se ha ido despoblando de señales.

 

Una mirada analítica nos entrega algunas referencias sumarias:

Es el caso de los jóvenes, por ejemplo.

 

Segmento particularmente atravesado por una red multidimensional, donde la identidad, el lenguaje, el concepto del tiempo y del espacio, cambian segundo a segundo, la política no sabe como entrarle a una juventud ganada por la cultura de lo efímero, que no reconoce compromisos eternos, ni colores políticos fijos.

 

Tampoco ha internalizado su opción por el ciberactivismo sobre la militancia clásica, su tendencia a no organizarse en torno a objetivos políticos, ni ha reparado que su apatía es hija de la devaluación de las credenciales educativas que le hemos provisto. Las próximas, deberían convertirse en las primeras elecciones 2.0 de nuestra historia. Sin embrago, no se advierte que desde la política se haya tomado registro.

 

En el mismo sentido, se puede observar que el sistema político no parece haber asimilado la pérdida de centralidad que ha sufrido el trabajo, en su condición de lazo político.

 

El obrero industrial urbano, como sujeto de la acción política, ha ido perdiendo densidad, de la mano de la profunda transformación operada en el mercado de trabajo.

 

Sin embargo, en muchos sentidos, el abordaje de la realidad que hace la política, sigue operando en los términos de aquella singularidad social de un “60 % de población obrera”, que citaba Rodolfo Walsh en su Documento a la conducción nacional de Montoneros, allá por los setenta.

 

Aquel mercado de trabajo formal, que como exclusivo distribuidor de derechos y garantías, permitía acceder a las instituciones del Estado de Bienestar, comprende hoy sólo a una porción del universo de los trabajadores, sin que se cuente con estructuras ni estrategias de reemplazo, que permitan contener políticamente a un significativo segmento de la fuerza laboral.

 

Tampoco las prácticas, el discurso, ni la metodología de la política tradicional, alcanzan a sintonizar la nueva politicidad que emerge de una estructura social profundamente fracturada, lacerada por la pobreza, donde las identidades partidarias ceden ante nuevos formatos de participación, con fuerte arraigo en la inscripción territorial. La mejor evidencia de este divorcio, es la ausencia de intermediación política en el conflicto social.

 

 

 VACUIDAD

 

La contratara de esta carencia de sensores del sistema político, se refleja en la apatía y el desencanto de la sociedad, que empieza a computar las falencias de su clase dirigente, como una de sus principales preocupaciones.

 

Las estructuras políticas tradicionales no se han recuperado de la demolición sufrida en 2002.

 

Un sobrevuelo de la realidad, expone la cruda vigencia de la crisis de las identidades políticas, apenas atenuada por un pretendido barniz de vitalidad, que a duras penas pretende maquillar la debacle. Un peronismo atomizado, disimula con esfuerzo sus fracturas, ocultas debajo del tejido conectivo que provee el ejercicio del poder comarcal.

 

Un radicalismo deshilachado, se autoengaña con la sobrevida que le aportaron dos hechos puramente fortuitos, como fueron el providencial empate de la 125, y la sentida desaparición de Raúl Alfonsin.

 

Frente a estas evidencias, no supone acaso un abuso de la ingeniería política, violentar la realidad, con la pretensión de embretar la compleja realidad social, en la dudosa representatividad de una gastada matriz bipartidista, que carga ya con las frustraciones de demasiadas promesas incumplidas ?

 

La respuesta de la sociedad parece despuntar en una búsqueda vacilante pero autónoma, ciertamente confusa y desordenada, de nuevas expresiones. Las últimas novedades que produjo la política, entregan alguna señal.

 

No hay duda que los éxitos electorales de Mauricio Macri y de Francisco De Narváez, revelan que algunos sectores sociales se empiezan a animar a explorar, desafiando los riesgos, en los arrabales de ese experimento de laboratorio.

 

El efímero y ya casi olvidado destello del fenómeno Blumberg, así como el contundente y espontáneo acompañamiento urbano que despertó la reivindicación sectorial del sector agropecuario, deben computarse, cada uno con sus incomparables particularidades, como protoexpresiones políticas en busca de un cauce, que no parecen encontrar en las estructuras y mecanismos institucionales disponibles.

