Sale con fritasss

Los impresentables en el poder

Escrito por saleconfritas 26-02-2010 en General. Comentarios (1)

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Los impresentables en el poder

 

Por Ricardo Medrano

 

Hace ya muchos años que las formas brillan por su ausencia en la política nacional.

 

Largo tiempo pasó desde los días de Lisandro de la Torre, un legislador que se destacó no solamente por la fuerza de sus convicciones sino también por el certero y profundo conocimiento del lenguaje; ahora padecemos a los Rossi o a las Conti, quienes son absolutamente incapaces de enhebrar dos palabras sin caer sistemáticamente en la descalificación y el agravio.

 

Este mal endémico no queda circunscripto solamente al Congreso Nacional, sino que la Casa Rosada está llena de de vulgares difamadores seriales quienes aprovechan la impunidad de sus cargos para ejercer una violencia verbal chabacana y vergonzosa.

 

La Presidente es un caso emblemático de este mal que nos afecta, desde su atril se deshace en ataques innecesarios a los periodistas que ejerciendo su función la ponen en situaciones incómodas en las que la mandataria se ha colocado sola.

 

No es extraño verla retar y menospreciar a distintos trabajadores de prensa olvidando en el proceso que esos hombres y mujeres son los encargados de transmitirle a la población general sus actos de gobierno, sus pensamientos y sus convicciones.

 

El campeón en esta chabacanería obscena no es otro que el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, quien sin ninguna educación se despacha frente a los micrófonos como lo haría cualquier maleducado en una mesa de café, así es como se dice de Carrió que le faltan caramelos en la bolsa, acusa a los jueces de formar un partido político o dice de un legislador de la oposición que es chato y berreta.

 

Este señor, que supo ser intendente de Quilmes, desde donde salió con pedido de captura policial escondido en el baúl de un auto, ligado a diversos crímenes que van desde el tráfico de drogas hasta los asesinatos de los empresarios que se dedicaban a la venta ilegal de efedrina, hace un gran esfuerzo diario por promediar hacia abajo, tratando de llevar todos los temas de trascendencia nacional a una discusión burda y callejera.

 

En medio de esta locura, se olvidan nuestros políticos que lo que tan ligeramente ellos tratan no es más ni menos que los asuntos de Estado que nos incumben y mucho a todos los argentinos.

 

No se trata de volver a los años de oro de la oratoria, ni esperar que cualquiera de ellos termine con su vida cuando son descubiertos o involucrados en algún asunto turbio, porque esto sería entrar en el terreno de la fantasía, pero lo que no sólo podemos esperar sino exigir, es que cumplan con sus funciones entendiendo que a pesar de sus altos sueldos y de sus abultadas jubilaciones son empleados público, es decir, trabajen por y para todos nosotros.

 

A los argentinos les deben ese respeto perdido, a los argentinos se les deben las explicaciones que callan.

 

2010 Rafaela, Santa Fe, Argentina

Inflación en el país del capitalismo de amigos

Escrito por saleconfritas 25-02-2010 en General. Comentarios (1)

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Dijo un día una liebre a una zorra:

-- ¿Podrías decirme si realmente es cierto que tienes muchas ganancias, y por qué te llaman la "ganadora" ?

-- Si quieres saberlo -- contestó la zorra --, te invito a cenar conmigo.

Aceptó la liebre y la siguió; pero al llegar a casa de doña zorra vio que no había más cena que la misma liebre. Entonces dijo la liebre:

¡Al fin comprendo para mi desgracia de donde viene tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños!

 


Inflación en el país del capitalismo de amigos

 

Por Jorge R. Enríquez  (*) El autor es abogado y periodista

 

   Todos los argentinos, salvo el matrimonio presidencial, estamos alarmados por la inflación alta y creciente.

 

El gobierno, por su parte, no se preocupa por ella, sino por cómo hacernos creer a los argentinos que no hay inflación. Como en todo, el kirchnerismo le dedica más tiempo al "relato" que a la realidad.
 
