Sale con fritasss

"No estoy volviendo, porque nunca me fui". Aníbal Troilo

http://saleconfritas.blogdiario.com/img/fmi.jpg 

 

“Nunca más el FMI”. Néstor Kirchner, presidente de facto de Argentina.

 

"Apoyaremos, ahora y en el futuro, la supervisión sincera, equilibrada e independiente por parte del FMI de nuestras economías y nuestros sistemas financieros, de las repercusiones de nuestras políticas para los demás y de los riesgos a los que se enfrenta la economía global", dijo la presidenta Kirchner durante la reunión del G20 en Londres.

 

"Argentina nunca se fue del Fondo" El ministro de Economía, Amado Boudou.

“Argentina tiene una larga historia con el FMI. Desde nuestro punto de vista hay que reinstalar una nueva relación”, dijo el ministro.

 

El director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nicolás Eyzaguirre aseguró que el organismo "tiene las puertas abiertas" para Argentina.

 

 

Néstor Kirchner y sus políticas de servil continuidad.

 

Al margen de sus conocidas bravatas desde el atril, el gobierno del presidente Kirchner y su esposa continuó pagando sumas formidables de deuda externa y aceptando negociaciones donde en lo sustancial el G -7 y el FMI imponen sus criterios.

 

Mientras hacían discursos de barricada por los medios de comunicación o en actos públicos, en las negociaciones han aceptado suscribir compromisos uno más perjudicial que otro para el país. Fundamentalmente ceden y pagan. E incluso mientras discuten un aspecto u otro, o aparentan posturas de firmeza, mientras se le exigen medidas de ajuste, o aún cuando se extorsiona descaradamente al país, Kirchner nunca deja de pagar; por supuesto que con la plata de todos.

 

Todo ello explica por qué la economía y el producto crecían a niveles propagandizados como inéditos (el año pasado más del 8%, este año previsiblemente alrededor del 7%), pero el nivel de vida del pueblo no mejora y se agrava cada vez más.

 

La plata se sigue yendo en gran parte al exterior por distintos caminos y otra parte distribuyéndose injustamente acá. Los acuerdos con el FMI y los ajustes siguen, en lo sustancial, teniendo características bien ortodoxas adecuadas a las circunstancias del país hoy.

 

No vamos a abundar aquí sobre la influencia de la deuda externa, los planes de ajuste y saqueo del Fondo Monetario Internacional y el rol determinante de los países del G-7, con los EEUU a la cabeza, sobre la situación que sufrimos los pueblos latinoamericanos en especial en los últimos treinta años.

 

Razón por la cual hemos postulado una y otra vez que Argentina y América Latina se retiren del Fondo Monetario Internacional lo que significaría dejar de someterse a sus exigencias, condicionamientos, metas, ajustes e inspecciones coloniales.

 

Tampoco vamos a desarrollar aquí los fundamentos sobre el origen ilegítimo y el carácter usurero de gran parte de la deuda pública que ha estimulado una gigantesca fuga de capitales que ronda los 100.000 millones de dólares depositados en el exterior.

 

La política del gobierno kirchnerista consiste en seguir priorizando las exigencias de pago y las políticas consiguientes de ajuste. Incluso denunciamos que pretenda exhibirse como un defensor de los intereses del país frente al FMI y el G-7 en la búsqueda de tratar de mantener las expectativas del pueblo en su gestión mediante posturas demagógicas que no responden a lo que en realidad hace.

 

En septiembre del 2003 Kirchner firmó un acuerdo con el FMI tan gravoso para el país y el pueblo como los que firmaron algunos de sus antecesores.

 

Volvió a reconocer la legitimidad de la deuda, aceptó el monto, los plazos y los intereses sin cuestionamientos así como también la competencia de los tribunales norteamericanos, ignoró la responsabilidad principal del FMI y no aprovechó el desprestigio mundial de esa institución de la usura, ocultó la vulnerabilidad del FMI, del Banco Mundial y del BID ante la magnitud del endeudamiento argentino, desaprovechó el marco político social - latinoamericano para intentar acciones conjuntas, aceptó las presiones por aumentos de tarifas a las empresas privatizadas y se comprometió a un ajuste para garantizar lograr un superávit del 3% del PBI destinado a pagar deuda externa al FMI y demás organismos citados.

