Sale con fritasss

Fulbito pa la tribuna

Escrito por saleconfritas 24-08-2009 en General. Comentarios (1)

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El relato del adiós

 

Por Jorge Raventos

 

La marcha atrás en el tarifazo de luz y gas, el megaplan para crear 100.000 puestos de trabajo cuando en el último año se perdieron 400.000 y la alianza del Gobierno con Grondona para sacarle el fútbol a Clarín, son sólo muestras de las improvisaciones de una gestión en decadencia. Las contradicciones de los Kirchner.

 

A menudo el peligro estimula la lucidez. A mediados de la última semana, los sensores que todavía funcionan en el gobierno K transmitieron señales de alarma: había síntomas de enorme irritación y rebeldía que recorrían varias provincias y también toda la región metropolitana, de la periferia al centro, y presagiaban la posibilidad de una extendida ola de protesta (con cacerolas y movilizaciones) contra la mezcla de tarifazo e impuestazo descargada sobre la sociedad con las boletas de luz y gas.

 

De inmediato la cúpula oficialista giró en redondo y decidió anular temporariamente los aumentos que hasta cinco minutos antes defendía con ardor.

 

El ministro Julio De Vido, que ejercía su elocuencia para ningunear los reclamos (“Tenemos siete millones de usuarios y sólo 1500 quejas”, decía) quizás evocando un eficaz retruécano de Groucho Marx (“Estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros”), dio marcha atrás en su argumentación, acompañado en la retirada por el locuaz jefe de gabinete, Aníbal Fernández, que una semana antes había dado verbalmente por derrotada a la gripe A justo en el instante en que las cifras de decesos por ese mal se duplicaban.

 

La precipitación del retroceso, que dejó mal parado inclusive al ministro de Economía (todavía defendía los aumentos a la hora en que De Vido los estaba suspendiendo), fue comparable a la improvisación con que se decidieron los incrementos y su alcance.

 

Ahora, empapados por el susto ante la reacción ciudadana, los funcionarios aplican el viejo lema oficialista (“la culpa la tiene el otro”) y responsabilizan a las empresas de energía por el descontento generado.

 

En rigor, el gobierno cosecha lo que sembró: el festival de subsidios de los últimos seis años ha generado el deterioro del stock energético del país y ha condicionado en buena medida la vulnerabilidad fiscal, que ya no puede sostener esas erogaciones.

 

El tarifazo-impuestazo quiso descargar sobre el bolsillo hoy encogido de los usuarios, sin anestesia y en una sola dosis, la totalidad del atraso de precios que provocó la estéril demagogia oficialista.

 

El zafarrancho exhibido en este episodio, tanto de ida como de vuelta, no muestra únicamente irresponsabilidad e ineficacia de gestión, sino también la fragilidad del gobierno después de su caída electoral y de las derrotas que viene sufriendo desde su guerra perdida con el campo.

 

La Casa Rosada no pudo sostener una decisión en la que empeñó a sus ministros más influyentes y su repliegue se hace a costa de un balance fiscal cada día más desequilibrado.

 

Es preciso comprender lo siguiente: el gobierno retrocedió en este caso, pero no parece decidido a huir de todas las batallas. Más bien por el contrario, en muchas hace esfuerzos significativos por involucrarse. ¿Ignora acaso que sus fuerzas son muy limitadas y se han reducido marcadamente en los últimos tiempos?

 

No sólo no lo ignora, sino que sospecha que esa debilidad puede abreviarle dramáticamente los tiempos. Lo que parece guiar sus pasos es la voluntad de forjar las bases de “un relato”, para emplear un término caro a la señora de Kirchner, que justifique las adversidades de los capítulos finales.

 

Ese “relato”, en el deseo de la familia presidencial, es el de su victimización: debe mostrar a un gobierno jaqueado por fuerzas malvadas y hostiles (“los ricos egoístas”, el “frente agro-mediático”, “la derecha”) que lo castigan por su “compromiso con los pobres”, por su lucha “contra los monopolios”, por su deseo de que “los argentinos vean el fútbol gratuitamente” y que hasta planean, quizás, un fusilamiento como el de Manuel Dorrego, así sea “un fusilamiento mediático”.

 

Con la conciencia plena de que -una vez caída la ventaja parlamentaria relativa que aún mantienen y ya segadas las fuentes que alimentaron la caja y, con ella, su control sobre jefaturas territoriales que ya no los respetan – el año 2011 está demasiado lejos, los Kirchner parecen estar preparando su retirada.

 

La conciben, claro, como una retirada táctica (con la idea, por alocada que parezca, de intentar un retorno cuando quienes los sucedan deban enfrentar el berenjenal que dejarán en herencia).

 

Por eso, si hay batallas que son funcionales a ese objetivo, la del tarifazo no lo era: nada los aterraría más que ver perturbada su narración de inspiración romántico-populista por la irrupción de multitudes que blanden sus cacerolas ante la Casa Rosada para reclamar por un aumento de tarifas suscripto por el gobierno. Esa batalla hay que evitarla, posponerla. Hay que ganar tiempo mientras se despliega en otros escenarios el relato “positivo”: por ejemplo, la lucha “por el trabajo” y las guerras “contra el monopolio” y contra “los ricos”. Veamos.

 

¿Haz lo que yo hago?

 

El viernes 14 la señora de Kirchner anunció extensamente un plan para crear –dijo- unos 100.000 puestos de trabajo en el Gran Buenos Aires: promete dedicar a ese objetivo 1500 millones de pesos. La finalidad parece indudablemente positiva: ¿no es inobjetable acaso procurar la creación de empleo? Se puede decir que no es mucho lo que se busca, habida cuenta de que el conurbano bonaerense (particularmente en los cordones más excéntricos) la pobreza alcanza casi al 50 por ciento y que, en general, en el último año se perdieron 400.000 puestos de trabajo formales.