 Esa modalidad pudo pasar inadvertida para muchos durante bastante tiempo gracias a un contexto internacional muy favorable, a la necesaria recuperación que naturalmente debía haber luego de una pronunciada recesión y al deseo de la mayoría de los argentinos de creer que finalmente sobrevendría una superación a tantas desdichas.

 

Pero, como dijo Abraham Lincoln, no se puede engañar a todos todo el tiempo. La realidad, desoída durante tantos años, se está vengando y ya los fuegos de artificio no consiguen taparla.

 

El humor social cambió y la “credulidad esperanzada” de ayer se tornó en indignada incredulidad y en la completa falta de confianza de hoy.

 

En este contexto, seguir pretendiendo mentir sobre la inflación es patético. El Ministro de Economía ha declarado que no hay inflación, sino “reacomodamientos de precios”.

 

Pues bien, como esos reacomodamientos son para arriba y no para abajo, y las subas abarcan la generalidad de los productos que se consumen, eso sólo se llama correctamente de una sola manera: inflación.

 

El gobierno ha intentado desde comienzos de 2007 ocultar la fiebre a través de un termómetro falaz. Donde hay 39º el termómetro marca 36,5º. El engaño es muy burdo.

 

Cualquier persona que no vive en mansiones severamente custodiadas ni se traslada en aviones y helicópteros, sabe que los precios vienen subiendo a un ritmo peligroso.

 

La Argentina tiene hoy una inflación que se proyecta por sobre el 20 % anual, que si bien parece una cifra moderada respecto de la que tuvo en otras épocas, resulta muy alta en el escenario actual: es una de las tres más altas del mundo, compartiendo ese lamentable podio con Corea del Norte y Zimbabwe.

 

El índice oficial de Enero nos mostró un mendaz 1 %, desmentido por el realista 2,1 % que marcan las encuestas privadas, ello agravado porque las subas abarcaron a todos los productos de la canasta familiar.

 

Y si tomamos en cuenta que de Enero de 2009 al primer mes de 2010 la carne aumentó un 107 %, el panorama no es nada alentador.

 

Mentir sobre la inflación es mentir también sobre la pobreza y otros indicadores.

 

Pero, además, cuando la mentira es tan ostensible, significa “tomarle el pelo” a los ciudadanos. Hay un cinismo descarnado que se traduce en la creciente desconfianza pública en el gobierno, pero que puede alcanzar en una injusta generalización a toda la dirigencia.

 

¿Qué hace el gobierno mientras tanto? Acusa a la lluvia o intenta culpar a los productores rurales. Es la fácil respuesta populista. La inflación es siempre generada por el gobierno.

 

Si la política monetaria es estricta, no hay exceso en los medios de pago como para alentar la inflación: si unos productos suben estacionalmente, otros tienen que bajar.

 

El kirchnerismo no quiere reconocer que hay inflación, pero ante el desbalance fiscal, necesita utilizar las reservas por una necesidad política.

 

Hasta el más inocente de los argentinos sabe que el Fondo del Bicentenario – nombre que se bastardeó cuando debió ser el símbolo de la reconciliación de los argentinos – lo querían no para pagar deuda pública, sino para solventar el alto nivel del gasto estatal, en forma discrecional.

 

Ante esa situación, el gobierno va a necesitar recurrir a la emisión de moneda para financiar un gasto público clientelístico desbocado y una desordenada política de subsidios que asciende a los 35.000 millones de pesos anuales. He ahí la causa verdadera del mal.

 

Lamentablemente, los economistas más serios coinciden en que la inflación seguirá su curso, porque el oficialismo no tiene la voluntad política para atacar sus causas, que él mismo generó.

 

La receta para no haber llegado a esta situación era simple: debió haber enfriado la economía en alta y no en baja, para hacerla sostenible en el tiempo.

 

 

CAPITALISMO DE AMIGOS

 

El escándalo desatado por unas obras públicas en Santa Cruz, que salpica a Néstor Kirchner, no es sino una manifestación de un modo de concebir el ejercicio de la función pública por parte del matrimonio gobernante.

 

Ese modo es bien conocido en la teoría política y, más lamentablemente, es en Latinoamérica donde los estudiosos tienen con frecuencia material para sus investigaciones.

 

Se lo conoce como patrimonialismo, que en una forma muy esquemática, puede decirse que es la confusión entre el patrimonio público y el privado.

 

Dicho de otra manera, es el uso de los bienes públicos como si pertenecieran al patrimonio privado de los gobernantes y hacia allí son transferidos.

 

El ejemplo más notable que ha dado Kirchner en este aspecto es su manejo discrecional, secreto, de los famosos fondos de Santa Cruz, que no sólo sacó del país sino que fue administrando y colocando en bancos que solamente él conocía con dudosas garantías, sin rendir cuentas de sus actos.

 

Aún hoy, el destino de esos fondos es un verdadero misterio.

 

Un concepto vecino de ese -o tal vez una especie del mismo género- es el llamado capitalismo de amigos, que Kirchner ejerce del modo más impúdico.

 

Consiste en brindar privilegios de todo tipo a los empresarios que se alinean políticamente con él y en perseguir a los que no le manifiestan subordinación. Los ejemplos abundan. Este último episodio de Santa Cruz es sólo uno de ellos.

 

Todo esto no sólo es contrario al estado de derecho y al principio de igualdad, sino que inevitablemente genera más corrupción.

 

Es tiempo de terminar con esas prácticas abominables. El nuevo Congreso debe investigar esos manejos y debe sancionar la legislación adecuada para prevenirlos en el futuro. Mientras tanto, los argentinos miramos, con especial expectativa. a la Justicia.

 


RECETAS ORIENTALES

 

Nos siguen llegando lecciones de nuestros vecinos.

 

Destacábamos hace un par de semanas, el notable gesto cívico de los chilenos, que realizaron una elección presidencial límpida, exhibiendo, momentos después del cierre, al candidato derrotado asistiendo personalmente a felicitar al vencedor.

 

Ahora el ejemplo viene del país con el que tenemos por razones históricas y culturales mayor hermandad, el Uruguay.

 

Hace pocos días en un hotel de Punta del Este, el glamoroso Conrad, el ex tupamaro José “Pepe” Mujica, presidente electo, reunió a centenares de empresarios rioplatenses y de otras latitudes.

 

Los instó a invertir en el Uruguay con expresiones tales como “El gobierno tiene el deber de aminorar al máximo posible los márgenes de riesgo y ofrecer estabilidad”, “Necesitamos un clima que propicie la inversión”, para rematar coloquialmente diciendo: “Jugala acá, que no te la van a expropiar, ni te van a doblar el lomo con impuestos”.

 

El que lo decía no era un neoliberal ni un noventista, como lo hubiera calificado acá el oficialismo, sino un ex terrorista que estuvo muchos años en la cárcel, en una prisión real y no en una imaginaria, como la que alguna vez cobijó en sus fantasías, a los Kirchner.

 

Pero aprendió de la experiencia histórica. Sabe -y así lo dijo- que para distribuir mejor hay que tener con qué; y que para lograr que la torta de la riqueza se agrande, hay que crear un clima de seguridad jurídica. El ex tupamaro alienta las inversiones y promete un buen clima de negocios.

 

Nosotros, de este lado del Plata, seguimos creyendo en las recetas no de un médico, sino de un brujo. Y de esa forma nos alejamos cada vez más de la sensatez y de la racionalidad.

 

Olvidamos que como decía Santo Tomás de Aquino, “para gobernar ni el santo ni el sabio, sino el prudente.