 

A esto hay que agregarle leyes votadas con anterioridad promovidas por el gobierno kirchnerista pero que eran precondiciones para llegar a acuerdos como la inmunidad penal para los miembros del directorio del Banco Central (vieja exigencia del FMI y los banqueros) y las formidables compensaciones que exigían los Bancos por la devaluación.

 

Encima reconoció un privilegio especial para los organismos financieros para priorizar pagarles (y sin quita alguna) por sobre los acreedores particulares tenedores de bonos.

 

Sólo discutió tibiamente el monto del superávit del 2004 y transó finalmente en uno exorbitante para las condiciones del país y del pueblo: el 3% del PBI (2,4 nacional y 0,6 provincial).

 

En realidad ningún gobierno desde 1956 -cuando Argentina entró al FMI de la mano de la 'fusiladora'- se comprometió a pagar tanto en efectivo como lo ha hecho el que encabeza Kirchner.

 

No obstante el insaciable usurero que es el FMI, en la previsión que la recaudación podía crecer, propuso porcentajes más altos para el 2005 y para el 2006.

Como el gobierno insistió en mantener el ya altísimo porcentaje para el país del 3% para los tres años, el FMI les sacó la firma para un acuerdo por tres años pero con el compromiso de pago expresamente establecido sólo para el 2004. El 2005 y el 2006 quedaron con el casillero vacío. El Fondo pretende llenarlos con porcentajes más altos. El gobierno igual firmó.

 

'Deuda: fuerte apoyo de los empresarios', tituló Clarín. Es que en un almuerzo empresario en agasajo a Kirchner se respaldó explícitamente la nueva propuesta de junio del gobierno.

 

Los empresarios fueron citados especialmente por Kirchner para que sientan suya la 'causa nacional' y se pronunciaran públicamente. No dudaron en concurrir y apoyar. Los nombres lo dicen todo: Pagani (Arcor), Roggio y Cartellone  (construcción),Wertheim (Telecom), Techint, etc., etc. (La Nación, 14 de febrero).

 

Entre los empresarios presentes estaban Pescarmona, Bagó, banqueros como Sacerdote, Pagani, el petrolero Vicente, Mastellone, Elsztain, Ratazzi de la FIAT, los supermercadistas Coto y Paulmann (de Disco), Vignart (Dow Química), Castro (de Unilever), Wior (Movicom), Acevedo (Acindar). (Clarín, edic.citada).

 

Por su parte otras entidades empresarias respaldaron la nueva oferta del gobierno a 'los acreedores' entre ellas la Unión Industrial (UIA), la Asociación de Bancos Privados (ADEBA), y nada menos que la Cámara de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural y la Cámara de la Construcción. (Clarín, edic. citada).

 

Algunos apellidos son conocidos, otros han cambiado, algunas empresas y siglas son las mismas de siempre, otras se sumaron en la década menemista. Fueron apoyatura de la política económica de Martínez de Hoz y Videla, algunos de ellos pasaron su deuda privada al pueblo gracias a Cavallo. Apoyaron a Alfonsín que reconoció la estafa.

 

Luego apoyaron a Menem y a Cavallo, el plan Brady y las privatizaciones de las que algunos sacaron gran provecho.

 

A de la Rúa, sus 'blindajes' y 'megacanjes' y la continuidad de los ajustes para pagar la deuda, a Duhalde por la devaluación y los negocios que obtuvieron gracias a ella, la rebaja de los salarios que ahora pagan en pesos o por la pesificación de sus deudas en dólares transferidas nuevamente al pueblo. Hoy apoyan decididos a Kirchner.

 

La continuidad es evidente. La inexistencia de una 'causa nacional' en la política de Kirchner también.

 

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: