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La Cristinización oculta la descomposición kirchnerista

Escrito por saleconfritas 30-07-2009 en General. Comentarios (2)

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La Cristinización oculta la descomposición kirchnerista

 

La idea de la Presidenta tomando las riendas del gobierno, sucumbe ante los hechos: Kirchner sigue pulsando las teclas vitales de la administración. Pero se trata de un líder derrotado, por eso, la única interna real es la que enfrenta al ex presidente con los gobernadores.

 

Por Ignacio Fidanza

 

 Los desprevenidos que acaso creyeron en la superposición de “diálogos” y movimientos aperturistas del Gobierno de los últimos días, han comenzado a despertarse de un hechizo que a la postre, resultó demasiado corto.

No existe nada parecido a un cambio en el oficialismo, a una nueva etapa de “racionalidad” y “consenso” conducida por Cristina Kirchner, que esta vez sí, habría decidido independizarse de las amarras políticas de su marido.

 

Esta visión ingenua de la realidad de las cosas del poder, se topó el fin de semana con una catarata de rectificaciones de lo que en rigor no fueron más que insinuaciones de leves virajes; pero ni eso tolera el talante de Néstor Kirchner. Ni el simulacro del cambio logró pasar el tamiz del ocupante principal de la Quinta de Olivos, como se sabe, poco afecto a las sutilezas.

 

La “nueva” agenda insinuada por ministros de escaso peso político como Aníbal Fernández, Julio Alack, Florencio Randazzo y Amado Boudou, proponía modificaciones que por apuntar al corazón del dispositivo de poder del kirchnerismo, anunciaban su naufragio.

Es imaginable que un hombre experimentado como el ministro de Justicia, Julio Alack, nunca haya creído seriamente en la reforma del Consejo de la Magistratura que esbozó en su primer encuentro con integrantes de la Corte Suprema, acaso no haya intentado más que congraciarse con esos magistrados, prometiendo algo que sabía, luego la burocracia se encargaría de aletargar.

 

Pero claro, con ciertas cosas no se juega. La idea de modificar el Consejo de la Magistratura tiene sólo una razón y un sentido para aquellos que lo impulsan: licuar la mayoría kirchnerista para que los jueces puedan volver a hacer su trabajo, esto es, investigar la corrupción del actual Gobierno.

 

Así las cosas, Alak recibió el pertinente llamado telefónico y este domingo recibió su bautismo de fuego como ministro kirchnerista. Una pública retractación, en este caso ante La Nación, de lo que había dicho apenas días atrás. “El proyecto del Gobierno es mantener la ley”, recitó con letra redactada en la Quinta de Olivos.

 

Proceso de disciplinamiento similar sufrió el titular de Economía, Amado Boudou, que el sábado –esta vez por radio Mitre-, levantó la bandera de rendición incondicional ante la Quinta de Olivos. Defendió a Guillermo Moreno, redujo los cambios en el Indec a “algunas medidas” que se cuidó de aclarar “no serán altisonantes”.

 

Disminuido, Boudu sólo atinó a proponer la creación de un irrealizable Banco de Desarrollo, propuesta que ya debatió y liquidó esta misma administración años atrás. Pero bueno, algo tenía que decir.

 

Según relata la crónica, una reprimenda similar sufrió el jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, por haber avanzado con la oposición en la confección de una agenda parlamentaria, que se metía con temas tabú como la baja de las retenciones.

 

La verdadera interna

 

Es decir, que si uno mira de cerca la realidad de las decisiones que se están tomando en el poder, observa que nada ha cambiado. La Presidenta sigue reducida a su rol protocolar, encabezando encuentros, diálogos, y toda clase de eventos multitudinarios, espléndidamente fotografiados, que no llevan a ningún lugar.

 

Las decisiones de política se continúan tomando en Olivos y básicamente repiten la vieja receta: volcar todas las culpas afuera –en este caso la lista de los responsables de la derrota se extendió de los intendentes de la “vieja política” a Daniel Scioli por su “mala gestión”, mismo argumento que le cabe al otro chivo expiatorio elegido, el santacruceño Daniel Peralta.

 

Así, liberado de cualquier necesidad de autocrítica, el ex presidente puede continuar con lo que más le gusta, esto es desautorizar a los funcionarios de su mujer, dinamitar cualquier intento de cambio de rumbo y creer que sigue manejando con los suyos los resortes profundos de la economía nacional.

 

Imaginar que se configura aquí una interna entre la Presidenta y su marido, es no comprender la naturaleza de su vínculo político. Cristina es una pieza importante del dispositivo de poder de Néstor, pero una pieza al fin. La historia reciente ya ofreció demasiadas evidencias sobre una realidad sin remedio, la actual ocupante del sillón de Rivadavia, no cuenta con la voluntad y acaso la energía y crueldad necesaria para disputar el liderazgo de la fuerza que conduce su marido.

 

El resto no son más que funcionarios sin base política ni territorio, o sea, nada para preocuparse. Es por eso que la única interna posible en el oficialismo es la de Kirchner con los gobernadores y líderes territoriales peronistas; no casualmente, los únicos que empiezan a atreverse a decirle en la cara que su tiempo terminó.

 

Es que bien mirado, Kirchner es hoy uno más de un equipo de derrotados ¿Cuál es su base política? Santa Cruz y Buenos Aires, los dos distritos en lo que hizo pie, fueron los puntos rojos de una derrota de la que se salvaron casi todos los jefes peronistas. Es bien evidente qué está rechazando el electorado.

 

Y esta es la verdadera naturaleza de la tragedia que corroe el Gobierno. Se trata de una cáscara vacía que todavía manda por la inercia de un sistema que nunca logró transformar un dispositivo eficaz de administración del poder desde el Estado, en organización política.

 

Edificado sobre la compra de voluntades y en todo caso, el amedrentamiento de los más débiles; derrotado su líder y extenuada la caja, apenas una leve brisa alcanza para dispersar lo que parecía un orden monolítico.

 

Es esta triste realidad la que llevó a algunos hombres del Gobierno a sacar de la galera un conejo que nació muerto.

La idea de una Presidenta que pasa al frente, apunta a ensayar una refundación que no puede prosperar, porque es el corazón del proyecto kirchnerista lo que está dañado.

