Sale con fritasss

En estas Pascuas no quiero tener memoria

http://saleconfritas.blogdiario.com/img/apascu.jpg 

 

 

JACHAL, 30 de Marzo de 2010

 

  Sra. Hebe de Bonafini

 

 

¡¡¡NO QUIERO TENER MEMORIA!!! PORQUE, mis hijos, nietos y yo estamos condenados a muerte.

 

PORQUE, el pueblo de Jáchal y el de Andalgalá están condenados a muerte.

 

  PORQUE, no les tembló el puño a nuestros políticos “DEMOCRATICOS” para firmar nuestra sentencia de muerte el día que levantaron la mano para votar la ley genocida de Inversiones Mineras.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no recordar cada día de mi vida que el veneno que corre por el agua de nuestro único Río, por el aire y la tierra, va carcomiendo la salud de mis hijos y nietos.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no recordar que cada día el cáncer en mi pueblo va enterrando uno a uno, vecinos, conocidos y amigos.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no recordar cada minuto que Radio Nacional de mi pueblo y Canal 7 no nos permiten hablar y mostrar como el genocidio minero amparado y apoyado por la actual presidenta de los argentinos va desapareciendo uno a uno los habitantes de mi pueblo.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no ver cada día como nos están robando los Recursos Naturales No Renovables con la complicidad de los que  dicen representarnos en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, justamente una de las causas por la cual los jóvenes de la década del 70 empuñaron las armar ya hartos de este colonialismo que les costó la vida y yo diría casi en vano mientras las maquinas mineras de las multinacionales vuelan montañas y usan veneno dejándonos a cambio miseria y muerte  la desaparición y muerte de todos no nos sirvió a los que hoy poblamos lo que para ellos era defender el futuro de esa patria con la que soñaron, siguen soñando y seguimos añorando.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, y recordar que existen los Derechos Humanos, pero NO para nuestros hijos y nietos, porque el genocidio minero es LEGAL, porque a los Diputados y Senadores avalados por el voto popular no les tembló el puño para levantar la mano y aprobar este genocidio sin importar los Derechos de los niños de Jáchal y Andalgalá.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no pensar que nuestros Derechos plasmados en el Art. 41 de la Constitución Nacional son cercenados cada vez que la presidenta de los argentinos, recibe en su despacho a Peter Munk responsable de la empresa Barrick Gold y le extiende su mano para sellar un acuerdo de miles de millones de inversión a cambio de sellar la muerte de mis hijos y nietos, sus vidas no están incluidas en los valores que este país debe preservar para el futuro.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no pensar que si tomo un arma en mis manos y creerme una defensora de mi patria involucrando los sentimientos de muchos argentinos, provocando una dictadura militar, morir y convertirme en una desaparecida para que alguien se conmueva griten y pataleen recién por mis derechos violados.

 

NO QUIERO TENER  MEMORIA, para no sentir en mi pecho este amargo dolor y decepción de que en mi país los Derechos Humanos solo son para quienes agarran un arma y matan siendo civiles por una ideología política que no representa al conjunto de la Nación Argentina , porque el veneno que corre por mi río no sabe de ideología ni de derecha ni de izquierda, solo mata lentamente y en silencio a todo el que está en contacto con él.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no sentir el dolor en mi alma de ver que ese grupo de mujeres que con el coraje que solo una madre puede sacar de sus entrañas por sus hijos se impusieron y sobrevivieron estoicamente a una dictadura militar y uno a uno fueron cobrando justicia para sus desaparecidos hijos y nietos, del cual cada madre de este mi país apoyábamos y admirábamos y nos sentíamos parte, nos identificamos con el reclamo más noble jamás visto en este mundo, por la forma tan pacifica, honorable y llena de paciencia que puso al mundo de pie ante cada PAÑUELO BLANCO de la Plaza de Mayo, para ver hoy como esos mismos pañuelos se van manchando de la sangre política de la democracia, mostrándose totalmente defensora del gobierno autor y defensor del proyecto genocida jamás vivido en nuestra tierra.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no pensar que ese idealismo hermoso y ejemplo puro de lucha que nos inspiraron los Pañuelos Blancos de Plaza de Mayo , nos dio el coraje suficiente de pensar que no nos hace falta tomar un arma para hacer escuchar nuestros reclamos, porque estamos en Democracia y ese espíritu de lucha lo volcamos tomando el nombre para el reclamo que emprendimos hace casi diez años atrás en este país que al parecer no escucha ni ve, nos autodenominamos “MADRES JACHALLERAS AUTOCONVOCADAS EN DEFENSA DEL FUTURO Y LA VIDA DE NUESTROS HIJOS”

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para dejar de sentir el profundo dolor como nunca lo he vivido, que provocó “CARMEN ROSA MUÑOZ” la otra madre fundadora del grupo, víctima del cáncer genocida que mata día a día a mi pueblo, dolor y vació que no dejare de sentir el resto de mi vida.

 

NO QUIERO TENER MEMORIA, para no debatirme en la desesperanza de que los medios de comunicación Privados  de mi país, como Estatales son funcionales al Saqueo del Imperio Capitalista, porque hemos tenido que denunciar en los fueros Federales al Grupo Clarín- Exp.Auto: 13056/09 Federal Nº 10, Sec. 20-, por negociar con nuestra información con este gobierno a cambio de la complicidad del silencio de ambos, ante la magnitud de semejante genocidio para nuestros pueblos.

 

POR ESO NO QUIERO TENER MEMORIA NINGUN DIA Y MUCHO MENOS LOS 24 DE MARZO.

 