 

La cifra que la presidente prometió es importante, pero es obvio que el tema no es única ni principalmente la magnitud de los fondos que se asignan, sino el criterio y la visión con que se emplean y los factores que lo condicionan.

 

La propia señora de Kirchner dio elementos para entender este punto. Argumentando sobre el esfuerzo que el gobierno se adjudica en la “lucha contra la pobreza”, la dama confesó que desde 2003 hasta ahora el presupuesto que administra su cuñada Alicia “ha crecido en más del 800%" y pasó de 1.083 millones de pesos a 10.200 millones de pesos. Al mismo tiempo, junto con ese florecimiento presupuestario, vemos hoy que la pobreza ha crecido y constituye ese “escándalo” que señaló el Papa.

 

La señora de Kirchner no quiere ahora discutir si el índice de pobreza “es 15, 20 o 30” porque, según ella “el conteo de pobres es una falta de respeto hacia los sectores más vulnerables”.

 

Sin embargo, no está de más hacerlo para calcular la eficiencia con la que se han utilizado semejantes montos de recursos sociales que ella no tiene objeción alguna en contar. Es curioso: cuando las papas queman (y en materia de cifras, a la luz de la mentira estadística del INDEC, no sólo queman, sino que incineran) el gobierno prefiere considerar dañino discutir los números.

 

Ocurrió también en relación con el tema de los desaparecidos cuando la señora Graciela Fernández Meijide puntualizó que la única cifra verificada es la que dio en su momento la CONADEP (algo más de 8.000), no la de 30.000 que emplean habitualmente el gobierno y la señora Hebe de Bonafini: tanto Néstor Kirchner como Eduardo Luis Duhalde, el secretario de Derechos Humanos, alegan en ese caso que pretender un registro preciso es ofensivo.

 

En cualquier caso, en materia de pobreza, el gobierno K aspira a que se le dé crédito. En verdad, el fracaso de los más de 10.000 millones que maneja la señora Alicia Kirchner, más allá de la eficiencia o ineficiencia de su gestión, está vinculado al hecho de que el gobierno pretende tapar con parches de ayuda estatal el desastre que produce con su política.

 

No hay método consistente de lucha contra la pobreza que pueda sostenerse en un país en el que el gobierno decide combatir a los sectores productivos más competitivos –sobre los que pueden asentarse extensas cadenas de valor que se apoyen en esas ventajas competitivas de origen y que ofrezcan empleos bien remunerados – y destruye la confianza de los inversores propios y ajenos con conductas caprichosas y con la práctica sistemática de la quiebra de contratos. Esa política crea pobres.

 

Más allá de ello, el discurso presidencial y la comparación con la práctica del matrimonio K los males clásicos del doble mensaje. “El trabajo es el mejor antídoto contra la pobreza”, recita la señora de Kirchner con tono edificante.

 

La realidad muestra hechos diferentes: son millones las personas que trabajan y no logran trasponer la línea de la pobreza. En cambio, los Kirchner, aparentemente sin ocuparse de sus propios intereses, han conseguido en un año triplicar su patrimonio declarado, llevándolo a casi 50 millones de pesos (lo que, de paso, los coloca por mérito propio en el listado de esos “ricos” que denuncian en sus discursos).

 

A la luz de esos hechos, ¿es creíble su consejo sobre el trabajo como antídoto de la miseria personal?

 

En verdad, lo fundamental de estos discursos es menos la coherencia interna que su aspiración de ser insumos de ese relato con que los Kirchner aspiran a narrar su despedida y, eventualmente, su futuro retorno.

 

La pelota no dobla

 

La intervención del gobierno K en el conflicto entre los clubes de la AFA y la empresa que hasta ahora se ocupaba de televisar los partidos de fútbol es un episodio lateral, pero no por ello menos importante, en la operación de retirada táctica pensada por Néstor Kirchner.

 

El telón de fondo de este operativo es genuinamente futbolístico: salvo un puñado de excepciones, los clubes de fútbol están financieramente desquiciados.

 

En gran medida por desastres y desmanes administrativos de sus conducciones, que han sido tolerados o apañados por la AFA. Las dificultades se agravarán en el futuro próximo: la Federación Internacional (la FIFA) quiere limitar el comercio de jugadores y la asociación europea (la UEFA), con Michel Platini a la cabeza, pretende poner límite a lo que se paga por (y a) los jugadores. De cada 10 pesos de ingresos de los clubes, casi 6 provienen hoy de la venta de jugadores, de modo que las reformas en marcha van a representar una poda notable a sus recursos.

 

Don Julio Grondona, previsor, salió a buscar fondos de otro origen y consideró en primer término que debían salir de la televisión. Sus socios de Torneos y Competencias (ligados al grupo Clarín y a empresas de Estados Unidos) respondieron que los números no daban para incrementar la tajada de la AFA.

 

Las necesidades del fútbol se convirtieron en una oportunidad para el gobierno: Grondona podría encontrar en el Estado una nueva ubre para ordeñar y el oficialismo podría mostrar que todavía tiene capacidad de retaliación, y que podría dañar al Grupo Clarín.

 

De paso, controlar el manejo futuro del fútbol podría ser una carta interesante para ciertos amigos del poder que hace algunos meses quisieron comprar un canal de primera línea y fracasaron en el intento. Si ahora pudieran aportar la televisación de una porción importante de la programación futbolística, ¿podrían quizás encontrar una respuesta más comprensiva?