 

La verónica de eludir a su líder derrotado, sólo contribuye a desordenar aún más al oficialismo y acaso entorpece la única salida sensata que les queda: tratar de instrumentar una retirada en orden.

Se sabe que el momento más peligroso para un ejercito vencido, es ese tiempo de nadie que se abre entre la caída de lo que fue y el arribo de lo nuevo.

 

 

Honduras: Carta abierta para un país en crisis

Escrito por saleconfritas 28-07-2009 en General. Comentarios (1)

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“Todo lo que necesita el mal para triunfar, es que los hombres de bien nada hagan". Edmund Burke.

 

 

Carta abierta para un país en crisis

 

Por César Indiano - Escritor y dramaturgo hondureño - Tegucigalpa. M.D.C. Honduras.

 

Los Hijos del infortunio

 

Si la opinión de un artista que dedica su vida a la escritura de novelas y obras teatrales, tiene alguna validez en momentos de crisis política, alzo mi pluma y elevo mi voz para hablar en nombre de la cordura, la paz y la dignidad:

 

Los recientes acontecimientos políticos que en estos momentos nos presentan ante el mundo como una “país anarquista que violenta la leyes y los acuerdos internacionales” nos obligan – inevitablemente – a tomar una postura coherente.

 

Ahora más que nunca debemos hablar todos aquellos que siempre hemos preferido callar y debemos tomar parte de las acciones todos aquellos que siempre hemos optado por la abstinencia. Lo que está sucediendo en las calles con toda seguridad rebasará los límites callejeros y se convertirá, muy pronto, en un problema real de nuestras casas y de nuestras oficinas.

 

Creo que solamente los ingenuos, están creyendo que la crisis actual se desvanecerá por cuenta propia. La experiencia nos demuestra que los perturbadores del orden público son además de infatigables, mucho más temerarios que los hombres de paz y bien.

Por lo tanto, nuestra participación directa en los acontecimientos que en estos momentos nos abaten no debe estar impulsada por el deseo de vencer y convencer a los alborotadores experimentados, sino, por la necesidad de hacer valer la opinión de la mayoría.

 

Siete millones de personas calladas pueden ser fácilmente vencidas por una minoría bulliciosa.

 

Por lo tanto yo digo a los ciudadanos… Si no nos manifestamos abierta y valientemente a favor de las amargas decisiones tomadas por el Congreso de la República en la fecha 28 de junio del 2009, daremos la impresión de que no estamos firmemente comprometidos con las determinaciones de nuestras autoridades.

 

Aunque no estemos completamente seguros de que los procedimientos para la destitución del ex presidente Manuel Zelaya Rosales hayan sido los correctos y los atinentes, es nuestro deber ciudadano difundir y proclamar nuestra acuerdo absoluto con el espíritu de las acciones, pues el mundo debe tener claro que el país entero estaba al borde de un ataque de nervios producido por los abusos y los irrespetos descontrolados de un hombre que traicionó a su propio pueblo para someterse a los dictámenes de un Proyecto Ideológico Regional, a todas vistas incompatible con nuestros principios soberanos de nación independiente.

 

A juzgar por los hechos, la inmensa mayoría de la población hondureña estaba de acuerdo en que debía hacerse algo para frenar la tiranía populista que el presidente Zelaya venía orquestando al margen de la cordura, de la legitimidad y de la lógica.

Sin embargo dicha “mayoría” carece de presencia y de credibilidad porque nuestra participación se ha limitado a murmurar y rabiar al interior de nuestras casas.

 

Haciendo gala de una timidez comprensible, como si creyéramos que las libertades públicas y las garantías cívicas deben ser resguardadas por héroes y por mártires y no por los beneficiarios directos de la democracia que en este caso, somos todos.

 

Ahora, mientras una minoría de inconformes se toma las calles para protagonizar y publicitar mundialmente sus impertinencias, millones de compatriotas se recluyen en sus casas y no dan la cara ni elevan su voz para aclararle al mundo que no teníamos otra opción.

 

Que el país, con sus defectos y pobrezas, debía tomar una medida emergente a fin de evitar una humillación. Sólo los que no han vivido en Honduras en los últimos tres años, podrían salir a la defensa de un hombre que no descansó ni un minuto en la tarea enfermiza por instalar un régimen personalista inspirado en ideas e ideologías que no son de nuestro agrado. Un hombre que primero utilizó los canales democráticos para llegar al poder y que interpretó el mandato presidencial como “la oportunidad única” de usurpar las tradiciones institucionales y de burlarse de sus compatriotas.

 

Más de un millón de votantes liberales acudimos a las urnas en noviembre del 2005, fuimos a hacer valer nuestro derecho cívico de legitimar un presidente y nuestro deber soberano de garantizar una transición pacífica apegada a derecho. Pusimos en manos de un candidato supuestamente decente, un país radiante y lleno de esperanzas pero ¿qué hemos recibido a cambio?

Una nación anarquizada, lúgubre, atemorizada – y ahora – amenazada por un mundo sorprendido que se apresura a juzgar desde la distancia unas realidades que desconoce.

 

El mundo no sabe que Zelaya recibió el país con la deuda externa prácticamente borrada ¿o será que el Club de París ya olvidó las condonaciones y los alivios gestionados por Ricardo Maduro y el Cardenal Rodríguez en el marco de la HIPC?

 

El mundo no sabe – o será que finge olvidar – que de 1990 hasta el 2005, todos los países y los bancos mundiales obligaron a los gobiernos a invertir sendas cantidades de dinero en el fortalecimiento del Sistema Judicial, en la Reducción y Especialización del aparato burocrático y en la descentralización municipal de los fondos para el desarrollo, especialmente aquellos destinados para el Combate a la Pobreza (ERP).

 

Los desembolsos del Banco Mundial estuvieron durante los últimos 15 años condicionados al cumplimiento de obligaciones puntuales en lo referente al funcionamiento básico de las tareas de gobierno y – aunque el mundo no lo sepa – para el día que Zelaya recibió la banda presidencial, Honduras ya había consolidado, a duras penas, un estamento creíble y funcional y el país estaba listo para comenzar un período de bonanza y crecimiento económico. Esta bonanza y este crecimiento económico fue el sebo que el ex mandatario utilizó para agenciarse votos a granel. Pero nos engañó impunemente.

