Sale con fritasss

Es tarde para llantos, Merceditas...

Escrito por saleconfritas 05-03-2010 en General. Comentarios (0)

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“Qué dulce encanto tiene
en mis recuerdos, Merceditas,
aromada florecita,
amor mío de una vez”.


Según ciertas creencias, el pacto quedaría establecido entre una persona y Satanás o cualquier otro demonio (o demonios): esta persona ofrecería su alma a cambio de favores diabólicos poderosos.

 

Estos favores varían, pero suelen incluir la eterna juventud, el conocimiento, las riquezas, el amor o el poder.

 

Este trato resultaría muy peligroso pues el precio de tales favores es la condenación eterna.

 

El futuro de alguien que pacta con el Diablo no es muy alentador pues conoce con certeza que deberá sufrir eternamente en el Infierno, esto hace pensar: ¿Como alguien a sabiendas de su destino final en el averno puede pactar por tan solo unos días de "felicidad"?

 


Descontrolada, Marcó del Pont lloró y amenazó con contar la verdad en el Senado

 

Por Alexis Di Capo

 

La Comisión de Acuerdos del Senado empezó a citar el lunes a Mercedes Marcó del Pont para que se presentara a dar explicaciones sobre la operación sorpresa de traspaso de reservas para constituir el FODEAR.

 

La presidenta del Banco Central, que finalmente no se presentó, estuvo sí en contacto telefónico permanente con Miguel Ángel Pichetto.

 

Éste le aseguró que el bloque del Frente para la Victoria la defendería a capa y espada.

 

En lo personal, Pichetto cumplió, pero los senadores kirchneristas, en razón de haber impugnado la constitución de las comisiones resuelta por la oposición, ni se presentaron en la reunión de acuerdos y 9 opositores firmaron el rechazo del pliego de la jefa del Central.

 

La angustia de la Marcó del Pont crecía minuto a minuto, porque le habían asegurado que la sangre no llegaría al río.

 

Al ver que sólo Pichetto alzó la voz para defenderla y que su destino está prácticamente sellado, porque en el recinto se rechazará con seguridad su pliego, la joven economista entró en crisis.

 

Y de allí pasó directamente al pánico, cuando le avisaron que legisladores opositores estaban presentando denuncias penales en su contra.

 

En este cuadro habrían influido también algunos de sus parientes directos, que la llamaron, pero no para solidarizarse, sino para enrostrarle que estaba ensuciando un apellido ilustre al convertirse en la cajera de una asociación ilícita.

 

La crisis

 

Ya descontrolada, Marcó del Pont habría tenido una charla telefónica con CFK en la que, entre sollozos, gritaba que los Kirchner la habían abandonado.

 

Y habría ido todavía más lejos, sosteniendo que la habían usado -utilizó otro término- y que, si la seguían abandonando a su suerte, iba a ir al Senado, pero para contar cómo se había organizado en Olivos la maniobra del DNU 298, además de otros detalles íntimos del tema.

 

Ante el inminente escándalo, Cristina Kirchner la convocó a la Marcó del Pont a una reunión a solas.

 

El desenlace

 

En Olivos, la Presidenta del Central habría recibido finalmente garantías -o por lo menos promesas- de que el gobierno la respaldará.

 

Como resulta obvio que su situación es insostenible, le habrían ofrecido que asuma próximamente como Secretaria de Industria, un cargo más alejado del fuego cruzado del Congreso.

 

También trascendió que Miguel Ángel Pesce, como vicepresidente del BCRA, quedaría interinamente a cargo de la entidad.

 

Curioso destino el de Pesce, porque sería la segunda vez que queda al mando por la salida forzada del presidente (la primera fue con Martín Redrado).

 

El recambio de Marcó del Pont podría coincidir con la ya cantada renuncia de Amado Boudou, que tal vez será reemplazado por la Ministra de Producción Débora Giorgi.