SOLO PIDO JUSTICIA Y VERDAD PARA MIS HIJOS Y NIETOS


  -UNA MADRE JACHALLERA- María José Zalazar - DNI 16527065

Directora Titular Nivel Inicial, Primario y Ciclo Básico Secundario

Comentarios

FERNÁNDEZ ARIAS, Elena y otros c. POGGIO, José s/sucesión CS, 19 de Septiembre 1960. Opinión del procurador general de la Nación. - Hay en autos cuestión federal bastante como para proceder a su examen en la instancia de excepción. A tal efecto, pues, correspondería hacer lugar a la presente queja. - Julio 15 de 1960. - Ramón Lascano. Buenos Aires, Septiembre 19 de 1960. Considerando: 1) Que contra la sentencia apelada, dictada por la sala A de la Cámara Central Paritaria de Conciliación y Arbitraje Obligatorio, confirmatoria de la resolución de la Cámara Regional de Trenque Lauquen, que ordenaba a la parte demandada "entregar el predio cuestionado", se dedujo recurso extraordinario, el que ha sido denegado, con motivo de lo cual fue interpuesta la presente queja. 2) Que los principales agravios expuestos por el recurrente, como fundamento de la apelación extraordinaria que intenta, son los que siguen: a) las leyes 13.246, 13.897 y 14.451 (ADLA, VIII, 85; X-A, 1 y XVIII-A, 65) infringen lo preceptuado por el art. 95 de la Constitución Nacional, toda vez que confieren facultades jurisdiccionales a las referidas Cámaras Paritarias, las que no integran el Poder Judicial de la Nación, puesto que forman parte del Poder administrador, "con dependencia del ministro del ramo y, por ende, del Presidente de la República"; b) esas leyes, asimismo, son violatorias del art. 67, inc. 11 de la Constitución Nacional, dado que "establecen tribunales con jurisdicción nacional en materia que es privativa de las autoridades judiciales de las provincias"; c) sostiénese, también, que media agravio a los arts. 16 y 18 de la Ley Fundamental, y que el fallo impugnado es arbitrario por haber omitido considerar argumentos esenciales que la demandada expuso respecto de la prueba acumulada en autos y de los honorarios "fijados en abierta contradicción con el arancel". 3) Que, en atención a la naturaleza de las cuestiones planteadas y a lo establecido por el art. 14 de la ley 48 (ADLA, 1852-1880, 364), el recurso extraordinario es procedente y ha sido mal denegado. Por ello, habiendo dictaminado el procurador general, se declara procedente el recurso extraordinario interpuesto. Y considerando en cuanto al fondo del asunto, por no ser necesaria más sustanciación. 4) Que, en razón de su seriedad e importancia, el primero de los agravios citados, referido al carácter y a las funciones de las cámaras paritarias previstas en la ley 13.246, requiere detenido examen, cualquiera sea la conclusión que corresponda adoptar, habida cuenta de que, efectivamente, esta Corte Suprema tiene reiteradamente resuelto que las mencionadas cámaras son órganos administrativos que ejercen atribuciones de tipo jurisdiccional (Fallos, t. 233, p. 83 y los allí citados [Rev. LA LEY, t. 82, p. 56, fallo 38.642]). 5) Que, como punto de partida, es preciso advertir que el reconocimiento de facultades jurisdiccionales a órganos administrativos es uno de los aspectos que, en mayor grado, atribuyen fisonomía relativamente nueva al principio atinente a la división de poderes. Esta típica modalidad del derecho público actual, desde luego, no ha surgido como consecuencia de especulaciones de orden teórico. Tampoco expresa ni encubre una determinada concepción del Estado. Muy por el contrario, constituye uno de los modos universales de responder, pragmáticamente, al premioso reclamo de los hechos que componen la realidad de este tiempo, mucho más vasta y compleja que la que pudieron imaginar los constituyentes del siglo pasado, y se asienta en la idea de que una administración ágil, eficaz y dotada de competencia amplia es instrumento apto para resguardar, en determinados aspectos, fundamentales intereses colectivos de contenido económico y social (v. Fallos, t. 199, ps. 483, 524 y 536 [Rev. LA LEY, t. 36, p. 703, fallo 18.217]), los que de otra manera sólo podrían ser tardía o insuficientemente satisfechos (Landis, James M., "The Administrative Process", ed. 1950, ps. 1, 6 y siguientes). 6) Que así acontece, incluso, en países como Gran Bretaña y los Estados Unidos, cuya organización política, a semejanza de la existente en la Argentina, confía el ejercicio de la función jurisdiccional a magistrados específicamente encargados de desempeñarla, los que son, además, diferenciados e independientes. 7) Que en el primero de los países mencionados es dado comprobar la existencia de una verdadera "plétora de tribunales administrativos" que conocen -entre otros asuntos- en cuestiones sobre tarifas e impuestos, regulación de cargas ferroviarias, beneficios de seguridad social, pensiones de guerra, indemnizaciones por pérdida de derechos reales derivada de actos administrativos, excepciones al servicio militar, etc. (A. L. de Smith, "Judicial review of administrative action", ed. 1960, p. 4). 8) Que esta descripción, "mutatis mutandi", es también válida para los Estados Unidos, donde la proliferación de organismos administrativos con potestades "cuasi judiciales" representa "uno de los más dramáticos desenvolvimientos legales de los últimos 50 años", según lo puso de relieve el juez Jackson, en el caso "Wong Yang Sung. v. McGrath", al fundar la opinión de la mayoría del tribunal (Suprema Corte de los Estados Unidos, 339 US 33, 36). 9) Que también los tribunales argentinos, desde antiguo, han declarado la validez de disposiciones equivalentes que rigieron o rigen en el orden nacional. Así, esta Corte, en numerosos fallos, resolvió que es compatible con la Ley Fundamental la creación de órganos, procedimientos y jurisdicciones especiales -de índole administrativa- destinados a hacer más efectiva y expedita la tutela de los intereses públicos, habida cuenta de la creciente complejidad de las funciones asignadas a la Administración (Fallos, t. 193, p. 408; t. 240, p. 235; t. 244, p. 548; t. 245, p. 351, entre otros [Rev. LA LEY, t. 27, p. 868, fallo 14.131; t. 96, p. 98, fallo 43.992 y Rev. LA LEY, t. 99, p. 292, fallo 45.024]). 10) Que esa doctrina, tendiente a adecuar el principio de la división de poderes a las necesidades vitales de la Argentina contemporánea y a delinear -en el aspecto que aquí interesa- el ámbito razonable del art. 95 de la Constitución Nacional, se apoya, implícitamente, en la idea de que ésta, lejos de significar un conjunto de dogmas rígidos, susceptibles de convertirse en obstáculos opuestos a las transformaciones sociales, es una creación viva, impregnada de realidad argentina y capaz de regular provisoriamente los intereses de la comunidad en las progresivas etapas de su desarrollo (doctrina de Fallos, t. 178, ps. 9 y 23 [Rev. LA LEY, t. 6, p. 988, fallo 2643]). 11) Que muchísimas sentencias del tribunal acogen y desenvuelven la concepción antedicha, proyectándola hacia las más diversas esferas del derecho argentino, tales como, verbigracia, las siguientes: a) percepción y fiscalización de impuestos (Fallos, t. 129, p. 405; t. 198, p. 142 [Rev. LA LEY, t. 34, p. 451, fallo 17.022]); b) clasificación y aforo de mercaderías (Fallos, t. 156, p. 100); c) cuestiones litigiosas referentes a accidentes de trabajo (Fallos, t. 186, p. 337; t. 187, p. 79; t. 194, p. 317; t. 195, p. 50 [Rev. LA LEY, t. 18, p. 287, fallo 9142; t. 19, p. 647, fallo 9913; t. 29, p. 35, fallo 14.606 y t. 29, p. 674, fallo 14.937]); d) aplicación de la ley 11.317 (ADLA, 1920-1940, 191) por el Departamento Nac. del Trabajo (Fallos, t. 182, p. 157 [Rev. LA LEY, t. 12, p. 694, fallo 6036]); e) procedimientos de apremio seguidos en sede administrativa (Fallos, t. 190, p. 63; t. 192, p. 308 [Rev. LA LEY, t. 23, p. 232, fallo 11.768 y t. 26, p. 550, fallo 13.523]); f) decisiones sobre permisos en materia de derecho de reunión (Fallos, t. 156, p. 81; t. 190, p. 101 [Rev. LA LEY, t. 23, p. 283, fallo 11.790]); g) régimen de faltas municipales (Fallos, t. 202, p. 524 [Rev. LA LEY, t. 39, p. 914, fallo 19.549]); h) competencia del Tribunal Bancario de la ley 12.637 (ADLA, 1920-1940, 870) (Fallos, t. 199, p. 401); i) facultades de la Comisión de Conciliación, creada por el decreto-ley 32.347/44 (ADLA, V, 4) (Fallos, t. 207, p. 346 [Rev. LA LEY, t. 46, p. 685, fallo 22.542]); j) atribuciones de las cajas jubilatorias y del Instituto Nac. de Previsión Social (Fallos, t. 244, p. 548); k) potestades jurisdiccionales de la autoridad aduanera (Fallos, t. 245, p. 351); 1) sanciones administrativas aplicadas por cajas jubilatorias (Fallos, t. 143, p. 271); la Prefectura Gral. Marítima (Fallos, t. 148, p. 430); el Departamento Nac. del Trabajo (Fallos, t. 157, p. 386); la Aduana (Fallos, t. 176, p. 233); el Poder Ejecutivo nacional conforme a las leyes 11.226, 12.591 y 12.160 (ADLA, 1920-1940, 112, 841 y 608) (Fallos, t. 171, p. 366; t. 201, p. 428; t. 207, p. 90; t. 205, p. 17 [Rev. LA LEY, t. 40, p. 449, fallo 19.800; t. 45, p. 797, fallo 22.194 y t. 43, p. 202, fallo 21.024]); la Dirección Gral. de Ferrocarriles (Fallos, t. 167, p. 145); el jefe de Policía de la Capital Federal o el de la Policía Federal (Fallos, t. 175, p. 311 y los allí citados; t. 237, p. 636; t. 241, p. 99; t. 243, p. 500, etc. [Rev. LA LEY, t. 88, p. 254, fallo 41.189 y t. 96, p. 27, fallo 43.952]); la Administración Gral. de Impuestos Internos (Fallos, t. 191, p. 514 [Rev. LA LEY, t. 25, p. 346, fallo 12.933]); el Departamento del Trabajo de Santiago del Estero (Fallos, t. 198, p. 78 [Rev. LA LEY, t. 33, p. 612, fallo 16.690]); el Consejo Deontológico de Rosario (Fallos, t. 188, p. 394), etcétera. 12) Que, sin embargo, la referida doctrina, según la cual es válida la creación de órganos administrativos de la especie indicada, no supone, como es lógico, la posibilidad de un otorgamiento incondicional de atribuciones jurisdiccionales. Esto es lo que surge de los precedentes citados en el considerando anterior, los que ilustran en el sentido de que la actividad de tales órganos se encuentra sometida a limitaciones de jerarquía constitucional, que, desde luego, no es lícito transgredir. Porque va de suyo que regímenes del carácter del que en estos autos se impugna dejan de ser válidos cuando, confrontados con las normas básicas del ordenamiento jurídico, de las que no deben ser sino consecuencia (art. 31, Constitución Nacional), resulta evidente que las infringen, en vez de acatarlas o a lo sumo adaptarlas respetando su esencia. 13) Que entre esas limitaciones preestablecidas figura, ante todo, la que obliga a que el pronunciamiento jurisdiccional emanado de órganos administrativos quede sujeto a control judicial suficiente, a fin de impedir que aquéllos ejerzan un poder absolutamente discrecional, sustraído a toda especie de revisión ulterior (Fallos, t. 244, p. 548). 14) Que el alcance que ese control judicial necesita poseer para que sea legítimo tenerlo por verdaderamente suficiente, no depende de reglas generales u omnicomprensivas, sino que ha de ser más o menos extenso y profundo según las modalidades de cada situación jurídica. En otras palabras: la medida del control judicial requerido deberá ser la que resulte de un conjunto de factores y circunstancias variables o contingentes, entre los que podría mencionarse, a título de ejemplo, la naturaleza del derecho individual invocado, la magnitud de los intereses públicos comprometidos, la complejidad de la organización administrativa creada para garantizarlos, la mayor o menor descentralización del tribunal administrativo, etc. (Fallos, t. 244, p. 548). Y todo ello, como es natural, obliga a examinar, en cada caso, los aspectos específicos que singularizan a la concreta materia litigiosa. 