 

El ocaso que experimentan las identidades políticas, también abreva en un discurso tan orientado por lo electoral, que vaciado de contenido conceptual, se ha reducido a una prosa insustancial.

 

Es ciertamente frustrante intentar identificar cosmovisiones diferenciadas, a partir de la retórica de las corrientes políticas que supuestamente expresan a las mayorías.

 

Un ejercicio de esa naturaleza, termina fatalmente enfrentado a un catálogo indiferenciado de lugares comunes, que orbitan en lo que nadie sabe quien, instaló como el pensamiento  correcto, vacío de definiciones concretas acerca de los temas de agenda que dividen aguas en materia de preferencias ciudadanas, en otras democracias.

 

No resulta fácil, por ejemplo, saber qué distingue al panperonismo del panradicalismo, en materia de intervención del estado en la economía.

 

La reciente polémica sobre el uso de las reservas del Banco Central mostró, finalmente, a todo el espectro político, más allá de formalismos, del mismo lado, lo que deja sin representatividad aparente a los ciudadanos que queremos limitar la discrecionalidad depredatoria del gobierno.

 

Tampoco aparece claro quienes están por la dádiva, y quienes por la promoción del trabajo y el esfuerzo individual, como estrategias para combatir la pobreza. Y así podríamos seguir…. En todo caso, esta sumarísima referencia alcanza para dar cuenta de cómo la encriptada comunicación política desnaturaliza la matriz de representatividad, cuyo caso más paradigmático resulta la apostasía de la derecha.

 

Considerando el comportamiento político que se observa en el vecindario, pareciera sensato intentar un ejercicio de “benchmarking”, para apuntalar la imprescindible mejora de las prácticas políticas, inspirada en el virtuoso ejercicio del realismo que muestran sus dirigencias, y la madura plasticidad de sus sociedades, que como revela el comportamiento electoral de nuestros vecinos trasandinos, han sabido dejar atrás maniqueas y estériles demonizaciones, tan lamentablemente vigentes entre nosotros. 

 

La sociedad, entretanto, como Vladimiro y Estragón, los personajes de Beckett, sigue expuesta a un constante ciclo de repeticiones y repeticiones, en las que la cotidianeidad de los personajes va revelando su sinsentido.

La “conexión Venezuela”, tiene sede en Miami y Panamá

Escrito por saleconfritas 14-05-2010 en General. Comentarios (0)

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La “conexión Venezuela”, tiene sede en Miami y Panamá
  
Palmat International. Ése es el nombre, algo pomposo, de la misteriosa empresa bendecida por los gobiernos de los Kirchner y de Hugo Chávez para cobrar el 15 por ciento de comisión de las ventas de maquinaria agrícola que fueron intercambiadas por fuel oil caribeño gracias a un convenio de Cooperación Económica firmado por ambas administraciones.

 

Los directivos de esa compañía agraciada, cuyos ingresos crecieron gracias a ese beneficio estatal, pueden jactarse, como lo hacen, de tener excelentísimos contactos con la Casa Rosada.

 

La propia Cristina Kirchner compartió con ellos un encuentro en Caracas, en agosto pasado, en medio de una visita oficial a Venezuela.

 

No sólo eso. La mandataria argentina y un representante de Palmat se encontraron en un evento de la Cámara de Comercio Venezolano-Argentina que se hizo en las propias instalaciones de la embajada argentina.

 

El directivo tiene nombre caribeño porque es venezolano: se llama Francisco Carrasquero. La reunión consta en el link "eventos" de la web de la Cavenarg. Hay incluso una galería de fotos, algo amateurs, donde sin embargo no aparece Cristina.

 

Según adelantó el diario porteño Clarín en su edición de ayer, el apoderado de Palmat International, y también de la empresa con la que ésta se asoció después para cobrar las comisiones de las ventas argentinas a Venezuela, llamada Madero Trading, tiene como apoderado a otro Carrasquero, llamado José María.

 

Palmat International, con sede en Miami y también en Panamá, tiene gran influencia en la Cámara de Comercio Venezolano-Argentina.

 

El vicepresidente de esa entidad, Roberto Wellisch, es el presidente a su vez de esa empresa ineludible para los empresarios del agro que querían hacer negocios con el país de Chávez .

