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Los Kirchner, Clarín, Onganìa y Tía Vicenta

Escrito por saleconfritas 12-05-2010 en General. Comentarios (1)

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Es sabido que Aníbal Fernández no hace ni dice nada que los Kirchner no quieran. Su trabajo es el de ser un contestador mediático sobre todo aquello que molesta a los Kirchner en su guerra contra el mundo.

 

Impusieron con sus mañas el casamiento entre homosexuales, usaron sus estratagemas de comprar y vender legisladores para meter esa ley por capricho y después muestran la cara de autoritarios, soberbios y despóticos.

 

Si pudieran ya hubieran cerrado Clarín por no someterse a lo que ellos pretenden.

 

Ya lo decía Juan Carlos Colombres, Landrú en Tía Vicenta: "Los gobiernos son como las guitarras, se toman con la izquierda y se tocan con la derecha".

 

-Yo tengo una idea mejor. Vamos a ponerle "Tía Vicenta" a la revista.
-¿Y por qué "Tía Vicenta"?
-En honor de mi tía Cora.

 

Y el genial Landrú declaraba: "Si bien creo ser una persona muy poco agresiva, el inconsciente es traicionero, y en cierto momento de la entrevista, cuando el periodista sostuvo que yo lo dibujaba al Gral.  Onganía como una morsa para poner aún más en evidencia un supuesto defecto físico, contesté indignado: "¡De ninguna manera! Onganía no es leporino. Lo que pasa es que una vez jugando al polo, vino un bocha con tal mala suerte que le pegó en el labio leporino".

 

-¿En qué año se empezó a publicar Tía Vicenta?


-En 1957.


-¿Cuándo se la cerraron?


-En 1966. La cerró Onganía. Pero me hizo un bien: fue muy comentado ese cierre.

 

A los dos años me dieron en Estados Unidos el premio Moores-Cabot. Casualmente yo, a Onganía, que usaba un bigotazo, solía dibujarlo como una morsa. Cuando me dieron ese premio, yo le decía el premio Morsa-Cabot.

 

Y hasta hoy se sigue comentando este caso como una muestra de cómo el poder despótico se enoja cuando lo ridiculizan, o mejor dicho cuando alguien se atreve a mostrar sus ridículos, que son muy reiterativos y hacen uso indebido de sus atribuciones amenazando y amenazadores.
 
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acusó hoy al matutino Clarín de enviar un "gesto mafioso" en contra del Gobierno a través de la tira cómica "La Nelly", que se publica a diario en la contratapa del periódico.


Fernández dijo que en la tira que escriben los autores Sergio Langer y Rubén Mira, el domingo pasado se publicó una historia sobre "los argentinos y la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo".

 

Según contó, en la primera viñeta se ve a dos hombres ante una oficina del Registro Civil y Capacidad de las Personas en la que se lee: "Qué pasa que estamos sin vigilancia?", se pregunta uno de ellos, a lo que el otro le responde: "Los canas están con el juez".


En el siguiente cuadro, siguió Fernández, un personaje explica: "Están practicando para aplicar la nueva ley", y en la misma viñeta, se lee al juez que dice "Cabo Sosa... ¨acepta por esposo y/o esposa al principal Carbone?

 

Afirmativo, acepto", responde el otro personaje.


En declaraciones a radio La Red, el jefe de Gabinete dijo que "los responsables de la seguridad de la presidenta son el cabo Sosa y el principal Carbone. Estos gestos, que son hasta mafiosos, son cosas de todos los días", aseguró.

 

"El principal Carbone y el cabo Sosa existen, con nombre y rango. No es una casualidad, nos encontramos en presencia de quienes, para no perder sus privilegios, nos mandan a los mastines", completó.

 

En abril de 2008, la Presidenta había deslizado una crítica similar contra el diario Clarín, esa vez, a raíz de un dibujo del artista Hermenegildo Sabat que, para la jefa de Estado, contenía un mensaje "cuasimafioso". Pero los mafiosos son ellos.

 

Durante un acto en la Plaza de Mayo, la Presidenta habló de los "generales multimediáticos" y mencionó una caricatura. "A mí me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten, pero era una caricatura donde tenía una venda cruzada en la boca, era un mensaje cuasimafioso.

 

¨Qué me quieren decir, qué es lo que no puedo hablar, qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?".

 

Y los mafiosos son ellos. ¿O no?