15) Que, con arreglo a este criterio, se hace necesario destacar las particularidades que distinguen el presente juicio y lo condicionan. Trátase aquí, como se dijo al relacionar los antecedentes del sub lite, de la intervención jurisdiccional reconocida a tribunales administrativos - Cámaras Paritarias de Arrendamientos y Aparcerías Rurales- en una situación jurídica que supone litigio entre particulares atinente a sus derechos subjetivos privados (desalojo del arrendatario fundado en el art. 3°, incs. d] y g] de la ley 14.451). De donde se sigue que, en consecuencia, de esta peculiaridad del sub lite, la gran mayoría de los precedentes antes vistos no guardan con él relación sustancial alguna. 16) Que, ello no obstante, también es exacto que la cuestión planteada dista de ser novedosa. La verdad es que esta Corte ha debido afrontar asuntos de índole semejante en anteriores ocasiones que le permitieron adelantar un expreso criterio de solución, según lo acreditan los fallos que versan sobre las facultades de: a) el Departamento del Trabajo de la Prov. de Buenos Aires, que intervenía en cuestiones relativas a accidentes del trabajo, de acuerdo con la ley local 4548 (ADLA, XIV-B, 1515) (Fallos, t. 186, p. 337; t. 187, p. 79; t. 194, p. 317, t. 195, p. 50, etc.); b) el Tribunal Bancario a que se refiere la ley 12.637 (Fallos, t. 199, p. 401); c) el Departamento Nac. del Trabajo, al que se dio participación, como "tribunal de 1ª instancia", en asuntos concernientes a la ley 11.317, incorporada a los códigos civil y penal (Fallos, t. 182, p. 157); d) la Comisión de Conciliación creada por el decreto-ley 32.347/44 (Fallos, t. 207, p. 346). 17) Que en las decisiones citadas, y en otras similares, la Corte Suprema admitió la actuación de cuerpos administrativos con facultades jurisdiccionales, mas lo hizo luego de establecer, con particular énfasis, que la validez de los procedimientos hallábanse supeditada al requisito de que las leyes pertinentes dejaran expedita la instancia judicial posterior. Así, se asignó valor esencial a la circunstancia de haberse previsto "oportunidad para que los jueces revisen el pronunciamiento administrativo" (Fallos, t. 187, p. 79), estimándose imprescindible el otorgamiento de "recurso u curso subsiguiente ante los jueces del Poder Judicial" (Fallos, t. 195, p. 50), en la inteligencia de que, a falta de él, el régimen dejaría de ser congruente "con los derechos y garantías constitucionales" (Fallos, t. 207, p. 346). Y en la breve pero importante sentencia de Fallos, t. 199, p. 401, se encareció la necesidad de validar el recurso ante la justicia federal contra las resoluciones del Tribunal Bancario de la ley 12.637, por estimarse que un criterio distinto privaría a las partes "de la 2ª instancia que es la propiamente judicial y que obvia, por ello, el carácter administrativo del tribunal de 1ª instancia" (consid. 3°). 18) Que la misma orientación puede observarse en la doctrina jurisprudencial de los Estados Unidos. Sobre el punto, W. W. Willoughby, cuyas opiniones en la materia han sido especialmente valoradas por esta Corte (Fallos, t. 164, p. 344 y t. 187, p. 79), explica que, en su país, la atribución de facultades "cuasi judiciales" a organismos administrativos se ha considerado válida, fundamentalmente, respecto de "asuntos que atañen a derechos públicos". Y añade: "Sería indudablemente declarada inconstitucional una ley que pretendiera poner en manos administrativas la decisión final de controversia entre particulares", con posible exclusión de ciertos diferendos laborales ("The Constitution of the United States", ed. 1929, t. III, p. 1655). Esta aseveración, por otra parte, coincide con la que funda las soluciones prevalecientes en la jurisprudencia (Corpus Juris Secundum, ed. 1956, t. XVI, p. 868, notas 77 a 79. Véase también: "Administrative Procedure Act", de 1946, y A. y S. Tunc, "Le système constitutional des Etats-Unis d\'Amérique", ed. 1954, ps. 478 y sigts.; Davis, Kenneth Culp, "Administrative Law Treatise", ed. 1958, t. IV). 19) Que las conclusiones que de todo ello derivan son claras y, además, en nada se diferencian de las que surgen impuestas por la más elemental sensibilidad jurídico-política, de la que no es dado prescindir cuando al análisis recae sobre las bases mismas de la organización del Estado democrático. De conformidad con lo hasta aquí expuesto, pues, y a título de síntesis, cabe declarar que, en casos como el de autos, control judicial suficiente quiere decir: a) reconocimiento a los litigantes del derecho a interponer recurso ante los jueces ordinarios; b) negación a los tribunales administrativos de la potestad de dictar resoluciones finales en cuanto a los hechos y al derecho controvertidos, con excepción de los supuestos en que, existiendo opción legal, los interesados hubiesen elegido la vía administrativa, privándose voluntariamente de la judicial (doctrina de Fallos, t. 205, p. 17; t. 245, p. 351). La mera facultad de deducir recurso extraordinario basado en inconstitucionalidad o arbitrariedad, no satisface las exigencias que en la especie han de tenerse por imperativas. 20) Que una interpretación contraria no tendría cabida dentro del derecho argentino, en mérito a dos razones principales. Primeramente, porque el art. 18 de la Constitución Nacional incluye la garantía de que, mediando situaciones del carácter indicado, ha de reconocerse a los habitantes del país el derecho a ocurrir ante un órgano judicial en procura de justicia (Fallos, t. 193, p. 135; t. 209, p. 28; t. 246, p. 87, consid. 9° (Rev. LA LEY, t. 48, p. 264, fallo 23.298 y t. 98, p. 289, fallo 44.740]). Si este requerimiento no recibe satisfacción, esto es, si las disposiciones que gobiernan el caso impiden a las partes tener acceso a una instancia judicial propiamente dicha, como lo hacen las leyes que el recurrente tacha de inválidas, existe agravio constitucional originado en privación de justicia. En efecto, ésta se configura toda vez que un particular, no obstante hallarse protegido por la indicada garantía del art. 18, queda sin juez a quien reclamar la tutela de su derecho, sea que ello ocurre con motivo de situaciones contradictorias como la contemplada en Fallos, t. 133, p. 135 (en igual sentido: Fallos, t. 178, p. 333; t. 179, p. 202; t. 234, p. 382; t. 237, p. 285, etc. [Rev. LA LEY, t. 7, p. 823, fallo 3149; t. 8, p. 771, fallo 3716; t. 82, p. 682, fallo 38.967 y t. 87, p. 661, fallo 40.986]), o en virtud de la derogación de las normas que creaban los tribunales competentes para entender en la causa (Fallos, t. 234, p. 482), o bien -como acontece en la especie- a raíz de preceptos legales que lisa y llanamente excluyen la debida intervención judicial (doctrina de Fallos, t. 129, p. 405, consid. 2°; t. 184, p. 162, consid. 3° [Rev. LA LEY, t. 15, p. 460, fallo 7485]; t. 205, p. 17, consid. 3°). Puede afirmarse, por tanto, que, aun cuando el art. 18 de la Constitución no requiere multiplicidad de instancias, según ha sido uniformemente resuelto, debe entenderse que sí impone una instancia judicial al menos, siempre que estén en juego derechos, relaciones e intereses como los que aquí se debaten, los que de ningún modo pueden ser totalmente sustraídos al conocimiento de los jueces ordinarios sin agravio constitucional reparable por la vía del art. 14 de la ley 48. 21) Que la segunda razón invocable es igualmente decisiva. Ningún objetivo político, económico o social tenido en vista por el Poder Legislativo, cualquiera sea su mérito, alcanzaría a justificar la transgresión acreditada en la causa. Como se dijo al comienzo, el principio de la división de poderes puede y, sin duda, precisa ser adecuado a las necesidades de la vida contemporánea, en la medida en que lo toleren la generalidad y la sabiduría de las normas constitucionales, prescriptas para regir indefinidamente en el tiempo. Pero una cosa es la adecuación de él y otra la patente violación de su esencia. En cuanto implica que incurre en esta última, el total desposeimiento de atribuciones que, en perjuicio del Poder Judicial, consuman las normas impugnadas, no puede ser convalidado. Admitir su legitimidad importaría tanto como autorizar la supresión o cuando menos la omisión del aludido principio, sin cuya vigencia la forma republicana de gobierno queda sin base que la sustente y, en consecuencia, las funciones estatales resultan potencialmente desquiciadas con el consiguiente desamparo de las libertades humanas. 22) Que, advertida de ello, esta Corte estima indispensable expresar cuáles son los términos estrictos entre los que deberá optarse, inexcusablemente: o las leyes de cuya aplicación se agravia la demandada son inconstitucionales, o se acepta que el Poder Legislativo -so color de proteger altos intereses públicos- puede vulnerar derechos como el de defensa, y convertir en su opuesto a las instituciones que los constituyentes decretaron y establecieron para la Nación Argentina. Ante semejante disyuntiva, la elección no ofrece dudas. Es falsa y tiene que ser desechada la idea de que la prosperidad general, buscada al través de los medios del art. 67, inc. 16, constituye un fin cuya realización autoriza a afectar los derechos humanos o la integridad del sistema institucional vigente. La verdad, ajustada a las normas y a la conciencia jurídica del país, es otra. Podría expresársela diciendo que el desarrollo y el progreso no son incompatibles con la cabal observancia de los arts. 1° y 28 de la Constitución, sino que, al contrario, deben integrarse con éstos, de modo tal que la expansión de las fuerzas materiales y el correlativo mejoramiento económico de la comunidad sean posibles sin desmedro de las libertades y con plena sujeción a las formas de gobierno dispuestas por la Ley Fundamental. Porque, para esas normas y esa conciencia, tan censurables son los regímenes políticos que niegan el bienestar a los hombres como los que pretenden edificarlo sobre el desprecio o el quebranto de las instituciones. 23) Que, por las consideraciones que anteceden y con su alcance, esta Corte, en su actual integración y practicando un nuevo análisis del problema planteado, declara la invalidez de la organización vigente de las Cámaras Paritarias de Arrendamientos y Aparcerías Rurales. 24) Que ello hace innecesario considerar en esta causa los demás agravios formulados por el apelante, en referencia al art. 67, inc. 11 de la Constitución Nacional y a la garantía de la igualdad ante la ley, así como a la arbitrariedad aducida. En su mérito, habiendo dictaminado el procurador general, se revoca la sentencia apelada y se deja sin efecto lo actuado en la causa. - Benjamín Villegas Basavilbaso. - Aristóbulo D. Aráoz de Lamadrid. - Julio Oyhanarte. - Ricardo Colombres. - En disidencia de fundamentos: Luis M. Boffi Boggero. - Pedro Aberastury. Disidencia de fundamentos. Considerando: 1) Que en la causa se ha cuestionado el alcance de cláusulas de la Constitución Nacional relativas a la garantía del juez natural, separación de los poderes, reserva contenida en el inc. 11 del art. 67 y en el art. 100, igualdad ante la ley, y la inteligencia dada por el a quo a tales cláusulas para declarar la constitucionalidad de las normas legales aplicables ha sido adversa a los derechos reclamados por el recurrente y fundados en ellas. El recurso es, así, formalmente admisible. 2) Que, en cuanto al fondo del asunto, por no ser necesaria más sustanciación, cabe adelantar que asiste derecho al recurrente en cuanto a la garantía de los jueces naturales, separación de poderes y reserva del art. 67, inc. 11, así como el 100 de la Constitución Nacional. 3) Que el art. 95 de la Constitución Nacional, sin correspondencia en la de los Estados Unidos, establece de modo categórico: "En ningún caso el Presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas". Razones históricas y permanentes dan sentido a su letra y a su espíritu. En efecto, ya el art. 7° del reglamento del 10 de octubre de 1811 contenía una norma semejante y, mucho después, el art. 98 del proyecto de Alberdi establecía en su parte final: "...En ningún caso el Presidente de la República puede ejercer funciones judiciales, avocarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas". Esta proyectada disposición fue tomada de la Constitución chilena de 1833, cuyo art. 108 (99) dispone en su parte final: "...Ni el Congreso, ni el Presidente de la República pueden en ningún caso ejercer funciones judiciales, o avocarse causas pendientes, o hacer revivir procesos fenecidos" (Obras de Jorge Hunneus, Santiago de Chile, 1891, t. II, ps. 221 y sigts.). Asimismo cabe señalar que, en la evolución histórico-institucional de la República, el Poder Ejecutivo asumió funciones tipicamente judiciales en diferentes momentos y sitios, sea en el período anterior a 1853, fuere, aun y al margen de normas constitucionales, en el período ulterior a ese año, siendo de extremado interés público, entonces, delimitar con claridad la órbita de sus funciones con arreglo a las normas que rigen. 4) Que la Constitución Nacional, se ha dicho, es un conjunto normativo en que todos los artículos deben ser razonablemente armonizados para responder así a la organización y equilibrio de los poderes constitucionales previstos por los Constituyentes de 1853. El art. 95 en examen se vincula, precisamente, y entre otras normas, con los arts. 18, que confiere derecho a exigir un proceso legal con jueces naturales; 23, que limitando las facultades del Poder Ejecutivo durante el estado de sitio, le prohibe concreta y claramente el ejercicio de funciones judiciales; 29, que veda con energía las "facultades extraordinarias", la "suma del poder público", las "sumisiones" o "supremacías". Y ha de relacionarse, también, con los arts. 94 y otros del cap. I, sec. 3ª "Del Poder Judicial", y con el cap. II, referente a las atribuciones de este poder, como, asimismo, con el art. 67, inc. 11 y con el 100, que reservan para las provincias la aplicación del derecho común por los jueces que componen sus respectivos poderes judiciales, sustentados éstos en los arts. 104 y 105 de la Constitución. 5) Que el pensamiento profundo que esas normas traducen mantiene su vigor a través del tiempo. Ellas se basan en la "separación" o "distribución" de los poderes, principio fundamental de nuestra estructura política y organización jurídica (arts. 1° y afines de la Constitución Nacional). En ese sentido, decía Montesquieu que no había libertad si el Poder Judicial no estaba separado de los otros dos ("L\'esprit des Lois", 2ª ed., vol. I, libro II, cap. VI, p. 220). Es cierto que en numerosas oportunidades se ha intentado atenuar los efectos de ese principio, cuando no apartarse de su contenido normativo, trayendo a colación expresiones vinculadas con el interés nacional, la necesidad de conferir nuevo vigor a normas añejas, el sentido evolutivo de la Constitución y otras doctrinas afines, tendencia ésta, que caracterizó muy especialmente y con caracteres agudos la época en que se sancionaron las leyes 13.246 y 13.897, particularmente esta última. Pero, cabe decir que, aun en la hipótesis no demostrada de que el interés nacional aconsejara la existencia de organismos paritarios en las condiciones y con las facultades exclusivas establecidas por las leyes precitadas, una cosa es interpretar normativamente de acuerdo al sentido de evolución, traduciendo las nuevas y cambiantes necesidades sociales, y una muy otra el apartarse de las normas so color de adaptarlas a esas necesidades, desde que nada contraría más los intereses nacionales que la propia transgresión constitucional. Si la norma fuese inconveniente, si el precepto ya no respondiera a los imperativos de la evolución económica o social, ha de ser el Poder Constituyente -y no otro- el órgano adecuado para traducir en nuevas normas las mejores soluciones. El Poder Judicial, entre tanto, cuyo organismo supremo es esta Corte, ha de velar por la supremacía de los principios constitucionales, lo que en este caso le lleva a decidir que el Poder Ejecutivo no puede ejercer funciones que son propias de los jueces. Asimismo, esa función entraña afirmar que el Poder Legislativo, que incluso está impedido de delegar la función típica de sancionar la ley, no puede -"a fortiori"- disponer de las que pertenecen al Poder Judicial, transfiriéndolas al Poder Ejecutivo en evidente transgresión constitucional. Por ello ha podido expresar este tribunal en Fallos, t. 12. p. 134: "La Corte Suprema es el tribunal en último resorte para todos los asuntos contenciosos en que se le ha dado jurisdicción... Sus decisiones son finales. Ningún tribunal las puede revocar. Representa, en la esfera de sus atribuciones, la soberanía nacional, y es tan independiente en su ejercicio, como el Congreso en su potestad de legislar, y como el Poder Ejecutivo en el desempeño de sus funciones". Síguese de ello que a esta Corte incumbe decidir cuál es el alcance del art. 95 de la Constitución Nacional -incluido intencionalmente en el cap. I, sec. 3ª, intitulada "Del Poder Judicial"-, del art. 18 y, en todo caso, decir hasta qué límite podrá hacerse una interpretación amplia del art. 95 sin transgredir su claro y categórico sentido. 6) Que el art. 95 de la Constitución Nacional guarda una relación íntima con el ya citado 18, de modo que se tornarían inconstitucionales las normas que no otorgasen al menos una instancia judicial para el debate de los intereses jurídicos en pugna. Es precisamente por ello que uno de los suscriptos ha expuesto en Fallos, t. 244, p. 548: "Que el sistema constitucional reposa en el principio de la «división» o «separación» entre los poderes, uno de cuyos extremos consiste en la prohibición de que el Ejecutivo, por sí o mediante resoluciones emanadas de organismos que actúen en su órbita, realice «funciones judiciales» (art. 95, Constitución Nacional; González, Joaquín V., «Manual de la Constitución Argentina», núm. 184). Ese fundamental principio constituye una valla contra los avances de la Administración sobre la Justicia, los que han gravitado en variados momentos y lugares de la evolución histórico-institucional (Calamandrei, Piero, «Estudios sobre el Proceso Civil», Editorial Bibliográfica Argentina, 1946, ps. 343 y siguientes)". 7) Que no obsta a lo anterior la circunstancia de que muchas veces queden convalidadas, de hecho, las decisiones de la autoridad administrativa cuando las partes las aceptan sin acudir a la instancia judicial correspondiente, porque, cuando se trata de derechos renunciables (art. 872, Cód. Civil), aun las resoluciones adversas pueden consentirse y los propios particulares pueden incluso abstenerse de accionar judicialmente en virtud de haber compuesto su diferendo mediante la convención liberatoria transaccional o simplemente por haber abdicado del derecho antes referido. 8) Que a mérito de lo expuesto en el consid. 6°, tanto en el orden nacional cuanto en el de esta ciudad o en el de provincias, se han sancionado normas donde se halla claramente establecida la instancia de revisión judicial para las cuestiones decididas originariamente por una autoridad administrativa. Así: ley 1893 -art. 80, inc. 3° y decreto-ley 15.374/56 (ratificado por ley 14.467), art. 4°; ley 14.394 -art. 50, ley 3975- arts. 32 y 34; decreto-ley 6666/57 (ratificado por ley 14.467): arts. 24 al 28; ley 2372, Cód. de Proced. Crim., art. 30; decreto-ley 8126/57 (ratificado por ley 14.467), arts. 1°, 2° y 3°; decreto-ley 19.697/56 (ratificado por ley 14.467): arts. 10 al 18; ley 14.878: arts. 28 y 29; ley 11.570, art. 6° y ley 14.455, art. 37, etc. (ADLA, 1881-1888, 200; XVI-A, 893; XVIII-A, 94; XIV-A, 237; 1889-1919, 499; XVII-A, 560; 1881-1888, 441; XVII-A, 591; XVI-A, 1055; XIX-A, Iª, 129; 1920-1940, 231; XVIII-A, 79). A estos ordenamientos de orden nacional se unen, como se dijo, los provinciales: entre muchos otros, ley 5892 (art. 30) de la Prov. de Buenos Aires (ADLA, XVIII-B, 1397); ley 4548 (art. 5°) de la Prov. de Córdoba (ADLA, XVIII-B, 1518). Es tendencia generalizada también en numerosos ordenamientos del extranjero la de asegurarla separación de los poderes, aun en países donde antes no se había instituido un Tribunal Supremo de Justicia con jerarquía de Poder de Estado (Italia, arts. 134 y afines de la Constitución). 9) Que esto no acontece en el caso de los arts. 46 de la ley 13.246, y 1° y 2° de la ley 13.897, que dicen textualmente: "Art. 46. - El Poder Ejecutivo organizará en el Ministerio de Agricultura de la Nación Cámaras Regionales Paritarias de Conciliación y Arbitraje obligatorio, y una Cámara Central, integradas por representantes de los propietarios y de los arrendatarios y aparceros, que designará de las propuestas en ternas presentadas por las entidades agrarias numéricamente más representativas de la zona o de la República, según correspondiere". "Las Cámaras regionales serán presididas por funcionarios especializados del Ministerio de Agricultura con conocimiento particular de la zona en que deban actuar. La Cámara Central estará formada por nueve miembros de los cuales tres serán funcionarios que reúnan análogas condiciones". "Reglamentariamente se fijará la jurisdicción territorial de cada Cámara regional, la competencia de la Cámara central, acordándole atribuciones para uniformar la jurisprudencia interpretativa de las Cámaras regionales y proponer al Poder Ejecutivo, para la mejor aplicación de la ley, la forma de integración, causales de excusación, recusación y reemplazo de los miembros de las cámaras y el procedimiento". "El procedimiento se dividirá en dos fases: la fase conciliatoria previa, en la que obligatoriamente se procurará el avenimiento de las partes, y la fase contenciosa, regulada de suerte que permita la audiencia de los interesados y la defensa y prueba con sujeción a los principios de contradicción, publicidad y preferente oralidad, eventualidad y concentración, impulsión de oficio e inmediación, gratuidad, sencillez y celeridad de los trámites". A su vez, el art. 1° de la ley 13.897 (Bol. Oficial del 9/5/50) establece lo siguiente: "Las Cámaras Regionales Paritarias de Conciliación y Arbitraje Obligatorio, creadas por el art. 46 de la ley 13.246, tendrán competencia exclusiva en la decisión de todas las cuestiones que se susciten entre arrendadores y arrendatarios o aparceros, con motivo de los respectivos contratos de arrendamiento y/o aparcerías y de las leyes que los rigen". El art. 2° de la ley 13.897, estrechamente vinculado al anterior, dice: "Sustitúyese el art. 48 de la ley 13.246 por el siguiente: Las Cámaras regionales deberán dictar pronunciamiento dentro de los 90 días. Sus decisiones serán apelables en relación dentro de los 15 de notificadas, para ante la Cámara Central, quien deberá fallar, en definitiva, en el plazo de 60 días, y cuyas decisiones solamente serán susceptibles del recurso extraordinario del art. 14 de la ley 48, y del de aclaratoria por error material u obscuridad del fallo". "Las decisiones de las cámaras regionales adoptadas por unanimidad sólo serán apelables ante la Cámara central cuando las causales invocadas fuesen las de incompetencia y/o violación de la ley en la forma o fondo del pronunciamiento recurrido". "El recurso deberá quedar resuelto en el plazo de 60 días, decidiéndose, según corresponda: a) rechazar el recurso; b) hacer lugar al mismo, anulando la decisión apelada". "Los pronunciamientos de las cámaras regionales y de la cámara central harán cosa juzgada y serán ejecutables por las autoridades judiciales, federales o provinciales, según corresponda y de acuerdo con los procedimientos respectivos". Estos artículos fueron sancionados ya bajo las normas de la Constitución de 1949 y respondiendo, entonces, al movimiento que auspiciaba la mayor gravitación del Poder Ejecutivo sobre los otros poderes que desempeñan con él el Gobierno nacional. Es por ello que resultan más claros en su doctrina de privar al Poder Judicial de funciones que le son propias para entregarlas al Poder Ejecutivo, que las habría de desempeñar, a su turno, por conducto de funcionarios designados a través del Ministerio de Agricultura de la Nación, y ello a pesar de que el art. 90 de la Constitución de 1949 reprodujo el art. 95 de la Constitución de 1853. Ellos evidenciaron aún más el vicio de inconstitucionalidad, desde que reservan la decisión de las cuestiones entre arrendadores y arrendatarios a un organismo administrativo, sin otra revisión judicial que el recurso extraordinario, el cual posibilita sólo un aspecto de esa revisión. Razonamiento análogo se ha de aplicar al art. 26 de la ley 14.451, que dice: "Todas las cuestiones que se susciten por la aplicación de la presente ley, serán de competencia exclusiva de las Cámaras de Arrendamientos y Aparcerías Rurales". 