 

La pelea por “el fútbol gratis para todos” y “contra el monopolio” son capítulos (o si se quiere, extensas notas al pie) del relato de retirada que escriben con paciencia los Kirchner, mientras la dura realidad los acecha y mientras la oposición se sigue comiendo amagues.

 

 

La peor hora de Kirchner

Escrito por saleconfritas 23-08-2009 en General. Comentarios (1)

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La falacia ad hominem consiste en intentar descalificar personalmente a un adversario, en lugar de refutar sus afirmaciones. Una falacia ad hominem tiene esta estructura:

 

1. A afirma algo;

2. Hay algo cuestionable acerca de A,

3. Por tanto, lo que dijo A es falso.

 

El argumento ad hominem es una de las falacias lógicas más conocidas. Tanto la falacia en sí misma como la acusación de haberse servido de ella se utilizan como recursos en discursos reales. Como una técnica retórica, es poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas.

 

La presencia de un argumento Ad Hominem no implica nada sobre el valor de la afirmación en sí, sino sólo de que la argumentación empleada es incorrecta.

 

El hecho de que una afirmación sea descalificada mediante una argumentación ad hominem no implica automáticamente que dicha afirmación sea verdadera, ya que ello constituiría otra falacia. Por ejemplo:

 

"Mi vecino afirma que 2 + 2 = 4.

 

Mi vecino es un tonto que no sabe nada, entonces 2 + 2 no debe dar por resultado 4".

 

Efectivamente, 2 + 2 da 4, pero nada tiene que ver en ello lo que el vecino afirme o deje de afirmar.

 

Ahora veamos:

 

La peor hora de Kirchner

 

Por Marcos Aguinis

 

No es bueno hacer leña del tronco caído, suelen decir los sabios. Pero en la Argentina hierve esa tentación. Néstor Kirchner se ha obstinado en provocar tanto daño a nuestra institucionalidad para mantener su hegemonía, que resulta difícil contener la catarata de fobia que ya suscita su sola presencia.

 

Ahora es necesario mantenerse atentos contra los embates ciegos que nazcan de su rabia. La Argentina necesita gobernabilidad, paz interior y medidas consensuadas para hacer frente a los monumentales problemas que se alzarán en el futuro próximo.

 

         Para ordenar el cúmulo de temas que inspira la severa derrota sufrida por el oficialismo y las consecuencias que colorean el horizonte, empezaré por el protagonista central de la batalla que tuvo lugar en el reciente comicio: Kirchner.

 

     Es un hombre que apareció en la política pocos años después de haberse recuperado la democracia.

Antes había tenido una pálida e irrelevante participación en los movimientos de la izquierda comandada por Montoneros y luego se escondió en la remota Santa Cruz con su reciente título de abogado para hacer fortuna mediante la ejecución de hipotecas.

 

Como es sabido, la ejecución de hipotecas suele terminar con el arrebato de heladeras, muebles y hasta casas de quienes no pueden pagar sus deudas.

Ahí no funcionan los principios de la clemencia ni de la justicia social. Lo acompañó en este trabajo su esposa Cristina Fernández.

 

Para evitar cualquier riesgo –o quizás por oportunismo- jamás firmó él ni ella un solo habeas corpus para defender a alguien perseguido por la dictadura, y esto marca una notable diferencia con numerosos profesionales que en aquel tiempo se jugaron la vida en favor de sus semejantes.

 

Además, cultivó buenas relaciones con los oficiales destacados en Río Gallegos, lo cual no implica delito, sino un asombroso contraste con el odio que luego lo invadió contra todos los uniformados y hasta la misma institución nacional de las Fuerzas Armadas.

 

         Se convirtió en un hombre muy rico. Le importaba aumentar de forma continua su patrimonio.

Se le arraigó la cultura de la especulación y nunca entendió la cultura de la producción.

 

Para él uno acumula cuando quita algo a otro, no cuando invierte, pierde, vuelve a invertir, suda, persevera y obtiene finalmente una ganancia.

 

Se le consolidó una incomprensión ciega hacia el campo –que no conoce- y todo tipo de producción vinculada con el riesgo y la limpia competencia –que jamás practicó.     

    

         Fue intendente y más adelante gobernador. Como gobernador desarrolló todos los males que reproduciría en mayor escala como Presidente.

 

Recuerdo que antes de asumir fue publicado un artículo de investigación periodística sobre "El feudo de Santa Cruz". Ahí se denunciaba el autoritarismo desembozado de Kirchner y su voracidad por el poder absoluto.

 

Había modificado la Constitución provincial para llegar a ocupar el sitial de gobernador durante tres períodos seguidos.

Cuando le entregó el mando a su sucesor, porque debía partir hacia la Capital Federal como Presidente, dijo que "le prestaba" la provincia.

 

Si es un chiste, como todo chiste –lo sabemos desde Freud- carece de inocencia.

 

Modificó el Tribunal Supremo para que no le condicionara sus caprichos. Manipuló a la prensa. Hizo difícil la vida de los opositores. Convirtió a su esposa en senadora de la Nación. Y zalamereó a Carlos Menem como "el mejor Presidente argentino" para obtener sus favores.

 

Hacia el ocaso de Menem empezó a manifestar junto con Cristina, cierto aire diferencial, con la vista puesta en los nuevos y aún inciertos tiempos que se venían. Ese artículo de investigación molestó mucho al matrimonio, que no estaba acostumbrado a recibir críticas y jamás se había mirado en el espejo.