Kirchnerismo kelper

Escrito por saleconfritas 11-05-2010 en General. Comentarios (4)
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Kirchnerismo kelper

 

Por Mauricio Bossa

 

La semana pasada, el hallazgo de “petróleo de alta calidad” por parte de la empresa británica Rockhopper Exploration en las aguas malvinenses actualizó un tema que, desde el inicio de 2010, mantiene en vilo a la Argentina.

 

El tema no es en absoluto menor pues, si el yacimiento encontrado demuestra ser económicamente rentable, la economía de las Islas Malvinas puede transformarse en una especie de sultanato petrolero bajo cero.


Los Kelpers están profundamente agradecidos con la impericia del gobierno argentino para manejar la cuestión Malvinas. Los errores de Buenos Aires en los últimos 5 años ha fortalecido el Concejo Isleño y a sus integrantes más duros, promotores de las licencias de exploración offshore.

 

El ex vicecanciller Andrés Cisneros comprende cabalmente este punto cuando sostiene que la Argentina no tiene “ninguna herramienta para impedir” la explotación de petróleo en las aguas del Atlántico Sur. Lo grave es que tiene razón.

 

Sólo los incautos pueden suponer que las protestas argentinas (o las declaraciones del Grupo Río) tienen algún poder disuasorio de las decisiones británicas.

 

En el futuro, si no se actúa con mayor inteligencia en las negociaciones con el Reino Unido, el reclamo argentino puede transformarse en una verdadera reliquia dentro de la política internacional.

 

 

• Política de Estado

 

El reclamo por la soberanía de Malvinas es una de las pocas políticas de Estado que la Argentina mantuvo durante su historia, independientemente de gobiernos civiles o militares.

 

Desde el retorno de la democracia en 1983, el tema también estuvo al tope de las prioridades del Palacio San Martín, aunque con enfoques diversos.

 

Raúl Alfonsín prefirió canalizar los reclamos nuevamente a través de Naciones Unidas, pero nada obtuvo de aquella estrategia.

 

Carlos Menem optó por una aproximación diferente. Logró normalizar las relaciones con Gran Bretaña en base a la recordada fórmula del “paraguas de soberanía”, un salvoconducto que permitía resguardar las pretensiones argentinas y avanzar en un esquema de cooperación en temas comunes, incluido el petróleo.

 

Diez años después de la guerra, Mario Cámpora y Humphrey Maud fueron designados embajadores en Londres y Buenos Aires, respectivamente.

 

En 1995 fue un acuerdo conjunto sobre petróleo y pesca en las aguas de las Malvinas que, aunque interpretado en forma diferente por las partes, aseguraba un mínimo vaso comunicante en relación a los principales recursos económicos del Atlántico Sur.

 

También se estableció una política de “seducción” a los isleños para que, en la medida de lo posible, no fueran ellos quienes dinamitaran cualquier entendimiento futuro con el gobierno británico.

 

Guido Di Tella fue particularmente activo en este sentido, quizá evocando la necesidad de “crear un clima para que alguna vez se pudiera discutir la soberanía” planteada por Lord Chalfont ante los negociadores argentinos en 1968.

 

Aunque muchos menospreciaron estos esfuerzos (por ejemplo, el envío de ositos Winnie Pooh a los kelpers la navidad del ’98), lo cierto es que, a finales de los ’90, los argentinos pudieron volver a visitar las islas mediante la reanudación de los vuelos desde Río Gallegos a través de la empresa LAN.

 

• Sin rumbo internacional

 

La asunción de Néstor Kirchner marcó un punto de inflexión en la agenda internacional de la Argentina. Básicamente, su estrategia fue no tener ninguna.

 

Sistemáticamente, desde 2003 el país desairó a sus aliados e ignoró el mundo sin que, posteriormente, presidente Cristina Kirchner hiciera algo diferente por cambiar semejante estado de anomia.

 

Recuérdese, a modo de ejemplo, la hostil renegociación de la deuda externa, el papelón de la contracumbre contra George W. Bush en Mar del Plata en 2005, la crónica alianza con Chávez, el irresuelto conflicto con Uruguay, las relaciones bipolares con Brasil y la cancelación de la visita presidencial a China en enero pasado, por citar sólo algunos.

 

El precio de tal errática conducta ha sido la irrelevancia internacional.

Con Malvinas, la política de la Cancillería en los últimos 8 años ha sido por igual deslucida.

 

Se abandonaron los intentos de acercamiento con los kelpers y las relaciones con Gran Bretaña entraron en un período de enfriamiento.

