Sale con fritasss

Un halcón con la reina

Escrito por saleconfritas 17-11-2009 en General. Comentarios (0)

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La presidenta Cristina Kirchner recibió a su par de Israel, Shimon Peres.

 

"Sentimos mucho respeto por el presidente palestino y queremos lograr un acuerdo con él", expresó el halcón laborista Peres.

 

La tensión pareció palparse en el aire cuando una periodista israelí le preguntó a la presidenta Kirchner sobre sus relaciones con Chávez. Cristina Kirchner remarcó: "No permitimos que nadie elija nuestros amigos, ni elegimos los amigos de nadie".

 

Las declaraciones de Cristina de Kirchner se produjeron en el marco de una conferencia de prensa que brindó tras reunirse con su par israelí, Shimon Peres, quien realiza una gira oficial por la región.

 

"La posición de la Argentina es esencialmente la del profundo respeto de cada uno de los países para dirigir sus políticas, no solamente en América del Sur, sino en todo el mundo", agregó la presidente en relación a los lazos bilaterales con Venezuela.

 

Y agregó, además, que "salvo el caso de Honduras -que tiene un gobierno dictatorial-", el resto de los gobiernos de la región fue "elegido democráticamente" por lo que deciden su rumbo dentro de las instituciones.

 

Asimismo, la mandataria aseguró que el gobierno que encabeza es "militante de toda causa que tenga que ver con el rechazo profundo, visceral, por convicción de todas las manifestaciones de antisemitismo y xenofobia".

 

La presidenta también se refirió a los ataques con bombas contra la embajada de Israel y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y volvió a reclamar la extradición para que los principales acusados de perpetrarlos sean juzgados por la Justicia argentina.

 

En la conferencia de prensa que se ofreció en la Casa Rosada, reiteró el reclamo para que "Irán acceda a que las personas que solicita la Justicia argentina, algunos de ellos funcionarios, sean sometidas a la Justicia argentina".

 

"La posición sería la misma si no hubiéramos sufrido atentados, porque nadie, absolutamente, puede en nombre de ninguna religión, ninguna fe o ningún Dios, quitarle la vida a los demás", subrayó.

 

Finalmente, la Presidente afirmó que la Argentina "va a hacer todos los gestos y todas las acciones" tendientes a lograr "una paz duradera en Medio Oriente, basada en la convivencia pacífica" entre israelíes y palestinos.

 

"Haré todo lo que pueda estar a mi alcance para contribuir a ese escenario, para que pueda finalmente alguna vez cristalizar, y ver a los palestinos en su Estado, reconocido por todo el mundo, y ver que Israel pueda vivir dentro de sus fronteras con paz y seguridad", enfatizó Cristina de Kirchner.

 

Las relaciones favorables al sionismo y al Estado de Israel por parte de Cristina Kirchner son evidentes, incluso datan de antes de que asumiera como presidente.

 

En el año 2005 cuando Fernández era senadora, visitó Israel donde fue distinguida por una Universidad Hebrea con el título de “miembro honorario”, también en dicha gira tuvo varias audiencias con las principales figuras políticas de Israel: primero con el por entonces ministro de Industria y Comercio, Ehud Ólmert; luego por el presidente, Moshe Katsau, y el premier Ariel Sharón.

 

Durante las elecciones presidenciales de 2007 la comunidad judía celebró el triunfo de Cristina Kirchner según reveló The Jerusalem Post.

 

La DAIA, el American Jewish Joint Distribution Comitée, el Comité Judío Americano y el Centro Simon Wiesenthal expresaron en The Jerusalem Post su confianza de que continuarán las buenas relaciones con la próxima presidente donde su cómoda victoria fue recibida con gusto por los 200.000 integrantes de la comunidad judía de la Argentina, la más grande de América Latina.

 

"Las discriminaciones se dan hasta muchas veces hacia las mujeres que tal vez ocupamos lugares en los sistemas de poder y también hay un comportamiento diferente hacia esa mujer que forma parte de un sistema de poder que cuando son los hombres los que forman parte de ese sistema de poder." (???)

 

Esto lo dijo el 28/04/08 en el seminario "La mujer y la alianza de civilización, oportunidades y desafíos", en el Palacio San Martín. Tristeza não tem fim...

