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¿Incendiarían la Argentina si Néstor Kirchner quiere?

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La personalidad del colérico Néstor Kirchner habilita a los argentinos a saber que con él en el poder el diálogo es imposible.

 

Néstor Kirchner no entiende que el poder que tuvo estaba descripto en la Constitución Nacional mientras fue presidente. La Constitución para Néstor es letra muerta. A Néstor no le gusta ser un presidente democrático pero, como se está en una aparente democracia, no tiene ningún prejuicio para alterar las normas transparentes de los comicios, de cualquier tipo, para no perder poder y buscar eternizarse en el gobierno.

 

La Carta Magna no reconoce un poder ejercido por un matrimonio. A Néstor esto no le importó. A Cristina una mujer ambiciosa, tan desesperada como su esposo para hacer de la quinta de Olivos y de la Rosada su residencia permanente, tampoco. Ambos cumplen con ciertos requisitos formales de la Constitución pero se apartan de ella, porque de esa forma están acostumbrados a gobernar a los palos desde sus tiempos en Santa Cruz.

 

Estos señores feudales de una provincia del sur de la Argentina, pretendieron serlo de la Argentina toda.

 

Néstor no administra el Estado. Cree que el Estado es él. Néstor sostiene una tesitura similar a la del rey Luis XIV. Su poder él cree que le deviene casi por derecho divino.

 

La mayoría de los votos en manos de Kirchner, le habilitan a pensar que el pueblo es él. Por lo tanto, con esa mayoría Néstor Kirchner pretende sojuzgar a la minoría. La democracia entonces, puede ser, en este caso, otra forma de tiranía.

 

Bajo estas condiciones intrínsecas a la forma de ser, de pensar y de actuar de Néstor Kichner todo quien se le oponga debe ser apretado, como enemigo. Los aprietes de Néstor Kirchner ya constan en una frondosa lista en estos 5 años en el poder.

 

Néstor Kirchner tiene como enemigo central, entre ceja y ceja, al campo. Dentro de esta plural descripción entran todos; los grandes, medianos y pequeños productores.

 

El apriete al campo por parte de Néstor lo instrumentó el multimillonario dirigente cegetista Hugo Moyano. Los camioneros fueron a increpar a los productores concentrados.

 

La sensatez de los productores agropecuarios evitó una o más desgracias a través de actos violentos, cuyo resultado hubiese sido de imprevisibles consecuencias.

 

La sensatez la pusieron los productores, la violencia el dueño del Estado.

 

La violencia, Néstor Kirchner, la ejerce en forma continua de distintas formas. La palabra es una de ellas pero, hay una gran versatilidad en el uso de la misma.

 

El mundo al revés: El Estado es violento. La Argentina, es un país al revés. Todo está fuera de lugar. Todo está fuera de control.

 

La violencia contra el campo no encontró en los camioneros la única forma. La amenaza de matar al hijo de Buzzi, fue otro de los aprietes kirchneristas.

 

Esta entonces, parece ser, la forma que tiene Néstor Kirchner de solucionar los problemas que tiene que enfrentar. ¿Será por eso que los problemas más acuciantes del país que no se pueden arreglar con violencia no entran solución?

 

En este contexto de violencia del Estado o del gobierno, da lo mismo, en la concepción de Néstor Kirchner, que pone al país en una citación de gravedad extrema, la Comisión Permanente del Episcopado, tras la 152º reunión de la  Conferencia Episcopal Argentina emitió un documento en el que reclamó:

 

Ø      “Convocamos a todos los ciudadanos a fortalecer la  amistad social y las instituciones de la Patria, porque cuando priman intereses  particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone por encima  del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las personas, e indefectiblemente  crece la pobreza en sus diversas manifestaciones”.

 

Ø      “En situaciones complejas, alimentar la confrontación puede parecer el camino más fácil. Pero el modo más sabio y oportuno de prevenirlas y abordarlas es procurar consensos  a través del diálogo”.

 

Ø      “Sólo el diálogo hará posible concretar los nuevos acuerdos para  proyectar el futuro del país y un país con futuro. Ello es fundamental en este tiempo,  donde la crisis de la economía global implica el riesgo de un nuevo crecimiento de la  inequidad, que nos exige tomar conciencia sobre la dimensión social y política del  problema de la pobreza”.

 

Ø      “La amenaza de posible crecimiento de la pobreza, en los próximos meses, es el mayor  desafío social que tenemos por delante y debe ser respondido por gestiones solidarias  tanto del sector público como del privado. La Argentina sólo va a crecer con el  esfuerzo, la unidad y la solidaridad de todos los argentinos”.

 

El vocero del cardenal Jorge Bergoglio, el padre Jorge Oesterheld, señaló "hay mucha preocupación entre los obispos ante al hecho de que la paz social está alterada en el país".

 

La Iglesia viene señalando su preocupación por la situación nacional. El presidente del Episcopado, Jorge Bergoglio, en un discurso pronunciado en el Vaticano, ante el Papa Benedicto XVI, habló sobre el riesgo de "una descomposición social". A su vez, el secretario general del Episcopado Enrique Eguía Seguí, le dijo a Radio Vaticano que "la corrupción está institucionalizada en el país".

 

Ante estas palabras apuntado a la búsqueda de sensatez por parte del gobierno nacional, el ministro de Justicia Aníbal Fernández les pidió sarcásticamente a los representantes de la Iglesia que "no ayuden más" al Gobierno y reclamó que las expresiones "sean más alentadoras".

 

"Reconstruimos un país que se venía prendido fuego", agregó el ministro.

 

A esta altura, queda por preguntarle al ministro:

 

¿El propósito del gobierno es quemar el país si no se hace lo que Néstor quiere?

 

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