 

Todo volvió a circunscribirse en torno a las anuales -e inútiles- declaraciones de la ONU para que retornase el diálogo. Para peor en 2007, el gobierno argentino denunció unilateralmente el acuerdo firmado en 1995 sin que, al menos, intentara renegociarlo.

 

Con aquella decisión tan estéril como demagógica, Néstor Kirchner privó al país de la única herramienta de derecho internacional que le hubiera permitido esgrimir argumentos prácticos ante la decisión del gobierno isleño de conceder licencias de exploración de petróleo.

 

Sin aquel acuerdo, a la Argentina sólo le quedó reclamar en base a los derechos de soberanía, es decir, insistir en base al esquema conceptual de la Resolución 2065 de 1966, hoy transformada en una auténtica vía muerta. Gracias a ellos y desde hace tres años, los Kelpers son los más fervientes kirchneristas en esta parte de América del Sur.


Lo más inquietante es que la actual crisis pone de manifiesto la falta de puntos de apoyo del país fuera de Latinoamérica.

 

Tal es el grado de aislamiento que, cuando Europa sancionó su Constitución en 2005, las Malvinas fueron incluidas como territorios de la Unión sin que España o Italia (nuestros europeos “más cercanos”) pusieran reparo alguno.

 

Pero la culpa no es del chancho: mientras se negociaba el Tratado de Lisboa, la Cancillería argentina dormía la siesta sin enterarse de las consecuencias de semejante asunto.

 

Algo parecido sucedió con la administración de Barack Obama, con la que se comenzó con el pie izquierdo.

 

Se recordará que Arturo Valenzuela, al momento de visitar al país como enviado del gobierno estadounidense, fue criticado muy poco diplomáticamente por el hoy secretario general de la Unasur, a raíz de unas olvidables declaraciones públicas.

 

Como resultado, la Casa Blanca se apresuró a declararse prematuramente neutral en esta escalada del conflicto anglo-argentino, una forma elegante de mantenerse al lado de su aliado histórico y de alejarse de nuestra torpeza institucional.

 

Nadie puede sorprenderse, por lo tanto, que la posición Argentina no obtenga ningún tipo de respaldo práctico, más allá del simbolismo del Grupo Río o de las Naciones Unidas, menos efectivos que los mismísimos ositos Winnie Pooh de Di Tella.


Lamentablemente, la Argentina hoy no tiene nada para obligar al Reino Unido a negociar. Esta es la verdad.

 

Si algún gobierno quiere recuperar las islas en serio (como lo deseamos todos los argentinos), deberá entender que no alcanza con las Resoluciones de la ONU o las protestas del intrascendente canciller Taiana.

 

Más que nunca, se requiere inteligencia y pragmatismo para satisfacer el interés nacional. Y también prestigio internacional, algo que la Argentina se ha empeñado en perder en la última década.

 

Desde hace tres años, los kelpers son los más fervientes kirchneristas

en esta parte de América del Sur.

 

Lamentablemente, la Argentina hoy no tiene nada para obligar al Reino Unido a negociar. Esta es la verdad.

¿Y ahora?

Escrito por saleconfritas 08-05-2010 en General. Comentarios (0)

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Imagen: Néstor Kirchner en Roma dialogando por Malvinas con la intercesión del Papa Benedicto XVI ante el enviado inglés a la reunión .


Por una noche se sintieron eurodiputados. Estrenaron ropas y peinados nuevos pero mostraron pocas ideas en el "Discurseando por un sueño" transmitido íntegro pero con poco rating.

 

Afuera, plaza Congreso lucía iluminada y vacía. No se vieron manifestaciones ni alborozos.  Esta vez no hubo carpas ni aguantes.

 

En comparación, la soja y el novillo despertaron mucha mas pasión  que el matrimonio gay. Un fiasco.
 
La Argentina tiene en muchos lugares una realidad social semejante a la de Haití pero sus parlamentarios discuten la temática holandesa. Viven en una nube que es mejor no olfatear por las dudas.
 
A doscientos metros de esas bancas, gente anciana mueren  congelados por dormir en una plaza, como el viejo Riki, que andaba con un poncho rojo y una cruz como la de la Carrió. Pibes descalzos mendigan en la calle a las tres de la mañana para dar de comer a sus hermanitos. Adolescentes que se tirotean por deudas que deja la noche. Pero la discusión parlamentaria es otra cosa, ajena y lejana a la realidad que duele.
 
Estos diputados lograron en esa noche que los alegres gays, que volaban antes como pajarillos pícaros de rama en rama, libres y transgresores, ahora se transformen en  aburridos matrimonios, de esos que  solo se hablan para pelearse por el control remoto.

 

 ("Dejame ver a Estudiantes, dejame...”, "Esperá un cacho que ya termina Botineras...") Uno sin afeitar y en musculosa, el otro con ruleros. Hogar, ¿dulce?, hogar... Se les va a acabar el romance...
 
Y no son pocos los que ya andan preocupados porque se van a quedar sin excusas para no formalizar. Otros temen, a partir de esta ley, caer en las redes de los cazadores de pensiones, obras sociales y herencias.
 
Pero los expertos en política parlamentaria creen que esto, en realidad, fue una gran prueba piloto.

 

Con el argumento de la libertad de conciencia, desaparecieron los bloques -ya de por sí desvencijados- y cada diputado dijo e hizo lo que le pareció. ¿Porque no repetir esto en otros temas? De allí a la práctica masiva de borocotazo hay pocos pasos.
 
POR ULTIMO LO MAS SERIO...
 
Con estas modernidades se camina hacia el plan  global políticamente correcto que, como se sabe, tiende a desalentar el crecimiento de la población (en especial por el descontrol de los heteros).  O sea, se le tira una galletita al suprapoder mundial.

 

Como hace tres décadas éramos derechos y humanos, ahora somos modernos y progresistas...
 
Pero la galletita que le tiran a la gran bestia no es la que anda buscando...
 
A los que conducen el mundo hoy les preocupa, como tema central en estos paises,  la corrupción...Y no porque buenamente quieran liberarnos de ese flagelo, sino porque temen -con cierta lógica-que a su sombra surja una nueva burquesía impredecible, de manejo difícil  o muy costoso. Todo un tema.

 

Fuente: Américo Rial

 

El “pipino” que no come pollos

Escrito por saleconfritas 05-05-2010 en General. Comentarios (1)

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"Un pueblo tan propenso a las facciones...No tiene otra posibilidad de salvar su propia unidad y de sobrevivir más que por un esfuerzo incesante contra sus demonios, contra la tentación de cada partido de reivindicar el monopolio del patriotismo y de ser la única encarnación de la Nación”. "El marxismo es un elemento esencial del opio de los intelectuales porque su doctrina de la inevitabilidad histórica lo aísla de poder ser rectificado por algo tan trivial como la realidad de los hechos".

 

Raymond Aron (Memoires, p. 390) Nacido el 14 de marzo de 1905 en París, Francia y fallecido el 17 de octubre de 1983) fue un filósofo, sociólogo y comentarista político francés. Trabajó estrechamente con Charles de Gaulle.

 

 

Evo Morales: su verdadera historia

 

El ascenso de Evo Morales al poder ocurrió luego de una serie de maniobras hábilmente digitadas desde Caracas y La Habana, que demoraron muchos años en gestarse.

 

Por José Brechner

 

 “Cuba ha sido expulsada por ser leninista, marxista, comunista. Yo quiero decir a los miembros de la OEA, aquí, yo quiero declararme marxista, leninista, comunista, socialista y ahora que me expulsen, quiero que me expulsen de la OEA, no se puede creer que por ser marxista leninista expulsen de la OEA”, exclamó Evo Morales.

 

No fue su inexistente destreza o inteligencia las que lo hicieron presidente, sino su humillante obediencia a sus mentores comunistas, sumada al dinero recibido de Hugo Chávez para la compra de conciencias.

 

Bolivia es un país de gente pobre, fácilmente corruptible.

 

El que más plata tiene para ofrecer a los dirigentes políticos, sindicales y campesinos, más chances tiene de ganar una contienda electoral.

 

Hugo Chávez supo aprovechar de esa deficiencia, entregándole a Morales sumas descomunales para sobornar a decenas de miles de personas durante años, de manera que obtuviese un rol preponderante en la vida política del país.

 

Nunca en la historia de Bolivia, alguien contó con tantos millones para hacer campaña, como Evo Morales Ayma, el “humilde campesino indígena”

 

Su intrascendente vida personal, sirvió para crear una leyenda fundada en mentiras atractivas para el público internacional.

 

El éxito mediático fue sin precedentes, ya que además del exotismo que significa para los europeos y norteamericanos el ver a un indio aimara fuera del contexto del Discovery Channel, le sirvió a la prensa progresista para inventar un icono socialista salido de una sociedad primigenia.

 

Lo más probable es que nunca se llegue a saber la verdad de su origen étnico y familiar, ya que creció en un hogar de gente simple e iletrada.