 

Wellisch, contó una fuente que conoce los secretos de la trama comercial venezolana-argentina, es "amigo" de Claudio Uberti, el ex funcionario encargado de controlar las rutas y los peajes del país, pero que a su vez funcionaba como una especie de embajador "paralelo" en Caracas.

 

Aunque vive en Venezuela hace muchos años, Wellisch nació en la Argentina.

 

Palmat International, bajo el mando de Wellisch y Carrasquero, es además una compañía con vínculos estrechos con la embajada real de la Argentina en Caracas.

 

Según consta, esa empresa suele patrocinar eventos y cócteles que se realizan en la propia residencia argentina.

 

El último de ellos fue convocado a fines del año pasado y llevó el nombre de "Semana decembrina con Argentina".

 

Se brindó con vino argentino y se escuchó música chill out, electro tango y lounge.

 

En la actualidad, la embajadora del Gobierno ante la administración Chávez es Alicia Castro.

 

Su antecesora fue la ahora ministra de Defensa, Nilda Garré, quien había reemplazado en el 2005 a Eduardo Sadous.

 

Éste es el diplomático que declaró ante la Justicia, que había descubierto un faltante de 90 millones de dólares en un fideicomiso manejado por nuestro país y por Venezuela, por lo que en su momento había enviado un clave secreto a la Cancillería que llevó el título de "Fideicomiso Grave Situación".

 

Ese cable llegó a conocimiento del entonces presidente Néstor Kirchner, que desestimó la cuestión y no realizó ninguna investigación al respecto.

 

Sadous, además, contó ante un juez y un fiscal que investigan la "conexión Venezuela" que varios empresarios argentinos le habían contado que para hacer negocios con ese país del trópico debían pagar "retornos" a funcionarios nacionales: las sospechas apuntan al ministerio de Planificación Federal de Julio De Vido, donde trabajaba además Uberti y donde también se desempañaba el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, hoy procesado por recibir dádivas e investigado por enriquecimiento ilícito.

 

Aunque el Gobierno se empeñe en afirmar que fue y es la Cancillería la que que comanda las relaciones con el gobierno de Chávez, la Cavenarg admite otra cosa: que el Ministerio de Planificación Federal de De Vido, fue y es también un organismo clave en el diálogo bilateral.

 

La "Guía para exportar a Argentina", difundida por la Cámara de Comercio Venezolano-Argentina, es un didáctico compendio con instrucciones para los venezolanos que quieran hacer negocios en Buenos Aires, y tiene un apartado con los "Entes gubernamentales" adonde deben dirigirse los interesados en estas cuestiones.

 

Se leen sólo dos: Ministerio de Relaciones Exteriores y Ministerio de Planificación Federal.

 

 

Fuente: LosAndesMza/www.visionfederal.com

“Váyanse de acá pollos de mierda”

Escrito por saleconfritas 13-05-2010 en General. Comentarios (2)

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Siempre pasa lo mismo. Ya sea en las dictaduras militares que asolaron estas regiones, como las dictaduras seudo democráticas que las suplantaron, con otro olor pero la misma deyección.

 

Cambian las formas según los dictadores pero todos quieren ser eternos en el poder.

 

Los anteriores los llamaban "comunistas" a sus opositores y los comunistas entongados en las presidencias los llaman “fascistas” y a todo aquel que no les obedezca serán culpados y tratados como tales.

 

La Agencia EFE nos informa que Evo Morales ahora acusa a los sindicatos de querer derrocarlo con ayuda de EE.UU, ya que la Central Obrera Boliviana (COB) convocó a partir del lunes a una huelga indefinida. El vicepresidente García Linera aseguró que los gremios fueron infiltrados por “la derecha”. Otra vez arroz.

 

Aunque parezca culpando a los pollos de generar trolos, Evo Morales no está tan loco, aunque sea iletrado y le falten ciertas luces.

 

Lo dirigen desde afuera y él obedece servilmente. Si le roban la camioneta 4 x 4 como le pasó, inmediatamente se la reponen como gerente bien pago y listo.

 

 Y el gobierno de Evo Morales acusó a los sindicatos bolivianos, que convocaron a una huelga indefinida por mejores salarios, de estar influidos por la embajada de Estados Unidos y por la "derecha" del país con el propósito de derrocar al mandatario.

