Sale con fritasss

El Gobierno es un tigre de papel

Escrito por saleconfritas 12-01-2010 en General. Comentarios (0)

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El Gobierno es un tigre de papel

 

La crisis del Banco Central desnudó al extremo la debilidad política del Gobierno, disfrazada de voluntad arrolladora. La imagen patética de un jefe de Gabinete lamentándose por los canales de televisión de su imposibilidad de encontrar a una jueza de instrucción, es la metáfora perfecta del síndrome del despoder que hoy desvela a los Kirchner.

 

Por Ignacio Fidanza 

 

 El otrora arrollador kirchnerismo es ya un tigre de papel, o si se quiere, un gatito acorralado, muy enojado y capaz todavía de lanzar algún zarpazo peligroso. Pero un gatito al fin. Nada queda de aquel felino temible que con sólo levantar la mirada paralizaba a propios y extraños. Hoy hasta un sofisticado yuppie de la City como Martín Redrado, se les anima al cuerpo a cuerpo y los pone contra las cuerdas.

 

La crisis del Central vino a imprimir en blanco sobre negro la carencia que afecta por estas horas a la administración Kirchner: la ausencia absoluta de una política, de unos operadores, de unas tácticas y hasta de una disposición mental, para enfrentar la hora del declive.

 

Como una caricatura de lo que alguna vez fue, el kirchnerismo saca pecho y lanza decretos, sin darse cuenta que pedalea en el aire. No es que el Gobierno esté acabado, pero es evidente que llegó el tiempo de pedir permiso, por favor, y siempre agradecer. De escuchar. Nada más. Y por lo visto, no saben hacerlo.

 

 Ya son demasiadas las hojitas que se mueven en la Justicia, el Congreso, los Medios, el Empresariado, con un viento que no es el que soplan los pulmones de la Casa Rosada.

 

Mandonear es fácil, simplifica, pero a la vez embrutece. Y este ya no parece ser un tiempo para brutos. O dicho de otra manera, la prepotencia -en el nuevo entorno político- lo único que logra es exponer la propia debilidad.

 

Es una enorme muestra de autoridad echar a un presidente del Banco Central por decreto. Si se logra echarlo.

Pero este fresco de Gobierno acorralado por un puñados de radicales pícaros y una jueza de primera instancia, no le hace bien a la dignidad presidencial.

 

Hay que tener el aplomo de aceptar que en determinado momento los botones dejan de funcionar, el café llega frío y las ordenes se demoran. Es la primera señal de que llegó la hora de volver a hacer amigos, de sonreír, de restañar en la medida de lo posible, las ofensas cometidas.

 

El kirchnerismo no parece estar en condiciones de enrollar con prolijidad la bandera. Y lo triste es que su ánimo combativo, lejos de augurarle final épico, un ingreso homérico en la historia al estilo de Salvador Allende resistiendo con casco y ametralladora en mano, le puede deparar un sainete degradante y progresivo como las imágenes de las últimas horas.

 

Es que aquí estamos ante una banda de pícaros que se sirven de las últimas cuotas de poder y favores que puede ofrecer un matrimonio desorientado. No hay épica, ni gloria, ni pelea política de cierto nivel.

 

Lo que se veía era a una Presidenta acalorada, bajo el sol abrasador del Conurbano, quitándose el pelo de la cara, sonriendo forzada entre abrazos y besos de ocasión -siempre detrás de un alambrado cuidadosamente dispuesto-, atropellando los micrófonos, para ensayar una airada respuesta a su vicepresidente, que desde el aplomo de su despacho del Senado elige entrevistas y respuestas, convoca a sesiones y sonríe, bajo el zumbido zen del aire acondicionado. No la cuidan a la Presidenta.

 

Es tan evidente la precariedad del poder, como la dificultad del kirchnerismo para acomodar la visión al nuevo entorno. El jefe de Gabinete se quejaba frustrado por la imposibilidad de dar con el paradero de la jueza Sarmiento. “La estamos buscando con un patrullero”, alardeó, creyendo acaso que la afirmación ratificaba su condición de toro en rodeo propio y torazo en el ajeno. Cuesta imaginar un símbolo más acabado de ausencia de poder.