 

Evo Morales nació en 1959 en un pequeño poblado campesino del altiplano cercano a la ciudad minera de Oruro. Es hijo de Dionisio Morales Choque y de María Mamani. ¿Entonces de dónde viene el apellido materno Ayma si su madre era Mamani?

 

Morales es un apellido español, si fue adoptado por sus antepasados o alguien en su familia era de ascendencia ibérica, es imposible saberlo, a menos que se someta a un test de ADN.

 

Si es descendiente de algún europeo, deja de ser tan indígena como alega, y es un mestizo en el que predominan los rasgos aimaras.

 

El nombre “Evo” que asombra por su peculiaridad, no es el masculino de Eva, como muchos creen, sino que es producto de la mala pronunciación del español que caracteriza a los indígenas altiplánicos.

 

A los aimaras les resulta difícil pronunciar ciertas palabras españolas, especialmente si contienen las vocales “e” o “i”, que usualmente contraponen. Por ejemplo: no pueden decir “pepino”, sino que dicen “pipino”. Tampoco pueden decir “dinero”, dicen “denero”.

 

Oruro fue asiento de una numerosa colonia croata. Entre sus varones había muchos que se llamaban “Ivo”, nombre común entre los eslavos.

 

Cuando la madre de Morales, fue a registrar a su hijo recién nacido, quiso llamarlo “Ivo”, pero como no podía pronunciar la “i” dijo “Evo”.

 

El disciplinado notario apuntó el nombre tal como lo escuchó y así pasó a la historia el singular apelativo.

 

De Evo Morales lo que se sabe con certeza, es que no terminó la escuela, ni se educó en materia alguna. No habla aimara ni otras lenguas indígenas aparte de un rudimentario español.

 

El presidente boliviano es funcionalmente analfabeto.

 

Le gusta jugar al fútbol, que sigue siendo su mayor pasión. Tocaba mediocremente la trompeta en una banda popular, de las que existen miles en Oruro, donde sus habitantes se preparan el año entero para celebrar el carnaval, bailando, o tocando algún instrumento.

 

Nunca brilló en ninguna actividad con excepción del fútbol barrial. Su suerte empieza a cambiar cuando el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada decide “relocalizar” a decenas de miles de obreros dependientes de la quebrada industria minera estatal, regalándoles tierras en el trópico, donde la naturaleza ofrece mejores ventajas que el inhóspito altiplano, para que rehicieran sus vidas.

 

Evo Morales se instala en Chapare, la zona central de Bolivia, cabecera de la selva amazónica. Lugar de imponente follaje, caudalosos ríos y muchas plantaciones de coca.

 

Debido a que la coca rinde hasta cuatro cultivos anuales. No requiere de cuidados y deja cuantiosas ganancias. Evo decide dedicarse a su siembra, que le brinda tiempo de sobra para jugar al fútbol.

 

Siendo más hábil que otros en patear la pelota, es elegido capitán del equipo del lugar, posición que lo catapultaría a dirigente sindical de los productores de hojas de coca de Chapare.

 

Como sindicalista que dirigía al grupo más revoltoso, acaudalado y numeroso de campesinos, en constante observancia por el gobierno y las fuerzas del orden, debido a su controvertida actividad que lindaba con lo delincuencial. Evo empieza a ganar popularidad.

 

Entonces es elegido diputado nacional. Cargo que aprovechó para cometer incontables actos de vandalismo y sedición, jactándose de su inmunidad parlamentaria. Nadie se atrevió a desaforarlo y enjuiciarlo.

 

Durante ese trajín, afianzó su asociación con Hugo Chávez, quien le llenó los bolsillos con cientos de millones de dólares para iniciar una acción política mejor organizada.

 

Con su ilimitado poder económico, incita a la violencia, bloquea caminos, fomenta paros y protestas, y financia todo acto de provocación al gobierno, destruyendo la tranquilidad interior.

 

El proceso de agitación duró aproximadamente seis años, en que los ciudadanos no podían circular, trabajar, viajar; y los niños no podían ir a las escuelas. El caos era permanente. Raramente pasó un mes entero sin disturbios entre 1998 y 2005.

 

Esas nerviosas circunstancias, manejadas con su abundante dinero que le permitía contratar centenares de camiones y movilizar a miles de campesinos a cualquier punto del país, a quienes costeaba su alimentación durante los días de conmoción, hicieron que explotara la violencia.

