Sale con fritasss

Córdoba está sumida en el caos

Escrito por saleconfritas 21-07-2009 en General. Comentarios (0)

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Esto es Córdoba, un campo de batalla

 

El intendente Giacomino enfrenta violento intento de desestabilización

 

• Un grupo de choque integrado por activistas del Suoem protagonizó ayer el brutal ataque al Palacio 6 de Julio

La Policía actuó, pero cuando los violentos ya habían provocado todo tipo de destrozos en la Municipalidad

• Rubén Daniele, el secretario del SUOEM culpó al intendente, justificó la violencia y anticipó que las protestas seguirán en todas las dependencias

• Hoy continuarán resentidos los servicios por paros de importantes áreas operativas, entre ellas Salud

 

El gremio de los empleados municipales mostró ayer en la ciudad de Córdoba lo peor del egoísmo sindical y destrozó el Palacio Municipal.

 

A media mañana, un grupo de encapuchados decidieron romper todo lo que encontraron a su paso, como forma de oponerse al recorte de horas extras, bonificaciones y prolongaciones de jornadas impulsada por el intendente Daniel Giacomino hace un mes y medio.

 

Al principio pareció una mañana tranquila en la Municipalidad. Los empleados se dispusieron a realizar una asamblea dentro del Palacio, debido a que afuera la temperatura y la lluvia lo impedían.

 

Pero después las bombas empezaron a agitar el clima. De a poco los empleados comenzaron a retirarse. La idea del gremio era ir con el ruido por todo el Palacio, piso por piso con patotas para amedrentar a los trabajadores que se encontraran en sus puestos.

 

A las 10.30 desde la calle Caseros se vio una gran columna de gente, todos del “alto”, tal como se les llama a los que trabajan en las áreas operativas. Eran empleados municipales de Obras Viales, Señalamiento, Alumbrado Público, Parques y Paseos y demás dependencias.

 

Pronto la Policía cerró las puertas del Palacio 6 de Julio y se alistó la Guardia de Infantería para tratar de evitar incidentes. No lo lograron.

 

Al llegar a la explanada del Paseo Sobremonte, los agremiados excitados comenzaron a arrojar bombas de estruendo, baldosas cortadas y demás objetos.

 

La furia duró 10 minutos. Suficiente para el desastre. La Guardia de Infantería reaccionó. Corridas y balas de goma en todas direcciones. Y la protesta a esa altura tenía ribetes bélicos. Corridas hubo en La Cañada, desde 27 de Abril a 9 de Julio y La Cañada, lugar donde se produjeron la mayor cantidad de detenidos.

 

Saldo humano: dos policías internados en el Policlínico Municipal, uno esguinzado en el tobillo y otro con fractura de muñeca. Un manifestante resultó con contusiones en la cara.

 

 

Triste escenario

 

Una vez que la patota de Rubén Daniele ya estaba saciada, se empezó a ver con claridad el triste escenario. Piedras, bombas a medio estallar en la calle, y en la Municipalidad vidrios rotos por doquier que en total se contabilizaban más de 130 cristales rotos, que ahora deberán ser pagados con los dineros de los contribuyentes, rehenes de sindicalistas dementes y ávidos por engordar sus financieras.

 

Después los funcionarios abrieron a la prensa sus oficinas. Mostraron en sus despachos piedras de 15 centímetros de diámetros y gruesos bulones.

 

En ese sentido, Guillermo Luque, flamante secretario de Gobierno y principal negociador con el Suoem explicó por qué la decisión de permanecer dentro del Palacio.

 

“Ha sido muy violenta la agresión. Tengo en mis manos uno de los bulones que ha pasado los vidrios de acá. Estos bulones los cargan en los morteros y ponen las bombas de estruendo con bulones incluidos apuntando hacia los vidrios del Palacio. Y han roto varios. Pero nosotros nos quedamos adentro para preservar los archivos que son clave. Ya ha pasado que el vandalismo se lleva documentación esencial para la gestión”.

 

La gimnasia revolucionaria ha comenzado. Si piensa venir a la provincia en días posteriores, no lo haga.

 

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A confesión de parte, relevo de pruebas

Escrito por saleconfritas 20-07-2009 en General. Comentarios (0)

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“Kirchner es como Menem, un tránsfuga de la política”

 

El ex gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, uno de los tantos “hombres golpeados”, uno de los primeros que dejó el estilo de conducción de Néstor Kirchner, parece haber empezado a perder el miedo.

 

En una entrevista el ex director de la SIDE revela secretos del matrimonio que conoció como pocos y advierte: “el crecimiento del patrimonio de los Kirchner creció por actividades ilícitas, acá hubo robo para la Corona”.

 

El estilo de conducción de Néstor Kirchner, maltratador, que hizo del espionaje interno y la persecución política y personal una práctica habitual, generó una serie de “hombres golpeados”, entre los que se ubica el ex gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, que fue eyectado de la gobernación por el propio ex presidente, en base a maniobras de desgaste similares a las que hoy le dedica a Daniel Peralta.

 

En una entrevista con la Nación, Acevedo avanza en sus declaraciones contra los Kirchner, acaso sintiéndose algo más liberado luego de la derrota electoral del matrimonio.

Sin muchas vueltas señala que el incremento patrimonial de los Kirchner responde a "una tasa de ganancias que solamente tienen actividades no lícitas" porque "es muy difícil que una actividad comercial origine" un aumento de la riqueza del 158 por ciento en un año y que se haya multiplicado casi siete veces entre 2003 y 2008, como surge de las declaraciones juradas presentadas por Néstor y Cristina Kirchner ante la Oficina Anticorrupción.

 

No es lo único que apunta al corazón de su ex jefe político. "Presumo que existe el "robo para la corona", afirmó durante la entrevista.

Además, sugirió que cuando él era gobernador, para ciertos negocios, el kirchnerismo le hizo la vida imposible: "Nosotros pagábamos 30 millones de pesos por mes en obra pública. Cuando nos fuimos, a los dos meses estaban pagando más de 100 millones de pesos".

 

Como intendente, diputado provincial y nacional, gobernador y funcionario de la SIDE, este nativo de Esquel, de 53 años, divorciado, con tres hijos, construyó una carrera política ascendente, pero, tras romper con los Kirchner, eligió un lugar distinto al de muchos de sus colegas que dejan jirones de su vida por un puesto o una banca: volvió a su profesión de abogado y a dar clases de Derecho en Pico Truncado.

 

Aun así, sigue militando en su provincia, buscando blanquearse muy cerca de Proyecto Sur, de Pino Solanas. Y afirma que trabajará para volver a ser gobernador de Santa Cruz.

 

Veamos los principales párrafos de la entrevista:

 

-Usted formó parte del proyecto kirchnerista desde el comienzo. ¿Qué es lo peor que le encuentra hoy?

 

-La práctica política de no creer en las ideas, en que no hay que tener programas ni objetivos de gobierno, equipos. Creer que se viene a inaugurar un tiempo histórico. Que el otro es alguien que debe aceptar lo que yo digo y, si no, se transforma en un enemigo.

 

En el discurso del 9 de Julio, la Presidenta estaba convocando al diálogo, pero estaba diciendo: "Ustedes son unos pavos que no se dan cuenta de todo lo bueno que hemos hecho y nos han votado en contra. ¿Ahora quieren el diálogo? Bueno, van a ver lo que es dialogar y que no nos va a ir tan bien". El kirchnerismo no tuvo vocación ni voluntad política de cambiar algo central: los patrones de acumulación y de distribución de los años noventa.

Acá lo que hubo es un poder para Néstor Kirchner, no para transformar la Argentina, para ser un país serio, para tener calidad institucional. Si hablamos de reforma política, lo primero que hay que discutir es cómo se financia la política en la Argentina.

 

-¿Comparte lo que dijo Kirchner acerca de que a él lo había derrotado "la vieja política"?

 

- Es una negación absoluta de la realidad. Es de un autismo o un cinismo ilimitados. En el gabinete no hay ni cambio de nombres ni se anuncian cambios de políticas.

 

-Usted lo conoce bien. ¿Siempre fue igual? ¿O cambió en algún momento?

 

-Hay una limitación ideológica muy fuerte en Kirchner. Tiene una concepción absolutamente rentística. El vivía en una ciudad donde la actividad política estaba orientada a discutir cómo se distribuía el presupuesto público. Y su actividad es rentística: su patrimionio lo hace de alquileres. De hecho, en la última declaración jurada aparece que le han adelantado alquileres por 600 mil pesos. Al que alquila sólo le interesa que le paguen el alquiler. Se desconoce el fenómeno productivo y eso se termina expresando en la vida política. Y lleva a una concepción de que el que tiene la caja tiene el poder. Y como el poder disciplina, si tengo la caja te disciplino desde ahí.

 

-Pero usted fue alguien muy cercano. ¿Qué le gustaba de él?

 

-Era un administrador del presupuesto de Santa Cruz, el más eficiente desde 1983 hasta la fecha. Y había un escenario de los noventa al que la provincia no se sumaba tan alegremente. Pero comenzaba a pergeñarse un mecanismo muy hegemónico de hacer política en Santa Cruz. Además de hacer autocrítica, tengo que asumir las responsabilidades que me tocan. También es cierto que los resultados electorales indicaban que la gente aprobaba esto, pero cuando le planteaba que había que hacer cambios, Kirchner me decía: "¿Para qué vamos a cambiar? Fijate cómo nos va"

 

-¿Usted renunció por hartazgo o por presiones vinculadas con negocios?

 

-Hay datos significativos. Nosotros pagábamos 30 millones de pesos por mes en obra pública, nacional y provincial. Nos fuimos y a los dos meses estaban pagando más de 100 millones de pesos. No necesita explicación. Vayamos a los partes de tesorería...

 

-¿Se puede sospechar en estos casos de un "robo para la corona"?

 

-No sé... A ver...

 

-Por ejemplo, ¿el ministro Julio De Vido tenía incidencia en eso?

 

- Seguro. Voy a quedar como que estoy eludiendo las preguntas. Y lo que quiero decir es que frente al poder, un ciudadano está absolutamente indefenso. Yo dije que los jueces federales eran detestables y todavía estamos litigando: tengo una condena por daños y perjuicios en segunda instancia y estamos apelando ante la Corte. La verdad es que te meten miedo. Si me pregunta qué es lo que yo presumo, presumo que sí, que hay un "robo para la corona". Quizá hay un juez que dice que ésta es una opinión política, pero puede ser que sea un juez que participa de los mecanismos del poder en la Argentina y me condene.

 

-¿Lo espían, lo persiguen?

 

-Claro, existe el hostigamiento: que te escuchen los teléfonos, que te hackeen los mails. Una vez, un periodista me pidió una documentación pública. Le había dejado el sobre con la información y mi hijo me avisa que habían pasado a retirarlo. Cuando hablo de nuevo con el periodista me dice que él todavía no había ido a buscar el sobre... Pero además, a gente allegada la dejaron sin laburo. Funcionarios que me acompañaron no pueden trabajar en Santa Cruz, ni los pueden emplear empresarios. Por eso uno demanda un país con más calidad institucional, más justicia, más libertad. Lo más grave es que yo pude haber legitimado un esquema de funcionamiento de esta naturaleza. O con los actos de corrupción. Aunque uno no es autor ni encubridor ni nada, de alguna manera formó parte de un esquema. Y no me pongo en víctima de nada.

 

-¿Los Kirchner están tratando de presionar para que renuncie el gobernador de Santa Cruz, Sergio Peralta?

 

-La provincia pasó de tener superávit presupuestario -con ahorro público que superaba los 2500 millones de pesos, sin deudas con contratistas ni proveedores- a ser deficitaria, consumir todos los ahorros y tener deudas con contratistas y proveedores. Pero hay un resultado electoral donde se lo pretende colocar a Peralta como chivo expiatorio, y no lo es: en Santa Cruz la sociedad votó, como en toda la Argentina, en contra de Kirchner. De cada 10 votos, siete fueron contra él. Y, además, en Santa Cruz se percibe que lo de Kirchner ha sido la oportunidad perdida. Y que después de que se vayan los Kirchner nos van a querer cobrar una factura de una deuda que nosotros no contrajimos.

 

-¿Le parece que el proyecto kirchnerista está terminado?

 

-Sí. Kirchner ha roto su relación con la sociedad, y de eso no se vuelve. Hoy existe poskirchnerismo, aun cuando al Gobierno le vaya bien. Y ojalá que le vaya bien y que este ensayo de diálogo alumbre algo superador. La relación de la sociedad con Kirchner es la misma que tiene con Menem. La de un tránsfuga político.

 

 

Kirchner: L`etat c`est moi (El Estado soy yo)

Escrito por saleconfritas 19-07-2009 en General. Comentarios (3)

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La falacia de la Cristinización del gobierno

 

La idea de la apertura de un tiempo político, con Cristina Kirchner tomando las riendas del gobierno, es una notable tontería del discurso que sucumbe frente a la realidad de los hechos: Néstor Kirchner sigue pulsando las teclas vitales de la administración con varias negativas encadenadas.

 

No a un diálogo serio con el campo, no a la reforma del Consejo de la Magistratura, no al regreso al FMI, no a la salida de Guillermo Moreno y la normalización del Indec.

 

Por eso, la única interna real es la que enfrenta al ex presidente con los gobernadores peronistas.

 

Los desprevenidos que acaso creyeron en la superposición de “diálogos” y movimientos aperturistas del Gobierno de los últimos días, han comenzado a despertarse de un hechizo que a la postre, resultó demasiado corto.

 

 No existe nada parecido a un cambio en el oficialismo, a una nueva etapa de “racionalidad” y consenso conducida por Cristina Kirchner, que esta vez sí, habría decidido independizarse de las amarras políticas de su marido.

 

Esta visión ingenua de la realidad de las cosas del poder, se topó el fin de semana con una catarata de rectificaciones de lo que en rigor no fueron más que insinuaciones de leves virajes; pero ni eso tolera el talante de Néstor Kirchner. Ni el simulacro del cambio logró pasar el tamiz del ocupante principal de la Quinta de Olivos, como se sabe, poco afecto a las sutilezas.

 

La “nueva” agenda insinuada por ministros de escaso peso político como Julio Alack, Florencio Randazzo y Amado Boudou, proponía modificaciones que por apuntar al corazón del dispositivo de poder del kirchnerismo, anunciaban su naufragio.

 

Es imaginable que un hombre experimentado como el ministro de Justicia, Julio Alack, nunca haya creído seriamente en la reforma del Consejo de la Magistratura que esbozó en su primer encuentro con integrantes de la Corte Suprema, acaso no haya intentado más que congraciarse con esos magistrados, prometiendo algo que sabía, y que luego la burocracia se encargaría de aletargar.

 

Pero claro, con ciertas cosas no se juega. La idea de modificar el Consejo de la Magistratura tiene sólo una razón y un sentido para aquellos que lo impulsan: licuar la mayoría kirchnerista para que los jueces puedan volver a hacer su trabajo, esto es, investigar la corrupción del actual Gobierno.

 

Así las cosas, Julio Alak recibió el pertinente llamado telefónico y recibió su bautismo de fuego como ministro kirchnerista. Una pública retractación, en este caso ante La Nación, de lo que había dicho apenas días atrás. “El proyecto del Gobierno es mantener la ley”, recitó con letra redactada en la Quinta de Olivos.

 

Proceso de disciplinamiento similar sufrió el titular de Economía, Amado Boudou, que el sábado –esta vez por radio Mitre-, levantó la bandera de rendición incondicional ante la Quinta de Olivos.

 

Defendió a Guillermo Moreno, redujo los cambios en el Indec a “algunas medidas” que se cuidó de aclarar “no serán altisonantes”, y por último desplegó una profunda profesión de fe heterodoxa, negando cualquier viraje en la política económica, que se sabe quien conduce.

 

Según relata la crónica, la misma reprimenda sufrió el jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, por haber avanzado con la oposición en la confección de una agenda parlamentaria, que se metía con temas tabú como la baja de las retenciones.

 

La única interna posible

 

Es decir, que si uno mira de cerca la realidad de las decisiones que se están tomando en el poder, observa que nada ha cambiado. La Presidenta sigue reducida a su rol protocolar, encabezando encuentros, diálogos y toda clase de eventos multitudinarios, espléndidamente fotografiados, que no llevan a ningún lugar.

 

Las decisiones de política se continúan tomando en Olivos, y básicamente repiten la vieja receta: volcar todas las culpas afuera –en este caso la lista de los culpables por la derrota se extendió de los intendentes de "la vieja política" a Daniel Scioli por su “mala gestión”, mismo argumento que le cabe en el imaginario kirchnerista, al santacruceño Daniel Peralta.

 

Así, liberado de cualquier necesidad de autocrítica, el ex presidente puede continuar con lo que más le gusta, esto es desautorizar a los funcionarios de su mujer, dinamitar cualquier intento de cambio de rumbo y manejar con los suyos los resortes profundos de la economía nacional.

 

Imaginar que se configura aquí una interna entre la Presidenta y su marido, es no comprender la naturaleza de su vínculo político.

 

Cristina es una pieza importante del dispositivo de poder de Néstor, pero una pieza al fin. La historia reciente ya ofreció demasiadas pruebas que la actual ocupante del sillón de Rivadavia, no cuenta con la voluntad, y acaso con la energía y crueldad necesaria para disputar el liderazgo de la fuerza que conduce su marido.

 

El resto no son más que funcionarios sin base política ni territorio, o sea, nada para preocuparse.

 

Es por eso que la única interna posible en el oficialismo es la de Kirchner con los gobernadores y líderes territoriales peronistas; no casualmente, los únicos que empiezan a atreverse a decirle en la cara que su tiempo terminó.

 

 

 

Kirchner se cocina en su propia salsa

Escrito por saleconfritas 19-07-2009 en General. Comentarios (4)

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Kirchner en retirada está desatado en la cacería de traidores y tiene sed de venganza

 

En la pingüinera admiten que el ex presidente culpa a Daniel Scioli por la derrota. Volvió a fantasear con dejar el Gobierno y que Cristina delegue el poder a Cobos. Se aferra a los fieles y persigue a los detractores. “Va por todos”, admiten. N. Wiñazki.

 Por N. Wiñazki

 

A simple vista, el sector presidencial de la Casa Rosada parecía vacío, silencioso, a pesar de que en el Salón Norte el ministro del Interior encabezaba una reunión con la oposición radical.

 

A pocos metros de ese lugar, un funcionario que asumió en su cargo con Néstor Kirchner y siguió con la gestión de Cristina, se sinceró: “Dimos un giro. Llamamos al diálogo. Sorprendimos. La política es así. Pero todo sigue igual. La oposición quiere que nos vayamos antes de 2011. La derecha, el campo y los medios no nos van a perdonar nunca, hagamos lo que hagamos”.

 

El hombre evidentemente repite lo que rumia Néstor en la intimidad de la Quinta de Olivos. El santacruceño está “desatado”, cuentan sus propios funcionarios y amigos. Busca enemigos y traidores a los que culpar por la derrota del 28 de Junio.

 

En medio de sus enojos, volvió a difundir entre sus íntimos la posibilidad de una renuncia anticipada para “dejarle” el Gobierno al vice, Julio Cobos.

 

Nadie se salva de su ira. Ni siquiera su fiel Daniel Scioli. Menos los intendentes del conurbano bonaerense. Va por todos. Incluso por el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, al que acusa por la derrota electoral en ese distrito, su casa.

 

Según cuentan en su entorno, sus castigos serán los tradicionales en su método de conducción: “ahogará” con la caja a los dirigentes que le despierten desconfianza. Juega al límite. Peralta no sólo negó el viernes su renuncia, amplificando el conflicto con Buenos Aires, sino que también envió señales más inquietantes al kirchnerismo. “Yo no soy Acevedo”, mandó a decir en alusión a Sergio, el ex gobernador santacruceño que renunció, harto de las presiones de Kirchner.

 

Y asegura que si continúa el ahogo financiero desde Olivos hará pública la situación y presentará batalla. En su entorno ya imaginan su imagen en cadena provincial denunciando el complot K. El peronismo santacruceño entró en estado de asamblea permanente.

 

Para los jefes territoriales del PJ, Kirchner ya no es de confiar.

 

Esta semana aterrizó en Chubut con su amigo Rudy Ulloa Igor, adversario político y comercial del gobernador Mario Das Neves, el primer adelantado del PJ que ya se postula para Presidencia en 2011.

 

Durante esa “invasión” política, lanzó una frase hiriente para el justicialismo bonaerense, su principal aliado en las elecciones: “Fui víctima de la vieja política”, soltó. Aun así, Kirchner no para. Dejó trascender que volverá a caminar por los municipios bonaerenses comandados por los intendentes a los que acusa de “traición”.

 

Los fondos para la obra pública ya no llegan a todas las municipalidades bonaerenses. “En Planificación Federal me pidieron que aguante un mes, que tienen quilombo administrativo”, se quejó un intendente del sur bonaerense que sacó en su boleta de candidatos a concejal varios puntos más que la fórmula Kirchner-Scioli.

 

Los jefes comunales ya se encolumnan detrás de Scioli. Temen no sólo el retaceo de fondos K sino también un nuevo conflicto político con el campo: mientras el ala blanda del Gobierno intenta volver al diálogo con la Mesa de Enlace, Kirchner promueve y les da más poder a los “verdugos” de los ruralistas, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.

 

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cumple sus órdenes, aunque se lleva muy bien con los ruralistas, con los que se entrevistaba cada semana en sus tiempos de ministro de Producción de Eduardo Duhalde.

 

Los gobernadores del peronismo ya no quieren volver a la pelea con el campo y esperan desde hace 15 días algo que no va a pasar: que renuncie Moreno. “Se tiene que ir. Ya está.

 

Kirchner está en retirada. Los peronistas olemos la sangre y nos matamos. Tiene que entregarnos el partido”, analizó un gobernador peronista de una provincia norteña. Habló, sonriente, parado en un pasillo de la misma Casa Rosada.