 

Quiere gobernar indefinidamente al igual del que le mueve los hilos y se suma el vicepresidente del país, Álvaro García Linera, (al que le debe haber hecho mal comer carne de pollos) aseguró en una rueda de prensa que rechaza la huelga indefinida convocada por la Central Obrera Boliviana (COB) porque es una medida que se toma para "derrocar gobiernos".

 

Como respuesta, la COB boliviana llamó a la huelga general y a comenzar también el lunes una marcha entre la localidad de Caracollo, situada en el Altiplano, y la ciudad de La Paz, separadas por 200 kilómetros.

 

Según García Linera, el movimiento obrero fue infiltrado por gente que quiere aprovechar la demanda de un aumento salarial por encima del cinco por ciento para "llevar agua al molino de la derecha contrarrevolucionaria".

 

Un versito gastado para justificar el razonamiento demencial de los dictadores que tratan de imponer su mandato por toda la eternidad. Y se entiende porque hay mucha plata y poder en juego.

“Yo o nadie” es su consigna.

 

Los sindicatos han exigido incrementos entre el 12 y el 26,5 por ciento para este año, porcentajes rechazados por el Ejecutivo con el argumento de que provocarían una escalada inflacionaria histórica similar a la vivió el país entre los años 1984 y 1985.

 

O sea que el paraíso socialista de Evo es solamente virtual, que los bolivianos se sigan muriendo de hambre y si se vienen para acá, Hebe de Bonafini se encarga de echarlos.

 

La gran "defensora de los Derechos Humanos" de Argentina, la señora Hebe de Bonafini realizó una batalla campal junto a sus seguidoras en contra de un grupo de personas pobres de origen boliviano que realizaban una protesta por la inseguridad.

 

La comunidad boliviana llevaba el féretro de un albañil muerto en un hecho de inseguridad (presumiblemente por "Gatillo fácil policial") hacia Lomas de Zamora y decidieron pasar por Plaza de Mayo para protestar por tan absurda muerte.

 

Con tan mala suerte en ese momento ya que se encontraba la señora Bonafini haciendo su programa radial frente a la Casa Rosada exaltando la libertad y el comunismo que ella profesa.

 

Inmediatamente, al ver a los bolivianos, la gran defensora de los DDHH, se abalanzó sobre el féretro del albañil al grito de: "Váyanse de nuestra Plaza bolitas hijos de puta" y forcejeando ella con algunos hombres de la comunidad boliviana como si el monopolio de los DDHH fueran exclusivos de este personaje, gritaba: "VAYANSE BOLIVIANOS DE MIERDA".

 

Les dejo el enlace para que les refresque la memoria.

 

http://emancipadosdementes.blogspot.com/2009/12/hebe-de-bonafini-vayanse-de-nuestra.html

 
 Por supuesto que el hombre de paja Evo Morales se quedó callado por miedo a que Hugo Chávez le tire de las orejas si promueve alguna queja.

 

Pero lo cierto es que el martes pasado, la COB convocó en Bolivia  a una huelga de 24 horas que tuvo un seguimiento parcial en el país, pero que terminó en disturbios en el centro de La Paz por las protestas del sector fabril que encabeza la exigencia de mejores salarios para este año.

 

Como hace tres años. Pero para el vicepresidente, (que se le nota a la legua el tema de los pollos), los sindicalistas que exigen la huelga general a la COB son los mismos que en 2007 impulsaban también paros a la vez que la derecha "cavernaria y fascista se preparaba para atacar al gobierno del presidente Evo" en un intento de golpe de Estado.

 

"Usan un lenguaje de izquierda, pero su objetivo es favorecer a la derecha, a la contrarrevolución. Eso es lamentable", manifestó y amenazó con demandarlos por apropiarse de los derechos de autor de ese verso que pertenece a su banda.

 

Al mismo tiempo, sostuvo que los intentos de sacar a Morales del poder con un golpe de Estado y un referéndum sobre la revocación de mandatos han fracasado y por eso la "derecha" ahora usa a los sindicatos.

 

"Intentaron el golpe de Estado, intentaron asesinatos y ahora lo intentan desde adentro. La derecha usa estos medios y no dudaría que detrás de esto también puedan estar algunos funcionarios de la embajada estadounidense", expresó histérico el vicepresidente boliviano.

