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Mujica, el incómodo espejo de los Kirchner

Escrito por saleconfritas 19-02-2010 en General. Comentarios (1)

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Mujica, el incómodo espejo de los Kirchner

 

El electo presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, acaso encarne la trayectoria política que los Kirchner imaginaron para sí en sueños: de líder revolucionario a gobernante democrático y moderno.

 

Sin embargo, basta repasar sus primeras decisiones de Estado para vislumbrar el abismo entre ambos modelos de conducción, diferencias que se acentúan cuando se mira la manera en que viven el poder.

 

Por Ignacio Fidanza 

 

Uruguay está viviendo una revolución de terciopelo, con ese ritmo suave y llevadero, ese peculiar savoir faire oriental, acaso inaccesible para la sensibilidad porteña.

 

Sin estridencias el mítico “Pepe” Mujica se apresta a llevar al proceso político del Frente Amplio en el poder a un nuevo estadio en su exitosa evolución.

 

Este ex revolucionario de hábitos franciscanos, ya presidente electo sigue concediendo entrevistas en el galpón de su modestísima chacra de las afueras de Montevideo, donde recibe a sus visitantes sobre baldes de plástico dados vuelta a modo de asiento, pero más importante, de mensaje político.

 

“Puedo equivocarme, pero no pueden comprarme”, dijo sin vueltas días atrás.

 

Reminiscencias de una moral ascética que acaso comparta con líderes extintos. El camino del poder como un servicio, casi un martirio, que sin embargo, no debería llamar a confusiones.

 

El Mujica de hoy entrega un mensaje más rico, policromático, que esos guerreros que murieron sumergidos en la sangre de un proyecto que se imaginó emancipador y terminó naufragando en la locura militarista.

El hombre que en días asumirá la presidencia del Uruguay, envía señales de consenso, de paz, de conciliación, de avance suave, pausado y sobre todo, conversado.

 

“El único gran motor del trabajo es la inversión y debe ser estimulada en una sociedad que necesita el crecimiento material para suturar sus problemas sociales”, dice el mismo presidente uruguayo que rogó en un encuentro con 1500 empresarios -400 argentinos- que inviertan en su país, porque “aquí nadie te va a expropiar”.

 

El mismo Mujica que admiran los Kirchner parece haber entendido como Lula lo hizo muchos años antes, que en el mundo de hoy la capacidad de progreso de los países se vincula con su habilidad para generar un entorno de negocios previsible, con un proyecto de país a cargo de la conducción política.

 

No es contra los empresarios como se avanza, pero tampoco cediendo el comando general a la iniciativa privada, parece ser el mensaje. Sutil equilibrio que no se da bien con el neoliberalismo de los noventa, como tampoco con los panzazos contra el Banco Central o las “nacionalizaciones” a pura pérdida como Aerolíneas y el fútbol que no es gratis.

 

Es este hombre que nunca enfrentó ni de lejos una mínima acusación de enriquecimiento ilícito, el que evita caer en la tentación fácil de pelearse contra las multinacionales de los transgénicos y le huye a los improperios contra la “sojización” como a la peste misma.

 

“Sin la producción agropecuaria, Uruguay sería como un clavel en el viento”, sintetiza y se sube al sentido común de entender que esa riqueza –compartida por la Argentina- no es un obstáculo para el progreso, sino la palanca para provocarlo.

 

Y de nuevo, eludiendo los eslóganes que caen tan bien en los que evitan el trabajo de repensar la realidad, explica lo obvio: “los transgénicos son un recurso portentoso para la humanidad, tenemos la misma cantidad de hectáreas, pero un tercio del mundo empezó a comer: China e India. Si no aumentás el volumen de la producción –y eso permiten los transgénicos-, vas a tener una suba de precios que va a embromar a los pobres”.

 

Es que Mujica evita la trampa de subirse a la pelea contra las demoníacas multinacionales que envenenan los suelos, contra la oligarquía sojera y otros íncubos para plantear la discusión en sus términos más profundos: ¿son realmente esos los intereses que atentan contra el bienestar de la gente? ¿O acaso los problemas que deberán enfrentarse son mucho más dramáticos y urgentes –sobrepoblación, contaminación, pobreza, crisis energética- como para distraerse con discusiones de librería?