 

        Como Presidente aumentó su tendencia a la crueldad y el arrebato. Abofeteó a diestra y siniestra. No hubo casi sector que no recibiese sus agravios: inversores extranjeros, Fuerzas Armadas, jueces, periodistas y medios de comunicación, empresarios nacionales, políticos opositores.

Sólo se cuidó con los sindicatos. Y pretendió convertirse en el adalid de los Derechos Humanos mediante la alianza con figuras lamentables como Hebe de Bonafini y la persecución excluyente de militares, sin ocuparse de los delitos de lesa humanidad realizados por organizaciones terroristas, como determina la Corte Penal Internacional.

 

En síntesis, creció exacerbando el odio entre los argentinos, un mal de larga tradición que había comenzado a ceder a partir del Preámbulo constitucional que recitó Alfonsín en su campaña y los esfuerzos por ajusticiar sólo a los principales responsables de la tragedia vivida por nuestro país, con el deseo de llegar a un nuevo Acuerdo de San Nicolás (que se adelantó en un siglo a los Pactos de la Moncloa).

 

El objetivo era poner las máximas energías en el futuro, no en el pasado.

 

Kirchner, a la inversa, procuró que vivamos en el pasado, cargándonos de resentimiento e insatisfacción, para mandarnos con su omnipotente voluntad. Y mantenernos ciegos ante el futuro. Por eso jamás expresó un sueño sobre la Argentina ni puso en marcha ninguna política de Estado.

 

        Consiguió transformarse en la figura central del país. Llegó a ser casi un rey absolutista, para quien no hay diferencias entre su persona, el Estado y el gobierno.

 

Jamás reunió al gabinete, ni respondió a preguntas de la prensa, ni dialogó distendido con nadie que pensara de otra forma.

 

Manipuló directa e indirectamente a la prensa , que quedó prisionera de la pauta publicitaria oficial; logró que amigos obsecuentes se adueñasen de diarios, revistas, radios y canales de TV.

 

 Creó el "capitalismo de amigos" mediante privilegios a quienes estaban dispuestos a ser sus socios, o cómplices, o testaferros, o donantes.

 

Compró diputados, como el sonado asunto de la "borocotización".

 

Marginó al peronismo para ensayar la transversalidad y luego, al percibir su fracaso, se apoderó del partido, aunque ya no era el partido de otros tiempos.

 

Tuvo la desfachatez de designar a su sucesora en la Presidencia de la Nación como si viviésemos en una monarquía, sin siquiera simular algo parecido a una elección interna.

 

Y esa designación traía el pecado del más arcaico nepotismo.

 

Convirtió a la Argentina en un país desconfiable y oscilante. Que en la Cumbre de las Américas ayudó a la fabricación de una Anti-cumbre comandada por el monigote de Hugo Chávez.

Se rodeó de funcionarios corruptos. Transformó al Consejo de la Magistratura en el patíbulo donde se degollaría a jueces y fiscales que se atreviesen a juzgar los desaguisados del gobierno.

Hubo escándalos en cadena que no se esclarecen: los cientos de millones de los fondos de Santa Cruz aún sumidos en el misterio, el caso Skanska, los maletines de Antonini Wilson para la campaña de Cristina, el bolso de la ministra de Economía, los negocios de Jaime, los negocios de De Vido, los negocios del juego, las irregulares compras de tierra en el Calafate, y otros numerosos asuntos que deberían ser motivo de serias investigaciones y sanción.

 

         Por fin, llegamos a los recientes comicios parlamentarios. Insisto: parlamentarios.

 

Pero Kirchner quiso hacer de ellos un plebiscito que le inyectara más fuerza a su autoritarismo insaciable.

Con el propósito de saltearse la atmósfera negativa que reinará en el segundo semestre de este año por el aumento de la inflación y el descalabro financiero que padecerán todas las provincias, él decidió efectuarlas seis meses antes.

 

Pero, además, se le ocurrió una idea que será  incorporada al Libro Guinness de los hechos extraordinarios: las candidaturas testimoniales. Asombroso.

 

Es un agravio no sólo a la Constitución, sino el principio más antiguo del acto comicial.

 

Se trata de un absurdo irrefutable que alguien se presente como candidato para un cargo público, que deberá ser refrendado por el pueblo, con el propósito de no asumirlo. Cosa semejante no se ha visto en el mundo. Es propio de un sainete.

El sainete en que Kirchner convirtió a estas elecciones para ganar a toda costa.

 

Inclusive obligó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, a violar un artículo de su misma constitución, cosa que en un país serio alguna vez deberá ser debidamente castigada.

 

Si Kirchner pudo cometer semejante mamarracho con el gobernador, no iba de dejar de exigirle la misma desvergüenza a los intendentes, forzándolos a ser también candidatos testimoniales.

 

      Pese al "clientelismo" que llevó a su pináculo con regalos, inauguraciones y re-inauguraciones, besos a cualquier humano o cosa que se le pusiera delante, forzar su risa, sonrisa y tono de voz sereno tan lejanos de su carácter, ¡perdió en todas partes!

 

No sólo en la provincia de Buenos Aires, el único reducto que le permitiría presentarse como ganador aunque se le esfumase la mayoría en el Congreso, sino en su natal Santa Cruz.

 

Pero una ofensa mayor se la abofetearon los intendentes a quienes había exigido presentarse como testimoniales, porque hubo demasiados cortes de boleta en la que los ciudadanos perdonaban el pecado de los intendentes, pero no quisieron votar por Kirchner.

 

Ya corren rumores de que en el mismo Hotel donde esperaba los resultados, su mentalidad paranoide comenzó a calificarlos de traidores. Gritaba enfurecido y ordenó apagar el aire acondicionado para que se fuese la prensa, porque no quería hablar.