 

El gobierno reprimió con dureza, la situación se agravó, y Gonzalo Sánchez de Lozada decidió dejar prematuramente la presidencia en 2003, forzado por la traición de su vicepresidente, Carlos Mesa, que se puso de lado de Morales y los piqueteros. Mesa fue la bisagra que permitió a Evo acceder al poder.

 

La efímera administración de Mesa fue la peor de la historia democrática moderna, y destacará como la causante de que Morales, a quien le regaló varios ministerios y secretarías de su gobierno, adquiriese verdadera fuerza.

 

Para entonces comenzaron a llegar a Bolivia, estrategas políticos cubanos, venezolanos y españoles, que asesoraban a Morales. Posteriormente operarían para su campaña presidencial.

 

Para 2004 la población estaba decepcionada por la incapacidad de Mesa. Muchos comenzaron a pensar que si Evo llegaba a gobernar, ya no habría quien arme líos. (Tenían razón). También pensaron que no duraría como presidente. (Grave equivocación) .

 

Finalmente, el 18 de Diciembre de 2005, Evo Morales gana las elecciones con 53,7 por ciento de los votos. Una victoria sin precedentes en 20 años de democracia.

 

En el ínterin, se inventa la historia del indigenismo, que se convirtió en el emblema del presidente boliviano y la progresía. Esa es una manufactura política falsa, creada con odio, inteligencia, y ninguna decencia.

 

Desde 1952, todos los gobiernos: civiles y militares, democráticos y dictatoriales, izquierdistas y derechistas, trataron de integrar a los indígenas a la sociedad general. 

 

Con la modernización que trajo la democracia liberal desde 1985 en adelante, Bolivia entró en la mejor etapa de su vida. Surgió una clase media mestiza, pujante y exitosa. Hasta que ascendió Morales con sus rencores.

 

Hoy el país es un estado fuera de la ley, donde el narcotráfico campea. Se está convirtiendo en nido de maleantes, guerrilleros y terroristas. Nunca hubo tantos muertos por represión política en los últimos 40 años, ni durante las peores dictaduras.

 

Pululan sinuosos cubanos, venezolanos e iraníes, aliados de Morales, que nada bueno traen entre manos.

 

Evo Morales desea quedarse en el poder para siempre, imponiendo un gobierno comunista, totalitarista, discriminatorio, donde los indígenas tengan privilegios por encima de los demás. Paralelamente, el jefe de Morales y verdadero dueño de Bolivia es Hugo Chávez.

 

La prensa progre ha tergiversado la verdad sobre Evo Morales, este grotesco e infantil personaje que es capaz de salirse de una reunión cumbre para ir a jugar fútbol.

 

Insulta a dignatarios. Provoca y amenaza a presidentes. Intimida y persigue a periodistas. Urde complots y asesinatos. Comenta neciamente sobre cualquier tema.

 

Gobierna de forma autoritaria, intolerante, agresiva e incivilizada.

 

Sin embargo consigue que instituciones aparentemente de prestigio, pero carentes de dignidad, lo inviten a dar charlas en las universidades y hasta piden que se lo postule al premio Nobel de la Paz

Un "demagogo extorsivo que se desploma todos los días".

Escrito por saleconfritas 04-05-2010 en General. Comentarios (0)

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Un "demagogo extorsivo que se desploma todos los días".

 

KIRCHNER Y LA UNASUR

 

Kirchner ya se siente secretario general de Unasur (¿para qué querrá ese cargo inútil?)

 

Kirchner "es el hombre más inadecuado porque no sabe construir. Todo lo contrario, tiene vocación por destruir", dijo en declaraciones radiales Duhalde, que fuera el mentor de Kirchner y ahora es uno de sus acérrimos enemigos.

 

"Si hay una persona que no tiene condiciones para tareas de integración, ese señor es Kirchner. Él es especialista en desintegrar", apuntó Duhalde.

 

La falta de neutralidad hace del ex presidente argentino un mal candidato para un cargo que requiere un conciliador.

 

Si el Mercosur luce atascado, casi inviable, la Unasur no existe. Pero Néstor Kirchner quería la secretaría general temporaria, que le permite tener una excusa para sus permanentes ausencias a su deber como diputado nacional. Y la consiguió porque Uruguay levantó su veto aunque no le concedió su voto.

 

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) nació bajo el signo de la controversia.

 

La definición misma de esa unidad adoptó, por lo menos en apariencia, el más superficial de los criterios: el de la mera espacialidad. América del Sur no es un sujeto histórico. Es, apenas, un sujeto geográfico. Esta peculiaridad podría ser inofensiva si no entrañara una exclusión. Pero la idea de América del Sur suele formularse en oposición a América del Norte.