 

 

Cristina y su realidad

Escrito por saleconfritas 04-03-2010 en General. Comentarios (0)

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Cristina y su realidad

 

En el discurso improvisado que, con la agresividad que la caracteriza, pronunció ante la Asamblea Legislativa, la presidenta Cristina Kirchner procuró convencer a los asistentes, y a todos los demás ciudadanos del país, de que los medios en su conjunto se las habían arreglado para crear un país espurio, uno "virtual y mediático" en el cual "suceden cosas horribles, donde todo está mal", que es muy distinto del "país real" que le ha tocado administrar que "ha permitido por ejemplo que se batan récords en materia de esparcimiento de la población, de compras" como hacía años no ocurría.

 

Aunque no cabe duda de que la Argentina "año verde" del relato de Cristina es muchísimo mejor que la que figura en los medios –con la presunta excepción de algunos resueltamente oficialistas–, esto no quiere decir que corresponda a la realidad tal y como la percibe la mayoría que, por motivos comprensibles, se siente preocupada por la inflación creciente, la inseguridad, la corrupción, el enriquecimiento fenomenal de la presidenta y su marido y la sensación, que se intensifica por momentos, de que el país está a la deriva.

 

Puede que en ocasiones ciertos medios sí hayan exagerado un tanto al llamar la atención sobre lo negativo y minimizar lo positivo –en todas partes los gobernantes suelen quejarse por dicha propensión–, pero se trata de un fenómeno que en una democracia es perfectamente normal, ya que los únicos países en que los medios se dedican a difundir buenas noticias, pasando por alto las malas, son dictaduras como Corea del Norte y Cuba.

 

De todas formas, el intento de Cristina de hacer pensar que es dueña exclusiva de lo que el entonces presidente Carlos Menem calificaba de "la verdad verdadera", cuando lo molestaban mucho los medios, y que quienes se niegan a reconocerlo son seres perversos que sueñan con destituirla no podrá ser sino contraproducente.

 

A esta altura los Kirchner deberían entender que a los políticos serios nunca les conviene comprometerse demasiado con teorías conspirativas extravagantes porque la afición así supuesta es universalmente considerada un síntoma de paranoia.

 

Sin embargo, en los meses últimos tanto Cristina como su marido no han vacilado en acusar a los miles de medios del país, además de muchos extranjeros, de confabular en su contra en lo que imaginan es un esfuerzo conjunto por vender una imagen distorsionada de la realidad nacional.

 

Parecería que a su juicio no se trata de los eventuales excesos de un diario determinado o de un grupo, el encabezado por Clarín, sino del accionar de casi todos los medios, lo que en un país tan pluralista como el nuestro en que suele hacerse oír una multitud de opiniones diferentes es francamente absurdo.

 

También se han ensañado los Kirchner con los jueces que fallan en su contra al extremo de hablar de un fantasmal "partido judicial", tema éste al que Cristina volvió al inaugurar el período número 128 de las sesiones ordinarias del Congreso: para ella, un juez bueno es uno que colabora sistemáticamente con el gobierno.

 

En cuanto a la tendencia de la oposición a "judicializar" la política, no sucedería si el gobierno de Cristina manifestara más respeto por los pormenores legales.

 

Desgraciadamente para los Kirchner, existen buenos motivos para suponer que la realidad mediática que tanto les disgusta se aproxima más a la auténtica que la insinuada por sus discursos cotidianos.

Para comenzar, es más probable que miles de periodistas de actitudes muy diversas y sus fuentes logren reflejar la realidad con mayor exactitud que dos o, a lo sumo, tres políticos que son notorios por su apego a prejuicios ideológicos anticuados y por su intolerancia hacia quienes se animan a discrepar con sus opiniones.

 

Asimismo, desde que a la pareja santacruceña se le ocurrió apoderarse del Indec para transformarlo en una usina propagandística que se limita a fabricar las buenas noticias que tanto le encantan, la ciudadanía sabe muy bien que para el gobierno la verdad es una comodidad flexible que depende de su propia voluntad, no de datos que son fácilmente verificables.

