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La Cristinización oculta la descomposición kirchnerista

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La Cristinización oculta la descomposición kirchnerista

 

La idea de la Presidenta tomando las riendas del gobierno, sucumbe ante los hechos: Kirchner sigue pulsando las teclas vitales de la administración. Pero se trata de un líder derrotado, por eso, la única interna real es la que enfrenta al ex presidente con los gobernadores.

 

Por Ignacio Fidanza

 

 Los desprevenidos que acaso creyeron en la superposición de “diálogos” y movimientos aperturistas del Gobierno de los últimos días, han comenzado a despertarse de un hechizo que a la postre, resultó demasiado corto.

No existe nada parecido a un cambio en el oficialismo, a una nueva etapa de “racionalidad” y “consenso” conducida por Cristina Kirchner, que esta vez sí, habría decidido independizarse de las amarras políticas de su marido.

 

Esta visión ingenua de la realidad de las cosas del poder, se topó el fin de semana con una catarata de rectificaciones de lo que en rigor no fueron más que insinuaciones de leves virajes; pero ni eso tolera el talante de Néstor Kirchner. Ni el simulacro del cambio logró pasar el tamiz del ocupante principal de la Quinta de Olivos, como se sabe, poco afecto a las sutilezas.

 

La “nueva” agenda insinuada por ministros de escaso peso político como Aníbal Fernández, Julio Alack, Florencio Randazzo y Amado Boudou, proponía modificaciones que por apuntar al corazón del dispositivo de poder del kirchnerismo, anunciaban su naufragio.

Es imaginable que un hombre experimentado como el ministro de Justicia, Julio Alack, nunca haya creído seriamente en la reforma del Consejo de la Magistratura que esbozó en su primer encuentro con integrantes de la Corte Suprema, acaso no haya intentado más que congraciarse con esos magistrados, prometiendo algo que sabía, luego la burocracia se encargaría de aletargar.

 

Pero claro, con ciertas cosas no se juega. La idea de modificar el Consejo de la Magistratura tiene sólo una razón y un sentido para aquellos que lo impulsan: licuar la mayoría kirchnerista para que los jueces puedan volver a hacer su trabajo, esto es, investigar la corrupción del actual Gobierno.

 

Así las cosas, Alak recibió el pertinente llamado telefónico y este domingo recibió su bautismo de fuego como ministro kirchnerista. Una pública retractación, en este caso ante La Nación, de lo que había dicho apenas días atrás. “El proyecto del Gobierno es mantener la ley”, recitó con letra redactada en la Quinta de Olivos.

 

Proceso de disciplinamiento similar sufrió el titular de Economía, Amado Boudou, que el sábado –esta vez por radio Mitre-, levantó la bandera de rendición incondicional ante la Quinta de Olivos. Defendió a Guillermo Moreno, redujo los cambios en el Indec a “algunas medidas” que se cuidó de aclarar “no serán altisonantes”.

 

Disminuido, Boudu sólo atinó a proponer la creación de un irrealizable Banco de Desarrollo, propuesta que ya debatió y liquidó esta misma administración años atrás. Pero bueno, algo tenía que decir.

 

Según relata la crónica, una reprimenda similar sufrió el jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, por haber avanzado con la oposición en la confección de una agenda parlamentaria, que se metía con temas tabú como la baja de las retenciones.

 

La verdadera interna

 

Es decir, que si uno mira de cerca la realidad de las decisiones que se están tomando en el poder, observa que nada ha cambiado. La Presidenta sigue reducida a su rol protocolar, encabezando encuentros, diálogos, y toda clase de eventos multitudinarios, espléndidamente fotografiados, que no llevan a ningún lugar.

 

Las decisiones de política se continúan tomando en Olivos y básicamente repiten la vieja receta: volcar todas las culpas afuera –en este caso la lista de los responsables de la derrota se extendió de los intendentes de la “vieja política” a Daniel Scioli por su “mala gestión”, mismo argumento que le cabe al otro chivo expiatorio elegido, el santacruceño Daniel Peralta.

 

Así, liberado de cualquier necesidad de autocrítica, el ex presidente puede continuar con lo que más le gusta, esto es desautorizar a los funcionarios de su mujer, dinamitar cualquier intento de cambio de rumbo y creer que sigue manejando con los suyos los resortes profundos de la economía nacional.

 

Imaginar que se configura aquí una interna entre la Presidenta y su marido, es no comprender la naturaleza de su vínculo político. Cristina es una pieza importante del dispositivo de poder de Néstor, pero una pieza al fin. La historia reciente ya ofreció demasiadas evidencias sobre una realidad sin remedio, la actual ocupante del sillón de Rivadavia, no cuenta con la voluntad y acaso la energía y crueldad necesaria para disputar el liderazgo de la fuerza que conduce su marido.

 

El resto no son más que funcionarios sin base política ni territorio, o sea, nada para preocuparse. Es por eso que la única interna posible en el oficialismo es la de Kirchner con los gobernadores y líderes territoriales peronistas; no casualmente, los únicos que empiezan a atreverse a decirle en la cara que su tiempo terminó.

 

Es que bien mirado, Kirchner es hoy uno más de un equipo de derrotados ¿Cuál es su base política? Santa Cruz y Buenos Aires, los dos distritos en lo que hizo pie, fueron los puntos rojos de una derrota de la que se salvaron casi todos los jefes peronistas. Es bien evidente qué está rechazando el electorado.

 

Y esta es la verdadera naturaleza de la tragedia que corroe el Gobierno. Se trata de una cáscara vacía que todavía manda por la inercia de un sistema que nunca logró transformar un dispositivo eficaz de administración del poder desde el Estado, en organización política.

 

Edificado sobre la compra de voluntades y en todo caso, el amedrentamiento de los más débiles; derrotado su líder y extenuada la caja, apenas una leve brisa alcanza para dispersar lo que parecía un orden monolítico.

 

Es esta triste realidad la que llevó a algunos hombres del Gobierno a sacar de la galera un conejo que nació muerto.

La idea de una Presidenta que pasa al frente, apunta a ensayar una refundación que no puede prosperar, porque es el corazón del proyecto kirchnerista lo que está dañado.

 

La verónica de eludir a su líder derrotado, sólo contribuye a desordenar aún más al oficialismo y acaso entorpece la única salida sensata que les queda: tratar de instrumentar una retirada en orden.

Se sabe que el momento más peligroso para un ejercito vencido, es ese tiempo de nadie que se abre entre la caída de lo que fue y el arribo de lo nuevo.

 

 

Comentarios

A nosotros nos debe importar, Mabel y mucho...Razón que nos compromete a exigirles a nuestros representantes en el Congreso, que deroguen los Superpoderes todos, ni siquiera el 5% como pide esta presidente de cartón pintado, buena nada más que para el bla, bla, bla y nada en concreto y además la reforma URGENTE del Consejo de la Magistratura...Con esas dos cosas solamente, este gobierno pseudodemócrata, que nos hundió como país, se caé!!! Saludos cordiales desde Santa Fe provincia- Docente y candidata a Edil por el ARI.-

Very dangerous times ahead...!! Realmente esto es un sainete al mismísimo estilo colonial. Pensaba anoche yo, como mujer: qué pena que la primera mujer elegida por el pueblo (o por lo menos lo que se dijo oficialmente) vaya a quedar en la historia de nuestro país como una marioneta más! Y que el PUEBLO siga sufriendo ! Total... a quien le importa!

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