 

Densos nubarrones y sin miras de mejorar

Escrito por saleconfritas 13-11-2009 en General. Comentarios (0)

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"D´Elía, un tipo al que le tenía simpatía, que incluso hizo sketches acá. Luisito: volcaste…. ¿Quién carajo somos Mirtha, Susana y yo? Soy un ciudadano como vos que pide vivir con seguridad. A mí nadie me regaló nada y no soy un títere al que le dicen lo que tengo que decir. Jamás pensé que en tu locura revanchista pensaras que yo pido que vuelvan los militares. No todos somos títeres. Yo no necesito tener a mi familia laburando en el ANSES, con sueldos que pagamos entre todos".

 

"Vos defendés a tipos como Chávez que dicen que los ricos no son hombres, son animales. No hay ricos malos y ricos buenos. No estoy en contra del Gobierno. Y tengo una opinión distinta. Te entiendo, pero a mí no me dicen lo que tengo que decir", sostuvo el animador Marcelo Tinelli.

 

 

Densos nubarrones y sin miras de mejorar

 

Ayer observaba en la tele las imágenes simbióticas de dos personajes que se acariciaban el hombro mientras se daban la mano ante las cámaras.  

 

Sus gestos torvos evidenciaban que algo estaba pasando, más allá de sus sonrisas de ocasión para la foto, no lograban evidenciar su enojo.

 

Luis D`Elía estaba vestido con camisa verde de aspecto de fajina, Hugo Moyano con saco azul no dejaba su sonrisa forzada.

 

Era evidente que Néstor Kirchner lo enviaba castigado al piquetero, ya que lo acusa de haber perdido las calles y quizás pensará que el camionero lo pueda controlar de alguna manera.

 

Pero los sindicalistas no son personas fáciles. Fiel a su tradición, se despacharon con eso de que “quieren hacer creer que en Argentina van a desembarcar los barbudos”, en clara alusión demostrando que estarán más viejos, más gordos y más canosos, pero no han perdido las mañas.

 

Esa definición ideológica no se había filtrado espontáneamente, era más que todo una advertencia a que todo debe pasar por ellos, por lo menos en la mayor porción de la torta que les toca.

 

Y bajaban línea. Parecía una remake de los rostros desafiantes de aquélla vieja CGT de la Patria Metalúrgica pero sin Lorenzo Miguel y Casildo Herreras.

 

Parecía que la Patria Camionera estaba tomando el poder y me llamaba la atención la ausencia del matrimonio gobernante, ni siquiera desde alguna pantalla satelital bendiciendo la entente.

 

Claro que los rumores arreciaron de tal forma que hacían presagiar nubarrones muy oscuros para el 20 de noviembre en el acto para defender al gobierno que anunciaban con bombos y platillos.

 

Hubo gente que hacía llegar recomendaciones de que el día de la soberanía no aparecieran por la calle, ni ellos, ni la abuela ni la hija y de ser posible que se refugiaran en algún campo con algunos parientes.

 

Algunos mandaban a decir que desensillaban hasta que aclare. Claro que no era para no descreer con el ambiente tan enrarecido.

 

Más teniendo en cuenta que los mismos señores del poder, que realmente tienen qué perder extreman sus recaudos al máximo.

 

Hay quienes comentan que Néstor Kirchner tiene temor que lo bajen de un misilazo cuando viaja en avión, por eso se mueve en una flota particular y costosa.

 

Quizás alguien le hizo llegar algún informe de algo amenazante sobre su persona por lo que no aparece desde el 20 de octubre. Podrían enfermarlo para sacarlo del país a hacerse algún tratamiento. En Cuba tienen medicina muy avanzada.

 

Lo cierto es que se distensionó todo aparentemente a partir del pedido de la señora presidenta de suspender el acto, o por lo menos intentar frenar las movilizaciones que fueron precipitando la caída de Isabel Perón en su momento.

 

“El acto de la CGT lo levanta la CGT”, respondió gruñendo la patota, pero tras cartón, el titular de la CGT dijo que está "de acuerdo" con la decisión de cancelar el acto del 20 de noviembre en Plaza de Mayo que había acordado con D´Elía "por los inconvenientes que hay en la calle". La pucha, nos quedamos sin soberanía.