 

No debería sorprenderle a Cristina, pues, que la mayoría haya llegado a la conclusión de que el relato al que se aferra con tanta tenacidad pertenece a uno de sus géneros literarios favoritos, el del realismo fantástico.


       

 

 

Malvinas, a calzón quitado: FF.AA. y soberanía

Escrito por saleconfritas 03-03-2010 en General. Comentarios (2)

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Sobrador, ra adj. fam. Arg. Que se burla haciendo alarde de superioridad; burlón, fanfarrón.

La oferta de Hillary Clinton se produjo después de que la presidenta argentina, Cristina Kirchner, le solicitara su intervención como "país amigo" de ambas partes. "Pensamos que no es necesario", respondieron sobradoramente los ingleses.

Conocida es la historia, cuando en 1982 EE.UU. medió entre Argentina e Inglaterra por el conflicto bélico entre ambas naciones. Fue el mismo Estados Unidos quien aparentaba ser neutral y acercar a las partes, cuando en realidad solo le daba tiempo a la flota británica llegar a Malvinas, engañando a los funcionarios argentinos, esperanzándolos con la palabra paz.

Hoy 2010, es otra la historia. En 1982 Argentina tenía con que negociar, pues se había recuperado el dominio de las Islas Malvinas. Allí Inglaterra se vio obligada a sentarse y hablar. Hoy, Argentina no busca mediante alguna acción, obligar a negociar al enemigo invasor, y es por ello que el ofrecimiento y el pedido a Estados Unidos no fue un motivo de interés por parte del gobierno británico, quien sin dudarlo rechazó la oferta.

Cristina Kirchner no ignora el pasado, hace teatro para la prensa complice.

Mientras se hablaba de la neutralidad norteamericana en 1982, Estados Unidos, otorgaba los misiles Sidewinder a los ingleses, que mataron a cada piloto argentino en Malvinas, entregaban millones de litros de combustible para que los aviones Vulcan llegaran el 1° de Mayo a Malvinas y atacaran Puerto Argentino, dotaron de aviones Harrier G3 cuando los británicos ya escaseaban de dicho armamento.

 

Y seguramente otros tantos actos de ayuda que hicieron de Estados Unidos, el mejor aliado de Gran Bretaña en Malvinas. Sin olvidar el doble papel que jugaron los Estados Unidos, aparentando ser negociadores entre ambas partes, cuando solo pretendían darle tiempo a la Flota británica llegar a Malvinas.

La realidad ya pactada: Enciclopedia de la Armada Argentina... sin Malvinas ni Antártida.


Petropolítica austral: Malvinas, a calzón quitado: FF.AA. y soberanía

La inutilidad de la política exterior y de defensa de los Kirchner fue desnudada con el arribo e inicio de operaciones de la 1ra. de las 2 plataformas petroleras previstas para instalarse en aguas del archipiélago Malvinas.

 Por Rubén Lasagno

RÍO GALLEGOS (OPI Santa Cruz). La aparición de una plataforma petrolera británica en el atlántico sur causó estupor en el gobierno nacional y en prácticamente todos los legisladores. La cuestión es tan simple como difícil de resolver. Mientras Argentina defiende la soberanía en una mesa, los ingleses la practican en el mar. ¿Nadie sabía que venían por el petróleo?, parece que no.

Uno de los motivos del atropello que sufrimos es la falta de respeto ante un país que, como el nuestro, está falto de respuesta, no solo política y diplomática, sino militar.

Hace mucho tiempo un viejo catedrático con quien nos habíamos sentado a compartir un café en un clásico bar de Buenos Aires, después de retirar de su boca el pocillo de gruesa porcelana blanca, redondeó algunas disquisiciones que se habían planteado en la mesa con respecto al conflicto del Atlántico Sur, que por aquellos momentos aún estaba latente en el espíritu de muchos argentinos; ¿Por qué se creen que Gran Bretaña peleó por las Malvinas?, fue la pregunta que nos tiró mientras nos miraba por encima de sus bifocales.