 

Corrosión de la autoridad que se extiende y agrava. En el Central Miguel Pesce y Sergio Chodos enfrentaron el motín de los trabajadores de la institución, que se negaron a ejecutar la transferencia de las reservas al Tesoro. Mientras en la calle, los militantes kirchneristas marchaban contra Redrado y pintaban frentes de edificios históricos. Demasiado claro: gritos para tapar la incapacidad de hacer cumplir una orden. 

 

Desprolijidades, trazo grueso y manchones, como el "anuncio" de la asunción de Mario Blejer, eternizado en el bochorno de una serie de semidesmentidas diarias. Impericia política hasta para garantizar algo tan simple como el ofrecimiento de un cargo.

 

Desorden que se intuye en un Gobierno que tuvo más reuniones de gabinete en las últimas 48 horas, que en sus seis años en el poder. Este repliegue sobre los ministros, esta necesidad de explicar, de buscar solidaridades entre hombres que hasta hace días nomás no merecían otro trato que el de empleados, es otro síntoma de la nueva realidad.

 

Así las cosas, todo indica que no hay política de comunicación, ni política, ni fondos, para enfrentar la etapa adversa que ya comenzó. Distintos economistas estiman que hará falta más que el fondo del bicentenario para cubrir el déficit fiscal de este año. Que se entienda bien, para “cubrir” el déficit.

No para la obra pública que prometió el viceministro de Economía Roberto Felletti, que con conmovedora sinceridad reconoció que las reservas del Tesoro son para afrontar los gastos del Gobierno. “Son para incentivar la demanda”, explicó en un alarde de keynesianismo al uso nostro.

 

En el Palacio de Hacienda le dicen a gobernadores e intendentes que “en marzo” arrancarán fuerte las obras prometidas. Néstor Kirchner volvió a patear para ese mes la distribución de la pauta oficial que le había acercado su vocero Alfredo Scocimarro. Luego de repasar uno por uno a los beneficiados por la generosidad oficial, postergó su implementación.

 

El problema es evidente. Se les terminó la plata. Todavía no se nota del todo, pero ya sucedió. Al menos para sostener el actual crecimiento del gasto al 30 por ciento. Entonces, es bastante obvio que la consigna de la hora es “Reservas o Muerte”. El problema es que ya no tienen los batallones alineados, los generales brillantes y los coroneles eficientes, que en otra época opacaban el sol.

 

Lo que hay es bronca, frustración y desconcierto. Y más grave, lo que falta es un nuevo libretista, ahora que la trama cambió. Repetición de viejos tics que sólo augura nuevos dolores. Seguramente además del Central, en el futuro intenten avanzar sobre el control directo del Banco Nación y el Bapro.

 

La fantasía del apoderamiento de los Tesoros, remix decadente de Horacio Massacesi, imagen cabal de una administración que perdió definitivamente el rumbo.

 

 

El peor ciego y su cómplice

Escrito por saleconfritas 11-01-2010 en General. Comentarios (0)

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El peor ciego y su cómplice: Néstor Kirchner entrevistado por Horacio Verbitsky

 

Néstor Kirchner a Horacio Verbitsky, en Página/12: “A Cristina le toca enfrentar un núcleo duro cerrado y desestabilizador, que se opone a la política de derechos humanos, más los sectores monopólicos mediáticos, a los que se suma una oposición política que destruyó la Argentina dos veces y no aporta ideas para la construcción a partir del caos que ellos crearon. Por el contrario, siempre tratan de profundizar cualquier contradicción para que todo se agrave. Eso es lo que hoy tenemos enfrente y lo que en la Argentina futura se va a debatir”.

 

Néstor Kirchner no lo quiere asumir pero hay que insistir en el punto: la inflación y la impresionante presión tributaria que padece la Argentina (para financiar el gasto público) hizo mucho más por desacreditar a los Kirchner ante la comunidad de consumidores/electores/ciudadanos que las cuestiones 'ideológicas' como la política de derechos humanos.

 

El entrevistado (Néstor Kirchner) goza de la complicidad de parte de su entrevistador (Horacio Verbitsky), para insistir que hay una conspiración en marcha contra los Kirchner, una simplificación que permite eliminar la autocrítica.

 

En verdad, habría que hablar de auto-conspiración porque la inflación la provocan los Kirchner.

También las sospechas de corrupción. También los escándalos como la intervención 'ad-hoc' del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

También el clientelismo prebendario como eje de la acción gubernamental cotidiana.

 

Néstor Kirchner dice que Cristina es víctima (concede una entrevista para hablar de los problemas de su mujer cuando son los de ambos porque la opinión pública los identifica como un equipo, aunque él se niega a asumir que, inclusive, mucha gente lo desprecia más a él que a la propia Cristina).

 

Y los victimarios de Cristina son "un núcleo duro cerrado y desestabilizador, que se opone a la política de derechos humanos, más los sectores monopólicos mediáticos, a los que se suma una oposición política que destruyó la Argentina dos veces y no aporta ideas para la construcción a partir del caos que ellos crearon (...)".

 

Kirchner apela a un facilismo preocupante, que puede resultar hipocresía o necedad, y en cualquiera de los casos es peligroso: Kirchner todavía se niega a cuestionarse a fondo porqué él perdió las elecciones del domingo 28/06/2009.

 

Con el argumento de que nadie ganó, él se niega a debatir porqué perdió. Eso de que Francisco de Narváez tenía recursos ilimitados contra los que Néstor Kirchner no podía luchar, no solamente es una estupidez sino que revela una peligrosa concesión de parte del entrevistador.

 

Luego, es posible que nadie haya ganado, pero es cierto que los Kirchner perdieron. Y la prueba es la nueva integración legislativa, que los condiciona, preocupa, aterra.

 

Néstor Kirchner engaña a sus seguidores e intenta hacerlo con el resto de la población. ¿Y Cristina opina como él? Porque, entonces, nada podrán corregir hacia 2011.

Por un lado, es positivo: una derrota electoral certificada.

 

Por otra parte, es negativo: la sociedad argentina se encuentra de por medio y habrá que padecer la situación y sus consecuencias.

 

El colmo del caradurismo: “Tenemos una Presidenta de lujo”

Escrito por saleconfritas 10-01-2010 en General. Comentarios (4)

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El colmo del caradurismo: “Tenemos una Presidenta de lujo”

 

El ex presidente y diputado nacional Néstor Kirchner sostuvo hoy que la Argentina tiene "una presidenta de lujo", Cristina Fernández de Kirchner, y agregó: "Se animó a tomar medidas que yo no me animé".

 

"Ayudémosla a hacer el mejor gobierno de la historia, como lo está llevando adelante", pidió Kirchner y la calificó como "una mujer con un coraje y una decisión absoluta", dijo Kirchner al participar de un almuerzo clientelista con más de 500 militantes de la región en las instalaciones del Club de Golf de Santa Teresita. Sin embargo:

 

 

Minicorrida bancaria con posibilidades de corrida bancaria y cambiara

 

Por Guillermo Cherashny

 

 

La destemplada reacción del gobierno removiendo a Martín Redrado de la presidencia del Banco Central generó el día viernes una minicorrida bancaria, donde no se renovaron los depósitos y se pasaron a la compra de dólares y una caída de los bonos de la deuda externa del 15% en 3 días, justo antes de que se formulara la propuesta a los holdouts que venía con fritas, como se dice ahora cuando las cosas andan muy bien, pero la torpeza del gobierno arruinó la propuesta y generó incertidumbre en los bonistas extranjeros que liquidaron posiciones.

 

Pero la mayoría de los tenedores son los bancos locales nucleados en ADEBA, comandada por Jorge Brito y por el propio Néstor Kirchner y sus compinches, que  viene comprando bonos desde la asunción de Boudou, contando con la privilegiada información que Kirchner viene autorizando la vuelta a los mercados voluntarios de crédito y conocimiento previo a los 25 días desde que se anunció la formación del fondo del bicentenario con reservas del central.

 

Brito -como vemos- tiene sobrados motivos para que se forme el fondo del bicentenario, ya su Banco Macro es uno de los principales tenedores de bonos de la deuda, junto a la mayoría de operadores del mercado, que esperaban ansiosos la propuesta del gobierno que, ante los demoras justas de Redrado, optaron por una reacción histérica, removiéndolo del cargo y convirtiéndolo en una nueva estrella del firmamento político.

 

La indefinición en cuanto al futuro del fondo del bicentenario y de la permanencia de Redrado ponen en juego la gobernabilidad de un ejecutivo que tiene un rojo en las cuentas de fiscales de este año de U$S 15.000 millones y los tenedores de bonos amenazan con liquidar posiciones arruinando la propuesta del gobierno, cuya continuidad depende de que la gente mantenga sus depósitos en pesos y en dólares dentro de los bancos.