 

Lograron tranquilizarlo un poco y hacerle entender que debía hablar, aunque ya eran más de las 2 de la madrugada. Su discurso amargo fue aceptable. Y prometió ayudar a la gobernabilidad. No dijo, claro, que esa gobernabilidad dependerá de un cambio de estilo: respeto, diálogo y consenso.

 

          Pese a su derrota, Néstor Kirchner será diputado de la Nación. Si aún queda un poco de racionalidad en la filas del peronismo (ahora más dividido que nunca), es difícil que lo conviertan en jefe del bloque oficialista.

 

Seguro que habrá tironeos y muchos sobornos en danza para conseguirlo. Pero quizás esa primera minoría, pese a maniobras de todo color, sufra pronto numerosas deserciones.

 

La lealtad peronista sólo dura mientras dura el poder de un determinado jefe. Cuando ese jefe es cambiado por otro, se produce un acelerado reacomodamiento.

 

¿Acaso en los ´90 no eran todos menemistas? ¿Acaso después no fueron duhaldistas?         

 

                La ciudadanía debe contribuir a la paz interior. No dejarse seducir por llamados a la violencia, vengan de donde vengan. Es necesario que enfrentemos los problemas que nos deja la gestión kichnerista con la esperanza de poder superarlos.

 

 

El primer puesto a la desvergüenza

Escrito por saleconfritas 22-08-2009 en General. Comentarios (5)

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Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: « ¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.»Marcos 10, 17-30

 

Argentina: el país de la desvergüenza

 

Cristina Kirchner ya nos tiene acostumbrados a sus bolufrases y esta vez se pasa de la raya  al burlarse de la pobreza instalada en la Argentina. “No estamos pidiendo que abandonen sus lujos, sus casas, sus mansiones o sus aviones. Simplemente que, con una partecita, contribuyan a que todos podamos tener los derechos básicos que nos reconoce como ciudadanos nuestra Constitución".

 

Desde ahora ya resulta tremendamente fácil que los ricos entren en el reino de los Cielos según la responsable del destino y bienes de los argentinos.

 

Mientras tanto tuvo que salir el mismo Papa Benedicto XVI a denunciar el escándalo de la pobreza en Argentina sino los Kirchner no se daban por advertidos que el 40 % de los argentinos se encuentran en la pobreza y la indigencia.

 

Hace 60 años atrás la Argentina emergía como una potencia en desarrollo ocupando el lugar Nº 11 en el concierto mundial.

 

Sin embargo en la lista de la revista Forbes, las presidentes de Argentina y Chile, Cristina Kirchner y Michelle Bachelet, son las dos latinoamericanas incluidas en las cien mujeres más poderosas del mundo.

 

Kirchner y Bachelet superan ampliamente en el ranking publicado este miércoles por Forbes a otras mujeres poderosas de la escena internacional, superando a la reina de Inglaterra o la secretaria de Estado Hillary Clinton.

 

Ahora según Forbes, Cristina Kirchner ocupa el lugar número once de la lista de superpoderosas mientras millones de argentinos se debaten en la pobreza absoluta.

 

Esta lista fue encabezada por cuarto año consecutivo por la canciller alemana Angela Merkel y Sheila Bair, presidente del organismo federal que supervisó el rescate de los bancos.

 

La presidente argentina escaló así dos peldaños desde el año pasado, cuando estaba en el puesto número 13 de una nómina donde Merkel es ahora la única política entre las diez primeras, siendo todas las demás empresarias.

 

La Kirchner precede en la lista a mujeres como Carol Bartz, jefe ejecutiva de Yahoo!, Sonia Gandhi, presidente del Partido del Congreso Nacional de la India, o Ursula Burns y Anne Mulcahy, la jefe ejecutiva y la presidente de Xerox.

 

Michelle Bachelet también subió en la clasificación, pasando del puesto 25º el año pasado al 22º este año. La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, entra por primera vez al club de las poderosas, en el puesto 40.

 

La revista Forbes reservó un mediocre 36º lugar a Hillary Clinton, quien a pesar de ser la prominente secretaria de Estado del presidente Barack Obama cayó siete escalones en la nómina desde el año pasado, cuando era senadora.

 

En 2008, Condoleezza Rice, secretaria de Estado norteamericana bajo la presidencia de George W. Bush, ostentaba el séptimo lugar en la misma lista mundial, lo cual da la pauta del escaso desempeño atribuido por la revista mensual empresarial norteamericana a la secretaria de Estado demócrata.

 

La reina Isabel de Inglaterra está en el puesto 42 de la lista y la presidente de Banesto, la española Ana Patricia Botin, el 45. La norteamericana de origen portorriqueño Sonia Sotomayor, recientemente designada por Obama jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, entró a la lista en el 54º lugar.

 

A todo esto, Hugo Renés nos pregunta:

 

“A escasos nueve meses de celebrar el bicentenario de la Revolución de Mayo pregunto, ¿qué festejaremos los argentinos en esta oportunidad, la pérdida de prestigio internacional?;

¿qué los sistemas educativos, de seguridad y de salud, sigan enfrentando debilidades estructurales significativas que se traducen en desigualdades?;

 

¿qué el estado de bienestar general se venga resquebrajando mes a mes?;

 

¿qué los niveles de salud psicofísica sigan siendo deficitarios para el 52% de la población?;

 

¿qué el acceso a la salud del estrato socioeconómico más bajo presente un déficit que involucra al 58% de la población o que el 12% de la población carezca de cobertura educativa?;

 

¿qué gracias a la mal llamada ley de Solidaridad Previsional que eliminó la “movilidad” en las jubilaciones, el 63% de los jubilados esté cobrando “la mínima” que obviamente no les permite satisfacer mínimamente sus necesidades básicas alimentarias, ni atender dignamente su salud, más allá de cuánto hayan aportado o le hayan esquilmado a sus haberes con pagos no remunerativos?;

 

¿qué la inmadurez democrática de las masas populares, sugestionadas hoy por una propaganda demagógica e incentivadas por la corruptela de las dádivas y prebendas, descompuso con su voto (vota pero no elige) lo que mañana el mismo voto deberá componer?.