 

Lo que habrá sufrido por dentro el maestro piquetero mientras le estaban cambiando el libreto con la alusión a “los barbudos” tan despectivamente.

 

Esos héroes de bronce que bajaron de la Sierra Maestra que fueron bautizados “los barbas” por el cariño popular y ahora debía tragarse el sapo.

 

A D´Elía " le debe haber transpirado el bigote de solo pensar que el próximo palo de los gordos vendría contra el bolivariano, pero por táctica los sindicalistas no siguieron avanzando.

 

Sobre que Kirchner lo culpa por no moverse, D´Elía no soportaría el reclamo de Hugo Chávez aunque no creo que le interese demasiado al venezolano verlo al lado de “semejantes fachos” según su concepción de las cosas.

 

El problema va a ser de D´Elía si el venezolano le baja el pulgar y le corta la ruta de escape cuando lleguen tiempos peores y eso es de temer. Quedarse en el aire y sin escalera a esta altura del partido es algo sumamente afligente.

 

Descansar en Cuba una temporada se le pondría bastante incierto y no creo que querría volver con la señora Pinky Satragno con la que ligó la primera concejalía. Es volver a fojas cero.

 

Lo concreto es que el apronte amenazante quedó en la nada. El alto mando se impuso y a seguir remando.

 

Kirchner no dejará de estar preocupado de saber que su pesadilla se hizo realidad: la izquierda está en pleno desarrollo, sólo que ya no es su izquierda.

 

Atrapado entre la sublevación de la izquierda y el repudio de la clase media, Kirchner trabaja en silencio para conseguir un acuerdo que lo saque del aislamiento.

 

Al margen del aditamento de que los gobernadores del PJ obedecen, pero ya no creen y los intendentes del conurbano se preguntan cómo van a hacer para ganar en el 2011 con las banderas de Kirchner si el pasado 28 de junio ya no pudieron.

 

 

 

 

 

¿El final de los Kirchner?

Escrito por saleconfritas 12-11-2009 en General. Comentarios (1)

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¿El final de los Kirchner?

 

De todas maneras -y pese a la tremenda demagogia y populismo puestos en práctica-, el poder de los Kirchner se desvanece día a día.

 

Nadie les cree nada, ni siquiera sus seguidores mercenarios a cargo de suculentos negocios, ni los nostálgicos "progres" quienes con vergüenza -manifiesta o solapada- los siguen acompañando, ya que piensan que "peor es nada" o que podrían perder su modestísima figuración en un vulgar puesto público o en una cátedra mediocre.

 

Ambos cónyuges confunden los golpes de suerte que los favorecieron durante casi un lustro, con acciones que atribuyen a su sagacidad política.

 

Con esa superficialidad propia de quienes han tenido logros gracias al azar o a una herencia, se atribuyen habilidades descomunales. Cuando, como ahora, la realidad les muestra otra cara, piensan que una conspiración está en marcha. Y, entonces, como jugadores empedernidos, duplican la apuesta pensando que la adversidad de una batalla perdida, es pasajera.

 

No son ellos -ideológicamente hablando- obcecados partidarios de la izquierda, sino simples oportunistas de visión corta.

 

Por eso, sus constantes marchas y contramarchas desde el "frentismo progresista" al "pejotismo".

 

Pensamos que los Kirchner tienen tan sólo objetivos claros y les importan poco los medios a utilizar, los sectores a traicionar, ni tener que desdecirse o arriar las banderas que siempre sostuvieron. Si tienen que aliarse con Duhalde, con Menem, con Clarín, o con el mismísimo FMI para mantenerse en el poder, lo harán sin culpa alguna. Disimulando, pero sin vergüenza. Poniendo siempre la misma cara de idiotas que ponen los perros cagando.

 

 Por eso, este caos urbano que estamos viviendo -a nuestro juicio- no es fruto de un plan del pervertido casal gobernante, sino el resultado de las mentiras, las improvisaciones y los vaivenes con que durante 6 años han venido engañando a buena parte de la dirigencia política, tanto de la izquierda como del peronismo o del radicalismo, quienes con una ingenuidad impensable en el 2003 -y salvo contadas excepciones-, creyeron que podrían inclinarlos hacia su lado.