 

El síndrome de Judas Iscariote

Escrito por saleconfritas 23-02-2010 en General. Comentarios (7)

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Judas Iscariote fue uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret. Siguió a su maestro durante su predicación por Judea y Galilea y, según los Evangelios, fue el apóstol traidor que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a su Maestro sin que sus seguidores interfiriesen, tal como había anunciado el propio Jesús durante la Última Cena. (Mateo 26:14-75 y Lucas 22:20).

 Su historia según los evangelios canónicos en El Evangelio de Juan expone un antecedente importante de la traición de Judas: la malversación de fondos.

“Judas era el tesorero y robaba el dinero destinado a los pobres” (Juan 12:6).

 

 

El síndrome de Judas Iscariote

 

Néstor Kirchner y su mujer dijeron haber pertenecido a la generación del 70.

 

Puede que cronológicamente hayan nacido en los 50, él tiene 60 pirulos y ella 57, pero más allá de una tímida asistencia a algunas marchas durante la primavera camporista, no hay mayores antecedentes de haber dado para más.

 

Como Judas Iscariote puede que hayan provenido de una causa justa, pero lo que cuentan son los hechos y no los dichos.

 

Los Kirchner son grandes mentirosos, al igual que el Demonio es el padre de la mentira. Eso sí se ocuparon de amarrocar platita a costillas del Estado después de su pasado de usureros.

 

Hubieran deseado ser como Barrabás, que en en arameo, Bar Abba o Barrabás significaba "hijo del padre" y combatía a los romanos con las armas.

 

Pero para eso hay que demostrar que se contaba con lo que los Kirchner siempre carecieron para ser guerrilleros. De ahí su frustración en lo que terminaron.

 

Pero cruzando el charquito, un guerrillero carteludo al que conocí personalmente en Montevideo en 1995, va a ser el presidente de Uruguay y sin embargo nunca hace menciones a su pasado bravío.

 

La plana mayor del MLN Tupamaros estaba resguardándose del frío en ese barcito montevideano donde se toma café con grapa al pie del estaño según la usanza oriental y sin embargo no hacían alardes de pesados siendo que lo habían sido en serio, mientras los Kirchner huían escapados de la Plata hasta el Fin del Mundo para refugiarse detrás de los pantalones del abuelito usurero y proxeneta.

 

En ese entonces El Pepe Mujica era José Antonio Morelli.

 

Dice la revista “Al Rojo Vivo” en su Nº 226 del año V del miércoles 1º de abril de 1970, en su página 6: “En el tiroteo en el bar “La Vía”, de Larrañaga y Monte Caseros, resultaron dos heridos. Uno de gravedad, un antisocial y un funcionario policial. Como consecuencia de una delación cayeron cuatro integrantes del grupo de “reos”.

 

Más adelante, en la misma página, describe: “Resultó herido de gravedad el “reo” José Alberto Mujica Cordano, conocido como “Pepe”. Sus documentos falsos estaban a nombre de José Antonio Mones Morelli”.

 

En “La columna de Pepe Preguntón” (El País, 18/03/2009) podemos leer: “Yo expropié recursos para la lucha en la que soñaba con cambiar la realidad, ¿tá? Robar es cuando usted se la guarda (a la plata) para usted y se la gasta en usted”, explica con propiedad Mujica.

 

En la citada columna se mencionan los siguientes robos o “expropiaciones”, al decir de Mujica, perpetrados por los Tupamaros:

Banco de Cobranzas 14/10/64 con 5.800 dólares; Banco de Londres 10/09/68 20.000 dólares; Banco Comercial 3/10/68, 12.860 dólares; Sociedad de Bancos 18/10/68 23.560 dólares; 24/10/68, 13.700 dólares al Banco Comercial; 1/11/68 13.316 dólares al UBUR; 29/11/68 25.000 dólares al Casino Carrasco; 10/12/68 1.880 dólares del Banco Mercantil; 12/12/68 13.668 dólares del Banco Popular; dos asaltos del 30/12/68 redituaron 48.000 dólares; 32.000 dólares más se consiguieron en un asalto del 7/01/69 a una empresa. El 14/02/69 2.400 dólares a la Financiera Monty; 220.000 dólares al Casino San Rafael el 18 de febrero/69. El 13/03/69 60.000 dólares a la sucursal bancaria de Fray Bentos; el 5/06/69 dos bancos y un blindado dejaron 54.000 dólares.