 

 ¿Deberemos festejar la permanente descarga de rencores y odios contra todo lo que se oponga a las inclinaciones o simpatías del matrimonio Kirchner, (actitud típica en aquellos que se sintieron o fueron abandonados, despreciados, rechazados, maltratados, sojuzgados y/o humillados a través de la violencia social), o la permanente manipulación de la memoria; o la falta de un razonamiento autocrítico (aunque siempre la Presidenta se declara dispuesta a ejercerlo)?.

 

¿Festejaremos el “apriete” a los jueces por medio de investigaciones selectivas con claro sesgo político contra cualquier magistrado que haga lugar a temas en causas vinculadas a violaciones de derechos humanos o a las “retenciones móviles”?. 

 

¿Deberemos alegrarnos qué cada año 68.374 niños de entre 6 a 11 años dejen la escuela o qué sobre 57 países estemos en el lugar 53 en lectura, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico y para no desentonar también figuremos en los últimos lugares en matemáticas y ciencia?.

 

  ¿Festejaremos que en un país potencialmente rico, mucha gente deba dormir en las entradas de edificios o en galerías del centro de Buenos Aires, o que familias completas anden hurgando por la noche los tachos de basura de los restaurantes para proveerse del alimento diario; qué el 86% de la población argentina viva en la ciudad o que el 28% de los suelos estén sujetos a procesos de erosión y que 22 millones de hectáreas cultivables (casi el 10%) directamente estén degradadas?.

 

¿Deberemos festejar que de la superficie boscosa original hayamos deforestado ya  casi dos tercios de la misma?.

 

  Argentinos somos todos, es cierto, pero en el  bicentenario que festejaremos en unos meses más, pocos son los que pueden comer todo el año y vivir con dignidad.

 

 

 

Socialismo criollo: ¿tibiamente bolivariano?

Escrito por saleconfritas 21-08-2009 en General. Comentarios (0)

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Socialismo criollo: ¿tibiamente bolivariano? 

 

Hugo Chávez acaba de demonizar al golf: "Es un deporte de burgueses", dijo, y tras cartón, ordenó cerrar otros dos clubes de ese juego que se suman a los siete que había clausurado con anterioridad. Nuestros locales De Vicenzo, Cabrera, González, Romero o Molina, nada entienden.

 

La instauración del socialismo en Venezuela marcha a toda velocidad y el castro-guevarismo ha dado paso a un similar castro-chavismo, aún sin incursiones armadas en otros territorios, pero todo es cuestión de tiempo.

Por el momento, el nuevo emperador americano, con sus laureles todavía frescos sobre las sienes, se limita a enviar dinero y asesores de todo tipo a sus seguidores americanos: Evo, Zelaya, Ortega, Correa y los Kirchner, mucho más necesitados de moneda que de ideología.

 

Raro socialismo el del socialista éste. Anti burgués por el golf, pero pro yanqui porque juega béisbol y los gringos le pagan su petróleo en dólares; pro inglés porque le da patadas al fútbol; pro español porque habla ese idioma; pro ruso porque usa y fabricará fusiles AK 103. Raro antiimperialismo el del socialista éste.

 

Raro pero efectivo porque el viernes pasado su Asamblea Nacional aprobó la Ley de Tierras Urbanas que el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela tildó como violadora del derecho de propiedad debido que afecta a todos los venezolanos y le quita autonomía a los municipios, porque la potestad sobre los inmuebles y terrenos sin dueño no será de los municipios sino que estará sujeta a la ponderación del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas y Vivienda, algo así como nuestro ministerio de la Felicidad que contiene a la secretaría de la Vivienda local.

 

Fortuitamente (¿fortuitamente?) se presentó en Argentina en las últimas semanas un proyecto de una senadora del oficialismo que crea un organismo de control estatal de los contratos entre propietarios e inquilinos (Organización Estatal de Viviendas para Alquilar -OEVA-). El esperpento tendría poder para alargar el plazo de duración de los contratos a los cinco años, expropiar, comprar, vender y alquilar inmuebles, crear un registro público de postulantes que podrán acceder a una vivienda por orden de inscripción, determinar el precio de los alquileres a través de un complicado mecanismo que toma el cuenta el valor del terreno, la cantidad de pisos, la valuación oficial y un valor de tasación que se dividirá por 150. En aras de "los que menos tienen y para que no sufran abusos por "los que más tienen" y cuando por "la crisis que no iba a llegar a la Argentina", los precios de los alquileres están bajando, el "proyecto" logrará que se retiren rápidamente locaciones del mercado y que, lógicamente, suban los montos de los pocos que queden.

 

Como advierte CORREO DE BUENOS AIRES desde hace tiempo, el oficialismo tensa la cuerda al límite para imponer su proyecto en todos los campos. Precisamente, dijimos en la última entrega: "Quedan cuatro meses para el recambio de legisladores nacionales y la nueva integración de las cámaras en el Congreso podría frenar la marcha del kirchnerismo hacia la implantación en Argentina del socialismo del siglo XXI, del que muchos piensan que es una fantasía aunque distintas acciones del oficialismo indican lo contrario".

 

Ese afán bolivariano ha llevado al matrimonio Kirchner a tener problemas también con el nuevo gobierno de Honduras al que no desea reconocer mientras, los que mantiene con el de Uruguay por el consentido corte de puentes internacionales, aún no ha finalizado a la espera de un dictamen de la Corte Internacional de La Haya que no se vislumbra favorable.

 

En el orden interno se nota con claridad la falta de ideas y carisma en los llamados líderes opositores cuyas actitudes, por si hiciera falta decirlo una vez más, se prestan a toda clase de conjeturas que los sitúan muy próximos al matrimonio Kirchner.

 

El senador Reutemann, que había expresado meses atrás su intención de postularse para presidente, dijo horas atrás que el mejor candidato peronista para ese puesto sería Eduardo Duhalde.

 

La franqueza se produjo horas antes que otra senadora, su acompañante política de muchos años, avaló con su firma pero con una curiosa "disidencia parcial", el dictamen de mayoría que llevó al recinto la prórroga por un año de las facultades delegadas por el Legislativo al Ejecutivo.

La nueva borocoteada salpica a Reutemann que niega apoyo alguno a los Kirchner, pero es una disculpa ante hechos llevados a cabo por sus segundos que nadie cree pueda darse sin el visto bueno de su superior.

Así el castro-chavista Solanas recorría Diputados la semana pasada despotricando en contra de los poderes delegados mientras los diputados que respondían a su corriente los votaban afirmativamente, y lo mismo hacían los legisladores que respondían al gobernador de Chubut das Neves, kirchnerista candidato presidencial "enfrentado" en la actualidad a los dos Presidentes.

 

A todo esto, Mauricio Macri, ajustado financieramente porque se gastó todo el dinero "haciendo obras" antes y en medio de la campaña electoral, intenta transformar en realidad el sueño esbozado en Austria por Néstor Kirchner de construir una autopista bajo la avenida 9 de Julio. Por ser todos tan distintos, se parecen en mucho.

 

Ayer los familiares de las víctimas de Cromañón atacaron el Palacio de Tribunales. Hoy los ruralistas hicieron lo propio con el Congreso mientras que desde la Villa 31 y gracias a la televisión, se pudo observar en "vivo y en directo" una clase magistral de esgrima revolucionaria con armado y lanzamiento de bombas Molotov inclusive. Y otro policía bonaerense muerto por malvivientes suma el número once a la fatídica lista porque ya se sabe: no tienen derechos ni son humanos.

 

La Justicia, como ente político que es, pero que sus integrantes no aceptan identificar, no escapa al remolino de confesiones extrañamente inadecuadas. Los últimos días han sido pródigos en numerosas sobreexposiciones a la prensa por parte de dos de los ministros de la Corte Suprema, con relación, muy especialmente, de un tema en el que sintonizan la misma onda que el Gobierno: la despenalización del consumo de drogas.

 

Uno de ellos es el decano de los jueces de la Corte Suprema, Carlos Fayt, quien en su momento dijo del otro juez que lo acompaña en su parecer: "En las reglas generales los jueces hablan por sus sentencias. Pero el caso de Zaffaroni es excepcional, porque es un juez excepcional". Es evidente que sabe trabajar en equipo pero es de lamentar que no haya explicado aún qué cualidades poseen los otros cinco integrantes del alto tribunal.

 

El socialismo avanza sin cantar La Internacional, por supuesto. Acaba de meter un gol de media cancha para salvar a los dirigentes de la AFA a través de la televisación de los partidos de fútbol. Con seguridad será otro negocio fabuloso como el Correo, Aerolíneas, LAFSA y muchos más.

 

Servirá para mantener a los barrabravas todoterreno y a clubes que se mantienen con la misma estructura que en 1950, pero que no tienen ni jugadores porque son propiedad, en gran parte, de extraños "representantes". Se hará a través del canal oficial y desvergonzadamente oficialista para encuñar, entre partido y partido, arroyos de almíbar en defensa del "modelo nacional y popular con inclusión social".

 

Los opositores no saben de este partido. Gol.

 

 

¿Quién paga ahora los platos rotos?

Escrito por saleconfritas 19-08-2009 en General. Comentarios (2)

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¿Quién paga ahora los platos rotos?

 

 

El Cardenal primado de la Argentina, Monseñor Jorge Bergoglio reiteró la advertencia sobre situaciones de pobreza escandalosa, en coincidencia con el diagnóstico que había lanzado el jueves el papa Benedicto XVI. Lo hizo durante una misa en honor a San Cayetano en el santuario del barrio porteño de Liniers. "Vivimos con situaciones de pobreza, de falta de trabajo, o con estas enfermedades, como la gripe y el dengue, que, masivamente, pegan mas fuerte por la falta de Justicia", afirmó.

 

Asimismo el director nacional de Cáritas Argentina, Gabriel Castelli, reclamó acciones de largo plazo para terminar con el hambre. Además, pidió que el Gobierno y la oposición debatan cómo se puede terminar con la indigencia. "Nos debemos un debate serio sobre si realmente queremos erradicar la pobreza", afirmó.

 

Mientras la Iglesia irrumpía con este reclamo, la cifra estimada de la pobreza alcanza casi a la mitad de los argentinos. El 40 % estimado nos da la friolera de 16.000.000 de argentinos en la más indigna de las miserias.

 

Pero tras cartón Reutemann señaló Duhalde es "un candidato que podría equilibrar a todos. Me parece que tiene un conocimiento muy fuerte y que podría ser un candidato que sería un bálsamo".