 

No tenemos duda alguna acerca de la complicidad inicial con el cesarismo mandante, por parte del grueso de ella y, en consecuencia no menor, del electorado que la apoyó.

 

Pero los Kirchner enfrentan el problema que previó Abraham Lincoln: se puede mentir a muchos por poco tiempo; se puede mentir a pocos durante mucho tiempo; pero no se puede mentirle a todos todo el tiempo.

 

La falla de los Kirchner es la pérdida de credibilidad, aún ante quienes por conveniencia los siguen.

 

Tal como les sucede a los estafadores, necesitan cambiar de escenario o de público reiteradamente, porque el mercado de incautos va disminuyendo. Les es imposible recrear una coalición como la del 2003 o como la que consagró presidente a la señora. Podrán continuar siendo una máquina de lanzar iniciativas para dominar la agenda política, pero la opinión pública les volverá a dar la espalda.

 

Extractado de: Informe sobre economía, management y negocios - Estudio Adolfo Ruiz & Asociados - N° 125 - Noviembre de 2009*

 

 

 

 

Rico, poderoso y vengativo

Escrito por saleconfritas 11-11-2009 en General. Comentarios (1)

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Rico, poderoso y vengativo

 

Obsesión por el poder y el dinero, escándalos de corrupción, aprietes políticos para favorecer a sus amigos. Esas son algunas de las revelaciones del nuevo libro de Luis Majul, El Dueño. Aquí cuenta cómo hizo para investigar a Kirchner y por qué teme represalias.

 

Por Luis Majul Para LA NACION

 

Nunca debí tomar tantas precauciones, antes, durante y después de la salida de un libro de investigación, como las que tuve que adoptar con “El Dueño”.

 

Mis colegas menos temerosos me siguen preguntando cómo fue que me "animé". Quieren saber cómo logré mantenerlo en secreto durante tanto tiempo y de qué manera pienso "neutralizar" cualquier ataque que pudiese llegar de parte de algún hombre o alguna organización más kirchnerista que Kirchner.

 

¿Será de verdad para tanto, o, sólo es parte de la paranoia que a veces cunde en nuestro particular ambiente?

 

Esta investigación puede ser presentada como la historia secreta de un adolescente acomplejado que se transformó en el presidente más rico, poderoso y vengativo de la Argentina.

 

Un libro que documenta los escándalos de corrupción menos conocidos. Que cuenta, por ejemplo, la trama de la polémica venta de YPF y la increíble y violenta guerra entre Kirchner y Clarín.

 

Un libro que describe irregularidades en los negocios del juego, la obra pública, el petróleo, las finanzas, el transporte, la energía eléctrica y los medios de comunicación. Una crónica que informa sobre un curioso viaje de importantes directivos de la AFIP a Río Gallegos para hablar con el contador de Kirchner y corregir su declaración jurada.

 

“El Dueño” también documenta la dependencia psicológica de la Presidenta, la evolución de la fortuna presidencial y la de los ministros y secretarios que estuvieron o siguen estando en el poder.

 

Néstor Kirchner se enteró de la existencia de “El Dueño” hace muy poco. Y, según mis fuentes, reprochó a funcionarios que le suelen adelantar la información no haberle avisado antes. El ex presidente no aceptó la propuesta de responder, una por una, todas las cuestiones que lo involucran en la investigación. Es una lástima: hubiera podido explicar desde cómo confeccionó su última declaración jurada hasta por qué intentó hacer renunciar a su esposa después del voto no positivo de Julio Cobos.

 

Demasiadas cosas para ocultar

 

“El Dueño” se empezó a convertir en una obsesión hace más de tres años, cuando el entonces jefe del Estado me negó, no de buena manera, una entrevista para la película Yo Presidente, un documental no tradicional sobre los mandatarios argentinos desde 1983 hasta 2006, que, de todos modos, se estrenó en 2007.

 

Todas las personas, incluidos los presidentes, tienen derecho a decir que no ante el pedido de un reportaje.

Pero en aquella oportunidad, las malas maneras de Kirchner habían llegado demasiado lejos. El sabía que habíamos viajado especialmente hasta Austria, donde se celebraba la Cumbre de Presidentes Europeos y Latinoamericanos, con la intención de entrevistarlo.