 

Todos, yo mismo, creí posible que el progreso dejaría de ser una ilusión en caso de que el Nuevo Gobierno asumiera las responsabilidades lógicas y las tareas mínimas ¿pero qué sucedió?

 

Fuimos vilmente traicionados y burlados por un individuo que no sólo se desligó de sus obligaciones más básicas sino que – con premeditación y alevosía – provocó el colapso progresivo de todas las instituciones del gobierno.

 

En estos momentos el país está económicamente invertebrado y no cuenta con recursos suficientes para rectificar el saqueo continuado de un gobernante que se dedicó al despilfarro de los fondos públicos. Cada día, de la Casa de Gobierno egresaron fondos y regalías sin destino seguro y el derroche se convirtió en una personal “política de estado” con fondos ilimitados. Todo, con el visto bueno de un gabinete cómplice que jamás rindió cuentas y nunca se apegó a los procedimientos de ley.

 

El mundo no sabe que todos los programas de desarrollo están colapsados y que la mora fiscal no tiene nombre.

Que Manuel Zelaya no respetó ningún límite legal para el uso del presupuesto y que prácticamente el país debe ser reconstruido a nivel administrativo.

 

Encima de todas estas ofensas y desgracias, convirtió la Casa de Gobierno en un centro de acopio y propaganda para estrechar vínculos ilícitos, alevosos y perversos con peligrosos cabecillas del gobierno venezolano y no conforme con toda la calamidad provocada, creyó que el país entero se quedaría con los brazos cruzados mientras se aprestaba a realizar la perversa maniobra de legitimar su tiranía para obedecer los mandatos de Hugo Chávez.

 

Afortunadamente Honduras tiene una dignidad mínima que le permite reaccionar a tiempo. Siempre la tuvimos y parece que el mundo lo ha olvidado. Nosotros, dentro de nuestra pobreza y nuestra humildad, jamás nos hemos dejado llevar por las “demencias revolucionarias” lideradas por falsos cabecillas que se auto decretan redentores de las masas sin presentar credenciales morales ni éticas.

 

Los hondureños jamás nos habríamos percatado de la ceguera internacional sino no nos hubiéramos atrevido a frenar este absurdo “Proyecto Ideológico” que se estaba fraguando en nuestras narices.

Sin haberlo programado, somos el primer país que le pone un freno directo al colonialismo ideológico de un tirano abusivo que aparentemente nadie desea enfrentar: Hugo Chávez Frías.

 

Se trata del “intervencionismo descarado” de un gobernante oscuro y enfermo que se fía de la ingenuidad internacional para humillar a aquellos países latinoamericanos que él considera indefensos.

En el pasado (1980) contábamos con la alianza estratégica de los Estados Unidos para detener la infiltración de comandos agresivos que intentaban desbaratar nuestro humilde régimen constitucional.

Desde entonces Honduras dejó claramente establecido su papel político y geográfico con respecto a “modelos políticos importados de inspiración marxista” que nunca han sido afines con nuestro interés ni con nuestras necesidades específicas de nación soberana.

 

Hoy, por razones que desconozco, los mismos Estados Unidos le dan carta blanca a este abusivo desenfrenado que no tiene un minuto para gobernar su propia patria pero que le sobra tiempo para intervenir, en abierto descaro, en los problemas, conflictos y determinaciones de países como el mío, un país, que este sujeto no conoce tan a fondo

como lo conozco yo.

Un país que no cuenta con el clima ni con la voluntad social para participar en las campañas demenciales de enemistad sin sentido, promovidas por un patriarca latinoamericano que ha convertido a Venezuela en una plataforma de ambiciones desquiciadas y hostilidades fuera de contexto.

 

Entonces qué hacer…

 

En primer lugar, llegó la hora para que salgamos a las calles y le digamos al mundo que no queremos el retorno de un gobernante inoperante, traidor, entreguista y abusivo que se aprovechó de la confianza otorgada por la gente para desarrollar consignas gubernamentales que no son de nuestro interés…

 

No queremos el retorno de un hombre que se ha aliado internacionalmente para perjudicar, asfixiar y desprestigiar a todos aquellos que un día le dimos un voto de confianza a través del sufragio civilizado…

 

No queremos el retorno de un hombre mentiroso que no ha tenido la honestidad de confesar en la tribuna internacional, las razones por las cuales lo hemos quitado del cargo con el que un día lo honramos…

 

¿Cuándo se ha visto que un pueblo entero quita a un gobernante por bueno?...

 

Si la ONU; La OEA o cualquier organismo internacional de relevancia, se empeña en defender emotiva e irresponsablemente a un individuo que ha sido repudiado por todo un pueblo, entonces ¿Cuál es la confiabilidad que estos organismos tienen para un pueblo que ha sido humillado, saqueado y abusado de manera continuada por un tipo que llevó su Proyecto Personal a niveles enfermizos de intolerancia y arbitrariedad?

 

Entonces ¿debemos suponer que estas instancias fueron creadas para proteger a los tiranos, a los irresponsables y a los oportunistas? … si esto es así, entonces Honduras es en estos momentos uno de los países más heroicos del Centro América.

Lo cual no nos asombra pues aquí, a diez cuadras, nació Francisco Morazán. Es bueno que esto lo recuerde Arias y Ortega… nosotros somos los paisanos legítimos de Morazán.

 

Pero se trata de un heroísmo que no hemos buscado, se trata de un heroísmo circunstancial provocado por el pánico internacional de no reconocer que en América Latina se está desarrollando – en las barbas de todos – un Proyecto Político nefasto, bélico, irracional, irrespetuoso y abusivo.

Es verdad que somos un país pequeño e inclusive pobre, pero eso no quiere decir que no somos capaces de alzar el pecho y levantar la voz para defendernos de un tirano infatigable que insulta y vocifera a todo el mundo mientras todos los países agachan la cabeza.

 

En definitiva…

 

No queremos el retorno de un apátrida que ha sido incapaz de arrepentirse y de pedir disculpas por todos los agravios provocados a un pueblo que ahora no sólo debe lidiar con las calamidades económicas provocadas por su mal gobierno, sino que debe sobreponerse a las amenazas orquestadas por un mundo que ha perdido la cordura, la razón, la decencia y la valentía.