 

Durante una recorrida por una exposición rural de la ciudad santafesina de Rafaela, pareció excluirse de la carrera presidencial del 2011. Afirmó que el mejor candidato para el 2011 es Eduardo Duhalde. "Tiene una gran experiencia y una provincia importantísima, el podría equilibrarnos a todos, sería un bálsamo".

 

Esto es previsible que se diera tras el resultado electoral del 28 de junio, aparecía un escenario “cantado”, casi obvio, para 2011. Excepto un pequeño detalle: estamos en la Argentina.

 

Por un lado, Carlos Reutemann, agrupaba tras de sí al peronismo en su conjunto. A los no kirchneristas, a los kirchneristas arrepentidos durante el paro agrario y a los kirchneristas de arrepentimiento tardío que llegaron en tropel.

 

Y esto supone que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Que la realidad puede salir disparada, sin motivo aparente, hacia cualquier lado. Y algo de eso está pasando. Nuevamente.

 

Cierta vez, hacia 2002, Reutemann rechazó la oferta de convertirse en candidato presidencial porque “vio cosas raras”. Inmediatamente antes de las elecciones de junio pasado, el santafesino pareció haber robustecido su vocación de poder. Afirmó que se postularía como presidente aunque ganara “por un solo voto” las elecciones a senador en su provincia.

 

Pero ayer, parece, volvió a empezar a ver “cosas raras” y dijo que, teniendo en cuenta las complejas circunstancias del país y del peronismo, el mejor candidato presidencial de su partido es Eduardo Duhalde.

 

¿Se trata de una segunda abdicación de su candidatura, (prematura pero candidatura al fin) presidencial? ¿O es una maniobra política tan sutil que sus alcances y efectos escapan al observador político promedio? ¿O está tratando de regatear el precio para ser ungido por Duhalde?

 

No lo sabemos. Pero lo cierto es que Eduardo Duhalde está nuevamente en la cresta de la ola, conversando con todo el mundo, “armando” alianzas políticas en el intrincado escenario bonaerense, a la vez que jura una y otra vez que él no será candidato, que no tiene ambiciones de poder, que disfruta mucho la vida de hogar.

 

Con lo que ya le pagaron los Kirchner de los Fondos de la Provincia de Santa Cruz ya se debe haber asegurado hasta el fin de la cosecha.

 

De lo que no se habla es sobre quien pagará los platos rotos por el kirchnericidio genocida.

 

No fue casual que saliera Cristina Kirchner a compararse con Manuel Borrego y advirtieron que la están fusilando. ¿Será que lo dice por tener presente el fin de Elena Ceaucescu de Rumania?

 

Hasta tal punto toma cuerpo esta reinstalación inesperada de Duhalde, que ha salido el gobierno a responderla a través del múltiple jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien dijo que Duhalde no conoce la realidad argentina más allá de Lomas de Zamora.

 

No está mal, por provenir de un acérrimo ex duhaldista. Es la lógica de la política nacional: los presidentes caen a manos de sus propios amigos. Y mientras más íntimos, mejor. Es una suerte de norma política nacional.

 

Menem fue el justicialista más amigo de Alfonsín. Se ganó la ira y el repudio de buena parte de su partido cuando, en 1984, se pronunció en apoyo del oficialismo radical en el plebiscito por el tema del Beagle. Incluso le cedió el balcón de la Casa de Gobierno de La Rioja a Dante Caputo, para que diera un discurso.

 

Fue Eduardo Duhalde quien posibilitó el triunfo de Menem en la interna justicialista al abrirle las puertas del conurbano bonaerense y fue Duhalde quien lo derrotó al lograr que el PJ concurriera a las elecciones de 2003 dividido en tres partes.

 

También fue el ex gobernador bonaerense quien inventó a Néstor Kirchner para enfrentar a Menem y derrotarlo.

Duhalde fue el primer kirchnerista, fue quien propulsó al ex presidente, lo apoyó y lo bancó incluso cuando ya evidenciaba algunos de los rasgos que resultaron fatales para el propio gobierno, a la luz del resultado electoral de junio.

 

Y este círculo de frágiles lealtades se cierra con la aparente defección de Reutemann que, curtido en las difíciles competencias de Fórmula Uno, con bólidos que se rozan a más de 200 km por hora, parece reconocer que él no es el piloto adecuado para un país que parece recorrer en círculos, una y otra vez, del mismo circuito.

 

Dice Castro Corbat que por informaciones periodísticas recientes, se conoce que un ex Intendente de una capital provincial fue encarcelado por enriquecimiento ilícito y su grosera ostentación de riqueza,  y que un ex Secretario del Poder Ejecutivo Federal, con decenas de denuncias penales por razones análogas, podría ser encarcelado.

 

         Que se los encarcele no puede ser motivo de festejo, sino de pesadumbre.

 

Esos casos no son aislados  pues responden a la  cultura viciosa, que disponer de los recursos del Estado abre el camino para beneficiarse con su manejo arbitrario.

 

En Argentina, existe el crimen organizado de funcionarios corruptos, que se sostienen y defienden entre ellos.

 

Los fondos de Santa Cruz, “invertidos” en el exterior por el último ex presidente Kirchner, por decisiones administrativas y fallos judiciales la ciudadanía no puede saber como fueron manejados. De ahí para abajo todo es posible. No parece exagerado pensar que hay decenas de miles de funcionarios que podrían estar comprometidos o ser cómplices en esos delitos. ¿Como puede ser que nuestra Nación haya caído en ese nivel de degradación?

 

         El crimen organizado destruyó la estructura del Estado, convertido en un organismo enfermo, ineficiente e incontrolado, que llevará décadas sanearlo y recrear la cultura de servicio civil a la Nación y a los ciudadanos.