10) Que las Cámaras Paritarias y la Cámara Central realizan, entonces, funciones de indiscutible carácter judicial al dilucidar cuestiones entre particulares regidas por normas de derecho común (Fallos, t. 243, p. 357, entre otros [Rev. LA LEY, t. 95, p. 435, fallo 43.802]). Sus integrantes deciden, como si fuesen jueces, en contiendas sustancialmente contractuales (Fallos, t. 234, p. 715 y otros), y sus sentencias son recurribles para ante la Cámara Central, que es organismo administrativo contra cuyas resoluciones sólo procede el recurso extraordinario. La intervención de los poderes judiciales prevista por el art. 2° de la ley 13.897, sólo es autorizada para dar ejecución a las resoluciones de esos organismos, a las que se atribuye valor de cosa juzgada. Y, en consecuencia, es dado concluir que aquéllas no están sometidas a contralor judicial alguno para el orden común de los asuntos que tratan. 11) Que los integrantes de esos organismos, además, son designados y removidos por el Poder Ejecutivo, no ostentando así, las garantías de inamovilidad que aseguren su independencia, ni, por tanto, el carácter de jueces naturales en el sentido constitucional. Carecen, por tanto, de esa "independencia de los jueces... requeridas para defender la Constitución y todos los derechos individuales" (Hamilton, "The Federalist", núm. 78). Tampoco poseen título habilitante en derecho para ejercer una función jurídica como la que les asignan las normas impugnadas. 12) Que aun cuando el art. 95 de la Constitución Nacional fuese interpretado con amplitud, como lo ha sido, admitiendo la intervención de organismos administrativos en funciones propias de los jueces, el art. 18 exige que siempre exista una instancia judicial donde, al revisarse lo resuelto por aquellos organismos administrativos, siga rigiendo sustancialmente el cardinal principio de que la decisión final corresponde al Poder Judicial de la Nación o de las provincias según el caso. Y las leyes sub examen, en las disposiciones que nos ocupan, se apartan totalmente de esta inexcusable condición. Por ello son inconstitucionales. Que esta disidencia -y cabe decirlo para precisar más su sentido- significa una posición contraria a la sostenida en varios pronunciamientos de esta Corte, entre los cuales se encuentran los registrados en Fallos, t. 235, p. 369 y t. 233, p. 83. En este último se consideran "aplicables los argumentos expuestos" en fallos donde se sostuvo la constitucionalidad de las cámaras paritarias. 13) Que sentada la inconstitucionalidad de las disposiciones legales que han creado y dado organización a las Cámaras Paritarias, en cuanto implican transgresión de las precitadas normas de los arts. 95 y 18, corresponde examinar el fundamento, íntimamente unido al primer agravio, de la inconstitucionalidad por transgresión del art. 67, inc. 11 de la Constitución Nacional. 14) Que esta Corte ha decidido reiteradamente, a ese respecto, que la materia de los arrendamientos rurales es propia del derecho común, como cualquier otra dentro de la figura jurídica de la locación de cosas (Fallos, t. 243, p. 357; t. 240, p. 144; t. 238, p. 67; t. 233, p. 83 y muchos otros). La Constitución podrá o no haber impuesto al Congreso nacional un criterio definido para la legislación común prevista en el art. 67, inc. 11, y podrá o no haberla delimitado de un modo tan preciso como para impedir que normas de derecho común contengan disposiciones procesales cuando las integran (Fallos, t. 137, p. 303; t. 138, p. 154 y otros); pero lo que sí impone es una concepción clara y concreta de la separación de los poderes que constituyen el Gobierno nacional, y de las jurisdicciones entre la Nación y las provincias, de lo que surge, sin lugar a duda ni excepciones, que a las provincias corresponde asegurar la administración de justicia dentro de sus límites territoriales (art. 5°) y establecer sus respectivos poderes judiciales (arts. 104 y 105), reservándoles la aplicación del derecho común (art. 67, inc. 11). Toda explicación teórica que conduzca a sustraer de los jueces provinciales la aplicación del derecho común, no conseguiría sino transgredir estos principios. Así debe ser considerada la decisión en contrario dictada en estos autos. 15) Que el art. 67, inc. 11, y sus correlativos 100, 104 y afines -en efecto-, reconocen una profunda raíz histórica en defensa de las autonomías provinciales. El primero de ellos debe su actual redacción a los constituyentes de 1860, que tuvieron en mira la necesidad de impedir que las provincias carecieran de jurisdicción civil, criminal, etc., una vez que los códigos respectivos - leyes de la Nación- hubiesen sido sancionados. De ahí el agregado que confiere la facultad de aplicarlos "a los tribunales federales o provinciales, según que las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones" introducido al art. 67, inc. 11, y de ahí la frase: "con la reserva hecha en el inc. 11 del art. 67", que correlativamente se incorporó al art. 100 por la Comisión nacional "ad hoc". En la Convención de 1860 se expresó, con la firma de Bartolomé Mitre, Dalmacio Vélez Sársfield, José Mármol, Antonio Cruz Obligado y Domingo Faustino Sarmiento: "Por esto, la Comisión ha creído deber adicionar al inciso 11 del art. 64 (67), explicando que los códigos que el Congreso dictare no alterarán las jurisdicciones dadas, y la aplicación de las leyes que se contuviesen en los códigos nacionales, corresponderá a los tribunales provinciales o federales, según que las cosas o las personas cayesen bajo sus respectivas jurisdicciones" ("Asambleas Constituyentes Argentinas", t. IV, 1827-1862, Buenos Aires, 1937, p. 782). 16) Que el art. 67, inc. 16, no puede fundar una decisión en contrario, sin similar en la Constitución norteamericana, proviene de Alberdi (artículo 67, inc. 3° de su proyecto), que lo tomó en alguna medida, a su vez, de la Constitución chilena. Ha de interpretarse cuidando que sus efectos sean compatibles con los demás derechos constitucionales, sean de la Nación o de las provincias, o bien se trate de derechos individuales. Cuidando esos límites, el Congreso ha podido dotar al país de leyes que fomentaron su progreso de modo categórico. Pero el ámbito de legislación que puede sustentarse en este inc. 16 no puede confundirse con la legislación común del inc. 11, respecto de la cual la jurisprudencia de esta Corte es, como se vio, categórica. 17) Que se ha sostenido, no obstante, que el Poder Legislativo sancionó las normas sobre cámaras paritarias refiriéndolas a una materia que adquiere un alcance distinto del que señala el inc. 11 del art. 67 de la Constitución, desde que, aunque haya modificado normas de derecho común, siempre se trataría de regular el llamado "ámbito rural específico" (Fallos, t. 241, p. 207; t. 235, p. 19 y otros [Rev. LA LEY, t. 93, p. 1, fallo 42.908 y t. 83, p. 190, fallo 39.110]). También se ha dicho que las leyes de arrendamientos han sido dictadas en uso de las facultades de "policía" conferidas por el inc. 16 del art. 67 de la Constitución ante materia constitutiva del ya mencionado "ámbito rural específico". En ese sentido, cabe recordar que el carácter común de las normas no depende de que se encuentren en uno de los códigos mencionados por el art. 67, inc. 11, desde que hay numerosas disposiciones que se hallan fuera de ellos y revisten carácter común, así como otras numerosas que se encuentran dentro de esos cuerpos legales y carecen de tal naturaleza. La expresión empleada para destacar la especificidad de ciertos aspectos de la materia rural no entraña que se esté fuera del ámbito del derecho común tantas veces declarado en los fallos de esta Corte. Aun el llamado "ámbito rural específico" - de contornos no muy precisos- es susceptible de regulación por el derecho común. Las normas impugnadas en esta causa no constituyen, entonces, legislación especial, temporaria y de emergencia como las dictadas en uso de la potestad contenida en el art. 67, inc. 16, para reprimir el agio (Fallos, t. 243, p. 276 [Rev. LA LEY, t. 95, p. 106, fallo 43.633]) o, por aplicación del art. 67, inc. 17, para conceder amnistías generales (Fallos, t. 245, p. 455 [Rev. LA LEY, t. 97, p. 54, fallo 44.310]). Además, admitiendo las circunstancias excepcionales que habría promovido la sanción de las normas impugnadas, cabe decir que el carácter referido no es por sí sólo bastante para declarar que la materia por ellas regulada escapa a la órbita del inc. 11 del art. 67 y penetra la del inc. 16 del mismo artículo. Así; esta Corte, que sostuvo el carácter común de las leyes de arrendamientos rurales, según se dijo, ha declarado también en una constante línea jurisprudencial, que revisten aquel mismo carácter las leyes de prórroga de las locaciones urbanas (Fallos, t. 245, ps. 200 y 571 y otros [v. LA LEY del 4/9/60, p. 2, fallo 45.111]), no obstante el evidente carácter excepcional o de emergencia que les caracteriza. Además, la Corte ha declarado de competencia judicial y ajena a la de las Cámaras Paritarias la solución de contiendas agrarias vinculadas a planes de colonización (Fallos, t. 235, p. 56 y t. 237, p. 179 [Rev. LA LEY, t. 84, p. 170, fallo 39.520 y t. 86, p. 510, fallo 40.549]) y de forestación (Fallos, t. 236, p. 318 y otros [Rev. LA LEY, t. 89, p. 293, fallo 41.568]). Por otra parte, el examen de las circunstancias para determinar si ellas son o no excepcionales ha de hacerse con suma prudencia. Si cada vez que se invoque una circunstancia de ese tipo, o, aun, cada vez que realmente exista, se estuviese fuera del art. 67, inc. 11, la reserva de jurisdicción que éste asegura podría quedar eliminada en los hechos, tanto más cuanto que, en períodos de transformaciones constantes, acaso muy pocas materias -si no ninguna- serían excluidas en la sanción de leyes fundadas en hechos excepcionales. Además, la protección de los valiosos intereses agrarios no deja de ser eficaz a través de la interpretación y aplicación de sus leyes por la justicia que las provincias organizaran dentro del molde constitucional. El desarrollo de las potencias del progreso aludidas en Fallos, t. 171, p. 348 se halla garantizado plenamente con ese sistema y los casos extremos, que pueden acontecer también en la esfera nacional, son susceptibles del contralor definitivo por esta Corte mediante la interposición adecuada del recurso de arbitrariedad. 