 

No queremos el regreso de un hombre que nos hizo retroceder treinta años para volver a comenzar de cero. En estos momentos, amargos y penosos, todos los hondureños volvimos a recordar las penurias y el estrés de los años ochenta.

 

 

Se revivieron en nuestras mentes aquellos días oscuros en los cuales los toques de queda y las persecuciones estaban a la orden del día… jamás creí que me vería en la obligación de explicarle a mis pequeños hijos el significado de palabras tan horrendas como “huelgas”, “golpes” “estados de sitio” y “cadenas de prensa”… para todos los hondureños esto era un lenguaje del pasado y jamás imaginamos que al depositar nuestro voto a favor de un iletrado irresponsable, estábamos sellando un pacto de retroceso con un sujeto que provocó la ruina total de un país que había dado algunos pasos firmes en la consolidación de su joven democracia…

 

Si a pesar de estas aclaraciones, los organismos internacionales se empeñan en castigarnos y en bloquearnos, entonces las tareas que siguen para nuestros pueblos son verdaderamente penosas.

Y sin embargo hay que asumirlas; en estos momentos debemos estar con los gobernantes sustitutos y alentarlos.

Debemos hacernos un solo nudo con el ejército y con todos los hombres de bien que hemos vivido en carne viva, los desafueros y los abusos recurrentes de un gobierno que se había convertido en una insoportable pesadilla.

Hacía más de un año que yo no veía sonreír a nadie, después de la destitución forzada, toda la población recuperó su sonrisa de siempre.

 

Sería iluso de nuestra parte creer que las milicias – insultadas sin causa y desacreditadas sin razón – van a poder enfrentarse por sí solas a las arremetidas de una alianza internacional que no da señales de buscar la verdad. Llegó la hora para que nuestro pequeño y humilde pueblo se pare con valentía ante las amenazas y las provocaciones de este invasor abusivo llamado Hugo Chávez, que desea pisotear la dignidad de todos los pueblos a vista y paciencia de un mundo que se ha vuelto incapaz de pelear por la democracia y por la libertad.

 

Por lo tanto… No queremos el retorno de un hombre irresponsable que deshonró la amistad, el aprecio y la confianza que un día le manifestamos en las urnas…

 

Elevamos nuestra queja y nuestra alarma al mundo entero y les digo a mis compatriotas:

 

Llegó la hora de desenmascarar a los tiranos y a los abusivos, llegó la hora para demostrar que detrás de las fachadas noticiosas protagonizadas por alborotadores irracionales, existe un pueblo íntegro, respetuoso, sensato, decente y valiente.

 

A la comunidad internacional:

 

Le pedimos y le exigimos una investigación exhaustiva y responsable de todos los eventos que precedieron a la destitución… antes de emitir un juicio y antes de dar una opinión.

 

La inmensa mayoría de este país está contenta y satisfecha con el curso de los acontecimientos, no por el hecho de querer apañar una decisión turbulenta que quizá presenta lagunas legales, sino, porque a pesar de todo entendimos que nadie vendrá de afuera a defendernos de las humillaciones y los sufrimientos que soberanamente hemos estado padeciendo.

 

En las últimas décadas Honduras ha demostrado un interés sincero por el establecimiento y la adopción de las normativas democráticas, pero esto no quiere decir que hemos perdido la noción de lo que es un abuso, una humillación y una arbitrariedad.

La libre autodeterminación de los pueblos no sólo se refiere al respeto de los marcos legales que rigen la conducta pública, también se refiere a la capacidad y al derecho que los pueblos tienen de tomar medidas sabias cuando las circunstancias que nos abaten rebasan los dogmas legales.

 

Probablemente nuestra decisión de deponer violentamente a un gobernante, no parezca a la vista de los observadores internacionales muy elegante ni muy correcta, pero todas las naciones que se han visto en apuros concordarán conmigo en que en ciertos momentos los hechos superan al derecho.

Esto lo saben perfectamente Estados Unidos, Ecuador, Argentina y Costa Rica. En casi todos los países del mundo se han presentado circunstancias dramáticas en las cuales “la destitución de un mandatario” se vuelve urgente y no negociable.

 

Y el hecho fundamental de la presente crisis es uno que debe quedar claro: no queremos a Manuel Zelaya como presidente de nuestro país.

 

Entonces ¿Cuál debería ser la postura de la ONU o de la OEA cuando un pueblo grita a los cuatro vientos que ya no soporta a un mandatario?. .. algo tan sencillo como oír y respetar el clamor de las mayorías sin importar que estas mayorías estén calladas o atemorizadas.

 

En estos momentos todos los habitantes de Honduras estamos asombrados de la indolencia, la superficialidad y la ligereza con que los organismos y organizaciones internacionales han asumido un problema que solamente nosotros conocemos bien. Sin investigar los hechos y sin indagar a fondo han corrido a juzgar y a dictaminar unas sanciones irresponsables que seguramente nos conducirán a la asfixia ¿ese es el trato que se le da a los pueblos que defienden con valentía la libertad y la democracia?

¿Es ese el trato que merecen los pueblos que todavía se muestran capaces de defenderse de las anarquías y las tiranías?

 

 

¿Podemos confiar nuestro destino patrio y nuestro porvenir nacional en unas organizaciones internacionales que defienden ciegamente a los abusivos y a los usurpadores? ...

 

Probablemente ha llegado la hora para que se revisen a fondo los propósitos, el sentido y la razón de ser de todas las organizaciones internacionales que “teóricamente” velan por el bienestar del mundo.

Tal vez hacía falta un acto de valentía en un país pobre y remoto como Honduras, para que las potencias y los países ricos evalúen y revisen el funcionamiento real de dichas organizaciones y organismos.

 

Desde la cómoda visión de unas organizaciones decadentes que no demuestran interés por la verdad ni por la justicia, los infractores somos nosotros y no los abusivos. Consideran una grave infracción que un pueblo humilde y desesperado se agarre de cualquier cosa para no hundirse en las tiranías, pero se hacen de la vista gorda cuando reiteradamente un pueblo emite señales de auxilio.

 

Para Barak Obama, Oscar Arias, Felipe Calderón y Miguel insulsa resulta fácil decir simplemente “esto es ilegal” pero uno se pregunta ¿los pueblos están obligados a soportar las humillaciones, los abusos y los saqueos de un gobernante sólo para complacer “los buenos modales” de unas organizaciones apáticas?