 

Y esa clasificación implica una amputación: la de México, país que está unido al resto de América latina por lazos históricos, lingüísticos, culturales y económicos.


Con la segregación de México, la región pierde un aporte de extraordinaria riqueza. Quienes justifican ese recorte aducen que los mexicanos se han integrado a un bloque presidido por los Estados Unidos, el Nafta.


Este diseño internacional, habitual en cierta literatura brasileña, propone la existencia de dos América, una con capital en Washington y la otra en Brasilia.


Es una visión empobrecedora, que ignora que una de las muchas contribuciones de la sociabilidad mexicana al resto de los países de raigambre latina es su proximidad, tensa y osmótica, con los Estados Unidos, en especial con la comunidad de origen hispano que está cobrando un protagonismo creciente en ese país.

Pero las limitaciones de la Unasur no son sólo conceptuales. También su construcción administrativa adolece de vicios inquietantes. El primero de ellos es su informalidad.


Hasta ahora sólo cuatro países han ratificado el Tratado Constitutivo de esta liga: son BOLIVIA, ECUADOR, GUAYANA Y VENEZUELA. Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y la Argentina todavía no lo han hecho. Esta demora le da a la Unión una densidad apenas superior a la de un club de amigos.


La postulación de Néstor Kirchner como secretario general del bloque, realizada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, viene a agudizar estas debilidades.

 

Como presidente de la República, Kirchner no participó de la reunión fundacional de la Unasur, celebrada en Cuzco en diciembre de 2004, y se hizo representar por su vice, Daniel Scioli, en un gesto que sus colegas de entonces entendieron como un desaire.

 

En aquel tiempo, los Kirchner menospreciaban la Unasur porque interpretaban, no sin razón, que era una criatura en cuyo nacimiento había tenido mucho que ver Eduardo Duhalde.


Aquella ausencia de Kirchner confirmó el desdén del santacruceño por las relaciones internacionales.

 

Si les prestó atención, fue sólo para atizar conflictos: desde el que se abrió con Chile por la reticencia a cumplir con la provisión de gas, hasta el que todavía no se cerró con Uruguay, por la instalación de una fábrica de pasta de celulosa en Fray Bentos.


Este último episodio fue el motivo de que, a contrapelo de una secular tradición bilateral, el ex presidente Tabaré Vázquez vetara al ex mandatario argentino para coordinar la Unasur.

 

Sin embargo, en la promoción de Kirchner hay algo más insólito y es que la comunidad regional renuncia con ella a la más mínima neutralidad. En principio, el aspirante a coordinar la Unasur es el enfático simpatizante de una corriente ideológica, como la liga bolivariana que encabeza Hugo Chávez e integran Rafael Correa y Evo Morales.


El vínculo de los Kirchner con el emir caribeño incluyó el menosprecio de otras naciones, como Colombia. Durante su discurso de asunción de mando, la Presidenta maltrató a Álvaro Uribe pidiéndole impertinentes explicaciones por su política contra las FARC. Días después, su esposo recorrió la selva colombiana de la mano de Chávez con la intención de liberar rehenes.

Estos episodios no serían más que demostraciones de una mala praxis diplomática, de no existir el clima prebélico que el caudillo venezolano alienta contra Colombia.

 

La Presidenta tuvo ocasión de experimentarlo hace pocos días, cuando asistió, en Caracas, a un interminable desfile militar, parodia de aquellos otros que embelesaban a los dictadores en los años cuarenta. Estos antecedentes deberían ser suficientes como para que la comunidad regional dude de la conveniencia de llevar a Kirchner a un cargo que demanda, antes que otra cosa, imparcialidad.


Pero desde hace tres años, el vínculo del kirchnerismo con Venezuela está fundadamente sospechado de corrupción.

 

No es un buen comienzo que la secretaría general de la Unasur se inaugure con un ex mandatario acusado en distintas instancias de la Justicia de los Estados Unidos por recibir dinero negro de Chávez para la campaña electoral de su esposa.

 

Ese rasgo lamentable del vínculo bolivariano ha vuelto a aparecer con la denuncia de un embajador argentino sobre la exigencia de sobornos en el intercambio comercial entre los dos países.


Tal como lo expresamos, la falta de neutralidad hace de Kirchner un mal candidato a ejercer una función multilateral que tiene también una dimensión doméstica todavía más preocupante. Los líderes de la región no están por poner la Unasur en manos de un ex presidente, sino en las de un candidato a presidente.