 

Antes del viaje, él le había transmitido al hombre de su mayor confianza que era muy probable que el diálogo se concretara. Es decir: había jugado con el tiempo, las expectativas y el trabajo de un equipo de producción que había recorrido miles de kilómetros, ilusionado con la promesa del encuentro.

 

Kirchner sabía, desde el principio, que no iba a recibirnos. Sin embargo, no sólo eligió no conceder la entrevista. Se dio el lujo, a través de otro hombre de su confianza que ahora ocupa el mismo cargo en el gobierno de Cristina, de hacerme saber lo que opina sobre los medios en general y algunos periodistas en particular.

Fue una extraña madrugada de mayo de 2006 en la cafetería del hotel de Viena donde se alojaba la comitiva oficial.

 

Los hombres cercanos al Presidente hablaban como si fueran semidioses; es decir, como si fueran a gobernar por toda la eternidad.

 

Allí comprendí, de manera cabal, que Kirchner desprecia a los periodistas que no lo adulan; que no tiene el más mínimo respeto por la información ni por el trabajo de los profesionales de prensa; que trata a la mayoría de los medios y sus trabajadores como si fueran intendentes del conurbano, necesitados de fondos frescos, y que jamás obtendría ni de él ni de la mayoría de los hombres de su gobierno datos objetivos e información confiable, por una razón muy sencilla: tenían demasiadas cosas que ocultar.

 

También entendí el mensaje implícito: a los periodistas que no merecen la confianza del Presidente y preguntan lo que no deben no sólo les negamos entrevistas, sino que también tratamos de humillarlos.

 

Tomé el avión de regreso a Buenos Aires el 13 de mayo de 2006, preocupado y decidido. Preocupado por la inusual conducta del jefe de Estado, y convencido de que debía trabajar, con mucho tiempo y sumo cuidado, en una investigación documentada y precisa sobre el hombre que estaba dispuesto a llevarse todo por delante.

 

Pensé, al igual que cuando empecé a trabajar en “Los Dueños de la Argentina”: si ponen tanta energía en evitar que se informe sobre ellos, es porque tienen algo muy serio que esconder.

 

También comprendí que el proyecto fracasaría si no lo mantenía en secreto hasta poco antes de la salida del libro. Kirchner, por mucho menos, ya había pedido a los dueños de los medios la cabeza de algunos de sus periodistas. Y no iba a ser extraño que lo intentara si llegaba a enterarse de mis intenciones.

 

Es más: en el transcurso de la investigación, pude confirmar que solicitó mi salida de la pantalla, junto a la de otros periodistas, cuando le empezó a disgustar el programa de televisión que todavía conduzco. Pero ¿cómo lograría ocultar que estaba trabajando en un libro sobre el hombre más poderoso del país? Ya por entonces el Gobierno monitoreaba a empresarios, políticos y sindicalistas que hablaban mal de él, aunque fuera en secreto.

 

Entonces, diagramé un plan de acción. Durante el primer año, revisé toda la información que se había publicado sobre Kirchner, su gobierno, los empresarios amigos y las denuncias y causas contra él y sus hombres. Analicé cada uno de los proyectos de ley y los pedidos de informes que pudieran esconder cualquier manejo discrecional o sospechas de corrupción.

 

Durante el segundo año, hablé con más de cincuenta personas que lo conocieron muy bien durante las distintas etapas de su vida. A todos les pedí que mantuvieran en reserva el motivo de nuestros encuentros, y la mayoría cumplió. En 2007, los dos periodistas que colaboraron en la investigación viajaron tres veces a Santa Cruz, dos a Chubut y otras dos a Córdoba para confirmar cada uno de los relatos y las denuncias que fuentes muy valiosas nos venían haciendo desde hacía tiempo. Ese mismo año, visité Río Gallegos para cubrir la protesta docente.

 

Fue muy aleccionador. En aquella oportunidad, terminé de confirmar que Kirchner gobierna y prevalece a través del temor y no de la seducción política, y que el clima en Santa Cruz no era tan diferente del que había percibido en Catamarca, en los años noventa, cuando viajé para cubrir la investigación por la muerte de María Soledad Morales.