 

Los reportes de nuestro deterioro político y de nuestra ruina económica desde que dio comienzo el gobierno de Zelaya, han estado a la luz pública y los conocen todas las agencias de noticias del mundo entero. No es justo que la OEA y la ONU aleguen ignorancia sobre la conducta de un individuo cuyos atropellos son conocidos universalmente.

Este hombre que hoy defienden con tanta gallardía, fue el mismo que llegó a insultarlos en su propia casa en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas.

 

Es el mismo que ahora trama, a la vista de todos, una Conjura Regional para desacreditar y destruir las instituciones supranacionales que supuestamente defienden la integridad de las naciones libres.

Es el mismo hombre que ha aplaudido públicamente los discursos hostiles e irregulares que Hugo Chávez ha proferido contra todas las naciones americanas.

Es el mismo hombre que ha expresado insultos y ha ofendido, reiteradamente, la dignidad de personas y naciones que no profesan con su loca doctrina.

 

Entonces ¿sobre qué fundamentos morales los gobernantes del mundo entero nos quieren obligar a restituir un hombre que tiene sobrados méritos pasa ser demandado, condenado y encarcelado?

Bastará con que nos den un compás de espera para reunir todas las pruebas que lo convierten en un delincuente sin escrúpulos ¿Nos obligan a esto porque nos desprecian y nos subestiman? ¿No nos creen capaces de incoar procesos penales contra aquellos que utilizan el poder para delinquir?

Si esto así, entonces ¿Cuáles son las bases morales y cuales son los principios que rigen, guían y gobiernan las actuaciones de los Estados Americanos?. ...

 

A los medios de comunicación:

 

Desafortunadamente la decencia no es escandalosa. Yo soy un testigo ocular y un testimonio firme de lo que en verdad ha pasado en mi patria.

Soy parte de ese millón de ciudadanos que ha vivido en carne viva la experiencia de empobrecer, retroceder y sufrir por obra de un gobierno ciego y despótico.

Juro por mis hijos y por mi nación que este escrito no es un encargo ni una tarea oficial tarifada.

Es el clamor espontáneo de alguien que desea sentar un precedente intelectual sobre la verdad de los hechos.

Ni tan siquiera sé si será divulgado o leído por alguien, pero lo importante es que esta carta será enviada a todos los medios de comunicación nacional e internacional que consideren importante la versión de un ciudadano corriente que escribe motivado exclusivamente por el deseo de que la verdad se imponga sobre la mentira.

 

Los hondureños iremos a elecciones en noviembre del 2009, otra vez tendremos la oportunidad de elegir un gobernante que tenga credenciales morales y profesionales para darle un viraje de esperanza a un país que en este momento se encuentra oscurecido por la pobreza, la anarquía y la confusión.

 

Invito a los reporteros del mundo entero para que vengan a mi patria y vean los resultados visibles de una gestión gubernamental inicua y perversa.

Vengan a ver lo que hizo Zelaya con mi patria, vengan a ver el colapso de la red vial, la ruina de los hospitales, la deuda externa, el desplome de la educación, el saqueo fiscal, el fracaso del agro y la recesión comercial.

Vengan a ver con sus propios ojos todos los daños que un solo hombre le puede causar a millones y después saquen sus propias conclusiones.

 

 

Después digan si los hondureños teníamos razones y motivos para sacar por la fuerza a un sujeto se dedicó las 24 horas del día, durante tres años, a saquear y arruinar un pequeño país que tiempo atrás lo honró con el máximo galardón que se le puede conceder a un ciudadano.

 

Entonces ¿de donde saca la prensa mundial y las organizaciones internacionales que aquí estamos esperando a ese delincuente con los brazos abiertos? Más le vale que no vuelva y él perfectamente sabe a lo que me refiero.

 

Y si vuelve acompañado, en este caso por mercenarios del ejército chavista o nicaragüense, con el perdón de la OEA y de la ONU, nos defenderemos por cualquier medio.

Siempre hemos sido un pueblo de paz y bien. Jamás hemos creído en el despotismo de las armas ni en las agresiones directas, pero cuando el mundo da señales de no querer arriesgar ni un pelo en la defensa de nuestra soberanía, no tenemos más opción que agarrar nuestros garrotes y nuestras escobas para decirle al Ejército Hondureño que no están solos y que en la defensa de nuestra soberanía y de nuestra patria ¡Todos somos soldados!

 

César Indiano

 

 

 

 

 

Viejos corsarios se aferran desesperadamente al barco que se hunde

Escrito por saleconfritas 27-07-2009 en General. Comentarios (1)

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D'Elía y Pérsico, firmes junto a los Kirchner

 

El ex presidente había sido invitado especialmente, pero prefirió quedarse descansando en El Calafate. Fuertes críticas de D'Elía a la Rural.

 

Pese al "faltazo" del ex presidente Néstor Kirchner, quien fue invitado especialmente pero prefirió quedarse descansando en la villa turística santacruceña de El Calafate, organizaciones sociales y piqueteras renovaron su respaldo al gobierno nacional durante los actos realizados.

 

De este modo, fue la primera vez que esos sectores liderados por Luis D'Elía y Emilio Pérsico se reunieron para analizar su situación luego de la derrota electoral del oficialismo el 28 de junio. En el encuentro, ambos hicieron hincapié en la "reorganización" de sus movimientos en respaldo al gobierno de Cristina Kirchner.

 

D'Elía participó cerca del mediodía de un encuentro en la Plaza Miserere del barrio porteño de Once, denominado "Cabildo Abierto de la militancia nacional, popular y revolucionaria", convocada por la Central de Movimientos Populares (CMP). Durante la asamblea, fueron escuchados "los dirigentes de base" y se lamentó la ausencia de Kirchner.

 

El líder de la Federación Tierra y Vivienda (FTV) dirigió su mensaje "a la militancia de todos los sectores que ha acompañada fuertemente a los Kirchner en el cambio, que hoy necesita hablar, necesita reorganizarse, necesita ser escuchada, necesita replantear caminos, necesita encontrar ámbitos de organización".