 

Los Kirchner quieren hacer tiempo

Escrito por saleconfritas 15-07-2009 en General. Comentarios (1)

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DIÁLOGO PERSEGUIRÁS

 

LA NUEVA ESTRATEGIA K PARA GANAR TIEMPO

 

 Por Christian Sanz

 

 

    Es una buena noticia, hay que decirlo. Que el kirchnerismo convoque al diálogo es una gran buena nueva, aunque -también hay que decirlo- es algo tarde y estéril.

 

Y es que, en realidad, no busca el oficialismo hablar de nada con nadie, sólo ganar tiempo para salir de ciertas encrucijadas de la coyuntura política actual.

 

    El diálogo no sólo tiene que ver con el acto de sentarse a hablar formalmente con alguien, también se conversa a través de los gestos y las acciones concretas.

 

Si el kirchnerismo busca realmente diálogo, ¿por qué no reformó el Consejo de la Magistratura o eyectó al pernicioso Guillermo Moreno de su cargo? ¿Necesita el gobierno que esto le sea dicho en la cara para darse cuenta de esa y otras situaciones anómalas?

 

    Las escépticas declaraciones de los principales referentes de la oposición, asegurando que no se sentarán a conversar con los Kirchner ni sus ministros, tienen que ver justamente con esto último. ¿Necesita el oficialismo que alguien le diga lo que está mal para modificarlo?

 

    El problema es otro y no es difícil imaginar con quién está relacionado: el ideólogo del llamado al diálogo es Néstor Kirchner, quien sigue actuando como hombre fuerte en las sombras. No busca consensos el "Presidente de facto", sino dividir a sus propios enemigos.

 

En ese contexto se entiende que no se haya convocado al campo a la mesa de conversaciones.

 

    Lo cierto es que pocos creen hoy en la sinceridad de la convocatoria, aún cuando finjan estar interesados en seguir adelante con este juego de apariencias.

Los contados referentes y empresarios que se muestran abiertos al diálogo, al mismo tiempo que esperan señales del gobierno, negocian los mismos puntos con la oposición.

 

La realidad es que nadie traga los mismos sapos dos veces, menos aún cuando estos tienen el rostro de acomodaticios pingüinos.

 

    Mal que le pese al kirchnerismo, hoy la oposición no necesita ni busca diálogo.

 

Después del 28 de junio, muchos se han desayunado con la buena nueva de que los cambios que venían impulsando, los pueden generar ellos mismos. Por caso, el radical Ernesto Sanz dará en las próximas horas un elocuente viraje de timón dentro del -hoy kirchnerista- Consejo de la Magistratura.

 

    Este último organismo sea quizás el emblema más puntual de la idiosincracia del kirchnerismo. Allí se manipula a los jueces sin ningún disimulo a efectos de controlar los expedientes judiciales que comprometen al Gobierno.

 

Por caso, basta puntualizar en los desaguisados del juez de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, quien acumula 40 denuncias ante ese Consejo y permanece en su cargo merced a -entre otras cosas- la campaña sucia que llevó adelante contra Francisco De Narváez durante la campaña legislativa que culminó el 28 de junio pasado.

 

    Sostienen al ímprobo magistrado, dos de los "títeres oficiales" ante el Consejo de la Magistratura: Diana Conti y Carlos Kunkel, dos funcionarios a prueba de fuego.

 

Ninguno de los dos consejeros desconoce que Faggionato está acusado de diversos delitos penales, que incluyen el contrabando, la protección a la delincuencia y hasta el narcotráfico, pero lo sostienen en su cargo a pedido del matrimonio Kirchner.

 

    Situaciones similares se cuentan por docenas en otros organismos públicos como el INDEC y la Sindicatura General de la Nación. Por eso aparece el escepticismo de la oposición a la hora del supuesto diálogo, porque no hay gestos reales por parte del oficialismo de querer cambiar nada.

 

    "La verdad es que sólo se intenta estirar lo más posible el tiempo para poder pactar una salida elegante, hay un plan B que ustedes publicaron relacionado a la salida anticipada del poder de los Kirchner", admitió una importante fuente de Balcarce 50 a este medio hace muy pocos días.

 

    Es en ese contexto -y en ningún otro- que debe entenderse el pedido de diálogo por parte del gobierno.

 

Es otro de sus inútiles manotazos de ahogado, el último eslabón de una larga cadena de desaciertos oficiales.