 

Y la lista seguiría para más datos.

 

Los Kirchner podrían apelar al último recurso de Judas Iscariote para lavar su traición. Colgarse de un árbol.

La silenciada proeza del cabo Baruzzo

Escrito por saleconfritas 22-02-2010 en General. Comentarios (4)

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A Juan Bautista Cabral, un miembro del Regimiento de Granaderos que salvó la vida de José de San Martín en el combate de San Lorenzo.


La silenciada proeza del cabo Baruzzo
 
De todos los suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, solo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heroico Valor en Combate.

 

 Uno fue el Sargento primero Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Malo House.

 

El jefe de su sección, Capitán José Vercesi, se ha encargado de que su historia se haya publicado en la revista “Soldados” y en general tuviera cierta divulgación. (Aunque, claro, muy por debajo de la que amerita a nivel nacional).

 

 El otro, sigue siendo un perfecto desconocido, aún para muchos estudiosos del tema Malvinas.

 

Si uno quiere averiguar por qué le fue conferido tan alto galardón, no se va a enterar ni googleándolo.

 

Se trata del cabo Roberto Baruzzo del Regimiento 12 de Infantería de Mercedes. Y vaya si su historia, de ribetes cinematográficos, vale la pena ser contada!

 

 Tuve el honor de conocer a Baruzzo, oriundo del pueblo de Riachuelo, Corrientes, en el 2009, cuando el Centro de Ex-Combatientes de esa provincia me invitó a dar allí una charla.

 

Descubrí en él a un hombre de rostro aniñado, sin ínfula alguna, de perfil muy bajo, puro y transparente hasta rayar en la ingenuidad.

 

 Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin.

 

Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del teniente primero Gorriti.

 

 En los días previos al ataque contra Monte London, los bombardeos ingleses sobre esa área se habían intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla.

 

En una de las noches, el cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo.

 

Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara.

 

 

Lo peor aún estaba por venir.

 

 En la noche del 10 al 11 de junio, estuve observando desde Puerto Argentino el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica.

 

En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas.

 

Se me estremecía el alma de imaginar que allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.
 
Allí, en medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente.

 

Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL.

 

 Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa.


Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería.

 

Los soldados de Su Majestad, por su parte, los rocían de plomo e insultos.

 

Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del oficial, hasta que finalmente éste es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca.

 

Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo.

 

Yerra el primer disparo, aunque la bala pega muy cerca, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate.

 

Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león.

Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.

 

 Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna.


El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo.

 

La pierna de Echeverría parece teñida de negro y también luce negra la nieve a su alrededor. El teniente primero dice empero que no siente nada, solo frío. Baruzzo trata de moverlo.

 

Echeverría se levanta y empiezan a caminar juntos por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes.

 

De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.

 

 Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causo dos orificios de entrada y dos de salida.

 

El teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “Se me está desangrando!”, se desespera el cabo.

 

 Aún hoy, el suboficial no puede hablar de su jefe sin emocionarse:

“Él es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increíble, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. Como iba a hacer eso? Yo no soy de abandonar a nadie! Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía!

 

Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarrillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Eso sí que está bueno, me comentó.

 

En cierto momento, no me hablaba más, había perdido el conocimiento. La forma en que sangraba, era una guarangada. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”.

 

 Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42.

 

Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado.

 

Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma, Y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente. “Eran unos señores”, me comentaba el cabo.
 
Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 ó 6 cadáveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”

 

 Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos añitos en el 82).

 

 Baruzzo también tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal.

 

En su pago chico ha tenido un par de halagos que merecía: hay una calle con su nombre y hasta le fue erigido un busto en vida. Pero aún así, nadie repara en su existencia, ni conoce su proeza.

 

 Poco después de la guerra, el 15 de noviembre del 82, Baruzzo recibió una carta del teniente primero, donde éste le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal.

 

Toda esa valentía de los “changos”, son suficiente motivo para encontrar a Dios y agradecerle esos últimos momentos. Pero, así Él lo decidió, guardándome esta vida que Usted supo alentar con sus auxilios”.

 

 El oficial le cuenta que lo ha propuesto para la máxima condecoración al valor y le manifiesta su “alegría de haber encontrado un joven suboficial que definió el carácter y el temple de aquellos que forman Nuestro Glorioso Ejercito, y de los cuales tanto necesitamos”.

 

 Personalmente, Baruzzo volvió a encontrarse con Echeverría recién 24 años después de aquella terrible noche.

 

Ambos lloraron, el oficial le mostró sus heridas, dijo que el cabo había sido su ángel de la guardia, y le regaló una plaquetita, con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”.

 

También le contó que en el buque-hospital los médicos británicos dejaron que le siguiera manando sangre un buen rato, para que así se lavara el fósforo de las balas trazantes.

 

“You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”), le espetaron los militares ingleses al ensangrentado teniente primero.

 

Un reconocimiento que la sociedad argentina, en pleno, aún le debe a Echeverría, a Baruzzo, a Gorosito, a Pinzos y a tantos otros callados y acallados héroes de Malvinas.

Desunidos y dominados

Escrito por saleconfritas 20-02-2010 en General. Comentarios (2)

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Por qué le dicen?:
 
1-¿“Misión Imposible” a Cristina Kirchner?

 

R.: Porque cada vez que da un mensaje, se autodestruye en cinco segundos.

 


2-¿A Cristina Kirchner la Redentora?

R.: Porque tiene a 8 millones de arrepentidos.

 


3--¿Por qué les dicen focas a los kirchneristas?

R.: Porque el agua les llega al cuello, pero siguen aplaudiendo.

 


4--¿Por qué le dicen embrague a Cristina Kirchner?

R.: Porque primero mete la pata, y luego hace los cambios.


 

5--¿Cual es la diferencia entre Tarzán y Cristina Kirchner?

R.: En que los dos están rodeados de animales, con la diferencia de que a Tarzán sí le hacen caso.

 


Socialismo del Siglo XXI

 


Compañero, Correligionario, Camarada!!!  dijo un funcionario bolivariano.

 

  - "Si tuvieras dos casas, ¿donarías una al Frente Farabundo Martí?"

 

- "Sí" - responde entusiastamente el compañero militante. 
 


- "Y si tuvieras dos autos de lujo, ¿donarías uno al Frente Farabundo Martí?"

 

- "Sí!" - nuevamente responde el aguerrido militante.

 

 

- "Y si tuvieras un millón de dólares en tu cuenta bancaria, ¿donarías la mitad para el Frente  Farabundo Martí?"

 

- "Lógicamente, lo donaría" - respondió el orgulloso compañero.

 

 

- "Y si tuvieras dos gallinas, ¿donarías una para el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional?"

 

- "No, eso no" - respondió el compañero.

 

- "Pero... ¿por qué donarías un apartamento si tuvieras dos, un auto de lujo si tuvieras dos, y U$S 500.000 si tuvieras un millón en tu cuenta,....y no  donarías una gallina si tuvieras dos?...

 

- "Ah, porque a las gallinas SI las tengo!!!!"  


 
MORALEJA: Siempre es fácil ser socialista o distribucionista con lo ajeno!!  Cualquier parecido con Cuba, con Venezuela o con el pensamiento de muchos políticos Argentinos es pura casualidad.... ¿o no?