Pero Kirchner está lanzado a conquistar la Presidencia en 2011.

 

Su postulación y posterior designación al frente de la secretaría general podría ser entendida, entonces, como una intervención, sin duda involuntaria, en los asuntos internos de la Argentina.

 

Esa posibilidad desmerecerá también a la entidad internacional, ya que estará dando sus primeros pasos de la mano de alguien a quien la lucha partidaria por el poder le impide ejercer una representación integral de su país.

 

Frente a estas graves deformaciones, hay faltas a la seriedad que resultan detalles. Una es el hecho de que la secretaría general de la Unasur no se inaugure en su sede reglamentaria, la ciudad de Quito, sino en Buenos Aires, para facilitar a Kirchner su dedicación a la política argentina.

 

Las esforzadas maniobras de Néstor Kirchner para presidir la Unasur son una metáfora perfecta de la actualidad del oficialismo, que gasta esfuerzos y energía para conquistar una posición que en rigor es pura ilusión.

 

Una pelea que luce apresurada si se la mira de cerca y que coloca al ex presidente en riesgo de inútil papelón internacional.

 

Es que si bien todo indica que Kirchner cuenta, sobre doce países miembros, con los votos de Venezuela, Ecuador, Surinam, Guyana, Bolivia y Chile, tanto Colombia como Paraguay son remisos.

 

Se suma a esto un serio problema que detectó la cancillería argentina en los últimos días: Brasil y Uruguay podrían también alguna idea distinta.

 

Por ejemplo, esperar que Lula deje la presidencia a fin de este año, para ofrecerle el cargo que quiere Kirchner.

 

Con su estilo bonachón, José “Pepe” Mujica, reveló que no todas son rosas en su relación con el matrimonio Kirchner. Antes de reunirse con la Presidenta en la Quinta de Olivos se permitió una humorada sobre el pedido de disculpas que exige Cristina por la instalación de Botnia: “Disculpas se piden los novios”, afirmó pícaro.

 

Mientras que días atrás, mucho más concreto el canciller uruguayo Luis Almagro, se negó a ratificar el apoyo a Kirchner: "No podemos adelantar si va o no va a haber veto porque primero tenemos que conocer bien los candidatos y la realidad de la próxima votación, y así, en función de ello, tomaremos las decisiones pertinentes", sostuvo diplomático.

 

Es que, en realidad, no hay mayor apuro para designar al Secretario General, porque la Unasur todavía no existe jurídicamente.

 

El artículo 26 del Tratado dice que “el presente tratado constitutivo de la Unasur entrará en vigor 30 días después de la fecha de recepción del noveno instrumento de ratificación”.

 

Hasta ahora sólo cuatro sobre doce estados firmantes (Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam) ratificaron el tratado, que, por lo tanto, no puede entrar en vigencia.

 

Los grandes países de la región, Brasil y Colombia, no parecen estar urgidos por firmarlo. Tampoco el gobierno argentino, que pretende colocar al Secretario General, parece tener apuro en ratificar el tratado, que podría encontrar más de una resistencia en un Congreso con mayoría opositora.

 

Incluso, de producirse una crisis entre los países alineados con Hugo Chávez y aquellos que están enfrentados al venezolano, la Unasur podría languidecer para terminar desapareciendo como pasó con tantos otros proyectos de “integración” latinoamericana.

 

Modales que molestan

 

Se suma a estos inconvenientes políticos y legales, una cuestión de estilo. Diplomacias como la brasileña y la colombiana, no observan con buenos ojos el ruidoso despliegue de Kirchner para convertirse en el funcionario estrella de la Unasur, llevando a ese organismo su particular estilo de conducción.

 

Por ejemplo, en Olivos ya se habla de que habría que trasladar la sede de la Secretaría General a Buenos Aires, para que Kirchner no vea dificultada su agenda política. La impulsiva decisión, olvida que el artículo 10 del tratado constitutivo dice que la Secretaría General tiene su sede en Quito, así que habría que reformarlo para darle el gusto al ex presidente.

 

En cuanto a las funciones que debería desempeñar Kirchner, el mismo artículo 10 dice que son exclusivas, no pudiendo recibir instrucciones de ningún gobierno.

 

Obviamente, esto obligaría a la renuncia de Kirchner a su banca de diputado. Con un agravante: Kirchner preside el mayor partido político de Argentina. ¿Son compatibles estas funciones?”, se preguntaba socarrón un experto diplomático.

 

Fuente: La Nación entre otras.