Allí nos dimos cuenta que quienes analizaban el conflicto de las islas, alejados de nacionalismos solo declamativos, tenían una mirada más objetiva y sincera de los verdaderos motivos por los cuales un país del 1er. Mundo movía su flota 14.000 kilómetros, para disputarle un pedazo de turba a otro país de confín y encima, tercermundista.

El petróleo debajo del mar es un viejo tesoro que Inglaterra guardó para sí, pero que nunca se vio en la necesidad de poseerlo, primero porque eran reservas a largo plazo y después porque de parte de Argentina nunca hubo interés en las riquezas naturales sumergidas, los reclamos siempre estuvieron girando en torno a la "soberanía" en términos políticos, no económico, vocablo tan discutible y elástico como las negociaciones que se prolongaron más de cien años.

Sin embargo, cuando al alcoholizado Galtieri se le ocurrió fundar una gesta inaudita, los británicos reaccionaron como debían hacerlo, pero sin ninguna motivación fundada en principios de territorialidad o nacionalismos baratos, inclusive los Kelpers y su autodeterminación fue una excusa que le vino como anillo al dedo a la dama de hierro, pero, muy interiormente, poco le importó a Inglaterra la opinión que tuvieran los 3.000 ovejeros residentes, para resolver sus acciones de defensa perfectamente planificadas.

Sin embargo los sucesivos gobiernos nacionales parece que nunca consideraron como cierta la posibilidad de que Gran Bretaña se interesara por el petróleo y que recién despiertan a la realidad, cuando se enteran que una plataforma off shore comenzó a agujerear nuestra plataforma marítima.

 

Recién ahí el sector político y el gobierno actual comienzan a fruncir el ceño, llenan los micrófonos con todo tipo de bravuconadas y discursos estériles y una vez más, como si la historia no nos hubiese demostrado cómo va a ser el final del cuento, le piden a USA, socio de Gran Bretaña en la explotación petrolera en los mares del sur, que interceda a favor de nuestro país.

Algunos voceros del gobierno no dudaron en calificar a nuestra diplomacia como "impecable", sin embargo, a juzgar por los resultados, no lo ha sido tanto a lo largo de estos últimos 30 años.

Creer que Gran Bretaña discutía la pertenencia de estas tierras de confín, solo para defender sus argumentos históricos, es de una inocencia imperdonable.

 

Cualquier analista político sabe que el petróleo y el agua son hoy los elementos más buscados en el mundo porque son los que permiten que funcionen las máquinas y la vida.

 

Hoy están viniendo por ellos y lo grave de todo esto, es el tiempo que ha desperdiciado el país en conjeturas, reclamos y quejas inconducentes, debido, precisamente, a la falta de una política de Estado en materia de soberanía, con objetivos claros y una actitud invariable ante los organismos internacionales, independientemente si el país es gobernado por Radicales o Peronistas.

 

Nada de esto pasó, hoy las consecuencias se materializan y nos crea una sola sensación: impotencia.

Admirable, eso si, la actitud de los países sudamericanos en esta oportunidad, aunque me guardo la reserva por la posición final de Chile y Brasil en caso de que la guerra diplomática obligue a los países de la región, confrontar con los intereses de Gran Bretaña y Estados Unidos aliados comerciales y políticos de nuestros vecinos.

A la Argentina no le queda nada que hacer, simplemente plantar la queja en todos los organismos internacionales, batir el parche de la solidaridad sudamericana (ni siquiera americana) y esbozar amenazas veladas a un país que ya vivió las consecuencias de decisiones trasnochadas y no escatima esfuerzos para asegurar lo que quiere defender a cualquier precio, el petróleo y su salida antártica.

Mientras tanto desde Alfonsín hasta acá, cada gobierno ha colaborado para diezmar sistemáticamente a las Fuerzas Armadas nacionales. Y de ninguna manera alguien trabajó para reconvertirlas o hacerlas eficientes, rápidas, profesionales y disuasorias; la institución como tal ha sido reducida a la mínima expresión, transformada en un nicho del culto vengativo setentista, sin ningún tipo de sentido práctico si no es el de destruirlas para no generar ni siquiera un placebo en su lugar.

Hace 30 años que no se invierte en armamento, en desarrollo técnico, científico ni material. Se ha usufructuado su estructura para los negocios personales y partidarios, como Fabricaciones Militares, Citefa y diversas industrias estratégicas o se han cerrado centros de desarrollos de gran importancia como el que destruyó Menem en Falda del Carmen y abortados proyectos de gran magnitud en desarrollo misilístico, aviónica y aparatos de instrucción y combate.

La Armada Argentina no sirve. Puerto Belgrano se ha transformado en un enrome museo de lo que fue la Marina y han comenzado a venderse las tierras que ya no cumplen ninguna utilidad, alentados por jugosos negocios inmobiliarios que cuatro vivos (con cómplices del Estado) aprovechan; se cerró Punta Indio.

 

El viejo orgullo de los Talleres Aeronavales Centrales Comandante Espora de Bahía Blanca ya no existe, sus instalaciones fueron vaciadas, los instrumentos de última generación y las maquinarias para la reparación de aeronaves, únicas en Sudamérica, vendidas o robadas. La supremacía del aire que tuvo en algún momento Argentina en la región no existe más desde los años 90.

 

De los 8 aviones Super Etendart que había solo quedan dos y uno de ellos camino a ser canibalizado para arreglar el otro. No hay poder de fuego ni capacidad de volar, mientras los países de la región se arman con F-16 (como mínimo) o con aviones rusos de última generación.

Los regimientos se han achicado, las fronteras están despejadas, no existe control aéreo ni terrestre y así podemos seguir enumerando la destrucción de un aparato militar y de seguridad que necesitaba un cambio urgente, una transformación inmediata, pero de ninguna manera la anulación de sus capacidades operativas.

¿Reconocer esto es ser militarista?, no; significa pensar con objetividad sobre un hecho que es natural en el ser humano: nadie respeta al que no se respeta a si mismo y se hace respetar.

 

La premisa "progresista" de que no deben existir hipótesis de conflicto, es un discurso falaz sobre el que se cimienta precisamente esto, la destrucción de las instituciones armadas y se despoja al país de todo tipo de respuesta ante un ataque exterior, que no suele ser armado –al menos en la primera instancia – pero con el tiempo puede avanzar sobre nuestras propias pertenencias, aquellas que hasta hace un minuto considerábamos intocables y nosotros estaremos desnudos, sin capacidad de respuesta.

Todos los países del mundo que pretenden limitar o desalentar los ataques de otros países, han desarrollado un poder de fuego disuasivo suficiente y necesario como para poner límites de resguardo a la prepotencia y ambición de otros y de ninguna manera se los puede catalogar como países belicistas.

Nadie habla de hacer una guerra, se trata de defender la casa de uno. Hoy por hoy la Argentina no puede hacer ni lo uno ni lo otro.

 

No puede pensar en una acción disuasoria porque no tiene capacidad y no se puede hacer respetar porque carece de medios para plantear una posición de fuerza. Solo le queda el campo de la diplomacia en el cual hace mucho tiempo, también perdió.

Un consejo a la clase política argentina (la que pasó, la que está y la por venir), hay un libro que se llama "El arte de la guerra" escrito por un viejo general chino hace más de 500 años de nombre Sun Tzu.

 

Léanlo, no les ayudará a aprender como pelear una guerra ni a llevarla a cabo, les enseñará los caminos para evitarla y a resolver las estrategias políticas que de puro ignorantes, nos arrastran a estas situaciones como las que vivimos hoy con Gran Bretaña, que nos quita el petróleo a pocas cuadras de nuestra casa.

Un autogolpe para pagar la deuda externa

Escrito por saleconfritas 02-03-2010 en General. Comentarios (0)

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UN AUTOGOLPE PARA PAGAR LA DEUDA EXTERNA

 

 

Para salir del atolladero del "Fondo del Bicentenario", el gobierno ha resuelto dar un autogolpe.