 

Consultado por la prensa si iría a la tradicional muestra del campo en Palermo, respondió: "No es algo que me atraiga. Allí hoy es el lugar de encuentro de los sectores de la oligarquía". Acto seguido, recordó la época en la que la dirigencia ruralista "se floreaba con (el ex ministro de Economía José Alfredo) Martínez de Hoz y con (el ex presidente Jorge Rafael) Videla, y como alguna vez les dijo Raúl Ricardo Alfonsín en esa época eran de fiesta para ellos y guardaban con los dictadores respetuoso silencio".

 

No obstante, D'Elía consideró "correcto" que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, se haya reunido con los integrantes de la Mesa de Enlace porque, evaluó, sirve para hallar "caminos de entendimiento con las patronales del campo".

 

Por la tarde fue el turno de Pérsico, quien también convocó a un "Cabildo Abierto a la militancia" en el microestadio de Ferrocarril Oeste para intentar recomponer la situación interna tras algunos reproches de sus colegas por favorecer a intendentes del conurbano en lugar de las organizaciones.

 

Durante el acto, Pérsico utilizó los mismos conceptos que el ex presidente Kirchner para renovar su respaldo al advertir sobre el riesgo de "volver al pasado" si se fortalece el frente de Unión PRO liderado por el reelecto diputado Francisco de Narváez.

 

Por el contrario, minimizó la idea del dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda que dijo que Néstor Kirchner era “un maltratador” y reforzó la noción que “es el conductor de este espacio y como conductor tiene sus características, pero no creo que el maltrato sea una de sus características”, expresó el titular del Movimiento Evita a un portal platense.

 

En representación de la CGT, que estuvo al borde de la ruptura la semana pasada, se vio en Ferro al secretario general de los Judiciales, Julio Piumato y Omar Plaini, del sindicato de canillitas.

 

 

Otros de los oradores en un microestadio repleto de banderas rojas y negras fueron la senadora mendocina Marita Percival, la diputada por Tucumán, Stella Maris Córdoba y el jefe del bloque K de la Cámara de Diputados bonaerense, Fernando “Chino” Navarro.

 

Casi un mes atrás, los intelectuales de Carta Abierta le habían dado a Kirchner el escenario del Parque Lezama para su reaparición tras la derrota electoral. Esta vez, prefirió quedarse en El Calafate.

 

Fuente: DyN.

 

Los malos modales de la señora Cristina Kirchner

Escrito por saleconfritas 26-07-2009 en General. Comentarios (3)

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Lo que me llama la atención de todo esto de la grosera apariencia de Cristina Kirchner es el “nuevo riquismo”, de total anti glamour. La presidenta de Argentina es la mejor expresión de la anti elegancia, parece una piñata en cada aparición pública valorada en 50 mil dólares en alhajas.

 

Por S. Viau (Archivo Télam)

 

Las deliberaciones de la cumbre del Mercosur comenzaron sin Cristina Fernández. Cuando la presidenta argentina se acomodó, por fin, en su asiento, el jefe de Estado paraguayo, Fernando Lugo, en un tono que fluctuaba entre la amabilidad y la sorna se lo hizo notar. Cristina Fernández no pidió disculpas.

Sonriendo con la picardía de una colegiala puso la pelota en el tejado de uno de sus ministros: “Yo llegué a las 9, la hora en que mi canciller me dijo que debíamos iniciar”.

 

Y agregó muy fresca: “Digo esto porque con la misoginia que cunde, muchas veces se informa de la llegada tarde de una presidenta. Me ha tocado asistir a tres cumbres internacionales en las que hubo hombres que llegaron tarde y tuvimos que esperar media hora, pero nadie dio cuenta de esa noticia”.

 

En la fila de atrás, festejaban sus palabras los titulares de Economía, Amado Boudou, y de Salud, Juan Manzur. A Jorge Taiana, sentado a la izquierda de Cristina Fernández, no le cabía un alfiler.

 

Lo cierto es que a la demora, la Presidenta había sumado otras conductas inexplicables:

 

  • Le echó la culpa a “su” canciller, quien, sin embargo, se había hecho presente en la sede de la reunión a la hora establecida, 8.30 de la mañana.

 

  • Respondió con un feminismo de saldos a la delicada referencia de Lugo.

 

  • Quiso minimizar su incorrección amparándose en supuestas tardanzas ajenas.

 

  • Acusó a sus pares de misoginia.

 

Las desconsideraciones de Cristina Fernández son recurrentes: da el plantón a sus visitantes en las audiencias (hizo esperar casi una hora a Susan Segal, la titular de la American Society, que bien ganados tiene los honorarios que le paga la Casa Rosada); arribó con 45 minutos de retraso a la cena de gala que le ofrecían los reyes en el Palacio de Oriente y que al embajador en Madrid, Carlos Bettini, le había costado un riñón conseguir; en mayo de 2008, en Perú, los jefes de Estado reunidos debieron esperarla; en noviembre de 2008 se presentó con demora a la “foto de familia” que inauguraba la cumbre del G-20 y hubo que repetir la escena para que no quedara un hueco allí donde debía estar la Argentina.

 

Sin embargo, no es este rosario de papelones de alto nivel lo que más asombra. Al fin y al cabo, Néstor Kirchner dejó de seña a Vladimir Putin en el aeropuerto de Moscú.

 

Lo que hay que reconocer, contra la opinión de ciertos funcionarios que tratan de trazar entre ambos una línea imaginaria, es que Cristina Fernández no es distinta de su marido.

Es igual, sólo que con faldas, y los dos practican deportes más desagradables que la excéntrica costumbre de la impuntualidad.

 

 Se asegura desde hace rato y con insistencia que, en la intimidad, el santacruceño maltrata a sus colaboradores e, incluso, algún ex ministro debió detenerlo con una advertencia: “A mí no, Presidente”.

Su mujer, en cambio, lo hace en público.

 

Si en esta oportunidad fue Taiana quien tuvo que escuchar firme como un granadero el sambenito que le colgaba frente a sus colegas y un puñado de primeros mandatarios, el 29 de junio, durante la rueda de prensa convocada tras los comicios, fue el ex jefe de Gabinete Sergio Massa el destinatario del chubasco que le descargó frente a la prensa nacional y extranjera porque no supo informarle al instante a cuánto estaba el real.

 

“Debería saberlo”, lo verdugueó. Y antes aun había dado una reprimenda a la ministra de la Producción, Débora Giorgi, porque no habían sido publicadas todavía en el Boletín Oficial las retenciones al maíz y al trigo. En esa oportunidad, los testigos de los modos de Cristina Fernández fueron un grupo de pares de Giorgi y su subordinado, el secretario de Comercio Guillermo Moreno.

 

En suma, que la Presidenta ha tratado a los miembros del gabinete como los señoritos del cortijo tratan a Régula en Los santos inocentes; o como los invitados de Lord Darlington al señor Stevens, el mayordomo de Lo que queda del día.

 

Régula calla y obedece; Stevens digiere como puede su humillación.

 

Agachar la cabeza, aceptar el desplante es el secreto de su oficio: saben que no son empleados, son sirvientes.

 

Los ministros del gabinete kirchnerista también guardan silencio y tragan. Pero ellos no son sirvientes de Cristina Fernández. Son empleados, no a sueldo de los Kirchner sino de los ciudadanos.

 

¿Qué les pasa, entonces? ¿No tendrá superyó esta gente? Porque sólo les falta decir, igual que Régula: “A mandar, señorito, que para eso estamos”.

 

La operación "Teléfono Celular"

Escrito por saleconfritas 25-07-2009 en General. Comentarios (3)

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La operación "Teléfono Celular"

 

Guerra sin fusiles: Zelaya y la trama mediática del regreso a Honduras

  

Como decía Clausewitz: La política es la prolongación de la guerra por otras vías (o viceversa). O como piensa Zelaya: La guerra ya no se hace con fusiles sino con medios de comunicación y teléfonos celulares.

 

Manuel Zelaya Rosales, el presidente derrocado por los hondureños, ya pasó a la historia como el hombre que intentó reconquistar la presidencia de Honduras sólo munido de un teléfono celular y de una brigada de periodistas quienes registraban sus incontables llamadas a presidentes y funcionarios "amigos" mientras caminaba hacia la frontera.

 

Si algo quedó registrado en la retina del televidente de esta "operación retorno bis", es la figura de Zelaya con su inconfundible sombrero blanco de ala ancha (su icono mediático con marca registrada) hablando constantemente por su celular, cuya carga de batería parecía interminable.

 

Fue un broche de oro: Un auténtico show mediático, con escenas hilarantes, como el momento en que los periodistas le avisaron a Zelaya que "había un francotirador" y éste se refugió detrás de un gran camión mientras seguía hablando por el celular.

 

Lo destacable, lo verdaderamente destacable, es que el hoy presidente errante de Honduras pasó todas  las peripecias de su fracasada "caravana de regreso" hablando por el celular que parecía una extensión inalámbrica de su cuerpo de un metro noventa de estatura.

 

La pantalla televisiva mostraba en planos superpuestos a Zelaya con el celular y los periodistas, por un lado, y a las fuerzas de seguridad y al ejército hondureño en posición de combate, por el otro, conformando una especie de parábola inconsciente entre la "guerra militar" y la "guerra mediática".

 

Los militares acordonados en la frontera se representaban (en el meta-mensaje mediático) como el viejo símbolo de las dictaduras y de los golpes de Estado setentistas, y Zelaya (con los periodistas y el celular) se representaba como el símbolo del "sistema democrático" y del "poder civil desarmado" que venía a recuperar lo que le quitaron por la fuerza.

 

Los diseñadores de la operación (Chávez y compañía) quisieron resaltar la contradicción emergente: La "barbarie fascista" de los militares y policías golpistas y la "civilidad democrática" de un presidente desarmado que regresaba a su país para reclamar (como un ciudadano más) sus derechos "constitucionales" y privados.

 

Para la BBC, Zelaya " no logró retornar a su país, pero sí logró que su foto levantando la cadena metálica que separa a Honduras de Nicaragua ocupara los titulares de la prensa nacional e internacional".

 

Zelaya, (sin soltar el teléfono celular) levantaba la cadena que separa la frontera entre Nicaragua y Honduras.

 

En realidad, la "lección a los golpistas" de la que hablaba Zelaya (siempre por el celular), fue una operación de acción psicológica orientada a demostrar que la razón pacifica  del "sistema democrático" (controlado por Washington) puede más que la razón armada del "poder militar" (también controlado por Washington).

 

Dentro de ese contraste, giró el mensaje de Zelaya que señalaba constantemente que su regreso era un aviso a los golpistas hondureños de que "jamás van a gobernar en paz" sentados sobre las bayonetas militares. 

 

Y un detalle a tener en cuenta: Zelaya en ningún momento mencionó al "Imperio yanqui", solo habló de "golpistas" y de "grupos de derecha" que los sostienen en EEUU, y defendió el gobierno de Obama afirmando que nada tuvo que ver con su derrocamiento.

 

Washington, por su parte, calificó de "imprudente" el movimiento de Zelaya.

 

En una conversación con la CNN en el lado nicaragüense de la frontera, el mandatario depuesto reaccionó diciendo que Estados Unidos "tiene que apoyarme en vez de criticarme".

 

En sus conversaciones por el celular, Zelaya (despojado del discurso "antiimperialista") puso en evidencia lo que todo analista del sistema ya sabe (y no lo dice):   Cuando se habla del golpe de Estado en Honduras, en términos concretos se habla de un golpe de la derecha del Imperio contra la izquierda del Imperio.

 

Zelaya lo dejó claro cuando dijo en una entrevista con la BBC, que quien lo derrocó no fue Obama sino la derecha imperial. Según las propias declaraciones de Zelaya su gobierno fue derrocado por "la derecha reaccionaria de los halcones de Washington, no por el gobierno de Barack Obama". Con el añadido: "El gobierno de Barack Obama y de los Estados Unidos está apoyándome".

 

Los datos (emergentes de las declaraciones de Chávez y de sus aliados) también son concluyentes: El golpe hondureño reveló definitivamente que la izquierda gubernamental latinoamericana, con Chávez  a la cabeza, juega a una hipotética alianza imperial-"progresista" con Obama para enfrentar a la "derecha"  representada por el Pentágono y los sectores conservadores de EEUU que han derrocado a Zelaya en Honduras.

 

Lo que en otros tiempos parecería una teoría conspirativa de rasgos fantásticos  (la conversión de la izquierda gubernamental latinoamericana en "izquierda imperial”) es una realidad aceptada por la mayoría de los medios estadounidenses, tanto conservadores como demócratas, quienes desde sus respectivos ángulos ideológicos señalan a Chávez como una pieza clave de la administración Obama en el patio trasero.

 

Desde ángulos de interpretación diferenciados, los medios conservadores y demócratas estadounidenses coinciden en general  que Obama apuesta a una estrategia de "acercamiento" a Chávez con el objetivo de neutralizar la influencia del Pentágono y de los conservadores en el golpe hondureño.

 

Pero las interpretaciones difieren: Para los medios demócratas, Obama se vale de Chávez para forzar una "salida racional" a la crisis, y para los conservadores, el presidente estadounidense se "acerca peligrosamente a Chávez".    

 

Desde ángulos de interpretación diferenciados, The Wall Street Journal y The Washington Post, dos voceros emblemáticos del poder estadounidense, coinciden en que Obama juega una estrategia de "doble cara" en el golpe hondureño. 

 

El  Washington Post (en la línea demócrata)  elogia a Obama y a su administración por haber impreso "una dosis de realismo en Honduras".

 

"El presidente Barack Obama y la Secretaria de Estado Hillary Clinton, están a punto de lograr su propio golpe de Estado en Honduras y promoción los intereses americanos con una habilidad no vista en Washington desde hace muchos años", señala el Post.

 

"Que la administración de Obama -prosigue-  se haya unido a la Organización de Estados Americanos en la condena de la expulsión del presidente de Honduras Manuel Zelaya, ha dejado a Chávez echando aire caliente pero sin nadie con quien pelear en contra".

Para el Post; "Chávez es una molestia, pero Washington no tiene enemigos en América Latina. Nuestros intereses principales son la inmigración, la delincuencia y el comercio, no las ideologías, tanto como los extremistas de la derecha y la izquierda, aquí y allá, quieren que así sea".

 

El diario celebra la estrategia de Obama de jugar con Chávez para anular a Chávez.

 

En cambio The Wall Street Journal (vocero de la línea conservadora) sostiene que  "Obama y el Departamento de Estado de EEUU se unieron a Chávez y sus aliados para exigir que Zelaya sea restituido en el poder. Esto ha envalentonado a Venezuela".

 

"Cuando Hugo Chávez hace un pedido de ayuda a Washington, como lo hizo hace 11 días, esto genera serias preguntas sobre las señales que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le está enviando al dictador más peligroso de este hemisferio", señala el Journal mediante un artículo titulado "EEUU se inclina hacia la izquierda en el tema Honduras".

 

Lo que expresan el Post y el Journal, dos de los diarios más emblemáticos del poder estadounidense, es el reflejo de una guerra (todavía subterránea) entre la "izquierda" y la "derecha" imperial proyectada a su patio trasero latinoamericano.

 

En ese tablero, tanto Zelaya como Chávez y el grupo de los "presidentes izquierdistas", son variables de ajuste de una guerra entre los lobbistas de Wall Street (que sostienen a Obama) y los lobbistas del Pentágono y del complejo militar industrial que sostienen el golpe hondureño.

 

La guerra, que antes se mantenía entre bambalinas, estalló con Obama, al que los golpistas bananeros llaman "negrito ignorante", y al que los conservadores USA del "destino manifiesto" señalan como un "presidente débil y sin experiencia" que pone en riesgo la seguridad nacional de EEUU.

 

En suma, lo que parece una interna bananera entre dos sectores de la oligarquía hondureña (uno conservador, y otro vestido de "socialista") en realidad no lo es tanto, y sienta el primer precedente histórico de un enfrentamiento interno en EEUU entre republicanos y demócratas luego de un golpe de Estado avalado por el Pentágono en el patio trasero.

 

Los conservadores (demócratas y republicanos) y los halcones militaristas (alianza del sionismo judío con la derecha cristiana) que controlan los resortes de decisión del Pentágono y del Complejo Militar Industrial (capitalismo de guerra), están convencidos de que las políticas de "diálogo y tolerancia" que propicia Obama conducen a una pérdida del poder militar de EEUU y a una fortificación de sus enemigos situados en el "eje del mal".

 

Esta situación, marcadamente acentuada con la llegada de Obama a la Casa Blanca, produjo, incluso, una (increíble) fisura entre los halcones israelíes (que planean junto con los halcones USA un ataque sin más trámite a Irán) y la administración imperial de Obama, que hace "equilibrio" entre las masacres militares de Afganistán, Irak y Pakistán y sus llamados formales a la "pacificación de Medio Oriente".

 

El golpe hondureño, trasladó esta guerra interna a Centroamérica, cambiando a Ahmadineyad por Chávez en el tablero.

 

El golpe hondureño, en realidad, es sólo la punta del iceberg de un proceso geopolítico militar más profundo impulsado por el poder conservador de EEUU, que intenta sustituir a una estrategia de dominio que consideran "demasiado blanda" (el "sistema democrático" de poderes civiles) por una alternativa de mayor control militar de la región adaptado a las crisis y a los conflictos intercapitalistas que se avecinan en el planeta.

 

En este escenario, Chávez (para los halcones) se representa como un peón "peligroso" de la estrategia "aperturista" de Obama que busca hacer equilibrio entre el apoyo a Zelaya y a los golpistas sostenidos por el Pentágono y los halcones.

 

Zelaya a su vez, es el peón cautivo  de Chávez que aspira a jugar para Obama sin intermediarios.

 

Zelaya, en el fondo sabe que "ya fue" (la OEA y la Unión Europea lo dejaron solo) y ahora solo aspira a que Washington (vía Obama) lo restituya al escenario hondureño con una situación expectante para su futuro político, no en este turno sino en el próximo.

 

El viernes, con la operación regreso bis, el "hombre del teléfono celular" consolidó su propio marketing electoral y se convirtió en un ícono mediático de la "democracia" proyectado a nivel internacional.

 

Ese es el paquete (electoral)  que ahora quiere venderle a Washington.

 

Zelaya, en definitiva es un "hombre de negocios" y la operación "Teléfono Celular" fue una inversión a futuro.