18) Que muy poco se habría avanzado en el país si todo el celo de los constituyentes de 1860 pudiese malograrse al poner en manos de una decisión legislativa, por elevada que fuese su finalidad, la suerte de las autonomías provinciales y, con ello, el sistema federal de gobierno (arts. 1°, 104, 105 y afines). Es por eso que esta Corte ha declarado que algunas leyes eran propias de la potestad reconocida al Poder Legislativo por el art. 67, inciso 11, tal como se ha recordado en el párrafo anterior. Y cuando declaró que algunas otras, aparentemente dictadas en uso de aquella potestad, lo habían sido en ejercicio de las contenidas por otros incisos, lo hizo porque la materia del pronunciamiento evidentemente escapaba al carácter común. Así, en el recordado precedente de Fallos, t. 245, p. 455, esta Corte declaró: "Que la ley de amnistía, en efecto, de ningún modo puede ser considerada como disposición de derecho común, accesoria de la que reprime los delitos amnistiados. Por el contrario, su naturaleza esencial evidencia que ella es acto de gobierno", "esencialmente político y de soberanía" (J. V. González, "Obras Completas", ed. 1935, t. III, núm. 458), esto es, acto cuyas consecuencias exceden la potestad ordinaria de legislar en materia penal y presuponen el desempeño de la elevada función que Agustín de Vedia define así: "Es el consejo supremo de la sabiduría y la experiencia humana, ante la convicción de la esterilidad y la impotencia de la fuerza para apaciguar los espíritus, cicatrizar las heridas, adormecer los odios" ("Constitución Argentina", p. 318). Y en el precedente, también citado, de Fallos, t. 243, p. 276, declaró: "Que la legislación en examen... es ajena al art. 67, inc. 11 de la Constitución Nacional; es una legislación especial, temporaria y de emergencia...". Y también: "Que, en atención a la finalidad de esta legislación, es indudable que se trata de una legislación de policía federal que, por ello, extiende su imperio a todo el territorio de la Nación". 19) Que las conclusiones precedentes no importan juicio acerca de la forma como han actuado los integrantes de organismos paritarios -si superando la falta de título de abogado con el conocimiento de la materia rural, mediante celeridad de los trámites e independencia de los pronunciamientos; o, a la inversa, con deficiencias técnicas, sujeción al Poder Ejecutivo o a los intereses particulares de que cada integrante es copartícipe, así como lentitud en las tramitaciones; ni acerca de cuál es el sistema conveniente, aunque para su implantación fuese necesaria la reforma constitucional. Cabe recordar, sin embargo, "de lege ferenda", -para poner de resalto la prudencia extremada que debe presidir toda idea de reformar las sabias previsiones constitucionales-, que el profesor norteamericano Lewis Mayers ("The American Legal System", ed. Harper °° Brothers, New York, 1955) -con referencia a un país que, como el suyo, cuenta con organismos administrativos que ejercen funciones al amparo de una Constitución en la cual no se contiene, según se anotó, una norma tan categórica como el art. 95 de la Constitución Argentina- expresó los siguientes pensamientos: "...Resumiendo, se piensa que un examen de las leyes confiadas a la ejecución administrativa antes que a la judicial, revelará que solamente una minoría, tal vez una pequeña minoría, requiere conocimientos más especializados que el de aquellas leyes cuya ejecución se confía a los tribunales; y que un examen de las funciones de los órganos administrativos con jurisdicción para entender en los procedimientos de ejecución revela que muchos no tienen tales funciones de regulación o de administración sobre la materia de que tratan, como las que le daría un conocimiento especializado, si fuera necesario". "Si uno limita su atención al área relativamente pequeña de procedimientos de ejecución en donde el texto de la ley reglamentaria y la complejidad de la materia regulada exigen en verdad la presencia de expertos, el problema subsiste acerca de si tal pericia puede únicamente ser poseída por quienes están dedicados simultáneamente a la regulación y a la administración del problema. En cuanto concierne al personal jurisdiccional subordinado, se acepta por todos ahora que no debieran dedicarse a actividades reglamentarias o administrativas. Comunmente, el director del órgano administrativo depende de sus subordinados con funciones de asesoramiento. Si se requiere un conocimiento especializado, ¿no puede acaso encontrarse igualmente tal especialización en un tribunal ajeno completamente a la reglamentación y administración, cuyos miembros se eligen entre quienes tienen experiencia en el tema y cuyos propios conocimientos se ven fortificados por el personal de investigación y por el cuerpo de peritos-árbitros del tribunal? No es necesario recalcar que tal tribunal puede organizarse rápidamente como parte del Poder Judicial antes que del administrativo, si se deseara tal cosa" (p. 446). "Si al elegir entre el procedimiento de ejecución judicial y el administrativo, debiera preferirse a uno de ellos sobre la base de un principio fundamental, no debiera permitirse que el factor secundario de la rapidez afecte la elección. Cualquiera que sea el procedimiento elegido sobre un principio, debe buscarse rapidez en su conducta. Pero a veces se argumenta en favor de la rapidez como si fuera de la misma esencia" (p. 447). "...La creencia de que el tribunal administrativo se vea libre de restricciones procesales, y ello asegure de hecho automáticamente la rapidez, es en sí misma infundada. Un estudio hecho en el Congreso en 1951 sobre las actividades jurisdiccionales de la Comisión de comercio federal, se refería a sus laboriosos y dilatados procesos de jurisdicción administrativa» y expresaba que «una persona que presente una petición común a la Comisión, no debe esperar que la decisión se dicte antes de varios años, ello sobre la base de los antecedentes pasados. Los casos más graves han necesitado una década, ocasionalmente. No debiera sorprender a quienes conocen las múltiples causas de demoras en los procedimientos judiciales, no relacionados con las normas procesales o de prueba, que condiciones similares se produzcan en la justicia administrativa»". "Tampoco puede afirmarse que la libertad para dejar de lado las excluyentes normas de prueba que se consideran dominantes en el procedimiento judicial (así como la libertad para apartarse también del molde interrogativo seguido en dicho procedimiento) asegure automáticamente que el tribunal administrativo que dirige la audiencia llegue a luchar de entrada con los problemas fundamentales que lo enfrenta, deduciendo de ellos de manera expeditiva los hechos necesarios. De la misma manera que un juez capaz, cumpliendo las normas procesales, puede impulsar el procedimiento de manera expeditiva, un funcionario administrativo sin mayor capacidad o interés, puede, a pesar de la gran libertad de que goza, dejar que el procedimiento en que conoce se estanque innecesariamente. De tal manera, un autorizado análisis oficial sobre los órganos federales, realizado en 1949, informó que «las audiencias de alguna de las comisiones han sido muy criticadas por indebidamente largas y dilatadas. Las actuaciones tienden a estar recargadas de pruebas repetidas y acumuladas, de largas declaraciones de los asesores y los testigos que son esencialmente argumentativos, y de inútiles repreguntas»". "De lo que antecede surge que la actual tendencia a confiar la ejecución de nuevas leyes a los órganos administrativos antes que a judiciales requiere ser reconsiderada; y que aun en casos de procedimientos administrativos de ejecución de larga data, como el tendiente a la revocación de permisos (federal, estadual o local), el de fraudes por medio del correo, el de deportación, el de prácticas desleales del trabajo y muchos otros, exigen un fundamental reexamen de la necesidad de tribunales aparte del Poder Judicial organizado independientemente, al cual todavía se confían la gran mayoría de procedimientos de ejecución" (ps. 447/448). Cabe destacar que la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norte América ha sostenido en reiterados pronunciamientos el principio de la revisibilidad por los jueces, al menos en una instancia, de las resoluciones administrativas (355 US 579; 358 US 184; 360 US 601 y otros). También ha de puntualizarse que diversas medidas e iniciativas -cualquiera sea su éxito- persiguen el propósito de adecuar el régimen "sub examine" al orden constitucional. El Poder Ejecutivo de la Nación proyecta la reforma al régimen de arrendamientos y aparcerías rurales indicando los reparos sobre su inconstitucionalidad (D. de ses., Cámara de Senadores de la Nación, año 1958, ps. 520 y sigts.). El decreto-ley 868/57 de la Prov. de Buenos Aires (ADLA, XVII-B, 1294) instituye el fuero rural de esa provincia, habiéndose integrado la materia por el decreto-ley 21.209/57 (ADLA, XVII-B, 1427) y su decreto reglamentario, que lleva el núm. 22.987/57. Y, actualmente, mediante el decreto-ley 3739/58 (ADLA, XVIII-B, 1446) se pone en manos de los tribunales del trabajo de esa provincia la decisión de los litigios agrarios, hasta tanto se constituya el fuero rural. Asimismo, es subrayable que en oportunidades diversas se han expresado en el Poder Legislativo conceptos severos alegando la inconstitucionalidad de las Cámaras Paritarias (D. de ses., Cámara de Diputados, año 1948, ps. 3445 y otras; año 1950, ps. 155 y otras; año 1955, ps. 943 y otras; año 1958, ps. 2184 y otras). Y cabe recordar, finalmente, que las soluciones legislativas sancionadas al margen de la Constitución perturban cada vez más intensamente en un otro aspecto, porque, el día en que se vuelve al cauce constitucional, los intereses formados al amparo de esas soluciones deben ceder ante los superiores de la convivencia dentro de la Constitución, con los consiguientes perjuicios materiales que han de sobrevenir a aquellos intereses. 20) Que los fundamentos precedentemente expuestos hacen innecesario en esta causa la mención de otros afines. 21) Que sobre los demás agravios, por tanto, no cabe pronunciamiento porque él sería abstracto. Por tanto, habiendo dictaminado el procurador general, se declara la inconstitucionalidad de los arts. 46 de la ley 13.246, 1° y 2° de la ley 13.897 y 26 de la ley 14.451 y, en consecuencia, se revoca la sentencia apelada. - Luis M. Boffi Boggero. - Pedro Aberastury. Comentario: 1) Tras un análisis del presente fallo voy a presentar algunas anomalías que va en desmedro de la Suprema Corte de Justicia, programa que figura como elemental para la materia que vamos a emprender y haremos una breve síntesis del mismo en la parte pertinente Me suena algo extraño el porque la importancia de este fallo si ya lo Corte como dicen en reiteradas oportunidades ha resuelto que son Órganos Administrativos La Corte aqui trae a Gran Bretaña segun dice si no entendimos mal que existe una pletora de tribunales administrativos, por lo que se aca no existen tribunales administrativos, aca solo existe la juridiccion y la administracion no veo la realidad entre lo que pasa en Inglaterra segun veo a lo que pasa aca Argentina Hay entonces este fallo no es importante que le damos porque si varias veces la Corte ha establecido la validez de la creación de Organos procedimientos y jurisdicciones especiales de índole administrativa dice que un Articulo Constitucional se apoya ,implícitamente … un conjunto de dogmas rígidos..” estamos Señores Hablando de la Constitución de la Nación Argentina y dice que los artículos de la misma pueden ser modificados o y delineados en el ámbito razonable no se de que me esta hablando algo huele mal yo siempre pensé que la constitución no se podía tocar y que para resolver un conflicto se debería proceder a la reforma de la Constitución pero nunca resolver que un articulo dice lo que no dice por mas que el modernismo se nos antoje demodé COMO DICE QUE EL CIUDADANO TIENE UNA OPCION LEGAL O SEA SI ELIJE LA ADMINISTRATIVA QUE LO JUZGUE LA ADMINISTRATIVA, PERO SI ELIJE LA JUDICIAL LO JUZGA LA JUDICIAL ,Y VOY HABLAR SOBRE LA LEY PROCESAL ADMINISTRATIVA ART 95 QUE ESTABLECE TAMBIEN LA MISMA OPCION, HABER ES CLARO O ME EQUIVOCO CHICOS DIGANMEN QUE ME EQUIVOCO LOS ALUMNOS SILENCIO PERO SI FUERA UNA OPCION TENDRIA QUE ESTAR EN CADA CEDULA QUE REALIZAN LOS ORGANISMOS ADMINISTRATIVOS ESTA OPCION QUE DICE LA CORTE Y VUELVO A UN VIEJO DICHO …” CUANDO LA CONSTITUCION Y LAS LEYES DAN UN PODER AL CIUDADANO DEVIENE EN UN DEBER DE LOS MAGISTRADOS NOTIFICARSELO , SINO SE VULNERA SU DERECHO DE DEFENSA Y LA NULIDAD SE IMPONE. DR JORGE ENRIQUE BERMAN