 

La presidenta se presentó ante el Congreso con el manoteo de las reservas ya consumado.

 

El autogolpe quiere asegurarle a los especuladores internacionales que la deuda externa será pagada a cualquier precio. Por eso, la bolsa de valores saludó con una suba el decretazo presidencial.

 

Pero la sustracción de las reservas no salva al kirchnerismo de una bancarrota en regla: En el debe del Estado nacional, de las provincias y municipios en rojo, se acumula un quebranto equivalente a varios "fondos del bicentenario".

 

Al decretazo de Cristina le seguirá un ajuste en regla contra la educación, la salud y los trabajadores.

 

La oposición ha replicado con un contragolpe judicial. Pero comparte la orientación de fondo del autogolpe oficial, o sea, asegurar el pago de los compromisos fraudulentos de la deuda.

 

Pretenden retener las reservas para financiar una fuga de capitales que ya se está produciendo y reclama un consenso parlamentario en auxilio de las camarillas de las provincias y de sus estados en quiebra.

 

Contra el autogolpe oficial y las conspiraciones de la oposición parlamentaria: No pagar la deuda externa.

 

 

CON EL DECRETO 298/2010 QUE CREA EL FONDO DE DESENDEUDAMIENTO ARGENTINO (FOBI)

 

 

Quedan sólo U$S 17.500 millones de reservas a una paridad de 5,27 por dólar

 

Por Guillermo Cherashny

 

Estábamos en lo cierto cuando señalábamos que sería derogado el FOBI, pero fue una verdadera sorpresa la creación por el DNU 298 del 2010 del Fondo del Desendeudamiento argentino (FDA) de U$S 4382 millones, que fueron girados desde el Banco Central a la Tesorería en una cuenta especial.

 

Si bien se refiere sólo a esa cifra y no habla de "reservas excedentes" -que ya explicamos que no existen por los pasivos que tiene el BCRA.

 

Pero nada impide que el ejecutivo dicte un nuevo decreto que permita girar más fondos.

 

Mientras tanto, el DNU 298/2010 fue publicado en un suplemento extraordinario del Boletín Oficial.

 

Puede ser que la justicia en lo contencioso administrativo declare nulo este decreto y exija la devolución de los fondos o bien que las dos cámaras del congreso lo rechacen y también pidan la devolución de los fondos.

 

Lo que también puede pasar es que el Ejecutivo se niegue a devolverlo y se produzca entonces un conflicto de poderes sin solución. Además, el riesgo de nuevos embargos reaparece ahora con fuerza.

 

 

Qué queda en la caja

 

Lo que sí está claro es que ahora la cantidad de reservas que quedan en el Central, descontadas las LEBAC, NOBAC y pases pasivos, los préstamos del Banco de Basilea y los encajes de los depósitos en dólares, serían solamente U$S 17.500 millones para responder a una base monetaria de 121.000 de pesos.

 

Esto arroja una paridad de 5,27 pesos por dólar como si estuviéramos bajo un régimen de convertibilidad.

 

Como no lo estamos, en un régimen como el nuestro, el dólar vale lo que la gente piensa que vale.

 

Así es que, en el hipotético caso de una compra masiva de dólares, el Central no tiene artillería para mantener la paridad en torno a los 4 pesos.

 

Esto podría ocurrir en un país en donde su Ejecutivo tenga una imagen positiva de menos del 20%, sus máximas autoridades actúen al margen de la ley, hagan lo imposible para que el Congreso no legisle.

 

Entonces se podría producir una crisis de confianza. Pero esto sólo ocurre en una situación mediática y virtual pero no en la situación real de la Argentina.

 

Evidentemente, la paridad se puede mantener en los 4 pesos. Además, como este país tampoco tiene una inflación superior al 30% anual, de ningún modo puede haber atraso cambiario.

 

Por lo cual, este robo de las reservas del Central no tiene que preocupar a los ciudadanos argentinos, es algo normal de la fiesta kirchnerista.


 La misma que nos está matando a los millones de argentinos que la estamos sosteniendo.