 

Pero fue durante 2008, y en medio del conflicto con el campo, cuando las fuentes más importantes se empezaron a abrir más y comenzaron a contar cosas que jamás había leído o escuchado.

 

En ese contexto, insistí para lograr las entrevistas exclusivas con los hombres de negocios considerados kirchneristas que no hablan con la prensa. Los reportajes con Cristóbal López, Enrique y Sebastián Eskenazi, Claudio Cirigliano, Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, y también con Juan Carlos Relats, el enigmático y poderoso empresario que paga el alquiler del hotel que Kirchner tiene en El Calafate, no sólo servirán para saber más sobre ellos. También serán muy útiles para conocer los verdaderos secretos de cómo se vincula Kirchner con el dinero y con el poder permanente.

 

Confieso que, antes y después de esas circunstancias, tuve dudas sobre si seguir o no hasta el final. Las preguntas siempre eran las mismas. ¿Por qué casi ninguno de los colegas de nuestra generación, los mismos que invertimos años de energía en investigar los errores y la corrupción de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde no podíamos hacer lo mismo con las administraciones de Kirchner y Cristina Kirchner?

 

Era cierto que, durante los primeros años, Kirchner había tomado decisiones irreprochables. Desde su enfrentamiento con la Corte Suprema transera y su reemplazo por el mejor máximo tribunal del que se tenga memoria hasta su compromiso efectivo con la lucha por los derechos humanos y su voluntad de romper con los barones del conurbano.

Pero ¿qué impedía, a partir de 2006, empezar a investigar su manejo discrecional de los fondos del Estado, la presión sobre los medios, las empresas, los sindicatos y cualquier organización o individuo que se atreviera a cuestionar sus decisiones?

 

El autoritarismo, el abuso de poder y la corrupción no son progresistas. Al contrario: son comportamientos típicos de la derecha y generan más injusticia y más pobreza.

 

Aparecieron a partir de entonces libros muy interesantes. Sólo por citar algunos: las biografías de Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hugo Moyano.

Los textos sobre la Justicia K, el caso Skanska y la valija de Antonini Wilson.

 

El libro sobre Luis D`Elía o la primera biografía de un Kirchner cuya imagen positiva superaba el 60 por ciento. Aun así, seguía repiqueteando sobre mi cabeza la teoría que había sugerido, en este suplemento, Laura Di Marco: la mayoría de los profesionales de la investigación periodística de los años 90 habíamos abandonado el compromiso original, por distintas razones.

 

“El Dueño” es un intento personal por mantener en alto los principios, las convicciones y la voluntad con los que soñamos muchos cuando nos hicimos periodistas. Puede leerse como una biografía no autorizada, una investigación sobre la corrupción en la era K o un intento de ensayo político para comprender qué le pasó a la Argentina en los últimos seis años, y lo que le podría pasar si Kirchner y la Presidenta no cambian a tiempo.

 

¿Deberían estar preocupados por la salida de este libro, como sugirió el funcionario del Gobierno que me pidió, con amabilidad, que lo informara en detalle sobre su contenido? Es una pregunta que no puedo contestar.

 

Sí sé que tanto a él como a ella parece importarles más lo que se publica en "letras de molde" que lo que se afirma en radio y televisión; que quienes los ayudan a evaluar el impacto de la información saben que ciertos libros de investigación periodística "no se evaporan" en el tiempo, como la noticia del día.

 

También imagino que Kirchner y quienes lo rodean son demasiado inteligentes como para tomar represalias. De cualquier manera, aconsejado por gente prudente, hice lo indispensable para evitar consecuencias indeseables.

 

Por ahora, sólo pienso en la posibilidad de encarar una segunda parte. Para 2011 faltan sólo dos años, pero podrían llegar a ser los más intensos de la época.

 

Sería ideal, aunque poco probable, que para entonces Kirchner y la Presidenta también respondieran un gran reportaje, sin condicionamientos de ningún tipo.

 

Una fuente oficial, muy fidedigna, sostiene que Cristina está pensando seriamente en mejorar su relación con los periodistas y los medios.

 

Ojalá ese pensamiento se transforme en realidad. Significaría un cambio para bien en todos los sentidos.