 

Si no lo hacen -como el viernes pasado- el futuro del gobierno es terminal.

 

La tragicomedia kirchnerista no tiene descanso

Escrito por saleconfritas 09-01-2010 en General. Comentarios (1)

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La tragicomedia kirchnerista no tiene descanso y promete prolongarse durante el Bicentenario. Hay quienes temen, por supuesto, que su propensión a sobreactuar derive en sobresaltos institucionales. Otros ya no los toman muy en serio a los Kirchner porque lucen mermados: derrotados en los medios a diario, destrozados por la opinión pública, con graves fugas entre sus adeptos y, básicamente, con menos 'caja' que en el pasado.

 

"¿No es poco serio tener un presidente del BCRA famoso por cornudo?"

 

En mi caso, nunca designaría a un funcionario al frente del Banco Central o cualquier otra función pública estratégica, que sea más famoso por un escandalete privado que por su performance pública.

 

Aún cuando resulte prestigioso, no lo designaría. Me pone en desventaja a la hora que él tenga que negociar en mi nombre. Y en esos temas no se puede comenzar 0-1.

 

¿Qué la mujer le haya sido infiel incide de manera directa o indirecta en su supuesto satisfactorio o insatisfactorio desempeño al frente del BCRA? (...)".

 

Lo grave no es la conducta privada de Piroska Nagy (ese es el nombre de esa mujer) sino la simple posibilidad de que él la hiciera pública o contribuyera a hacerla pública.

 

Yo nunca querría tener como presidente del Banco Central a un funcionario siquiera sospechado de que, para tomar una venganza privada, provocó o contribuyó a provocar un escándalo público.

Porque resulta que el perfil de esa persona sería el de una persona problemática, complicada.

 

Lo grave es que Mario Blejer afirmó que no era candidato mientras Martín Redrado permanezca en el cargo, más temprano Blejer le había dado a entender al ministro Amado Boudou, quien lo llamó por teléfono para ofrecerle la presidencia del Banco Central, que sí había aceptado.

 

Y lo más grave aún son los antecedentes de Mario Blejer, un economista del establishment internacional

 

Trabajó más de 20 años en el Fondo Monetario Internacional y estuvo en el Banco de Londres. Con prestigio internacional, tiene buena llegada al mundo financiero y a la comunidad judía.

 

Sonó como ministro de Economía de Cristina Kirchner, con quien ya mantenía una buena relación cuando era senadora. También iba a ser asesor en las sombras de Amado Boudou. La pelea con el titular del FMI por su ex esposa, su historia con Cavallo y Duhalde, y su paso por el Banco Central, donde ahora recalaría.

 

Mario Blejer es uno de los economistas más importantes del país. Hoy, nombrado como el sucesor de Martín Redrado en el Banco Central, supo pasar por la institución en 2002.

 

Desde 2004 entabló un contacto frecuente con Néstor y en especial, con Cristina Kirchner. De hecho en 2007 sonó como futuro ministro de Economía pero una complicada enfermedad lo marginó del cargo. Eso no impidió que durante meses le enviara una suerte de Newsletter de información económica al matrimonio de forma privada.

 

Un año más tarde, recuperado de su salud, aceptó ingresar en el directorio del Banco Hipotecario, de la mano de su amigo Eduardo Elsztain, y se mantuvo con leves críticas al gobierno nacional, en especial en lo que refiere al Indec. Sin embargo nunca dejaron de escucharlo en el seno del kirchnerismo.

 

De hecho, cuando Amado Boudou asumió en Economía se suponía que iba a ser su asesor. Lo que pretendía Blejer era que no trascendiera. Algunos allegados le advirtieron que concurrir a Olivos no iba a pasar desapercibido, pero el ex titular del Banco Central repetía que le habían dado garantías en el gobierno de que eso no iba ocurrir.

 

Así, en todo caso, sino no se mantenía en secreto iba a tener que salir a diferenciarse de las políticas kirchneristas. Pero se filtró y Blejer optó por seguir en el Hipotecario.

 

Carrera prolífica

 

Blejer tiene un curriculum envidiable. Ex director del Banco de Inglaterra, en Londres, corazón de las finanzas internacionales, le dio prestigio internacional y poder lobby en el mundo empresario.