 

Para él, "Detrás de las conspiraciones en Bolivia contra el presidente Evo siempre estuvo el Departamento de Estado, directa o indirectamente. Intuyo que algo así podría estar pasando, cuando tenga cosas más precisas se los mostraremos", agregó.

 

En el Pentágono deben haber temblado con estas palabras.

 

En septiembre de 2008, Morales expulsó al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, al acusarlo de conspiración, mientras que Washington rechazó la denuncia y como represalia también expulsó al embajador boliviano, Gustavo Guzmán.

 

Desde entonces, representantes de ambos países se han reunido tanto en La Paz como en Washington para tratar de solucionar el conflicto diplomático, aunque el presidente Evo Morales señaló varias veces que a su país le va mejor sin el embajador de Estados Unidos gracias a un Ekeko al que le reza todas las noches y lo protege de las malas ondas.



 

Los Kirchner, Clarín, Onganìa y Tía Vicenta

Escrito por saleconfritas 12-05-2010 en General. Comentarios (1)

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Es sabido que Aníbal Fernández no hace ni dice nada que los Kirchner no quieran. Su trabajo es el de ser un contestador mediático sobre todo aquello que molesta a los Kirchner en su guerra contra el mundo.

 

Impusieron con sus mañas el casamiento entre homosexuales, usaron sus estratagemas de comprar y vender legisladores para meter esa ley por capricho y después muestran la cara de autoritarios, soberbios y despóticos.

 

Si pudieran ya hubieran cerrado Clarín por no someterse a lo que ellos pretenden.

 

Ya lo decía Juan Carlos Colombres, Landrú en Tía Vicenta: "Los gobiernos son como las guitarras, se toman con la izquierda y se tocan con la derecha".

 

-Yo tengo una idea mejor. Vamos a ponerle "Tía Vicenta" a la revista.
-¿Y por qué "Tía Vicenta"?
-En honor de mi tía Cora.

 

Y el genial Landrú declaraba: "Si bien creo ser una persona muy poco agresiva, el inconsciente es traicionero, y en cierto momento de la entrevista, cuando el periodista sostuvo que yo lo dibujaba al Gral.  Onganía como una morsa para poner aún más en evidencia un supuesto defecto físico, contesté indignado: "¡De ninguna manera! Onganía no es leporino. Lo que pasa es que una vez jugando al polo, vino un bocha con tal mala suerte que le pegó en el labio leporino".

 

-¿En qué año se empezó a publicar Tía Vicenta?


-En 1957.


-¿Cuándo se la cerraron?


-En 1966. La cerró Onganía. Pero me hizo un bien: fue muy comentado ese cierre.

 

A los dos años me dieron en Estados Unidos el premio Moores-Cabot. Casualmente yo, a Onganía, que usaba un bigotazo, solía dibujarlo como una morsa. Cuando me dieron ese premio, yo le decía el premio Morsa-Cabot.

 

Y hasta hoy se sigue comentando este caso como una muestra de cómo el poder despótico se enoja cuando lo ridiculizan, o mejor dicho cuando alguien se atreve a mostrar sus ridículos, que son muy reiterativos y hacen uso indebido de sus atribuciones amenazando y amenazadores.
 
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acusó hoy al matutino Clarín de enviar un "gesto mafioso" en contra del Gobierno a través de la tira cómica "La Nelly", que se publica a diario en la contratapa del periódico.


Fernández dijo que en la tira que escriben los autores Sergio Langer y Rubén Mira, el domingo pasado se publicó una historia sobre "los argentinos y la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo".

 

Según contó, en la primera viñeta se ve a dos hombres ante una oficina del Registro Civil y Capacidad de las Personas en la que se lee: "Qué pasa que estamos sin vigilancia?", se pregunta uno de ellos, a lo que el otro le responde: "Los canas están con el juez".


En el siguiente cuadro, siguió Fernández, un personaje explica: "Están practicando para aplicar la nueva ley", y en la misma viñeta, se lee al juez que dice "Cabo Sosa... ¨acepta por esposo y/o esposa al principal Carbone?

 

Afirmativo, acepto", responde el otro personaje.