 

Como suele suceder, sólo aquellos que transitaron con vigor un camino que luego se demostró errado, tienen la autoridad y el convencimiento para instrumentar el viraje.

 

Mujica hoy se da el lujo de ubicar al frente de ambas cámaras del Congreso uruguayo a dos mujeres, a dos ex líderes del movimiento Tupamaro, que luego de asumir el cargo, simbolizaron el camino de reconciliación que trazó su líder, pasando revista a las tropas desplegadas frente al parlamento.

 

Es el problema de la historia falseada, la que acaso provoque la impostura que tanto daño le está causando a los Kirchner.

 

Es esa idea de subirse demasiado tarde a un tren que ya partió, la que tal vez provoca este desacople con la sociedad, este sufrimiento inútil, estas oportunidades pérdidas, que duele aún más cuando se observan sociedades menos beneficiadas en el siempre injusto reparto de riquezas, que sin embargo con humildad y convicción, avanzan.

 

Tranquilos, sin traumas, con entusiasmo. Porque acaso lo que se pide no son anabolizadas tasas de “crecimiento chinas”, sino un rumbo compartido, un pulso respetuoso de identidades profundas, esas que ausculta este médico brujo en el que se ha convertido Mujica.

 

Es la mirada del estadista que problematiza los dogmas frente al cliché de los enemigos previsibles y por tanto, evitables. Es la búsqueda de nuevas realidades para enfrentar nuevos desafíos.

 

Mujica acaba de ofrecer a la oposición la mayoría en los directorios de las empresas y organismos del Estado como la Administración de Servicios de Salud o el Banco de Previsión Social.

 

Léase bien, no ofreció “integrar” los directorios de estos organismos claves que manejan millones, sino la mayoría, es decir el control y la conducción.

Sería como si una mañana el Gobierno entregara a la oposición la Anses y el Pami, por ejemplo. ¿Qué mejor señal de madurez política, de voluntad de diálogo? Es frente a decisiones de este tipo que fotos como las del fallido diálogo político que abrieron los Kirchner luego de la derrota electoral, revelan su profunda liviandad.

 

Es tan evidente, está tan claro el camino –y tan cerca- que duele hasta el hueso ver como se gastan los días en una trabajosa gran marcha hacia atrás.

God save the Queen

Escrito por saleconfritas 18-02-2010 en General. Comentarios (2)

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Un populismo demagógico e ineficiente: eso es el kirchnerismo, y acaba de ratificarlo.
A Cristina y a Aníbal Fernández debería preocuparles que la opinión pública perciba el engaño de estas autoridades.

 

Aníbal Fernández anunció pomposamente que cualquier buque que se dirigiera desde el continente hacia las islas Malvinas y su zona de influencia debería pedir permiso a las autoridades argentinas.

 

Fernández anticipó que el decreto 256 tiene que ver con el inicio de las actividades petroleras por parte de empresas británicas en la zona circundante a las islas Malvinas.

 

Y encima agregó la creación de "una comisión permanente para la evaluación de estas decisiones" que estaría conformada por la jefatura de Gabinete, la Cancillería, el Ministerio de Planificación, el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y la Secretaría de Turismo.

 

¿Cuál era el objetivo supuesto del Poder Ejecutivo Nacional?

Según ellos controlar el tráfico entre la Argentina y las islas Malvinas.

 

Sin embargo, esa tarea ya se cumple, desde lo formal, no solamente en referencia a las Malvinas sino al resto del mundo.

 

Cuando un buque mercante llega a un puerto argentino -expresado con más propiedad: antes de soltar amarras-, su capitán le informa a la autoridad marítima (Prefectura Naval), la procedencia, la carga, los datos generales del buque y también le indica si va a cargar o a descargar y cuál será su próximo puerto.

 

A su vez, ejerciendo la Prefectura Naval, en representación del Estado argentino, la autoridad propia de "Estado rector de puertos", tiene derecho a inspeccionar el buque, e incluso a impedir la salida si la embarcación presentara alguna falencia técnica que hiciera peligrosa la navegación.

 

Sigamos adelante con el procedimiento: un buque que carga en un puerto argentino, declara cual será el puerto de destino de la carga.


Obviamente no sólo ante Prefectura sino también ante la autoridad aduanera argentina -otra vez la propiedad en la explicación: ese procedimiento lo cumple la agencia marítima que atiende al buque y no el capitán del mismo-.