 

Durante gran parte de su carrera profesional (más de 20 años) trabajó para el Fondo Monetario Internacional (el organismo de crédito que tanto critica el kirchnerismo), donde se desempeñó, desde 1980, como consejero en el Departamento de Asuntos Monetarios e Intercambio y además asesoraba en los Departamentos de Asuntos Europeos, Fiscales y de Investigación.

 

También, fue director de la Cátedra Walther Rathenau en la Facultad de Economía de la Universidad Hebrea de Jerusalén (donde había obtenido su Master) y enseñó en Boston University, New York University y George Washington University.

 

Sus contactos con la comunidad judía (en especial aquellos que viven en Estados Unidos y están vinculados con Wall Street) son un elemento central para explicar la predilección de Cristina Kirchner por él, ya que cultiva personalmente y con dedicación la relación con la influyente colectividad judía de Estados Unidos, a quien suele visitar en sus periódicas escapadas a New York.

 

La presidenta conoce de primera mano la influencia que tiene Blejer en estos sectores, y lo ve como una posibilidad cierta para atraer inversiones de diversa índole, mantener buenas relaciones con los organismos multilaterales de crédito e intentar recrear un clima de confianza en la economía local. Confianza que hoy no existe.

 

En el plano interno, Blejer es íntimo amigo de un viejo conocido de los Kirchner, el ex ministro Domingo Felipe Cavallo. A tal punto que ambos se conocen desde hace casi cuarenta años: estudiaron en el mismo colegio en Córdoba, y ambos se interesaron por la economía.

 

Sólo que Cavallo se especializó en la Universidad de Harvard, y Blejer lo hizo en la Hebrea, de Jerusalem, y en la de Chicago. A pesar de ello, y después que Blejer emigrara, no perdieron su relación y mantuvieron una fluida comunicación.

 

A su regreso, Domingo Cavallo lo llevó a su equipo cuando era ministro de Fernando De la Rúa, y con Eduardo Duhalde en 2002 fue vicepresidente y luego presidente del Banco Central, por un período de apenas seis meses, entre enero y junio de 2002.

 

Tiempo después, sus constantes peleas con el ex ministro Roberto Lavagna le costaron el cargo en el Central.

 

Hace apenas un año atrás un escándalo en se produjo en el FMI: Blejer tuvo que desmentir una denuncia al titular de la entidad, Dominique Strauss-Kahn, por presunto abuso de poder con su ex esposa, quien trabaja allí con él.

 

Volvió el fantasma de Paul Wolfowitz, quien renunció por corrupción al Banco Mundial en 2007.

 

El Fondo Monetario Internacional reconoció que investiga si su director gerente favoreció a Piroska Nagy, ex funcionaria húngara del FMI en África, a la que le pagó  una jugosa indemnización extraordinaria. La Nagy habría mantenido una relación íntima con él. Y fue la esposa de Mario Blejer.

 

Le habría aplicado el derecho de pernada (en latín vulgar medieval, Ius primae noctis; en inglés se usa la expresión francesa Droit de Seigneur, aunque en francés es más acertada la locución Droit de Cuissage) que viene a ser el ius primae noctis, “el derecho a la primera noche”, que era un derecho feudal que teóricamente establecía la potestad señorial de tener relaciones sexuales con toda doncella, sierva de su feudo, recién casada con otro siervo suyo. Al que por supuesto la Nagy no se resistió. 

 

 

Inspiración cobista y olfato de tecno-popularidad

Escrito por saleconfritas 08-01-2010 en General. Comentarios (1)

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Pertenecer al gobierno de los Kirchner es tan incómodo como ser remero de una nave romana de las guerras Púnicas. Nunca se sabe cuando al matrimonio se le ocurrirá hacer esquí acuático.

 

Inspiración cobista y olfato de tecno-popularidad

 

Por Pablo Esteban Dávila

 

Al igual que Julio Cobos en su momento, Martín Redrado acaba de desobedecer una expresa instrucción de la Presidenta y su esposo, en este caso, de utilizar seis mil millones de dólares de las reservas del Banco Central (BCRA) para hacer frente al pago de vencimientos de la deuda externa argentina renegociada entre 2004 y 2005.

 

Ambos desacatos tienen algunos puntos en común. Al emitir su famoso voto “no positivo”, el vicepresidente utilizó la facultad constitucional de desempatar una votación en el Senado.

 

En aquella ocasión, Cobos no dudó en darle la espalda al gobierno pretextando el mantenimiento de la paz social -claramente alterada por la Resolución 125- y percibiendo que tal rebeldía lo pondría en alta consideración pública.

 

Vis a vis, Martín Redrado fundamentaba su negativa en el hecho de que el BCRA es una entidad independiente del Poder Ejecutivo y que sus reservas no pueden ser utilizadas para pagar vencimientos de acreedores externos.

 

Sólo resta averiguar si el economista intentaba, a su modo, posicionarse para la Argentina política que del futuro próximo.

 

El plantón de Redrado es, en realidad, un doble “no”. Primero, porque desoye el reclamo de la Casa Rosada para remitirle parte de las reservas del BCRA; después, aclara que no piensa en renunciar frente a la exigencia en tal sentido.

 

Las similitudes con el vicepresidente de la Nación son exquisitas. En ambos casos, el gobierno logró transformar a dos cargos grises, ajenos a las grandes pasiones populares, en verdaderos testimonios de resistencia efectiva y símbolos de la dignidad inmanente al respeto por la ley.

 

También ahora, como lo hizo con Cobos, la Presidenta se ha metido en una crisis institucional en la que es particularmente vulnerable, sencillamente porque no tiene las herramientas necesarias como para forzar a los díscolos a hacer lo que desea, salvo aplicarle la sanción de despedirlo con un decreto de necesidad y urgencia (DNU).

 

La máxima estratégica que enseña que no deben iniciarse batallas que no puedan ganarse ha sido ignorada nuevamente.

 

En rigor, la conducta de Martín Redrado es coherente con la ley. No es un mero capricho.

 

La misión del BCRA, debe recordarse, es la de “preservar el valor de la moneda” (Art. 1° de su Carta Orgánica) y que, en virtud de tal cometido, “el Banco no estará sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional” en lo que respecta a la “formulación y ejecución de la política monetaria y financiera” (Art. 3°).

 

En otras palabras: Redrado no está obligado a obedecer a la Presidenta en el cumplimiento de su rol institucional, ni mucho menos a presentarle su renuncia. Su patrón es el Congreso, no la Casa Rosada.

 

Si una decisión del Ejecutivo pone en riesgo sus deberes, es su responsabilidad resistirla. Es la misma coartada del vicepresidente, ahora vigorizada por una opinión pública decididamente hostil al kirchnerismo.

 

Nadie podría pensar en que Redrado es un ortodoxo estricto en materia económica, y que por ello estaba dispuesto a jugárselas en contra el matrimonio presidencial.

 

Desde su paso por el menemismo (origen de su caracterización como “Golden Boy” del riojano) hasta su designación como presidente del BCRA durante el mandato de Néstor Kirchner, el economista supo surfear por diferentes políticas económicas sin que su coherencia fuera severamente atacada.

 

Es, sin dudas, un liberal pragmático con un par de ideas bien claras. Una de ellas es la que le que le señala que bajo ninguna circunstancia debería enfrentar una denuncia penal por apartarse de sus obligaciones al frente del Banco. Y la otra es la que le susurra que está a un ápice de convertirse en una especie de tecnócrata adorado por el gran público.

 

Precisamente por ello Redrado actúa como lo hace. Sólo con profundizar la maniobra de inspiración cobista, consistente en presentarse como un defensor de las instituciones por sobre las arbitrariedades de los K, puede lograr reconocimiento instantáneo y concitar apoyos de toda laya.

 

Si la crisis entre el gobierno y el BCRA se profundiza es posible que alumbre un “Golden Cobos” con aspiraciones mayores. Como en las mejores épocas del 1 a 1, el pretexto de defender el valor de la moneda está a horas de convertirse en una actividad enormemente popular. Redrado lo intuye… ¿se animará a seguir adelante ahora?

 

 Como con Cobos, el gobierno logró transformar un cargo gris, ajeno a las grandes pasiones populares, en verdadero testimonio de resistencia efectiva.

 

Con una opinión pública hostil al kirchnerismo, Redrado intuye que está a un ápice de convertirse en una especie de tecnócrata adorado por el público. O terminar olvidado con Martín Lousteau.