 

 

Mejor reír, que llorar no puedo

Escrito por saleconfritas 10-11-2009 en General. Comentarios (0)

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Interrogantes: Siguiendo el efecto Obama, Argentina tendrá su primer presidente negro? Ya habemos un mulato, Bernardino Rivadavia…

 

Si algo nunca se ve colmada en este bendito país es nuestra capacidad de asombro, además de nuestra paciencia…

 

“Sobre que éramos muchos, parió la abuela”. Dicho popular.

 

 

El presidente que nos faltaba

 

Por Gonzalo Neidal

 

Insólitamente Luis D’Elía ha declarado que le gustaría ser presidente de la Nación.

 

Dijo: “Mucha gente me lo dice, no descarto nada”.

 

En el mismo reportaje, el maestro y piquetero asegura que el presidente que venga después de Kirchner tiene que ser mejor que Kirchner. Entendemos que se referirá a Cristina Fernández que es la que ejerce con plenos poderes constitucionales actualmente la presidencia de la Nación.

 

Si uno suma una cosa y la otra, entendemos que Luis D’Elía piensa que él podría ser un mejor presidente que Kirchner.

 

También le preguntaron qué es lo primero que haría si llegara a tan alto cargo. Dijo que “lo primero que haría es una reforma constitucional profunda. Esta Constitución no sirve absolutamente para nada”. No aclaró cuál sería la dirección de las modificaciones que propondría. Porque, por lo que nosotros sabemos, sin ser constitucionalistas, no es una atribución presidencial el modificar la Constitución Nacional, de tal modo que D’Elía tendría que conformarse apenas con realizar una propuesta y tratar de que ésta sea recogida por los parlamentarios, etc.

 

Probablemente propondría dar rango constitucional a una de las libertades conculcadas por la actual Carta Magna: la quema de comisarías.

 

O quizá intentaría que se reconozca el derecho de pegar trompadas a quienes manifiestan contra el gobierno.

 

En el mismo reportaje, el periodista le pregunta si piensa que la Argentina está preparada para tenerlo a él, a Luis D’Elía, como presidente de la Nación. Sin ponerse colorado, responde:

 

“En este país soy un ave rara. Una mezcla de Musetta y de Mimi, ¿no? Por un lado me muevo cómodo en los arrabales, pero ahora estoy invitado al Ronald Reagan Center a dar una charla en Washington. Sé que soy mejor que muchos del montón, que Cobos, que Reutemann, que Carrió, que todos esos que lo que expresan es sólo mediocridad.

 

Fui concejal, diputado, secretario de Estado, consejero de educación, vicepresidente del consejo provincial de educación, me senté en el sillón de Sarmiento varias veces cuando me tocaba presidir el consejo. Me sobra paño.”

 

Pues bien, entonces está claro lo que debería hacer: presentarse como candidato a presidente de la Nación en 2011. Es necesario que lo haga porque hay muchos giles en este país que piensan que D’Elía transita por algunas cornisas de la delincuencia, que tiene una visión de la política muy distante de la democracia.

 

Sería muy bueno que se presentara para que todos nos saquemos las dudas acerca de su verdadero nivel de representación.

 

Debemos confesar que, en las últimas elecciones, tuvimos la sensación que el gobierno nacional, al armar sus listas, no lo tuvo en cuenta porque lo considera un “piantavotos”, una persona que aleja y horroriza a los votantes.

 

Pero D’Elía piensa que esto no es así, sino que él tiene un grado de representatividad entre la población que le hacen pensar que puede llegar a ser presidente de los argentinos. Que le “sobra paño” para eso.

 

Es muy difícil juzgar a quién le sobra y a quién le falta “paño” para gobernar. Se trata de apreciaciones muy subjetivas en la que no lograremos nunca ponernos de acuerdo.

 

Por eso la ley electoral, muy sabiamente, establece un sistema un tanto más tangible: el conteo de votos.

 

El sistema es simple: el que saca más votos (en primera vuelta o en el ballottage) es el que gana.

 

Más que “paño”, valor inasible y de difícil valoración, lo que hace falta es tener votos.

 

No deje de presentarse, don Luis.

 

No nos deje con la duda de cuánta gente en la Argentina quiere que usted sea el presidente.

 

Eso que está tomando Luis D’Elía es muy fuerte y produce muchas alucinaciones.