Las veredas son propiedad privada de uso público”, fue lo primero que dijo la titular de Obras Públicas, Julia Sierra, quien también informó que cada frentista con su vereda en malas condiciones recibe una notificación, en cumplimiento a la Ordenanza 2465/92, para proceder con su reparación en un plazo de 90 días. Según Prensa Municipal, en el marco de una planificación de trabajo, que incluye la reparación y construcción de cordones, de rampas para discapacitados, la construcción e instalación de refugios para los usuarios del transporte público de pasajeros y la restauración y mantenimiento de los edificios públicos municipales, entre otras actividades; la Dirección General de Obras Públicas lleva adelante un plan de reparación de veredas. Al respecto, Julia Sierra destacó que ante la magnitud del deterioro que presentan las veredas, tanto en el micro como en el macro centro, donde en algunos casos las tareas demandan un levantamiento total del cemento existente para cortar las raíces y nivelar el terreno con un tiempo que excede los previstos, se procedió a dar cumplimiento a la Ordenanza 2465/92 reglamentada en el año 1997, mediante el Decreto 327, la cual declara la obligación del frentista tanto para la reparación como para el mantenimiento de su vereda. Para ello, el área de Obras Públicas dispuso 4 controladores distribuidos en distintos sectores del macrocentro quienes realizan un relevamiento del estado de todas y cada una de las veredas y, en caso de detectarse un deterioro, notifican a su propietario, quienes tendrán un plazo de 90 días para reparar su vereda o realizar los descargos pertinentes. De todos modos, dichos plazos pueden ser modificados según los casos. Por otro lado, en los casos en que exista una intervención municipal para instalar una cañería o cableado, la institución debe hacerse cargo de la reparación correspondiente, del mismo modo se debe proceder con las empresas privadas que realizan instalaciones con reparaciones mal terminadas. Casos especiales Acerca de los casos especiales tales como propietarios con imposibilidad económica para afrontar la reparación de su vereda, Sierra señaló que se da intervención a la Secretaría de Desarrollo Humano y Social a fin de constatar la situación y, mediante un informe de asistencia social, el municipio realiza la reparación. Del mismo modo se procede cuando el frentista dispone de la mano de obra pero no de los materiales, en esos casos también la municipalidad realiza su aporte. La reacción de los frentistas En cuanto a la respuesta que ofrecen los frentistas al ser notificados la funcionaria, indicó que diariamente los controladores reciben distintas reacciones. “Algunos frentistas expresan su conformidad ante el cumplimiento de las normas legales que sin dudas sirven para lograr una mejor calidad de vida, otros en cambio se niegan a prestar colaboración en bien de la comunidad”, indicó. Veredas: Una responsabilidad más para el consorcio. Las veredas de Buenos Aires, tienen un no sé qué….así rezaba la famosa Balada para un loco, y locos quedamos todos nosotros después de caminar por ellas.- Pero….si me caigo, me lastimo, tengo que tener un largo período de recuperación, de quién es la responsabilidad ??, quién me paga todos los daños , perjuicios y daños morales que tendré ¿? A quién podré reclamar??? Este tema que generalmente pasa casi desapercibido, no porque no traiga trastornos, sino porque es, dentro de la escala de prioridades de un consorcio, un tema se podría decir…. casi menor . Lea la nota y verá que trascendencia puede tener para un consorcio. Conforme la ordenanza Nro. 33721 de construcción y conservación de veredas Ens. Artículo 1ero. dice: “La responsabilidad primaria y principal de la construcción, mantenimiento y conservación de veredas compete al propietario frentista”si leyó bien!!!! Ahora baje o salga la vereda de su edificio y controle el estado de su vereda, pues entre que lee esta nota y llega ya puede ser tarde, si alguien se cayó en el interín, queda claro de quién es la responsabilidad. O sea que cuando la vereda esté deteriorada estará a cargo del consorcio frentista- Casos en los que la Municipalidad se hace cargo de la reparación: tomará a su cargo la reparación de las aceras en los siguientes casos: Cuando resulten deterioradas: a.-)por obras de pavimentación , repavimentación y recapado de calles y avenidas o por trabajos relacionados con el alumbrado público, señalización luminosa, demarcación y corte de raíces de árboles plantados por la comuna (art. 9º ) b.-)También puede reparar por sí o por empresa privada con cargo a empresas de servicios públicos cuando hayan afectado las aceras en ocasión de trabajos realizados por algún servicio público (conforme ley 19084 BO 22.201 art. 10º) c.-)también la propia empresa puede repararla dentro de los 10 días hábiles , partir del cierre provisorio de la apertura (art. 11º) d.-)La municipalidad puede reparar con cargo a los propietarios del inmueble (art. 12º) Conforme el art. 16º la vereda puede deteriorarse o verse afectada por obras de empresas de servicios públicos, demarcaciones, colocación de alumbrado público etc (art16º) no imputables al frentista y se aplicará el siguiente procedimiento: La empresa debe entregar al frentista una constancia del deterioro que ocasione , debiendo conservar el mismo la constancia para demostrar que se encuentra exento de cualquier responsabilidad derivada de ese deterioro debiendo contener dicha constancia denominación de la empresa, número de permiso otorgado por la Dirección de la Vía Pública a dicha empresa para la ejecución del trabajo y fecha del mismo (art.17º in fine) Importante: En caso de que la empresa no satisficiera lo requerido, el frentista deberá hacer la denuncia a la Dirección de la Vía Pública, a fin de deslindarse de responsabilidades, informando el causante del deterioro (Art. 17º inc. C) . A continuación a modo de ejemplo una multa aplicada a frentista por la Municipalidad de Buenos Aires. SECRETARÍA DE JUSTICIA Y SEGURIDAD URBANA Dirección General Control de Calidad Ambiental Intimación Intímase al propietario del inmueble sito en la calle N.. 3637/43, referente al Registro Nº 7.138-DGCCA/02, a realizar la desratización e higienización del mismo, como así también la reparación de la acera y construcción del cerco reglamentario, dentro de los diez (10) días de publicado el presente Edicto, en el marco de lo preceptuado en tal sentido por el artículo 11 de la Ordenanza Nº 33.581 (B.M. Nº 15.540), A.D. 470.2, el que establece que "Todo propietario de terreno total o parcialmente descubierto está obligado a mantenerlo debidamente cercado y en buenas condiciones de higiene, seguridad y estética" y la Ordenanza Nº 33.721 (B.M. Nº 15.590), A.D. 640.9, la que establece que: "la responsabilidad primaria y principal de la construcción, mantenimiento y conservación de veredas, compete al propietario frentista", bajo apercibimiento de aplicación de multa y la ejecución de los trabajos mencionados por administración y a su costa.Diego A. Martínez Director General José N. Vispo a/c Área Control de Plagas inicia: 12-1-2005 Vence: 18-1-2005 A su vez es interesante un fallo en donde se condena al consorcio frentista por no seguir exactamente los lineamientos establecidos en la ordenanza 33721 para eximirse de responsabilidades: “a los 30 días del mes de abril de dos mil uno, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala "F", …. I.- La actora promueve la presente acción contra la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires y contra el Consorcio de Propietarios de la calle Uruguay 286/92 por cobro de la suma de $ 3057,04 con más sus intereses , costas y la actualización monetaria, en concepto de los daños y perjuicios que sufriera a raíz de una caída ocurrida en la calle Sarmiento frente al inmueble que lleva el nº 1406 haciendo esquina con la calle Uruguay y que fuera provocada por la existencia de la vereda rota con varios pedazos de su estructura completamente sueltos y un trozo de baldosón suelto. La sentencia de primera instancia hizo lugar a la demanda incoada y condenó a la Comuna y al Consorcio de Propietarios de Uruguay 292 Esquina Sarmiento 1406 a pagar a la actora, dentro del plazo de diez días, la cantidad de $ 45.210, con más sus intereses y las costas del juicio….. Si bien es cierto que la Comuna es la propietaria de la acera, siendo éstas de dominio público del estado Municipal (conf. arts. 2339, 2340 inc. 7 y 2344 del Código Civil) y que las distintas municipalidades tienen la obligación de construirlas y conservarlas en buen estado (Ley 11.545), también es cierto que la Comuna ha delegado, por medio de la Ordenanza 33.721 de la M.C.B.A., la responsabilidad primaria y principal de la construcción, mantenimiento y conservación de la veredas a los propietarios frentistas. Este precepto tiene su excepción cuando en los casos que la acera sea afectada por obras de empresas de servicios públicos, debiendo las mismas y la municipalidad, entregar al propietario frentista constancia del deterioro ocasionado, pudiendo acreditar de ese modo que está exento de responsabilidades ante cualquier circunstancia en que se le formularan imputaciones. En el art. 17 de la ordenanza antes mencionada, se establece que en los casos que la acera presente desperfectos por obras de los servicios públicos, el frentista deberá formular la denuncia ante la autoridad de aplicación….. La ley 11.545 en su art. 2º establece que cuando la vereda se vea afectada por obras de empresas de servicios públicos, tanto éstas como la Municipalidad entregarán al propietario frentista una constancia del deterioro ocasionada, comprobante que no ha sido alegado ni acreditado como prueba en ningún momento del juicio por el consorcio demandado. Esa misma ley en su art. 17, inc. A) y c), estipula que en el hipotético caso de incumplimiento de la entrega del comprobante, el propietario frentista deberá efectuar la denuncia correspondiente ante la autoridad de aplicación aportando todos los datos para identificación del causante, lo cual tampoco acreditó el demandado. Por lo que corresponde confirmar lo decidido por el juez de grado en este sentido….. Por otro lado, no obstante efectuar el Gobierno una delegación al frentista, la Comuna resulta ser la propietaria de las aceras y guarda para sí el ejercicio del poder de policía, que le impone el deber de asegurar que las veredas tengan una mínima y razonable conformación, para evitar que la deficiente conservación de la cosa, se transforme en fuente de daños para terceros. Por tal razón la responsabilidad que pueda atribuirse al frentista no releva la correspondiente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.” Se puede realizar el reclamo ante el GCBA por una vereda rota, si la misma fue deteriorada por las raíces de un árbol o si fuera destruida como consecuencia de trabajos realizados por el GCBA. En forma personal se asienta el reclamo en los Centros de Gestión y Participación. Y telefónicamente puede realizarse el mismo al 0800-999-2727 (Lunes a viernes de 7.30 a 20.30 hs. Sábados, domingos y feriados de 8 a 20 hs.). En caso de peligro por hundimiento de veredas interviene la Guardia de Auxilio en forma inmediata. Guardia de Auxilio: 4545-8648, 4543-5028, 4543-5120 o 103 (Emergencias).El reclamo también puede realizarse por internet. El GCBA otorga los permisos y controla a las empresas que realizan aperturas o roturas de calzadas, veredas, cordón o calle por cualquier motivo. Para verificar si la empresa cuenta con la debida autorización y averiguar en qué condiciones y en qué plazo debe realizar las tareas en la vía pública, se puede consultar o efectuar los reclamos en el Area de Centralización y Supervisión de Tareas en la Vía Pública, 4323-8000 internos 4627/4013/4107, de lunes a viernes de 8 a 17 hs. Como dije al principio, me parece que el estado de la veredas de los lectores de esta nota merece un poco más de atención y bien puede ser en la próxima asamblea el primer punto del orden del día para establecer su pronta reparación , después pude llegar a ser tarde UMARIO ACCIDENTE EN LA VIA PUBLICA. Caída de un transeúnte en la vía pública al tropezar contra una rejilla de propiedad de Edesur que se encontraba sobre el nivel de la acera. Responsabilidad de la empresa propietaria de la cosa y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ejercicio del Poder de Policía R. 305220 - "Moltedo de Dickson Nelly María c/Empresa Distribuidora Sur SA y otro s/Daños y perjuicios" - CNCIV - SALA H - 25/04/2001 Como vemos lo hasta aquí expuesto, no debemos dejar reconocer como las veredas son del frentista, con uso de toda la comunidad que pase por ella, pero empecemos a hilvanar mas finito, vemos que las Municipalidades cobran tasas así como la ciudad de Buenos Aires, cobra similar tributo, para barrido, limpieza y luz no hay forma de decir que no, entonces dilucidemos un poco, hasta donde llega nuestra propiedad, diríamos toda la vereda del frente de nuestra vivienda, hasta el cordón, dado que debemos pagar la limpieza que se realiza al cordón de la vereda que deslinda justo con el dominio publico es decir la calzada. Que como se vera en numerosas veredas existen colocados palos algunos de cemento y otros de madera, por donde pasan cables, es decir que las empresas usan esos cables para su beneficio, ninguna lo hace por el bien de la sociedad, pero se olvidan donde asientan tamaños tronco de madera o cemento, es nuestra propiedad ,porque el uso es para los que pasan por la vereda no el que lucra con la vereda, por consiguiente a nosotros no nos decuenta el municipio por el uso indebido de nuestro dominio, es una nueva restricción a nuestra propiedad que debemos soportar ,por quien fue escrita esta restricción por la propia empresa que sigue un fin de lucro. Esto resulta así, también cuando privatizan el cordón y ya ni nuestros autos podemos estacionar, y tenemos que pagar una oblea por estacionar en nuestro frente, pero veamos quien reglamento ese hecho, no vio que existen los frentistas que pagan y no se le realiza ningún descuento por el uso de nuestro dominio por una empresa que persigue el lucro y nosotros nada Para proseguir, todos los cables que cuelgan por nuestras azoteas o nuestras paredes también atentas nuestro dominio y las empresas que los colocan también persiguen un fin de lucro. Hay tantas restricciones a nuestra propiedad y los doctrinarios administrativista nada hacen por resolverla , dado que algunos son funcionarios o fueron funcionarios de la administración publica, de la nación, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de la Provincia o de los Municipalidades no se dieron cuenta Hoy traigo a mis camaradas algo que enseño en las aulas para que comprendan que como siempre digo abogados hay muchos pero investigadores del derecho ,eso es lo que busco cuando enseño que todos sean investigadores del derecho cuando lleguen al final de la carrera DR BERMAN JORGE ENRIQUE