 

Sin embargo, el Estado argentino no tiene posibilidad alguna de controlar nada con posterioridad, si es que ocurre un cambio de destino del buque y la carga ya que el buque puede salir "despachado" para un lugar y luego, por cuestiones comerciales, cambiar de destino.
 
El caso emblemático de esta situación ocurrió casualmente, durante la Guerra de Malvinas.

 

En aquella oportunidad, la empresa petrolera anglo-holandesa Shell proveyó de combustible argentino a los buques de la flota británica -una enorme fracaso de la inteligencia militar argentina-, ya que esos buques salían con su carga hacia puertos de Brasil, pero en verdad transferían su carga a otros buques de otras banderas que finalmente abastecían a la flota enemiga.

 

Y aún en pleno conflicto, el Estado argentino no pudo impedirlo.

 

Por lo tanto, todo lo anunciado durante las últimas horas pareciera más bien un Operativo Distracción destinado a la opinión pública antes que una medida concreta de represalia o alguna acción semejante.
 
El otro aspecto al que se refirió la presidente Cristina de Kirchner es menos controlable aún: el tránsito de buques por las aguas jurisdiccionales argentinas con destino a las islas Malvinas.
 
La Argentina ejerce soberanía plena sobre su litoral marítimo en una franja que corre paralela a sus costas continentales y hasta una distancia máxima de 12 millas marinas (unos 20 Kms.).


Luego de esa distancia, y hasta las 200 millas marinas, se extiende un espacio denominado Zona Económica Exclusiva.

 

Eso quiere decir que se trata de una extensión marítima que la Argentina se reserva para la explotación de los recursos naturales existentes en la superficie, en el lecho o el subsuelo marino.

 

Pero no es verdad que el Estado argentino pueda impedir el tránsito de buques comerciales por las 200 millas marinas porque para eso habría que modificar las convenciones internacionales vigentes para el tráfico marítimo.

 

Por eso es que Aníbal Fernández, jefe del Gabinete de Ministros de la Nación, cuando realizó el anuncio pertinente, habló que "la autoridad marítima" sería la encargada de controlar el tránsito marítimo, dejando implícitamente afuera  a la Armada Argentina.

Es decir que Fernández le restó así cualquier connotación bélica al anuncio.

 

Fernández intentó convertirlo en un tema policial (de los que corresponden a la Prefectura Naval).
 
Es más: en la comisión de crisis que anunció el ministro, no fue incorporado el Ministerio de Defensa y sí el de Planificación.

 

O sea que Nilda Garré se encuentra afuera y Julio De Vido está adentro.

 

Esto puede entenderse porque del Ministerio de Planificación depende la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables.

 

También la Dirección Nacional de Transporte Marítimo (a cargo, casualmente, del controvertido capitán de ultramar Sergio Dorrego, cuestionado por un título supuestamente 'trucho' otorgado por la Armada para cumplir con cierto requisito necesario para competir por un cargo que no ganó).
 
Entonces, el Ejecutivo argentino anunció un decreto que técnicamente es inservible e ineficiente.

 

Todo esto sin mencionar un capítulo gravísimo: la Argentina no tiene control de su territorio marítimo.


Lo perdió el día cuando hundieron -y con aviso previo- el crucero General Belgrano, durante la Guerra de Malvinas, y nunca más se lo recuperó.

 

Hay una gran limitación que parece insalvable en 2010: las carencias presupuestarias de la Armada Argentina y también de la Prefectura Naval Argentina.

 

No solamente en cuanto a combustible, repuestos y equipamiento sino, básicamente, en cuanto a las embarcaciones, helicópteros y aviones necesarios para el control del extenso Mar Argentino.

 

O sea que la Armada Argentina directamente no puede operar y la Prefectura carece de los medios suficientes para realizar un patrullaje eficiente.
 
Durante las últimas horas, al comprender algunas autoridades, la gravedad de la situación de indefensión e impotencia del Estado argentino, comenzó a correr el rumor de que la posibilidad de transferir 3 corbetas de la Armada a Prefectura para que los utilice como patrulleros de altura.

 

Pero tampoco es tan sencillo, y supone mantener la actitud recurrente en los fracasos argentinos: la improvisación.



 

¿Por qué aumenta la carne en Argentina?

Escrito por saleconfritas 17-02-2010 en General. Comentarios (4)

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Cuando la inepta presidenta habló de la carne de cerdo por algo lo hacía. Ya se la veían venir. Escasez de carne vacuna y a precios siderales.

 

Cuando Alfredo De Angeli dijo que pagaríamos 80 pesos el kilo de lomo, todos los “progresistas” salieron a rasgarse las vestiduras demonizando al productor agrario.

 

Estos marxistas enquistados en el gobierno destruyeron el campo que se resistió a dejarse robar para financiarles la fiesta.

 

Los brasileños nunca tuvieron buena carne. Tenían cebú una variedad de toro, originario de Asia, con una giba adiposa en el lomo de carne dura e incomible.

 

Por ley los brasileños comenzaron a criar vacas prohibiendo el sacrificio de las vacas preñadas para aumentar la reproducción.

 

Los argentinos fueron perdiendo la cría de animales y no hay leyes que los protejan.

 

Ahora según los marxistas gobernantes en Argentina, el consumo interno argentino en este año debería bajar de los 73 kilos/habitante/año a 60 kilos/habitante/año.

 

Ya se conoce que la falta de oferta de carne en las góndolas de los supermercados durante este año será un problema mayúsculo sino se toma alguna medida de urgencia que pueda ayudarnos a sobrellevar la crítica situación.

 

Ni siquiera cerrando totalmente las exportaciones se logrará abastecer el mercado local. La producción de carne en 2010 sólo alcanzará para consumir 60 kilos por habitante contra los 73 del año pasado.

 

Distintos informes sostienen que este año no habrá oferta suficiente para cubrir las necesidades del consumo interno y el Gobierno nacional planea emplear parte de los fondos generados por las retenciones a la soja para importar carne de Brasil.

 

La idea, que salió del núcleo duro marxista del kirchnerismo, se implementaría en la medida de que el altísimo consumo interno continúe sin mostrar señales de debilitamiento (aunque se espera que los altos precios actúen como un regulador de la demanda).

“La idea es una locura total, pero viniendo de este Gobierno nada puede descartarse. Han hecho cosas peores”, apuntó un dirigente del campo que se encontraba en la localidad de Chabás manifestándose en contra de la política agropecuaria kirchnerista.

 

En la Argentina se producirán en 2010 apenas alrededor de 2.500.000 toneladas de carne, mientras que el año pasado se produjeron 3.500.000 toneladas.

 

Lo que escandalizó a un más a Néstor Kirchner y a Moreno es que ni siquiera cerrando totalmente las exportaciones de carne se alcanzará a cubrir los 73 kilos por año que consumen todos los años en promedio los argentinos.

 

“Moreno sabe que la receta de cerrar las exportaciones para lograr una baja en el precio ya no alcanza, y ahora está buscando la manera de poder compensar esos 13 kilos que tendrán que dejar de consumirse”, comentó a este medio una fuente del sector.



 

Como nos ven afuera

Escrito por saleconfritas 16-02-2010 en General. Comentarios (2)

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Diario ABC España. ABC.es - Martes, 16 de Febrero de 2010

 

El colapso de los Kirchner

 

Desde hace tiempo, el peculiar concepto del ejercicio del poder que exhibe en Argentina el matrimonio Kirchner se encuentra en el límite entre la imprudencia y la legalidad.

 

La economía vuelve a estar en la cuerda floja, asfixiada por la sempiterna deuda, amenazada ahora además por la inflación, y la reacción de la Casa Rosada es una inquietante huida hacia adelante.

 

El caso de su enfrentamiento con el responsable del banco central y los planes dudosamente legales de apoderarse de las reservas de divisas son síntomas de que las cosas no van bien en Buenos Aires.

 

Hasta ahora, su apuesta populista ha conducido a la pareja a una especie de patrimonialización de la presidencia, reducida a un bien ganancial del que nadie ignora que han obtenido beneficios que superan con creces lo que puede considerarse razonable; no es de extrañar que el índice de aceptación de la presidenta, Cristina Kirchner, esté cayendo en picado.

 

El hecho es que hace una década que los Kirchner gobiernan en Argentina y en todo este tiempo no han logrado poner en marcha ninguna transformación esencial en las estructuras económicas y políticas del país para lograr que las crisis recurrentes no se repitan y hacer que los argentinos tengan la estabilidad y el bienestar que se merecen.

 

En vez de seguir el ejemplo de países donde las cosas van mejor, como es el caso del vecino Chile, los Kirchner han preferido coquetear con un régimen de clara vocación totalitaria como el de Venezuela.

 

A la presidenta actual le queda todavía un año y medio largo de mandato, que se antoja será un auténtico calvario teniendo en cuenta sus catastróficos índices de popularidad.

En un ambiente de crisis, otros presidentes argentinos han conocido por desgracia cuál es el resultado de la ira de las masas.

 

Los últimos discursos de Cristina Kirchner y su extraño contenido, coincidiendo con la enfermedad de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, parecen indicar, sin embargo, que al menos podría existir desorientación en la dirección de los asuntos del Estado.

 

La rectificación se antoja muy difícil, pero no hay otra posibilidad de evitar el colapso de la política argentina.

 

usurero, ra

Escrito por saleconfritas 15-02-2010 en General. Comentarios (2)

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usurero, ra

m. y f. Persona que presta algo con usura.


P. ext., persona que en cualquier negocio obtiene un beneficio desmedido: “su ambición de poder lo ha convertido en un usurero”.

 

Del Diccionario de la lengua española 2005 Espasa-Calpe.

 

El término usura es un término peyorativo que se usa para referirse a los intereses de los préstamos, en general, o cuando los tipos de interés se perciben como desmesurados o excesivamente altos.

 

Ha sido principalmente la Iglesia Católica la que ha condenado el cobro de intereses, censurándolo con el nombre de "usura".

 

San Buenaventura decía que con el cobro de intereses se vendía el tiempo. Para algunos de los escolásticos del Siglo de oro español, usura es el precio cobrado en cualquier préstamo, ya que entendían que ese dinero no era productivo y de acuerdo con esta interpretación, todos los bancos practicaban la usura.

 

El ministro del Interior, Florencio Randazzo (foto), desautorizó las declaraciones que el piquetero kirchnerista Luis D’Elía había realizado el día anterior respecto a que Néstor Kirchner tenía “un abuelo usurero”.

 

“Eso corre por cuenta de D’Elía”, expresó el funcionario.

 

D’Elía había salido a hablar para defender al ex presidente, luego de conocida la noticia de que compró 2 millones de dólares en plena crisis internacional.

 

“Aunque a mí me disguste, el abuelo de Kirchner era usurero y tenía plata, plata que acrecentó el papá y plata que tienen los Kirchner”, afirmó el dirigente piquetero.

 

Y, para más descripción, añadió: “Acá tuvieron un abuelito complicado. Osvaldo Bayer me hablaba del abuelito de Kirchner, qué se yo. Mi abuelito era anarquista, estaba en la vereda de enfrente, pero cada uno es hijo de la historia personal que le toca vivir”.

 

El historiador y escritor Bayer no sólo había hablado con el piquetero.

 

En diversas entrevistas periodísticas, desde hace más de dos años, viene contando la historia de amistad y odio de su padre y el abuelo de Kirchner.

 

Así lo cuenta: “La familia Kirchner y mi familia se hicieron amigas en la década del 20. Eran de los pocos que hablaban alemán en aquella época en Río Gallegos. El abuelo de Kirchner tenía un hotel y era usurero. Mi padre le prestó diez mil pesos (que en ese momento era mucha plata) y él le prometió que se los iba a devolver en una semana. Nunca lo hizo.


Así que al hombre que más odiaba mi padre era al abuelo del ex presidente. Muchísimos años después, cuando empecé la investigación sobre las huelgas patagónicas, encontré unos documentos que decían: ‘Kirchner, miserable, explotador’. Contaban que el abuelo de Kirchner tenía un hotel con señoritas que explotaba sexualmente”.

 

El tema también fue motivo de una charla de Bayer con Cristina Kirchner. Cuando ella era diputada se cruzaron en Canal 9. Palabras más, palabras menos, así fue el diálogo según él lo reproduce:

 

—¿Vos sos Osvaldo Bayer? Vos tenés una tara mental, un complejo, siempre hablás mal del abuelo de mi marido.

 

—Y bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante.

 

—No, no era un atorrante, era un pícaro.

 

—Para reivindicarlo tienen que devolverme el préstamo que le hizo mi padre. Al día de hoy, con intereses y todo, ha de ser una fortuna.