En declaraciones a radio La Red, el jefe de Gabinete dijo que "los responsables de la seguridad de la presidenta son el cabo Sosa y el principal Carbone. Estos gestos, que son hasta mafiosos, son cosas de todos los días", aseguró.

 

"El principal Carbone y el cabo Sosa existen, con nombre y rango. No es una casualidad, nos encontramos en presencia de quienes, para no perder sus privilegios, nos mandan a los mastines", completó.

 

En abril de 2008, la Presidenta había deslizado una crítica similar contra el diario Clarín, esa vez, a raíz de un dibujo del artista Hermenegildo Sabat que, para la jefa de Estado, contenía un mensaje "cuasimafioso". Pero los mafiosos son ellos.

 

Durante un acto en la Plaza de Mayo, la Presidenta habló de los "generales multimediáticos" y mencionó una caricatura. "A mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, era un mensaje cuasimafioso.

 

¨Qué me quieren decir, qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?".

 

Y los mafiosos son ellos. ¿O no?

Kirchnerismo kelper

Escrito por saleconfritas 11-05-2010 en General. Comentarios (4)
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Kirchnerismo kelper

 

Por Mauricio Bossa

 

La semana pasada, el hallazgo de “petróleo de alta calidad” por parte de la empresa británica Rockhopper Exploration en las aguas malvinenses actualizó un tema que, desde el inicio de 2010, mantiene en vilo a la Argentina.

 

El tema no es en absoluto menor pues, si el yacimiento encontrado demuestra ser económicamente rentable, la economía de las Islas Malvinas puede transformarse en una especie de sultanato petrolero bajo cero.


Los Kelpers están profundamente agradecidos con la impericia del gobierno argentino para manejar la cuestión Malvinas. Los errores de Buenos Aires en los últimos 5 años ha fortalecido el Concejo Isleño y a sus integrantes más duros, promotores de las licencias de exploración offshore.

 

El ex vicecanciller Andrés Cisneros comprende cabalmente este punto cuando sostiene que la Argentina no tiene “ninguna herramienta para impedir” la explotación de petróleo en las aguas del Atlántico Sur. Lo grave es que tiene razón.

 

Sólo los incautos pueden suponer que las protestas argentinas (o las declaraciones del Grupo Río) tienen algún poder disuasorio de las decisiones británicas.

 

En el futuro, si no se actúa con mayor inteligencia en las negociaciones con el Reino Unido, el reclamo argentino puede transformarse en una verdadera reliquia dentro de la política internacional.

 

 

• Política de Estado

 

El reclamo por la soberanía de Malvinas es una de las pocas políticas de Estado que la Argentina mantuvo durante su historia, independientemente de gobiernos civiles o militares.

 

Desde el retorno de la democracia en 1983, el tema también estuvo al tope de las prioridades del Palacio San Martín, aunque con enfoques diversos.

 

Raúl Alfonsín prefirió canalizar los reclamos nuevamente a través de Naciones Unidas, pero nada obtuvo de aquella estrategia.

 

Carlos Menem optó por una aproximación diferente. Logró normalizar las relaciones con Gran Bretaña en base a la recordada fórmula del “paraguas de soberanía”, un salvoconducto que permitía resguardar las pretensiones argentinas y avanzar en un esquema de cooperación en temas comunes, incluido el petróleo.

 

Diez años después de la guerra, Mario Cámpora y Humphrey Maud fueron designados embajadores en Londres y Buenos Aires, respectivamente.

 

En 1995 fue un acuerdo conjunto sobre petróleo y pesca en las aguas de las Malvinas que, aunque interpretado en forma diferente por las partes, aseguraba un mínimo vaso comunicante en relación a los principales recursos económicos del Atlántico Sur.

 

También se estableció una política de “seducción” a los isleños para que, en la medida de lo posible, no fueran ellos quienes dinamitaran cualquier entendimiento futuro con el gobierno británico.

 

Guido Di Tella fue particularmente activo en este sentido, quizá evocando la necesidad de “crear un clima para que alguna vez se pudiera discutir la soberanía” planteada por Lord Chalfont ante los negociadores argentinos en 1968.

 

Aunque muchos menospreciaron estos esfuerzos (por ejemplo, el envío de ositos Winnie Pooh a los kelpers la navidad del ’98), lo cierto es que, a finales de los ’90, los argentinos pudieron volver a visitar las islas mediante la reanudación de los vuelos desde Río Gallegos a través de la empresa LAN.

 

• Sin rumbo internacional

 

La asunción de Néstor Kirchner marcó un punto de inflexión en la agenda internacional de la Argentina. Básicamente, su estrategia fue no tener ninguna.

 

Sistemáticamente, desde 2003 el país desairó a sus aliados e ignoró el mundo sin que, posteriormente, presidente Cristina Kirchner hiciera algo diferente por cambiar semejante estado de anomia.

 

Recuérdese, a modo de ejemplo, la hostil renegociación de la deuda externa, el papelón de la contracumbre contra George W. Bush en Mar del Plata en 2005, la crónica alianza con Chávez, el irresuelto conflicto con Uruguay, las relaciones bipolares con Brasil y la cancelación de la visita presidencial a China en enero pasado, por citar sólo algunos.

 

El precio de tal errática conducta ha sido la irrelevancia internacional.

Con Malvinas, la política de la Cancillería en los últimos 8 años ha sido por igual deslucida.

 

Se abandonaron los intentos de acercamiento con los kelpers y las relaciones con Gran Bretaña entraron en un período de enfriamiento.

 

Todo volvió a circunscribirse en torno a las anuales -e inútiles- declaraciones de la ONU para que retornase el diálogo. Para peor en 2007, el gobierno argentino denunció unilateralmente el acuerdo firmado en 1995 sin que, al menos, intentara renegociarlo.

 

Con aquella decisión tan estéril como demagógica, Néstor Kirchner privó al país de la única herramienta de derecho internacional que le hubiera permitido esgrimir argumentos prácticos ante la decisión del gobierno isleño de conceder licencias de exploración de petróleo.

 

Sin aquel acuerdo, a la Argentina sólo le quedó reclamar en base a los derechos de soberanía, es decir, insistir en base al esquema conceptual de la Resolución 2065 de 1966, hoy transformada en una auténtica vía muerta. Gracias a ellos y desde hace tres años, los Kelpers son los más fervientes kirchneristas en esta parte de América del Sur.


Lo más inquietante es que la actual crisis pone de manifiesto la falta de puntos de apoyo del país fuera de Latinoamérica.

 

Tal es el grado de aislamiento que, cuando Europa sancionó su Constitución en 2005, las Malvinas fueron incluidas como territorios de la Unión sin que España o Italia (nuestros europeos “más cercanos”) pusieran reparo alguno.

 

Pero la culpa no es del chancho: mientras se negociaba el Tratado de Lisboa, la Cancillería argentina dormía la siesta sin enterarse de las consecuencias de semejante asunto.

 

Algo parecido sucedió con la administración de Barack Obama, con la que se comenzó con el pie izquierdo.

 

Se recordará que Arturo Valenzuela, al momento de visitar al país como enviado del gobierno estadounidense, fue criticado muy poco diplomáticamente por el hoy secretario general de la Unasur, a raíz de unas olvidables declaraciones públicas.

 

Como resultado, la Casa Blanca se apresuró a declararse prematuramente neutral en esta escalada del conflicto anglo-argentino, una forma elegante de mantenerse al lado de su aliado histórico y de alejarse de nuestra torpeza institucional.

 

Nadie puede sorprenderse, por lo tanto, que la posición Argentina no obtenga ningún tipo de respaldo práctico, más allá del simbolismo del Grupo Río o de las Naciones Unidas, menos efectivos que los mismísimos ositos Winnie Pooh de Di Tella.


Lamentablemente, la Argentina hoy no tiene nada para obligar al Reino Unido a negociar. Esta es la verdad.

 

Si algún gobierno quiere recuperar las islas en serio (como lo deseamos todos los argentinos), deberá entender que no alcanza con las Resoluciones de la ONU o las protestas del intrascendente canciller Taiana.

 

Más que nunca, se requiere inteligencia y pragmatismo para satisfacer el interés nacional. Y también prestigio internacional, algo que la Argentina se ha empeñado en perder en la última década.

 

Desde hace tres años, los kelpers son los más fervientes kirchneristas

en esta parte de América del Sur.

 

Lamentablemente, la Argentina hoy no tiene nada para obligar al Reino Unido a negociar. Esta es la verdad.