LAMENTABLEMENTE POR MAS QUE EVITÉ ESCUCHAR CUALQUIER CLASE DE DISCURTRUCHO DE ESTAS VENDIDAS, DURANTE EL 24, ME COMÍ EN UN NOTICIERO EL 25 EL RESUMEN. ESTA VIEJA ASQUEROSA, TIENE A SUS DOS HIJOS VIVITOS Y COLEANDO EN ESPAÑA, PARTAMOS DE AHI, Y DECIR QUE NO MIREMOS TELEVISION, SOLO CANAL 7 Y QUE NO ESCUCHEMOS RADIO, SOLO... ES NINGUNEAR AL PUEBLO ARGENTINO, Y TRATARLO DE TARADOS, REALMENTE, NO PUIEDO CREER EL LAVADO DE CEREBROS QUE ESTA GENTE HA LOGRADO EN LOS SECTORES MAS HUMILDES DE LA POBLACION. EN CUANTO A ESTELA DE CARLOTO? SU HIJA ERA ESTERIL, DE QUE NIETOS HABLA? APOYO TU PROTESTA, SALUDOS Y FELICES PASCUAS!!!

A LA MAFIA DE LOS PAÑUELOS BLANCOS, QUE LIDERA HEBE DE BONAFINI María José Zalazar es una compañera de lucha. RODOLFO RUCKER, YO Y OTROS COMPAÑEROS LA APOYAMOS EN SU LUCHA Y SU ENFERMEDAD. Le puse a su disposición a mi amigo el Fiscal internacional DR. JORGE ENRIQUE BERMAN, POR LA CONTAMINACION DE SAN JUAN (ART. 200 CP Y SE DENUNCIO EN "CORTE INTERNACIONAL DE LA HAYA", POR BERMAN.- DEBEMOS DESTACAR LA LABOR SIN MEDIOS, ORDENADAS POR EL ESTADO NACIONAL Y EL DELINCUENTE DEL JEFE DE LOS FISCALES DR. ESTEBAN RIGHI, QUIEN JUNTO AOTROS JUECES DEL PODER CORPOIRATIVOY MAFIOSO SE ENCARGA DE CERRAR CAUSAS A DIESTRA Y SINIESTRA SIN MIRAMIENTO ALGUNO DESESTIMANDOLAS SIN PROBLEMA ALGUNO. TAL ES EL CASI DEL JUEZ MARTINEZ DE GIORGI, FEDERAL 8, A CARGO DEL FEDERAL 2, SUBROGANTE, P-18. QUIEN JUNTO A OTROS APTEA LA CAUSA CON CIENTOS DE PRUEBA JUNTO A ALGUNOS FISCALES Y JUESES DE LA CORPORACIOM MAFIOSA, al cajoneo, un clásico de la justicia en Argentina. - DEBEMOS DE DESTACAR LA MISMA ACTITUD DE EL JUEZ EN LO PENALTRIBUTARIO Nº 1 LOPEZ BISCAYART, Y PENAL ECONOMICO 5 DR. BRUGO , A QUIEN LE SOBRAN MOTIVOS PARA ENCUBRIR DELITOS DE MINERIA, ES EL CONSUEGRO DEL CAJERO K, ESKENAZI, PADRE DE MARCELA BRUGO Y CASADA CON SEBASTIAN ESKENAZI, BANCO DE SAN JUAN Y OTROS, ACTITUD QUE COMPARTE CON EL CORRUPTO JUEZ AGUINSKY, DEL PE 6 Y SUBROGANTE DEL 7, DONDE VOLTEO CAUSAS, - HAY MAS, EL QUE SE LAS PUEDE INFORMAR ES RODOLFO RUCKER UN CAPITULO APARTE LO MERECE LA JUEZA MARIA ROMILDA SERVINI DE CUBRIA, QUIEN LE TOMA DECLARACION A MARIA JOSE Y DECLARA LA INCOMPETENCIA A LO DEL SOCIO DE GIOJA, EL JUEZ FEDERAL DE SAN JUAN. RODOLFO RUCKER POR PERSEGUIR JUSTICIA Y LIBERACION PARA SAN JUAN ES PERSEGUIDO CON UNA PRIVACION ILEGITIMA DE LA LIBERTAD, POR EL INEPTO E INCAPAZ JUEZ CLAUDIO BONADIO DEL FEDERAL 11, ADEMAS DE RECAER DIHA QUERELLA EN EL EL FEDERAL 9, ASI LO INTENTA POR AHORA SIN EXITO EL JUEZ SERGIO TORRES DEL 12, LOS PAÑUELOS BLANCOS SON KK, APRENDAN DE DERECHOS HUMANOS, EN VEZ DE ESCONDER HIJOS DE DESAPARECIDOS EN EL EXTERIOR, FIRMAR CHEQUES SIN FONDOS Y OTROS TEMAS QUE LE PASAREMOS A LA PRENSA, PESE A QUE CLARIN ES UN MEDIO NO INDEPENDIENTE, LAS NOTICIAS LAS NEGOCIA EN SU PROPIO BERNEFICIO, PREGUNTENLE AL JUEZ DEL 10 JULIAN ERCOLINO.- DANIEL SARWER DNI 12980462

HABRÌA QUE PREGUNTARLE A ESTA SEÑORA POR QUIÈN VOTÒ. ALLÌ ENCONTRARÀ LA RESPUESTA.

Añadir un Comentario: